25.9.17

Las tres claves para avanzar con Cataluña

En el programa Salvados de La Sexta pudimos ver ayer una calidad de estadista algo escasa en un Puigdemont nervioso, tocado y totalmente deprimido. Y con unos asesores que no supieron marcar el tipo de iluminación de la entrevista, por poner un simple y sencillo ejemplo. Creo que en el Gobierno de Cataluña hay mejores mimbres que siguen en la recámara o a medio gas. Claro que en Madrid la incapacidad también es manifiesta, sin (creo) darse cuenta ninguno que tras el día 1 suele venir el día 2. Y que esto no va de Puigdemont sino de los catalanes y Cataluña.


La tensión se va trasladando a las calles de Madrid o de Zaragoza, en un contagio que podría ser complicado de gestionar a poco que sigamos todos cometiendo errores de bulto grueso. Hoy ya se habla de detener a Puigdemont como una posibilidad. Ayer de que el propio Puigdemont declarara la independencia de Cataluña desde el balcón, como sus anteriores President en años de República. ¿No hay nadie que sepa responder con sentido común?


Europa nos mira de reojo, deseando que esto no vaya a más. De momento su obligación es estar callada, pero podría darse el caso que empezara a llamar a los despachos proponiendo algunas soluciones lógicas.


¿Existen proposiciones lógicas? Pues si. Claro que sí. Ayer mismo, en la entrevista y a una pregunta de Évole, Puigdemont deslizó alguna y sus detalles casi permanecieron envueltos en la bruma.


Estarían dispuestos a un referéndum pactado, y no sería problema ni la fecha, ni los porcentajes, ni la pregunta. Tres claves fundamentales para hacer un referéndum lógico y con sentido democrático. Voy a mojarme, pues para eso escribo.


¿Cuando? En 2022 o en 2025, dando tiempo a que todo se calmara y volviera a su cauce y a sentar algunos cambios legales básicos, tanto en la Constitución como en el Estatuto de Cataluña.


¿Con qué porcentaje? Con más del 50% de SI y que al menos representaran el 45 % del censo electoral. Se resta el porcentaje de abstención técnica del mínimo de un 50% lógico del censo.

¿Con qué pregunta? Pues olvidándose de mezclar independencia con República, y si al final logran la independencia que sean ellos, después, lo que quieran ser. 

Pero también con la opción abierta a que pudieran ser parte de la monarquía española, como sucede con 16 países que pertenecen a la Mancomunidad de Naciones donde reina Isabel II, por poner un ejemplo suave. Entre ellos Canadá o Australia, y a nadie se le rasgan las vestiduras por ello ni en Jamaica o en Nueva Zelanda, que también son de la misma Mancomunidad de postín y escaparate.

24.9.17

Cataluña es muy importante. Y lo estamos jodiendo

Yo este verano y tras tomar unas cervezas en Suiza y mear en la cafetería fina, pasamos a Francia a cenar y dormir pues era más barato. No noté nada, excepto el precio. Parecían todos iguales, los suizos, los franceses e incluso los españoles.
La mayor y peor independencia que han sufrido mis sobrinos…, es cuando mis hermanos decidieron autodeterminarse libremente y divorciarse utilizando un derecho básico de nuestras leyes. No les preguntaron a mis sobrinos. Su economía se tambaleó y sufrieron todos. Lo decidieron libremente y así debe ser.

Cuando estuve hace un mes en los EEUU tuve que pedir permiso de entrada, me fotografiaron al entrar y me escanearon las huellas digitales de los 10 dedos. Pero cuando estaba en los parques paseando, en las cafeterías tomando un americano o en la universidad o biblioteca analizando datos, nadie sabía si yo era español, colombiano o irlandés. Incluso creo recordar que todos nosotros meábamos de la misma manera. Contra la pared.

Mis dos décadas de fines de semana en Cataluña siempre han sido maravillosos. Nunca me han tratado mal. He comprado, he vendido, he hecho negocios, me he divertido y nunca me he sentido desplazado. Suelo volver un par de veces al año. Me tienen atrapado. Como a Soria, de donde es mi familia paterna. Todos inmigrantes sorianos.

A mi de pequeño, los hermanos Maristas me enseñaron que en la vida hay que dialogar, y luego el profesor Julio de la escuela pública me supo explicar muy bien que hay que llevarse bien con todos, para saber respetarse y entender al diferente.

He visto pobres de verdad en las esquinas de Bélgica, en Francia, en Suiza, en Madrid, en Barcelona, en Zaragoza y en EEUU. Y todos, en menos de 4 meses de tiempo y sin futuro en sus rostros. Excesivos pobres injustos sin resolver, pensé siempre.

Me cuentan lo que algunos borregos dicen en las redes, los he visto gritar en Madrid con mis ojos y envueltos en banderas azules rancias, les ha crecido el odio al catalán tanto…, que ya se les sale de las entrañas. Y yo me digo: ¿Si tanto los odias, para qué los quieres tener dentro de España? ¡déjalos que se vayan! ¿no los odias?

Yo amo al catalán como al andaluz o al extremeño. Por eso los quiero tener dentro de mi país. Pero sé que si ellos quieren irse, de donde no lograrán nunca escapar los catalanes es de estar a 200 kilómetros de distancia de mi Zaragoza. Y con eso me conformo. Es curioso que los que más odian a los catalanes, nunca hayan estado en Cataluña viviendo. No les han visto mear contra la pared. Pues:, pues sí, mean también contra la pared, como los belgas.

Nota.: La imagen parece un lío tremendo de cuerdas y de nudos. pero si te das la vuelta, si la rodeas y te acercas al mar, verás que ya no es nada complejo seguir mirando al horizonte, al futuro.

23.9.17

Diccionario de mano. Escapulario de tiempos viejos

Yo de pequeño llevé escapulario —soy tan viejo que he llevado de todo— algo que para los que son jóvenes les debe sonar a un elemento prehistórico.  A principios de los años 60, cuando en los hogares sin televisión se rezaba el rosario con las vecinas, mientras los niños asombrados mirábamos aquellos ejercicios diarios como unos elementos aburridísimos que no entendíamos, se nos ponían escapularios al cuerpo para llevar de fijo, que eran unas estampitas de santos y vírgenes con cuerdecita para colgarlos en el cuello y llevarlos debajo de la camiseta.

Escapulario: Para llevar por encima de las escápulas, de los hombros.

Aquellos escapularios eran un coñazo pues picaban ya que los envolvían en plástico para que no se pudrieran con los sudores, cuando ni de lejos se había inventado por aquellos años de hambre ni el plastificado. 

Con los años nos hemos enterado los niños de entonces de para qué servían aquellas estampas con textos. Si te morías con el escapulario puesto, no tenías que hacer fila en el cielo, entrabas por la puerta Vip. Como las tarjetas del Port Aventura que son más caras, pero en versión católica vieja. Vamos, que te colaban por delante de los que no llevaban escapulario.

Como es lógico no todos los escapularios tenían el mismo valor milagroso, pero yo no he sabido con qué santo o virgen me acostaba. Lo veía como un elementos asqueroso pero inevitable. Era como el regalo gracioso de alguna amiga de mi madre o de mi tía, creyendo que así no tenía que esperar mi turno entre los ángeles. Nunca me hizo efecto, lo cual agradezco enormemente.

22.9.17

España 2017. Pobreza no, abandono social

Esto es España 2017; esta semana de septiembre y en plenos días donde el problema de Cataluña nos parece lo más de lo más importante. Esto sigue siendo España como lo era hace ya algunos años. Se puede decir que los indigentes han existido desde siempre, y es cierto. Lo que no lo es, es su triste abundancia, su conversión en indigentes sin futuro, sin posibilidades de reversión humana. Ya ni piden ayuda, pues no reciben nada, saturadas las calles de otros auténticos profesionales de la mendicidad, venidos de otros países.

La imagen de arriba es del Madrid de las soluciones, es la Gran Vía y es la fachada de un gran restaurante de comida rápida. Pero también ayer mismo en la propia Plaza Mayor había una fila de unas 25 personas a las 9 de la noche, esperando a que llegaran los ángeles de la comida gratuita, los voluntarios de la sopa, mientras muchas decenas de personas llenaban las mesas de todos los restaurantes de la plaza, comiendo platos caros.

Podemos seguir mirando hacia otro lado, podemos seguir pensando que lo urgente es resolver Cataluña, que la pobreza no hay que mirarla, que no nos tiene que importar pues es irresoluble.

Pero no podemos decir que somos cristianos, ni compensar con la misa de los domingos lo que como parte de la sociedad no somos capaces de resolver de verdad. Sigue y seguirá siendo España, aunque ya hayamos encontrado la urnas peligrosas.
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