4.4.26

Se nos fue con todo su carisma


Me lo dijeron llorando, como sucede cuando el que se había ido era querido por muchos, posiblemente sin ningún motivo especial. Se llama carisma.

Era un conocido de los que atraían con su voluntad y sus ganas de empezar cosas nuevas. Siempre nos quedarán aquellos cabreos que cogíamos todos, cuando, después de una hora de reunión en la asociación, venía tarde y nos soltaba a la cara: —Venga, vamos a empezar, ¿de qué hablamos hoy? 

Y sobre todo cuando tras decirle el resto un: —Quieto parado, que ya hemos aprobado no sé cuántas cosas—; te empezaba a decir que bueno sí, pero que había que mirarlas bien.

—Haber, vamos a verlas otra vez con calma, que yo traigo no sé cuantas más.

Y con su cara de bueno y su barba de progre unido a su sonrisa, se disfrazaba para salvarse él mismo de que nos tiráramos a su cuello para comérnoslo. 

Era joven, menos de lo que aparentaba, y le gustaba el deporte. No siempre el deporte cura.

Su voz tenía un no sé qué y sus amigos eran un ciento. Por eso cuando el infarto le pudo, tampoco yo lo entendí. Como tantas otras veces en que sin avisar, alguien se nos escapa. Ya nunca volverá una hora y media, a decirnos que no era para tanto la espera.

Su pelea favorita de los septiembres era la asignatura de religión. 

Él nunca pensó que 10 años después, le harían una misa muy bonita con todos sus amigos que llenamos la iglesia, y que le cantaríamos y le recitaríamos poemas. 

Creo que incluso le hubiera gustado por que detrás de aquel cuerpo enorme lleno de barba sonriente, había un gran tipo que se dejaba trabajar y llevar al huerto. Hasta tarde José Antonio.

3.4.26

Consejos para dormir relajados

Dormir es muy necesario e imprescindible para vivir, dormir bien y descansando lo necesario también. 

Pero para muchas personas esto no es sencillo y tienen que recurrir a la química para ayudarse en la relajación necesaria antes de lograr el descanso. 

Sin la intención de que se abandonen los consejos médicos y las medicaciones que se nos dan para ayudar a dormir, podemos intentar algunas sencillas técnicas que nos ayudarán a dormir mejor.

Hay que estar cómodos en la cama, en una temperatura agradable, no mucho calor, tapados o no, pero con una ropa cómoda y que no pese mucho. Si somos altos, que los pies no queden encogidos entre el final de las sábanas. La almohada debe ser de nuestro gusto, y aquí cada persona tenemos nuestra necesidad.

Debemos acudir a la cama relajados tras unos pequeños ejercicios de respiración, una ducha o cualquier otro mecanismo en el que confiemos para ello nos debe servir. 

Si tenemos pareja, antes de iniciar los ejercicios que comento a continuación, es mejor despedirse de la pareja y tranquilizarse del todo. Debemos estar mentalmente solos, sin hablar con nadie.

Respiremos tranquilamente durante un par de minutos, dejemos que la respiración sea notada por nuestro cuerpo, inspiremos y expiremos notado como el nuevo aire entra y sale. Poco a poco nos iremos relajando.

Analicemos el día ya acabado, veamos mentalmente qué hemos hecho, qué de positivo ha tenido el día, qué no hemos podido completar y que dejamos aparcado hasta mañana. No debe pesarnos lo que queda, sino asumir que a partir de este momento hay que dejarlo separado y proceder a relajarnos.

Pensemos mentalmente qué hemos hecho que merezca ser recordado por lo positivo, lo que merece la pena asumir como que ha servido para ser más felices tanto nosotros como los que nos rodean, lo que merece ser analizado para ver cómo ha afectado a nuestros círculos.

Tranquilamente debemos repasar lo realizado y ver si hay otras maneras de poder hacerlo para todavía mejorarlas más y poder llegar a más gente. 

Si nos quieren invadir pensamientos negativos, acciones de las que no queremos acordarnos, simplemente tenemos que hablar con nosotros y ordenarnos en silencio que ahora no vamos a hablar, a pensar, a discernir sobre estos temas. Que ahora es el momento de ser positivos y de avanzar entre la calma en la búsqueda de la tranquilidad.

La oscuridad es muy importante, como lo es tener los pies calientes. Mantenga un horario de acostarse lo más habitual posible. Tome una o dos frutas antes de irse a la cama que no sean muy dulces. Y recuerde que el silencio es muy importante. A veces es importante ponerse tapones lo más cómodos posibles. Hay de varios modelos.

Todos somos inmigrantes, o hijos de inmigrantes

Dentro de las tonterías que cada uno tenemos que soportar, es habitual escuchar o leer algunas consideraciones racistas escondidas que me preocupan por la falta de educación escolar y social que suponen.

El nacionalismo exacerbado siempre es peligroso, y curiosamente el nacionalismo normal es positivo. Pero no sabemos explicar las diferencias entre uno y otro.

Un ejemplo. No es lo mismo el socialismo que el nacionalsocialismo. El primero es de izquierdas y el segundo de extrema derecha, por poner ejemplos similares.

Leo y escucho a favor del viento super conservador que nos invade, que los españoles son lo primero, que lo que hay en España debe ser para los españoles, etc. etc. 

¿Sabemos qué somos los españoles, qué representamos en el mundo? 

Los españoles somos tan poca cosa que en cuanto salimos de este espacio minúsculo, somos extranjeros e inmigrantes. Excepto que seamos ricos, es decir, igual que nos sucede aquí con los que vienen desde otros países.

En realidad no somos racistas, sino clasistas. Si quien se acerca es millonario le vemos su cultura, costumbres, piel o color de otra forma más respetable.

Este año he estado casi dos meses en diferentes países, sintiéndome turista porque llevaba una tarjeta Visa. Si no hubiera llevado esa tarjeta de plástico con dinero hubiera sido un puto inmigrante. Un latino de mierda en los EEUU o en Europa fuera de la UE.

Pero como españoles nos sentimos mejores, diferentes y elegidos…, mientras no salimos de nuestra cueva. A trabajar, a estudiar o a mirar el mundo. 

Pues si salimos, además de aprender a mirar, nos damos cuenta que en realidad somos tan solo personas. 

Maravillosamente personas. Eso, si.

También se nos olvida enseguida que nuestro padres y abuelos fueron inmigrantes. Incluso muchos de ellos lo fueron sin salir de España. 

Y eran tratados en sus tierras de acogida como putos inmigrantes que venían a trabajar mal y barato, a joder el trabajo de los nativos como decimos ahora. Aunque vinieran de Soria o de Almería.

Hoy lo son nuestros hijos que van a estudiar o trabajar a otros países y son mirados por algunos ciudadanos como algunos de nosotros miramos a los diferentes. En muchos pueblos al forastero se le mira por encima del hombro cuando llega a vivir o trabajar, aunque sea de dos pueblos más allá.

Lo curioso es que muchos de estos insolidarios, dicen llamarse cristianos.


2.4.26

La solución viene teniendo esperanza

A veces es tan sencillo y duro encontrar otro punto de vista, tan complicado y delicado salir de un estado de caos, como simplemente tener esperanza. 

Este cartel está en el aeropuerto de Kuala Lumpur y lo han puesto los familiares de las presuntas víctimas del avión desaparecido en Malaysia en 2014.

Solo les queda la esperanza de que nada sea como ellos creen que ya ha sido. 

Pero esa esperanza les sirve para asumir lo más duro, para prepararse ante lo que va a venir. 

Es extraordinaria la capacidad del ser humanos en adaptarse para sobrevivir a los malos golpes. Muchas veces simplemente teniendo esperanza. 

Lo que tenga que ser será, pero hay que saber adaptarlo en el interior para que no sea todavía peor.

La posible esperanza de los desesperados

Cuando se cierra el cielo sobre tus cabezas y nada parece alumbrar el día a día, cuando todo se ve negro y nada parece alimentar la esperanza necesaria para seguir peleando, debemos recapacitar y buscar aquellos caminos que otras veces nos sirvieron para avanzar, porque siempre es necesario tener esperanza en que nosotros mismos somos suficientes para darnos ánimos de supervivencia. 

Somos los amigos más cercanos de nosotros mismos.

La vida es maravillosa, solo que a veces no somos capaces de encontrar el color correcto de verla bien, no acertamos con la compañía o con la exigencia, no somos capaces de recapacitar y darnos ánimos.

La vida es lo que tenemos, y con ella otros equipajes siempre menores.

Cuando la tristeza sea tanta que pensemos que ya no es posible tener más, debemos solicitar ayuda urgente.