11.7.12

Soy impertinente metiendo miedo económico

Recibo una nota desde Chile sobre como nos ven desde allí a España, en estos momentos en que ni nosotros nos vemos. Quien te ha visto y quien te ve, España. ¿Seguimos sabiendo sonreír?

Hoy, hablando con cuatro amigos, el más osado y desconocido me ha preguntado por cómo entiendo el momento actual. Era el que menos me conocía y por eso ha osado inquirir opinión delante de unas cervezas. Era una declaración de un buen rato de charla, no soy de los de poca habladuría, buena charla pero pesada con mucho respeto. Lo curioso es que cuando acorralo con las visiones, planteando datos e informaciones de medios diversos, flojean los diálogos y se rinden por miedo. No se rinden por mi impertinencia en hacerles saber que las cosas están jodidas, que también afecta, sino sobre todo por que no quieren seguir escuchando más, las pocas soluciones que tenemos, los miedos, los temores a lo que nadie sabe qué será.
Nada hay peor cuando están mal las cosas, que insistir sobre ello y no poder ofrecer soluciones claras. Te señalan como aguafiestas, cenizo, pesimista, plasta. Y cambiamos hacia la cerveza o hacia los hijos o hacia la educación en general en este caso. Eran maestros, maravillosa palabra.
Si escondemos la cabeza nos hundiremos más. Sigo creyendo que o remamos juntos o no saldremos bien, y para ello lo primero es saber donde estamos, qué somos ahora, qué tipo de mochilas podemos escoger para navegar.
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