Ayer asistí a la proyección de la película "El bosque de los sueños" cuyo nombre original es "The sea of trees", y con tertulia posterior. Una película del año 2015 que en su momento recibió duras críticas, tal vez por tener unas expectativas altas por la trayectoria de directores, actores y guionistas.
Es una obra que nos habla del suicidio, de la auto reflexión y de la propia supervivencia a base de encontrarse consigo mismo, de mostrarnos un camino que desde la destrucción mental intenta avanzar en la búsqueda de la salida.
Permite decenas de interpretaciones, como así sucedió en el debate. En todas las obras de Arte, cada espectador vemos una cosa distinta. Eso ya da una idea de su calidad, aunque recibiera numerosas críticas negativas. Cuando algo que se ha creado produce diversas miradas, algo contiene dentro.
¿Quien es el japonés que compaña al protagonista americano? Tal vez en esa respuesta esté el nudo principal para entender el camino, las soluciones.
Hablar del suicidio es siempre un drama, pues no lo entendemos bien. Ni los profesionales se ponen de acuerdo en una sola teoría psicológica de este tipo de dramas que sucede en todas las culturas, en todas las sociedades. Y de hecho, no existe un modelo de actuación que sea único para prevenir.
En España todos los días, hoy también, asistimos en silencio y sin solución suficiente, a unos 11 suicidios consumados con resultado de muerte. Todos los días. Y se cree que podrían ser más pues no siempre hay estadísticas de los intentos, que sean diferentes a los datos de las defunciones.
El suicidio es la primera causa de muerte no natural en España, que afecta más a hombres, pero los intentos son más frecuentes en mujeres. Y que no siempre se dice bien a qué edades más afecta, o incluso a qué territorios o formas de vida, suele afectar.