19.8.17

Cinco apuntes básicos sobre terrorismo global

A/ El terrorismo es una guerra del siglo XXI sobre la que debemos aprender a defendernos. No existe un enemigo conocido, no tiene territorio propio sobre el que atacar contrarrestando, no hay líderes con los que negociar, no existen motivos posibles de analizar, es barata, es silenciosa hasta que explota, está dentro de cada zona sobre la que actúa, tiene una gran movilidad, no tiene un tiempo prefijado de actuación y saben que es un proceso muy lento.


Busca el terror global, para que sean los propios ciudadanos de cada país los que cambien sus modos de vida, y simplemente sufran miedo, terror y con ello odio. Y de esa forma crear un caldo de cultivo social que haga posible revoluciones posteriores, levantamientos populares o simples cambios sociales que apoyen las tesis de los terroristas, que por cierto nadie sabe con claridad cuales son.


Para ellos, cuanto peor mejor, cuanto más se publicite un acto terrorista, mejor para sus intereses de terror. Cuanta más demostración de dolor social exista, más éxito en sus atentados. Por eso es fundamental la mesura profesional, que no la censura de opinión.




B/ ¿Y cómo es posible defenderse ante una guerra no declarada, sin líderes contra los que actuar, sin territorios sobre los que atacar o invadir, barata y simple para una de las partes, aleatoria en el tiempo y en la geografía global, con miles y miles de posibles objetivos fáciles?


Sin duda las sociedades civiles deben aprender a defenderse. Y además cambiar sus métodos de defensa de forma rápida, pues el terrorismo se adapta bien a cualquier método de autodefensa que observan en sus contrarios.


En estos momentos se ataca a ciudades o a objetivos con gran número de personas, habiendo descartado ya, anteriores objetivos bien defendidos en la actualidad. Pero pueden cambiar este método cuando observen que ya hemos aprendido a defendernos, o nos hemos relajado en lo que hacíamos bien. Por eso es fundamental trabajar en equipos sociales, donde con inteligencia, sepamos defender nuestras formas de vida.





C/ Lo primero que hay que admitir aunque sea muy duro hacerlo, es que estamos en guerra encubierta. Y que eso sin duda nos lleva a dos cambios inevitables. 1/ Vamos a perder libertades. 2/ Nos va a costar dinero y cambios sociales.


Hay que saber que en un Estado de Crisis (no quiero llamarlo de otra forma) hay que estar unidos y obedecer. Esta en una sociedad occidental que ya no cree en casi nada, es muy complicado lograr en la actualidad y en el mundo occidental (no digo nada en España) la implicación constante en el tiempo de una sociedad con sus dirigentes. La desafección social nos ha llevado a un punto donde no creemos capaz a los actuales dirigentes de lograr resolver nada. Ni la contabilidad de sus escaleras de vecinos.


Saben los terroristas en qué tipo de sociedad están imbuidos y agazapados, y qué acciones son capaces de realizar. Los terroristas serán salvajes, inmorales, enfermos…, pero no son personas sin capacidad de análisis, sin inteligencia y formación. Saben leer las claves, sobre todo aquellos líderes terroristas que no conocemos, pues son los que no salen a la calle a matar y a morir.




D/ Las sociedades que hemos sufrido el terrorismo durante años, sabemos algunas constantes que se repiten y sobre las que hay que prestar atención. Los integrantes de estos grupos son jóvenes idealistas sin una integración social clara. Siempre necesitan un apoyo social de su entorno, sin que este entra en el lado de la ilegalidad, pues necesitan un caldo legal que sustente su retaguardia. Necesitan un apoyo económico que ellos no tienen y que deben recabar fuera de su entorno.


Hay tácticas en las redes, al alcance de la policía y también de los terroristas, que son auténticos libros de estilo. Pero precisamente las nuevas tecnologías, aunque parezca lo contrario, son su gran punto débil. Y lo saben y lo resuelven.


Las sociedades en conjunto, que nos vemos atacadas por nuestros enemigos, debemos aprender a defendernos de forma pasiva y activa. Abriendo los ojos, confiando en los profesionales de la defensa, admitiendo la pérdida de libertades, exigiendo una claridad y transparencia intensa en todo tipo de medidas, actuando con más inteligencia de defensa en nuestras actuaciones desde los medios de comunicación. No es censura, que podría llegar a serlo pues hay muchas formas de ella, sino aprendizaje de la autodefensa social.





E/ Los terroristas son pocos, son reconocibles y para ello hay métodos y normas, son muy jóvenes y han aprendido en lugares determinados, actúan más cuando ya han estado asentados en las sociedades contra las que atacan, hasta el momento han cometido errores infantiles, cuentan con la ayuda al menos pasiva de sus sociedades.


Pero algunas de estas identidades sociales pueden cambiar y los dirigentes mundiales lo saben. La finalización de una guerra muy cruenta que sobre el terreno ha utilizado a miles de combatientes, supone la puesta en paz de todos ellos y sus correspondientes odios y libertades de acción. Esto es muy duro de admitir, pero la paz puede no ser siempre la solución para el contrapeso mundial.

Los terroristas actuales están aprendiendo. Y se nota que avanzan en su aprendizaje. Y debemos (tenemos) que saber qué van a necesitar aprender y qué pasos van a tener que dar para ser más peligrosos. Y por ello debemos aprender a evitar que esto suceda. Casi todo está escrito, yo no añado nada, pero también la inteligencia militar o civil saben defenderse bien, aunque la paz nunca se pueda garantizar del todo.





Nota.: Estas líneas anteriores parecen reaccionarias, ancladas en el idioma oficial del "Sistema" pero por desgracia tan solo intentan reflejar algunos apunten básicos pero reales. Admiten muchas variables y matizaciones. La sociedad actual está desintegrada de su propia realidad porque así lo que ha procurado el propio Sistema Capitalista y sus apoya brazos. El terrorismo vive de un caldo de cultivo creado en el hambre, las violencias, el nulo futuro. Y de eso hay que hablar también, y de las responsabilidades de todos nosotros. El terrorismo no conoce ni diferencia a víctimas pobres o ricas, de derechas o de izquierdas, dueños o esclavos, cooperantes o egoístas. El terrorismo nos afecta a todos. Incluidas las sociedades que más ayuda necesitan en el mundo. Poe eso y por ellos, hay que aprender a defenderse de esta lacra.



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