22.10.16

Si no se entrega razón, encontraremos razones

Lo que está sucediendo en España es triste. Incluso Alfonso Guerra sale a defender el discurso del miedo, del acojone, del Mariano por siempre. 

Si en los gobiernos no hay posibilidades de resolver los problemas de la sociedad herida, si en el Congreso o en la política no hay opciones para una izquierda lógica ¿dónde creemos que actuará esa misma izquierda, dónde la vamos a ver exigiendo, cada vez con más máscaras?

Parece mentira que grandes pesos pesados de la política española y europea, no sean capaces de darse cuenta que a todo grupo importante de una sociedad hay que darle aire y una cota de razón. Si no se les entrega razón, ellos encontrarán razones. ¿Eso es lo que queremos? ¿Quien lo está provocando y para qué motivos?

La izquierda sigue existiendo en la sociedad. Tapada, escondida, asustada, sin líder, sin ideas. Pero sigue existiendo pues existe la necesidad de tener dignidad en el trabajo para los que menos tienen, que por cierto son los que más crecen. Dignidad ante la vida dura de los que menos tienen y observan a los que no son como ellos.

La izquierda social sólo es posible desconectarla si crece mucho la clase media y dejamos de hablar de la clase trabajadora por selección natural. Pero está sucediendo todo lo contrario aunque no se note y sin que hasta ahora sepamos si esa izquierda del descontento es de verdad izquierda o es mucho cabreo violento. ¿No hay nadie que se ponga a pensar a medio plazo, que la suma de lo que se nos viene encima, más lo que ya soportan muchos, y sin alternativa de liderazgo válido y no infantil, nos lleva a un caos que no sabemos medir?

Parte de la sociedad cree que mis palabras (y las de bastantes) son un un método pesimista de analizar el momento, que somos unos agoreros por hablar así. En realidad gran parte de nosotros tenemos una edad en la que ya poco mal social vamos a ver y sufrir. Creo. Espero. Y sabemos que esto es cuestión de la generación que se abstiene. Que se abstiene de votar, pero también de exigir, de pelear y de construir. ¿Dónde están las ideas nuevas?

No sirve de nada quejarse desaforadamente. No sirve de nada impedir que Felipe González hable en la Universidad. Es una de las mayores tonterías políticas que nos podemos imaginar, más del siglo XIX o XX que de estos años. No sirve de nada hacer manifestaciones o huelgas generales de 24 horas. Quien piense que con eso se pueden doblar brazos e ideas, no tiene ni idea de lo bien que se han sabido adaptar al sistema lateral que exige, lo que han creado y dominan el sistema central que domina.

Yo no voy a dar ideas, porque no las voy a liderar ni a proponer. Yo soy solo espectador, pues ya digo que mi tablero de ajedrez se quedó anclado hace unos años en un parque. Es cuestión de vosotros. Pero la experiencia me lleva a detectar lo bien que han aprendido los que dominan, a dominaros.

Podéis seguir dormidos o pensando que las herramientas de queja y defensa que practicamos vuestros padres y abuelos os sirve a vosotros. Ni puta idea muchachos. Pero no tenéis que creer al viejo sesentón. Los aciertos y los errores los tenéis que construir vosotros mismos. Eso sí, os aconsejo leer, leer mucho y a muchos. Incluso a gente joven de aspecto aniñado, que sabe más que los ratones colorados.
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