30.8.16

España en bucle y los políticos con malas caras

Mariano Rajoy ha intentado en su sesión de investidura solicitar responsabilidad política a los que le escuchaban, pero ni sabe hacerlo ni lo puede lograr. Quienes le escuchaban no están por la labor de dársela, ni gratis ni con precio. Mala situación para una España que ha entrado en bucle y no sabe salir de esta situación. La lógica, si le llevamos este problema a un asesor independiente de todos nosotros, sería —tras una análisis de solo media hora— decirnos que hay que cambiar de jugadores, de mano, de fichas. Pero no se trata de convocar otras terceras elecciones, no y nunca, pues nadie nos garantiza que no termináramos en unas cuartas o en unas quintas. La solución pasa por cambiar de capitanes, de entrenadores, de Jefes de Personal.

Esa es la gran dificultad. Que se han juntado el hambre con las ganas de comer. Y nadie es fino, incluso nadie es artista del teatro. Uno escucha frases que son de primero de preescolar en políticas. Pedro Sánchez ayer diciendo que la entrevista con Rajoy “era prescindible” es de premio a la estulticia. Se puede sentir, se puede estar seguro de eso, pero nunca se puede decir. Es rebajar el momento actual de España, provocado por todos ellos, a la nada, a que no merece ni tan siquiera media hora de tiempo.

Hoy, tras el discurso de Mariano Rajoy se podría haber producido algún detalle de calidad política. Los podría haber, si a alguien se le hubiera ocurrido, pues meses han tenido de sobra. Por ejemplo dar una rueda de prensa conjunta un líder del PSOE y otro de Podemos, explicando que llevan explorando posibilidades activas para la España del futuro varios meses. O Mariano Rajoy debería haber explorado la vía de su dimisión si con eso se abría un camino válido para España. 
 
Pero han tenido que ser otra vez la sociedad civil los que con un anuncio en prensa solicitaran casi por favor, un gobierno del PSOE, Podemos y Ciudadanos, que enseguida todos se han apresurado a decir NO, sin leerse tan siquiera el nombre de los firmantes. ¿Por qué tengo que creer que tienen más razón los tres políticos que niegan esta posibilidad, que los intelectuales que lo solicitan?

Mañana se la juega Rajoy. A perder o a ganar

Mañana martes 30 de agosto, 10 meses después de disolver las Cortes que han conducido a esta serie de absolutas incapacidades que han dejado a España como un pobre país de incapacidades manifiestas, Mariano Rajoy por fin y siendo como él mismo dice, el ganador de las dos elecciones que desde esa fecha se han producido en ESpaña, se va a someter al Debate de Investidura. Muchos meses para ser el ganador de dos seguidas Elecciones Generales. 

¿O realmente Rajoy no ha sido el ganador? ¿Quien fue el primero que le dijo al Rey que él no se quería presentar al Debate de Investidura? ¿Por qué el PP no hizo en la primavera —abstenerse ante la investidura de Pedro Sánchez— lo mismo que ahora reclama como responsabilidad de Estado el PP pero al revés, y habiendo perdido otros seis meses sin motivo?

La incapacidad de unos y otros es tan manifiesta, que da miedo quien pensar en quien al final será el responsable del Gobierno de España. Están todos muertos. Las decisiones tras la investidura de quien salga finalmente, serán durísimas. ¿Alguien lo duda? Al final dará igual quien salga de Presidente, quien formará Gobierno. Salir de todo esto nos va a pasar una factura muy cara.

Está muerto políticamente un Mariano Rajoy que en estos 10 meses no ha sido capaz de articular una mayoría suficiente, y resultar creíble más que ante un Ciudadanos que sabe ahora que de ir a unas Terceras Elecciones, se irían sus opciones por la taza del water.

Muerto está Pedro Sánchez que no es capaz de articular un concepto de nueva política de izquierdas que produzca respeto y credibilidad, ni entre los suyos. ¿Alguien ha salido en estos 10 meses a decir con claridad que apoyará al PSOE, sin problemas?

Muerto Pablo Iglesias que puede pasar de los exabruptos al silencio en cero coma, y de tener una organización sólida capaz de exigir la Vicepresidencia, a no poder presentarse en Galicia, Cataluña o Valencia.

Muerto Albert Rivera que tanto es capaz de pactar con el PSOE como con el PP, y porque ya no les queda nadie más que se quiera sentar con ellos. Se inventa un programa u otro. O 150 medidas o en cuatro meses las dejo en 100 y resto 50. O meto y admito otras 50 que son nuevas pero todo para la gobernabilidad. Uff! ¿A qué suena esto? ¿esto es regeneración, nueva política?

España necesita otro tipo de gestiones políticas, de gestores políticos, o no será respetada en Europa ni será capaz de resolver nuestros problemas. No es posible que entre cuatro: yo no me hable con tú, tú con yo, yo con ninguno. Ninguno ni con yo ni con tú. Y ahora no te ajunto.

Los ciudadanos se van cansando o ya venían cansados de casa. O incluso y eso también es verdad, somos de los que nos cansamos enseguida. Si creemos que lo mejor es pasar de la política, la política pasará de nosotros, y entonces los problemas NO pasarán de todos y se nos quedarán enquistados.

En realidad la responsabilidad es de nosotros. De cada uno de nosotros. De los medios de comunicación que dan asco en algunos casos, de los políticos que no saben callar, de los que callan demasiado, de los que juegan a ganar y de los que juegan a que otros pierdan. ¿Existe España? O aprendemos, o si tenemos que volver a votar sin salir de casa aprendidos, nos volveremos todos a equivocar.

28.8.16

Ha fracasado el TTIP? Sería una buena noticia

Tuve la oportunidad de estar en el Parlamento Europeo en unas jornadas sobre el TTIP, hace ahora menos de un año, en un momento en que el TTIP amenazaba de verdad con aprobarse en unos términos realmente preocupantes para Europa.

Todos los datos que se nos daban, pocos pues todo era secreto, nos llevaban a la misma pregunta: ¿Y si esto es cierto, es así, por qué Europa quiere firmar el TTIP con los EEUU? El Tratado de Libre Comercio con EEUU es una amalgama de cambios muy profundos en nuestras formas de entender el comercio, la economía, las empresas, las inversiones, la economía, que afecta muy negativamente a nuestros sistemas de control de calidad, a nuestra producción agraria y ganadera, a nuestra forma de movernos en el comercio internacional y también y muy peligrosamente en el judicial.

Aquellas jornadas también me sirvieron para escuchar a ponentes americanos que NO estaban de acuerdo con el TTIP, por cuestiones de sentido común. Hay muchos americanos, aunque sean minoría, que valoran muy positivamente todo el entramado comercial de Europa, sus garantías de salud y de libre comercio, aunque sea con algunas cortapisas que los EEUU quiere evitar para su beneficio.

Ahora parece ser que desde el gobierno de Alemania ya se dice claramente que es imposible firmar y acordar el TTIP. no ya en las condiciones en que se plantea, sino en ninguna. Los ejemplos de formas y comportamientos de las grandes multinacionales, en aquellas zonas en donde se han llegado a acuerdos parecidos, deben asustar sin duda a los europeos. Europa se juega gran parte de su sentido, sobre todo la Europa Unida. No quiero ahora entrar en detalles, de los que por cierto en otras ocasiones ya he escrito bastante. Simplemente advertir que si al final no se firma, España habrá salido ganando, los pequeños y medianos habrán salido ganando, aunque nos digan algunos todo lo contrario. Y nuestro vino y jamón, esto sin duda alguna, habrán salido ganando.

Javier Solana: un viejo político, un joven negociador

En estos tiempos en los que muchos dicen que los políticos somos unos incapaces —yo sin duda lo soy— me viene a la vieja mente otros políticos que además de haber realizado una inmensa labor en todo el mundo, conocida o secreta, son unos grandes desconocidos de la actualidad y sobre todo de las generaciones más jóvenes. Y me estoy refiriendo como se habrá podido detectar si tienes más de medio siglo o se ha visto la imagen de arriba, a Javier Solana.

Ministro de Cultura, de Educación y Ciencia, de Exteriores, Portavoz del Gobierno de Felipe González, Secretario General de la OTAN, Representante Europeo y máximo cargo de Política Exterior y Seguridad Común durante 10 años, Jefe de las EUFOR en los mismos años, miembro del Consejo de la Unión Europea, y sobre todo negociador en innumerables conflictos armados, de política exterior, de gobernanza mundial y liderazgo social. Premio Carlomagno, Caballero del Toisón de Oro, y innumerables reconocimientos, premios y distinciones a nivel europeo sobre todo.

Tiene un gran problema, sin duda, nació en 1942. Lo cual viene a colocarnos en la tesitura de si: Políticos jóvenes y nuevos o Políticos viejos y ancianos. Otro tremendo problema que tampoco sabemos resolver. La mediocridad no tiene edad, la excelencia tampoco. La experiencia en cambio sí. Y en política como en otras grandes actividades de la vida, la experiencia es mucho más que un Grado, que incluso un PostGrado. Es sobre todo la diferencia entre lo bueno y lo mejor.

Javier Solana es sobre todo un negociador. Un creador de soluciones, una persona bregada en mil situaciones muy complicadas donde la vida de miles de personas eran moneda de cambio. Es una persona que sabe separar de las mesas lo que estorba, para dejar solo lo que interesa para acercar posturas. No le interesa qué separa a las partes, sino qué las acerca, de qué manera se pueden afianzar esos puntos en común, para lograr acuerdos.

25.8.16

Odiamos la política o al político?

Es muy curioso que cuando escribo sobre parques, sobre arte abstracto o Dada, sobre alimentación o turismo, las visitas a cada entrada vengan enseguida, a varios cientos a veces, empleando los mismos sistemas de redes para llamarlas que utilizo para las entradas de política. Pero cuando escribo de política en general no paso de las 40 por entrada. Sé la enfermedad. No sé el tratamiento. Pero me pone nervioso pensar que ya está la batalla perdida.

El tal el grado de desprestigio que entre todos hemos llevado a la política que la hemos colocado en un complicado lugar para hacer palanca y levantarla. Lo han hecho muy bien los que lo han hecho mal. Pero las personas necesitamos política aunque lo neguemos. La sociedad se articula sobre y desde la política. Incluso en los países dictatoriales. No existe otro mecanismo en funcionamiento para gestionar sociedades. Incluso el anarquismo es política.

La política es la ciencia del gobierno para los ciudadanos. Lo decían hace miles de años los griegos como poco. No hemos cambiado. La solución rápida y fácil es que en realidad no abominan de la política, sino de los políticos. Pero no hay fútbol sin futbolistas. Es posible sentir asco de los políticos actuales, pero no de “todos” los políticas posibles. Ya vamos avanzando un poco.

Es posible que haya que cambiar el concepto de político. ¿Quién debería ser político? No debe ser una profesión perpetua, no deberían ser profesionales de la política pues el servicio a los demás no es una profesión sino un deber, y una profesión debe servir para servirte. Pero sí necesitamos a los mejores y que además quieran serlo. La política se aprende practicando, por ello estar poco en la política es tan malo como estar mucho. En ambos casos se pierde “productividad”.  De la política se puede entrar y salir con normalidad, se puede subir y bajar con normalidad. Debería ser posible ser Presidente del Gobierno y luego ser concejal de tu pueblo. Pero siempre sucede al revés.

Deberíamos entre todos elaborar un “plano” de la política real. ¿Qué decisiones se toman cada semana en tu barrio? ¿Y en tu ciudad? ¿Y en los departamentos de tu Ayuntamiento o Gobierno Local? Pero no para controlar, sino para conocer.

Que los ciudadanos sepan que si se toma una decisión sobre el agua del grifo que bebemos, alguien la tiene que tomar. Que le podemos llamar a este trabajo como queramos, pero es necesario que esa puesto esté ocupado por una persona. Y que en su decisión intervienen puntos políticos, como es saber qué precio vamos a pagar, con qué potencia viene, de donde la traemos, con qué grado de calidad y salud la entregamos a los vecinos, y si dará servicio en igualdad de fuerza y precio a todos los ciudadanos. Y también qué hacer con aquellas vecinos que no pueden pagar el precio del agua del grifo. Y luego decidir qué hacer con las des-aguas que vienen a continuación. Puede ser un técnico, si. Un técnico que habremos convertido en político pues muchas de sus decisiones no son técnicas. También podemos no poner a nadie. Que el agua salga o no salga y punto pelota.

Mira, hasta los fascismos, los sistemas más bolcheviques, el nazismo, ya empleó la técnica de cambiar a políticos por técnicos. Y los convirtió en malos políticos. Puede que fueran buenos técnicos, pero en su papel de tener que tomar decisiones de calado político y sin decirlo, fueron muy malos políticos en secreto pues estaba prohibido decir que eran políticos. Eran políticos pero lo negaban, no lo querían saber. Pero fueron en todos estos casos los peores políticos posibles. Política y político viene de “polis”: ordenamiento de lo público que afecta a los ciudadanos.

24.8.16

La izquierda debe exigirse eficacia. O abandonar

Ante la duda cada vez más contundente de que la izquierda política en España está fuera de cobertura pero todavía no apagada, debemos analizar por un momento si esto mismo sucede con el resto de izquierdas que viven en la sociedad. Es decir, la izquierda social, la sindical, la intelectual o la cultural. Y aquí, lo que vemos enseguida, es un cansancio tremendo, un agotamiento de que muchas veces sean empleados estos símbolos personales del progresismo social para afianzar la izquierda política, sin mucho respeto y con fricciones claras, cada vez que esa izquierda al margen de la política, intenta opinar o posicionarse.

No existe un acercamiento entre “las” izquierdas en España. Se habrán podido unir en una candidatura para formar dos frentes diferentes contra los conservadores —PSOE y Podemos— pero sigue habiendo muchas izquierdas y todas diferentes y separadas, aunque estén apuntadas sólo en dos papeles diferentes. Todas las izquierdas, —y son muchas— las que se han agrupado alrededor de un objetivo común —ir contra el PSOE, es decir contra la otra izquierda— no han sido capaces de unirse para nada más que para eso. Las Mareas de Galicia, el papel de Podemos en Valencia o Cataluña o la suma del voto en junio entre Podemos e IU, nos indica que las diferencias entre todos ellos se han acrecentado al acercarse a trabajar juntas las diversas izquierdas. No han sido capaces de diseñar ni una sola idea nueva, ni un planteamiento nuevo, ni un objetivo común que haga de pegamento ideológico. Sí, somos de izquierdas como concepto ¿Y qué nos une más? ¿Ir contra la derecha? Pues eso es tan poco, que la sociedad no lo compra.

Con estos mimbres esperar que la izquierda social o intelectual se clarifique en sus posicionamiento y apoye a la izquierda política…, es absurdo e imposible. Así que se mantienen al margen, lo cual es una pérdida clara y dolorosa de lo que puede aspirar desde la izquierda en estos años. Mientras suceda esto en Aragón, también sucede en España, pues somos los aragoneses el termómetro social de todas las medias, y lo sabemos todos, aquí y allá. Toca pues replantearnos qué hacer.

Falta un líder de izquierdas que tenga carisma para ser respetado, que tenga ideas sociales nuevas, que demuestre una capacidad de resolver —que hasta ahora nadie lo está demostrando— y que agrupe de verdad todas esas izquierdas la margen de la política, pues al final esta izquierda política se tendrá que unir a la social, a esos nuevos conceptos progresistas de ideas nuevas, o nos quedaremos sin futuro los progresistas. Mientras no surja una persona nueva —o vieja, o equipo, o concepto— que sepa aglutinar toda la energía, el músculo de la izquierda, no lograremos nada. Seguimos escuchando tonterías que confunden, que caminan hacia el empobrecimiento mental y real de la política.

Ayer mismo y en Aragón, una organización política de izquierdas volvió a solicitar otra bajada en los sueldos políticos de las Cortes de Aragón. No parecen entender absolutamente nada. Confunden por ignorancia el valor con el precio, el sueldo con la capacidad, la derecha con la izquierda. La derecha estaría encantada con esta propuesta. Se ríen de estos planteamientos, aunque disimulan, pues ellos preferirían la política griega de hace 2.000 años para que sólo los que no dependen de su sueldo de trabajador por cuenta ajena se puedan dedicar a la política. Este partido de izquierdas apuesta por llenar las Cortes de Aragón de personas dispuestas a cobrar menos que un profesional liberal, que un empresario, que un gerente de una mediana empresa. Que la izquierda plantee esto como una buena idea, nos demuestra de donde salen y a donde quieren llevar la política. Sin duda a la excelencia NO. Sin duda su desconocimiento de lo que sucede en las empresas, en esa calle que ellos no conocen, tampoco. Hay mucha más sociedad que aquella que necesita ayuda con urgencia, y hay que conocer al contrincante de una partida deportiva, si queremos ganarle. Conocer las enfermedades, no basta para saber qué tratamientos hay que dar al problema.

La izquierda debe exigir que los políticos que representen a la sociedad menos favorecida, sean los mejores de la sociedad que quieran defender a los débiles, que sean más políticos profesionales, con más excelencia en su currículo personal, con más capacidad. Debemos sacar del debate político el coste de la política, pues eso afecta sobre todo y negativamente a la izquierda. Si la izquierda se dedica a hablar de 200 euros al mes en vez de hablar de 4.000 millones de inversión o de cambiar leyes educativas, está equivocándose. La sociedad cae en la trampa de los 200 euros, un marco mental perfectamente diseñado. Y quien caiga en esa trampa no debe seguir en política, pues además tampoco es de izquierdas. Ser de izquierdas es (debe) lograr ser eficaz a favor de los que más lo necesitan.

22.8.16

La izquierda hay que inventarla de nuevo. Se nos ha hecho vieja

Todos tenemos asumido desde la política que la mayoría de la sociedad aborrece de nuestra actividad, de la de izquierdas claro —que hay que dejarlo sentado desde el principio para no confundirnos, pues los que son de derechas sí creen que SU política es muy necesaria— y algunos filósofos sociales o sociólogos a secas ya nos avisan a toda la izquierda, que hay que reivindicar la política de una vez por todas para sentar las bases de esa izquierda del siglo XXI que sirva para la sociedad de estos tiempos.

La sociedad ya no está en la calle esperando a que nosotros desde la izquierda salgamos a explicarles unas consignas, eso se hace mucho mejor y con mçás audiencia desde otros lugares. Con más asistencia y lectura, con más pedagogía social, con más éxito. A la calle salimos los de siempre, es decir los que ya nos conocemos. No sumamos, sino restamos y lo que es peor, demostramos que somos muy pocos. La derecha sabe contar y nos cuenta. Y se ríe de nosotros. La sociedad sabe contar y nos cuenta, y admite que no debe hacernos caso.

O reivindicamos la política como una actividad social muy necesaria para defender a los que menos tienen o nos la quitarán sin hacerla desaparecer. Nosotros mismos con nuestras acciones debemos conformar un sistema para convencer de que hay que defender la educación, la justicia, la libertad, la dignidad laboral, el respeto a los seres humanos, la igualdad, son valores básicos, o nos perderemos en la nada más absoluta. A la ideología hay que darla la vuelta para mostrarla en valor. Si no somos capaces de mostrar a nuestra sociedad, a la sociedad que necesita vivir mejor, que somos capaces, incluso con las que creemos nosotros son las mejores ideas, no nos servirá de nada.

No se trata de ganar elecciones, se trata de ganar sociedades. ¿Lo estamos entendiendo? Tenemos que volver a empezar, no hemos avanzado nada, pues por cada paso que hemos dado, hemos ido rompiendo los platos o nos los han roto y no nos hemos querido dar cuenta. No hemos sabido explicar qué es la izquierda social, no hemos sabido decir que hay otras formas de convivir, de hacer funcionar la economía, el trabajo, la excelencia, la productividad, el comercio y el consumo.

Hablar de la política no le conviene a la derecha y los sabemos todos. Incluidos ellos mismos y por eso intentan que no hablamos de la política sino de “su” política. Prefieren el mercado, el trabajo técnico, la gestión sin políticos y a lomos de lo que ellos llaman eficacia y poco gasto público. Y esto ha calado muy hondo entre la sociedad. Ahora mismo vosotros, los que leéis esto, estáis pensando que ellos tienen razón, que es lo lógico en estos momentos. ¿Y cuales son estos momentos? La crisis ha venido a demostrarnos que sólo es una crisis negativa para una parte de la sociedad. Para otra parte de la sociedad está siendo una crisis positiva.

El marco mental les ha funcionado muy bien y hay que felicitarles por ello. Y es verdad que contra esa idea perfectamente lanzada y vendida, no hemos sabido anteponer o trasponer otra idea desde la izquierda, que explicara y debatiera lo contrario, que mostrara de forma sencilla que hay otras formas posibles de ser y estar en las sociedades occidentales.

Y sin duda debemos decirnos desde la izquierda que hemos perdido el sentido, no sólo recordárnoslo a la izquierda española sino también a la europea, que es en el único lugar del mundo donde existe una posibilidad real de gobernar una izquierda del siglo XXI, pues esa izquierda que dicen funciona en algunos países de iberoamérica, o es una copia de la izquierda europea o es otra cosa bien distinta a la izquierda, pues los pocos intentos válidos se los han comido las fuerzas de los mercados.

De momento las Terceras Vías, a la derecha o a la izquierda de la izquierda —quedan muy bonitos sobre el papel— no han funcionado ni se las espera que funcionen pues no son nuevos planteamientos, sino viejas izquierdas que se mueven un poco hacia sus laterales. Cuando las Terceras Vías se mueven hacia la derecha se convierten en mercantiles y liberales a secas. Y cuando se mueven a la izquierda se vuelven derechas sin que lo sepan ellas mismos. Derechas populistas como el Peronismo o la Falange, que a veces parecían izquierdas porque se apoyaban en los descamisados.

Retomo a la idea principal. Hay que hacer más política, es decir, reivindicar la importancia de la política social, algo que nos parece imposible de lograr desde este desierto actual. ¿Quien tiene moral en estos tiempos para decir en público y con rasmia a la sociedad, que la política es MUY necesaria? Pues nadie. Incluso los nuevos partidos de izquierdas dicen o decían —pues no sabemos si lo volverán a decir— que ya no existen izquierdas ni derechas, que ahora sólo hay arriba y abajo. Que es otra forma de llamar a lo mismo con otros adjetivos. Como en época de los griegos, los romanos o los egipcios. Es decir, nada nuevo para explicar y para que lo entienda la gente que pasea por la calle. ¿Arriba? Pero si ellos ya han sabido mezclarse para actuar bien. ¿La mayoría de la iglesia católica de barrio es arriba o es derecha? ¿El trabajador que sobre todo cree en el orden callado, la disciplina y el silencio, es de arriba o de derecha? ¿Es incompatible la disciplina y la búsqueda de la excelencia con ser de izquierdas? Pues depende de la forma del reparto.

La sociedad cree que sobra la política por los enormes abusos que ha realizado la propia política. Y a la izquierda sólo se le ocurrió el bobo ejercicio —para evitar la corrupción— que rebajar sueldos a los políticos y entregar transparencia en forma de un desnudo económico de las personas que se dedican a la política. Ya parecíamos tontos de antes, pero nos hemos mejorado a nosotros mismos en las torpezas infinitas.

Los ricos, perdón, los de arriba, no necesitan cobrar sueldos por estar en la política. Ellos lo hacen gratis. ¿A que es mucho mejor? Los de arriba tienen los mejores asesores del mercado impositivo y no cobran sueldos ellos, los cobran sus empresas o sus sociedades interpuestas o sus asesorías. Tantos asesores y similares se demandan desde las empresas, que estos mismos, los mejores, ya no pueden atender a más clientes y puedo dar fé. Les da igual la transparencia. Ellos no la necesitan. Pero a la izquierda no le da lo mismo y caemos en otra trampa, que para eso nos entrenamos en aparecer como bobos, y vamos mostrando el ticket de la gomina, o los mil euros de nuestra cartilla de ahorros. Vamos desnudos por la política, creyendo que así se desnudarán todos. No me hagas reír.

Yo personalmente no me fiaría de un político adulto que con carrera universitaria tuviera tan solo mil euros ahorrados en su cartilla, fuera ideológicamente de donde fuera. No es sano para una sociedad, ser gobernada por una persona que ya no venga de la excelencia antes de dedicarse a la gestión del dinero público. Si con tu propia formación y dinero no has podido ahorrar más de mil euros, es imposible que logres el éxito con la gestión para los demás. Esto que digo suena a rancio y a conservador a tope. Otro error que tiene la izquierda, pensar que para ser de izquierdas hay que ser pobre, incapaz de tener éxito en tus gestiones, buscar la excelencia como meta en cada actividad, no querer superarse cada día empleando métodos que a las empresas les funcionan bien. ¿Quien dijo que ser eficaz era de derechas?  ¿Quien que ser productivo, creer en los controles de calidad, en los ajustes productivos, en los equipos, era ser conservador? Admitimos que en nuestro trabajo nos traten con criterios de empresa eficiente, pero si pensamos en exigir lo mismo en la escuela de nuestros hijos, en la justicia y en la seguridad, en el agua que bebemos o en el hospital que nos va a salvar la vida, ya somos unos asquerosos conservadores por exigir con criterios de empresa. O aprendemos desde la izquierda a gestionar bien, o no tendremos futuro. O la malo es que no lo tendrá nuestra sociedad más débil.

Hay que hablar más de política, mucho más. De filosofía social sencilla, de sociología útil y de entender por los alumnos de EGB. Hay que explicar bien para qué sirven los políticos además de para trampear en plan obsceno y tonto, más tonto que cualquier empresario de cualquier tamaño. No debemos quedarnos con que en este país si se quiere tener una piscina como los emperadores romanos, hay que ser presentadora de televisión con derecho a que no la critiquen por nada. Y si llegamos a la conclusión de que efectivamente los políticos no servimos para nada, pues tranquilos, tampoco sucede nada tremendo. Nos quedamos en nuestra casa por la fuerza y a seguir llorando otros 40 años. Pero que no se nos olvide a nadie, tampoco a los conservadores de derechas. El mejor sistema para todos, también para la derecha, es el democrático. Todos los demás han sido violentos y sátrapas, y convierten al país en un lugar peor para hacer buenos negocios a la derecha. Sólo salen ganando unos MUY pocos.

Qué debe cambiar la izquierda en España, con urgencia?

La izquierda debería replantearse el trabajo, de cara a un futuro que debe construir desde otros objetivos más pedagógicos y formativos, olvidándose de la idea de que informar y enseñar es manipular a la sociedad. Ha calado tan bien la amabilidad y la capacidad de la derecha en España, que no hay espacio real para afianzar un espacio de izquierdas que sea creíble. Las actuaciones en el último año han sido tan penosas desde la izquierda vieja y nueva que o se empieza desde cero o no es posible arrancar de la sociedad un compromiso de cambio real y duradero.

Los partidos políticos confundimos muchas veces —y los de izquierdas mucho más— la diferencia brutal entre militantes, simpatizantes, votantes y sociedad espectadora. Un partido político no debe estar organizado para ganar elecciones, pues estas deben ser el fruto del trabajo. Sería como si un estudiante estuviera preparándose para aprobar los exámenes, algo que sucede casi siempre y así nos va. Los estudiantes deben prepararse para aprender. Y fruto de su excelente aprendizaje se recoge el premio de los notables y sobresalientes. En política, prepararse para ganar elecciones es prepararse para sufrir.


En un país democrático, es la sociedad la que cambia gobiernos, la que elige, la que examina. Si no creen en tus capacidades, en tus habilidades, en tus ideas, incluso en tus amabilidades, no se puede lograr nada. Puedes haber triunfado entre tus bases del partido, puedes haber aumentado tus militantes por 10 y tus círculos y cuadrados por cinco. Pero si esto no lo entienden millones de personas, no sirve de nada. Incluso tus propios militantes y lo sabes, son los más críticos con tu trabajo de equipo. Incluso, repito, serán los primeros que te abandonarán a la primera. Hay que trabajar “con” ellos, pero no sólo “para” ellos. Se debe trabajar para las ideas, para la sociedad a la que debes representar.

La izquierda se vanagloria de que es capaz de movilizar a las personas, saliendo a la calle y reclamando. Este concepto también hay que ajustarlo y revisarlo. En un fin de semana puedes ver a cientos sino miles de jóvenes en un parque como El Retiro de Madrid, buscando Pokemon. Manipulación que moviliza para nada. No sirve para nada en el siglo XXI pues ya están preparados para superar esos momentos, incluso aunque sean violentos. El trabajo de la izquierda en España no debe ser lamerse las heridas entre los mismos siempre, en lo que creemos que es “la calle” cuando en realidad son siempre unas pocas calles preparadas para admitir manifestaciones. El trabajo de la izquierda debe ser otro, mucho más lento pero más persistente y válido. Más inteligente y no cargado de errores de bulto.

Por ejemplo me gustaría saber por qué no se emplean las reuniones teatrales entre la izquierda. La imagen de una reunión en equipo del PSOE con Podemos, sin declaraciones absurdas e infantiles posteriores, hubiera producido más resquemor en la derecha que los silencio de playa. No entiendo por qué no existen con luz y taquígrafos Comisiones de trabajo conjunto entre diferentes fuerzas de la izquierda en todos los territorios. No hay que dar explicaciones, que ese es otro gran error, hay que dar soluciones. Las personas de la calle les importa tres pitos que se habla. Lo único que le importa es que le resolvamos los problemas y caminemos hacia una sociedad mejor. La transparencia en las reuniones las quieren los periodistas y los militantes de los partidos. Pues digámosles a ellos qué chicha se ha tratado. Y a la sociedad expliquémosles qué otro tipo de soluciones existen y cuanto cuestan y de qué forma se pueden realizar.

19.8.16

¿Por qué utilizamos a los niños para explicar las guerras?

¿Por qué utilizamos a los niños en apoyo de las ideas de los adultos? Los mostramos o muertos o heridos, siempre rotos para remover más las morales casi inertes de otros adultos, los utilizamos para defendernos, para manipularlos, también para pelear en las guerras que los adultos nos inventamos, para morir por banderas o para ser herramientas de amor salvaje.

Los niños son los que sufren más, pero también y si sobreviven serán el futuro y parecemos no entender la importancia de esto. Si los niños de hoy crecen con odio, si les educamos dentro de sociedades en guerra, si les enseñamos constantemente la muerte violenta y les negamos su formación y desarrollo normal, estamos creando una sociedad futura de una manera muy determinada, sembramos odio para luego recoger frutos de ocio y violencia más grandes.

La sociedad civil se forma año tras año, siglo tras siglo, sobre con los cimientos que diseñan los grandes arquitectos, que incluso sabemos han aprendido a manipularla en hermosas universidades y no de humanidades precisamente. Algunos aprenden a ganar a costa de manipular niños, otros simplemente intentan sobrevivir.

Nota.: Esta entrada y con este parecido texto, la publiqué en otro blog durante el año 2006. Sigo pensando lo mismo.

18.8.16

Mariano —o no— es como Dalí, un genio

Es posible que alguien se pregunte —o no— cómo es posible que España esté en el camino en el que está, sin gobierno desde hace casi un año y sin vistas de lograrlo antes de otros seis meses, a poco que hoy tampoco se avance nada —o no— en lo que se tiene que avanzar, que casi nadie sabe qué es.

La política en España ya no depende tanto de Madrid y la Moncloa, y en eso deben tomar nota los catalanes. Todo nuestra economía menos unos flecos sin importancia —o no— dependen de Europa. La gestión directa de nuestra sanidad, educación, justicia, vivienda, agricultura, servicios públicos, dependen de los gobiernos autonómicos. Que al abrir el grifo salga agua, que haya fiestas con vacas para la Virgen o que los semáforos funcionen dependen de nuestros ayuntamientos. Incluso que funcione bien o mal el ascensor depende del Presidente de Escalera y el gestor de la comunidad.

Así que no se ponga medallas el Mariano, que efectivamente, podemos pasar sin él durante años. Estamos demostrando dos cosas importantísimas:
 Que sin gobierno los Telediarios funcionan igual
 Que el anarquismo es posible —o no—.

Hay que decirlo alto y claro. Tanto el PP como el PSOE quieren acabar con los dos partidos que les han salido como granitos de pajuelas. Poco a poco y elección a elección irán desapareciendo los nuevos. Yo calculo que en doce o trece elecciones seguidas se disuelven agotados todas las gentes de Ciudadanos y Podemos. Hasta la Sexta les está cerrando el grifo. Esto es un sinsentido —o no—, va a triunfar el parecer que no hacemos nada, pues para eso somos un país de parados. Pero en realidad sí estamos haciendo.

El Bulli inventó la deconstrucción de la tortilla de patata. Mariano está inventando la deconstrucción de la democracia, una forma de dar golpes de estado sin estado y sin golpes, sólo con calma y sonrisa y con frases enigmáticas —o no— en las que dice todo a costa de no decir nada. Un genio como Dalí.

17.8.16

En el país de los ciegos, el tuerto sigue sin moverse

Hay un periódico en España que se está comportando contra Pedro Sánchez de forma curiosa, antipáticota, inamable, zancadilleadora, rarica cuando menos. Los hay otros que también, pero de esos se les esperaba. De este…, nos creíamos muchos que no había que esperárselo. ¿Y porqué lo hace? Pues no se sabe bien. Algunos dicen que sigue dictados del IBEX35 que debe ser un cajón de cosas malas, como ratas desaforadas con los deintes afilados y los rabos largos, y que en realidad son los que mandan de verdad en el mundo. Pero yo creo que de existir los del IBEX35 como bichos que mandan mucho, no serían tan poco cuerdos, tan zafios a la hora de intentar manipular.

Pedro Sánchez ya no lee ese periódico. Le da grima. Ahora a lo sumo ve las viñetas, que se han convertido junto a las páginas de cultura en lo mejor con diferencia del no citado periódico. Lo cual es importante, pues pone en valor la cultura y el arte, y eso siempre es de agradecer. Yo mismo en vez de leerme los artículos de opinión me leo los de arte y cultura y salgo ganando. Los Editoriales ya hace años que no los leía, excepto que fuera preto. Ahora me los leo en las horas de reir, que son pocas.

No está haciendo ningún favor a España y menos a sus propias tesis, que por cierto tampoco sabemos bien cuales son. ¿Debe un periódico serio —que no triste— apoyar a un Presidente serio y triste, simplemente para joder “al otro”? Pues chico, no lo sé. El editorialista es otro tipo serio y triste que sigue dictados de su conciencia, que también debe ser seria y triste. Es verdad que gobernará Rajoy, faltaría más, por eso mismo no se debería poner así, con tanto énfasis, pues todos sabemos que lo hará por incapacidad de todos los demás. En el país de los ciegos, el tuerto es Rey. Pero solo hasta que alguien abra los ojos. O nos los abra a los demás.

15.8.16

¿Está el turismo en España reclamando planificación?

Nos estamos dando cuenta que el turismo, la primera industria española, tiene un finito, no es una actividad que se pueda estirar como un chicle, el mismos chicle, como si fuera una sola gallina de huevos de oro, que ni se vuelve vieja, ni se cansa, ni es capaz de dar más de mil huevos al día. Como casi siempre, somos incapaces de construir antes de necesitar, de planificar cuándo se debe planificar, y no después, cuando ya no sirven las planificaciones viejas más que para engordas comisiones de trabajo inútil.

Este 2017 va a marcar récord de turistas de todo tipo en España. Bien. Muy bien. Pero algunos se van a marchar cansados, con la sensación de que se debe hacer algo mejor. Efectivamente, si nos comparan con muchos otros destinos turísticos repartidos por todo el mundo, seguimos ganando, incluso por goleada en algunos servicios. Pero estamos es el inicio que nos avisa de que algo hay que hacer para mantener, para mejorar, para planificar.

Tenemos dos graves problemas que de momento nos parecen imposibles. Y que si lográramos resolver, convertiremos en casi infinita —nada es infinito, lo sé— nuestra capacidad turística.

 Desestacionalizar el turismo.
 Ampliar los destinos interiores y planificando servicios en los destinos de playa

El turismo se ha desestacionalizado hasta donde sabemos hacer hoy. El turista quiere calor, quiere enseñar tripa o piernas, quiere sol. Y durante 8 meses de cada año esto es complicado de entregar en casi toda España, sin ponernos a pensar. Incluso lo es durante 6 meses en aquella España peninsular que goza de más turismo. Así que toca añadir más servicios al sol —cuidado con la nieve que también vamos camino de saturar—. Desde los clásicos y ya trabajados como la gastronomía, a los culturales, históricos, deportivos, formativos, de salud y bienestar personal, que todavía se deben mejorar y mucho.

Pero el gran trabajo debe ser ampliar destinos, donde ofrecer diferentes servicios es más cómodo y sencillo. El turismo de interior no debe ser sólo Madrid y Sevilla o Córdoba. Aprendamos algo de Extremadura, otro poco de la Barcelona de hace una década, de los Pirineos, de Balnearios, de Asturias y el País Vasco. De todos se puede aprender ideas ya resueltas. Incluso recomendaría algo más extraño. Observar algunos trabajos que se hacen en pequeñas localidades del interior de Castilla, de las Fiestas Patronales menos conocidas, de las diferencias que suponen para el turista observar las poco conocidas representaciones turísticas de la Comunidad Valenciana, Aragón o Murcia.

Si en localidades de costa y playa, cerramos los servicios públicos y privados desde octubre a abril por baja rentabilidad estamos haciendo un mal negocio al turismo. Esos entre 6 ú 8 meses suponen mucha mano de obra y bastante actividad turística y de relax. No es de recibo que haya localidades muy conocidas, hoy llenas a rebosar, que estén durante 8 meses “cerradas” en su casi totalidad. Cerradas incluso para los vecinos de la zona. Ni hoteles, cerrados casi todos los bares y tiendas o supermercados, nada de actividad pública de entretenimiento, casi nada de limpieza o servicios públicos de transporte, etc.

¿Qué se podría hacer para evitarlo? Pues tal vez modificar (o suprimir) algunos impuestos en temporada baja, que incentive abrir en otoño e invierno. Tal vez una inversión pública diferente en servicios a las personas. También promocionar la tranquilidad de los meses sin agobios. Y sin duda exigir a los hoteles que aunque a media actividad, sigan abiertos durante más meses, encajando rentabilidades desde acciones diversas. Nadie dice que sea fácil, pero estamos hablando de la primera actividad económica de nuestro país. Actividad por cierto, que siempre hay que actualizar y dotar de una seguridad altísima.

14.8.16

¿Porqué se quiere suicidar Ciudadanos? Comentario al artículo de Albert

Hoy Albert Rivera nos ha dejado un huevo en El País, para que todoxs pudiéramos saber si lo estamos haciendo bien o mal, para que vayamos teniendo claro que no nos merecemos nada mejor. Entre los huevos que van dejando Felipe, Albert y Zapatero, no queda nido para los huevos de la baronías. Esto es un sin vivir. Pero analicemos qué nos dice Albert, para ver si es en algo interesante.

 En negrita cursiva el texto de Albert, y en normal mi comentario.
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España vive un momento crucial y a su vez delicado en su historia, el más importante en democracia desde la Transición.

¿Y por eso están los políticos que tienen que tomar decisiones sobre esto, de vacaciones, tomando el sol o caminando quietos? No es de recibo que se diga en voz alta esta frase, pues da una sensación de imbéciles a los que nos la creemos. Es cierta, pero es mejor no decirla, para no producir asco.

Después de las elecciones del 20D, el mapa político español cambió como nunca lo había hecho en 30 años. Los españoles dieron la victoria al Partido Popular, pero con 63 escaños menos que en 2011, y al PSOE le otorgaron 20 escaños menos que en la anterior cita electoral.

Está bien, señor Albert, que te refieras a los resultados de diciembre y no a junio 2016, para no pillarnos con rebajas de verano. Sobre los resultado hay tanto que hablar que es mejor quedarse callados. Son los que son, los españoles se han equivocado, pero en la misma o menor medida que los políticos. Y con estos es con los que hay que lidiar. O con los próximos.

Los españoles obligaban así (tras el 26J) a los viejos partidos a dejar de darse la espalda para tener que darse la mano y abrir un espacio mínimo de diálogo. Pero ni socialistas ni conservadores parecen haber entendido ese mensaje, y hasta la fecha se han negado a ponerse de acuerdo entre ellos.

Esto es una falsedad tremenda. Uno de esos clásicos marcos mentales para manipular mentes. Si los partidos viejos no han estado a la altura, los nuevos ni te digo. Un desastre de regeneración y de saber moverse en los campos políticos. Los resultados en nada indican que se tengan que poner de acuerdo el PP con el PSOE. No sé de donde sacamos esa conclusión. La suma de izquierda y derecha es la clásica. Nos guste o no. Pero no entre dos sino entre cuatro.

La negativa de Rajoy al Rey para ir a la investidura provocó una crisis institucional sin precedentes, al no existir ningún mecanismo constitucional previsto frente a la parálisis que provocaba una decisión táctica y poco responsable del líder conservador.

Totalmente de acuerdo, pero parece que eso se lo perdonamos a dosn Mariano, como tantas y tantas cosas más. Como tampoco le decimos que en febrero 2016 debería haber hecho lo mismo que ahora se le pide al PSOE, es decir, apoyar al que se presentaba a la investidura y propuesto por el Rey. ¿Alguien me puede decir porqué el PP no votó o se abstuvo entonces, y no se le recuerda que aquello fue lo que provocó las segundas elecciones? ¿Porqué pide con saña lo que él no hizo?

Ahora bien, después de la nueva convocatoria electoral, la voluntad de los españoles manifestada en las urnas obliga al PSOE a tomar una decisión importante para el PSOE, pero sobre todo importante para España.

Sin duda, la de mantenerse vivos y en el camino de la izquierda. ¿De verdad el resultado supone entender que lo que queremos los españoles es que la izquierda española quede sólo dentro de Podemos? ¿Por qué debe hacer Pedro lo que NO hizo Felipe en el año 1982, cuando salíamos de un Golpe de Estado? ¿aquello se nos olvidó y ahora le reclamamos al mismo PSOE una responsabilidad que entonces no tuvo el mismo que ahora la pide con vehemencia? El silencio es también una herramienta.

A diferencia de muchos otros políticos, e incluso muchos de sus propios líderes históricos, yo no le voy a pedir en estas líneas a la dirección actual del PSOE que se abstenga o vote a favor en la investidura de Mariano Rajoy, ya que es un partido autónomo, con miles de militantes, y con más historia que ninguna otra formación política española. Son ellos los que deben tomar sus propias decisiones.

Menos mal que al menos Albert le permite al PSOE tomar libremente sus propias decisiones. Al fin, sólo le está presionando a Pedro…, ¿hay alguien que no le presiona? 
Llamarlos compatriotas es cierto, pero no acertado. Les podría llamar socios del anterior intento de gobierno y sería más correcto. 
Y no entiendo como si dice Albert que comparte con el PSOE un proyecto común, diverso y unido, ahora se quiere unir con el PP y no sigua insistiendo en trabajar junto al PSOE. ¿Qué ha cambiado, que han perdido diputados? No es suficiente excusa.

En política, como en otras facetas de la vida, muchas veces nos toca escoger entre la solución mala y la menos mala. En Ciudadanos hemos decidido que aunque no nos gusta el actual Gobierno ni creemos que Mariano Rajoy sea la persona adecuada para liderar una nueva etapa, es imprescindible que la legislatura y el país se pongan en marcha, atendiendo al resultado electoral del 26J.

Si yo fuera quien desde el PP tuviera que leer estas líneas, me pondría malo de los nervios. Si tengo que casarme con estas ideas, mejor es quedarme viudo. ¿Para qué queremos un Presidente que no tendrá apoyos para hacer nada? ¿para qué sirve un Gobierno que ya nace incapaz y con una oposición de más de 210 diputados? ¿para que gobierne por Decretos? ¿Y eso es apoyar la regeneración, eso es poner en marcha España?

Les deseo suerte y acierto en su decisión por el bien de España.

Sin duda el bien de España nos pide algunas cosas básicas. Que exista una derecha y una izquierda, aunque se les llame ahora como se les quiera llamar. Que exista un Gobierno capaz y no un simple Gobierno vendido a cualquier frío, aire, batalla, soplagaitas, tontada de fin de semana. No le sirve a España, e incluso voy más allá, no le sirve a Europa un Gobierno en España con los 135 Diputados del PP y sin ningún apoyo más de los de verdad, incapaz de resultar creíble y respetable, con un gran número de juicios pendientes, con una crisis que no acaba, con un desempleo enfermizo, con una seguridad mundial como poco rara, con una Europa herida, con una Constitución viejuna, con unos problemas territoriales en aumento. Claro que es MUY MALO estar sin Gobierno, y claro que ir a unas terceras elecciones no supone tener que ir a a unas cuartas o unas quintas. Por eso se necesita un gobierno que dure más de 12 meses, que haga regeneración y que se componga de los suficientes mimbres plurales como para poner en marcha España. Creer que esto lo resuelve Rajoy, don Mariano, en un plis plas…, es de imbéciles. Y es por cierto también, la mejor forma de suicidio para Ciudadanos.

11.8.16

¿Porqué Felipe no apoyó a Calvo Sotelo en 1981 y ahora pide a Pedro loque él no hizo?

Tras la entrada anterior en este blog, debe continuar opinando sobre el papel del PSOE en este momento tan importante en la historia transicional de España. Y debemos reconocer que si bien como dijo Felipe Gonzalez, el gesto de Albert Rivera apoyando al PP es el primer gesto de responsabilidad, se olvida el amigo Felipe que el NO apoyar desde el PSOE al PP es un gesto anterior y también de enorme responsabilidad. 

Deberíamos recordarle a Felipe que él mismo, saliendo de un Golpe de Estado, no apoyó con su voto la investidura de Calvo Sotelo, ni en la primera votación antes del Golpe, ni en la segunda tras el Golpe.

España necesita una izquierda coherente, no una izquierda capaz de apoyar a un partido con claros signos de corrupción y malos usos políticos de algunos de sus más importantes dirigentes. Se necesita una izquierda que contraponga a la derecha las ideas y las decisiones políticas de una izquierda válida, necesaria y muy diferente a la derecha. Siempre ha sido así y lo fue en el año 1981 con una España muy complicada, como lo está siendo ahora en el 2016. Por eso las palabras de Felipe encajan mal en el actual momento. Si ha cambiado tanto como para olvidarse de su pasado, debería acudir a la hemeroteca.

A Calvo Sotelo le faltaron 7 votos para salir Presidente de Gobierno tras la dimisión de Adolfo Suarez. Si se los hubieran dado en primera votación el PSOE, el Golpe de Estado que todos conocíamos como larvado pero con muchas ganas de salir, hubiera sido diferente y en otro momento o posiblemente nunca pues enseguida entramos en la OTAN a enseñar democracia a los militares. Pero en la segunda votación tampoco se le quiso apoyar, sabiendo desde el PSOE de donde veníamos y qué nos esperaba en los próximos meses, con la OTAN esperando. Pero la respuesta fue correcta pues demostró que el PSOE era otra cosa que la derecha, que sus políticas eran necesarias y el tacticismo de ese momento para el año posterior, un acierto.

Lo que valió para el año 1981 debería valer para el año 2016. Y los protagonistas de aquel 1981 deberían escucharse así mismo, que hay grabaciones donde quedaron testificadas sus explicaciones.

Vuelve el bipartidismo, a costa de los errores de Pablo y Albert

Podría parecer una tontería lo que ha planteado Albert Rivera para apoyar a Rajoy. Y lo es aunque llena de responsabilidad como dice Felipe Gonzalez, aunque jodan mucho sus palabras. Ciudadanos simplemente ha dicho SI a Rajoy pero en diferido -ahora todo es en diferido- pues no hay rasmia para ser claros, sabedor Albert de que no hay otra posibilidad, de que esto le va a suponer perder sentido y tener que admitir un cambio de concepto en su regeneración política, pero sabedor también de que unas terceras elecciones supondrían para Ciudadanos una puerta de salida hacia la nada.

No hay otra, porque aunque nos joda reconocerlo desde la izquierda, la puesta a trabajar del PSOE y Podemos es imposible. Literalmente imposible, aunque mezclemos los deseos y las ganas de mandar a descansar al de las "corridillas" sin moverse, y nos haga ver aires nuevos que no existen, que son solo deseos imposibles. ¿Cuantos Podemos hay? Son capaces de ponerse de acuerdo en el reparto, pero como equipo de gestión de una España herida, son incapaces como no cambien a casi todos los que dan la cara. Incapacidad viene en esta caso de ninguna capacidad para trabajar por lo urgente ahora mismo y por lo importante mañana, pues España necesita un cambio en una sola dirección, la de su futuro.

España necesita gobernarse. Esto es lógico y de sentido común. Incluso es peligroso obviarlo. Si nadie quiere gobernar en España, saldrán voluntarios con muy mala folla aupándose desde donde no deben en un país democrático. Por el camino que vamos, los que están ganando este año 2016 son los anarquistas, y eso escuece y mucho entre algunos sectores que callan. Al final parecerá que sin gobierno es posible e incluso mejor. Rajoy es la incapacidad manifiesta, y si parece algo mejor, lo es porque sus contrarios no son nada. No es político aunque se dedique a la política y lo curioso es que lo saben todos sus ayudantes de campo, entre los que hay buenos políticos. Pero el silencio y la unidad entre las derechas siempre ha sido un activo.

10.8.16

No es lo mismo Nación que Estado, y se puede elegir qué ser

Parte o casi todo el sur de Francia quiere ser país propio sin dejar de ser franceses. Admiten con orgullo que son parte de los países catalanes, aragoneses o vascos, y eso no lo toman ni como nacionalismo oxidado y mucho menos como separatismo de Francia a la que adoran. Simplemente es algo más sencillo: se sienten también catalanes  o vascos sin dejar para nada de ser franceses. Entenderlo y no manipularlo sería un buen comienzo.

No por independizarse de España lograrán ser los catalanes o los vascos españoles (ahora) más catalanes y vascos, más libres ni tampoco más ricos. Es perfectamente compatible ser catalán, vasco o aragonés como nación y ser español como estado. En estos procesos que estamos viviendo en Europa, lo que menos poder e importancia individual tiene es el Estado. En España como en muchos otros países sus acciones se mezclan cuando menos con las tomadas en Europa. Pero en cambio cada vez es más importante la nación para la convivencia y el asentamiento de las sociedades. 

Potenciar la nación propia es muy posible e incluso fácil, sin tener Estado que te marque los caminos. Los catalanes y vascos lo han hecho perfectamente. Hablan "su" idioma, tienen una educación personalizada, han cuidado sus costumbres, en el caso vasco tienen su propia fiscalidad, tienen leyes propias que afectan sobre todo a las personas sociales, es decir, disponen de lo magro que diferencia un país de otro país, aunque sean el mismo o diferente Estado.

Un vasco o un catalán se sabe vasco y catalán, y además han logrado que todos los demás cuando entramos en el País Vasco o en Cataluña, notemos que hemos entrado en una nación diferente, sin salir del Estado español. Y todo sigue siendo España. Ejemplos como los EEUU, Reino Unido o Alemania, son los fáciles para entenderlo. 

Buscar la independencia dentro del Estado sería (me parece) un absurdo en este mundo tan globalizado, simplemente con el objetivo de montar otro Estado. No lo sería si se buscara la integración dentro de otro Estado diferente al que se está ahora, algo que se nos antoja sin duda imposible, pero que serviría para entender los beneficios del cambio.

Pero independizarse para —siendo muy pequeño— empezar a caminar solo, es un error que conduciría incluso a tener menos nación, pues la mezcla de sociedades está asegurada y porque para hacer crecer los conceptos de nación se necesita una economía sobrante y una paz interior suficiente. Y un nuevo Estado pequeño independiente, no podrá atender todo a la vez. Y su sociedad se desencantará.

9.8.16

No sé ser de izquierdas. Se me está olvidando. Sniff!

Hemos banalizado tanto esto de ser de izquierdas, que casi no merece la pena ya seguir insistiendo. Casi dan ganas de no ser de nada, o lo que es más lógico y comprometido, ser de todo. Ahora ser de izquierdas es flojo, no tiene enjundia, no está envuelto en cultura sino en salir a la calle, no es pensamiento sino gritos o silencios.

Una persona de izquierda debe ser alguien que dude y haga dudar, pero que al final dé trigo, que es lo único importante para las personas. Si sólo teorizamos somos unos incapaces, pues las teorías aunque son necesarias, lo son más las prácticas, sobre todo para que no las pongan a funcionar las derechas, que saben cortar muy bien las alas a la izquierda e incluso a toda la sociedad como buenos cazadores de negocios.

Ser de izquierdas debería ser algo más que un charco en el tiempo, más que un pequeño espacio muy temporal donde se dilapidan las ilusiones hasta agotar las ideas. Ser de izquierdas debería ser algo deseable, deseable no sólo por los de izquierdas sino por toda la sociedad, pero no por necesidad e injusticia, sino por la lógica humana del humanismo básico, una vez que ya sabemos bien que si dejamos el futuro a los laboratorios del mercado, estos se ponen a jugar y a jodernos. Ser de izquierdas debería ir unido a ser cristiano, pues las filosofías simples de ambos conceptos con la sociedad, son muy similares. Pero ser cristiano como filosofía no tiene nada que ver con ser católico de la Roma rancia.

Pero nos han engañado los que saben engañar con marcos e ideas propias, y nosotros los de izquierdas, no hemos creído en nosotros mismos y tampoco hemos sabido separar el trigo que hay que repartir, de la paja que sólo sirve para dar humo. Unos por listos y otros por tontos, hemos convertido la sociedad actual es un lugar apagado y gris, donde a lo sumo aprendemos a quejarnos, que algo es algo. Nos querían fuera de cobertura, y se lo hemos puesto a huevo.
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