Estoy viajando hacia Valencia. Con ganas de mear

 Envuelvo y vuelvo al viaje hacia la Comunidad Valenciana tras digerirme parte de una tortilla de patata con cebolla del Mercadona que es una posibilidad bastante aceptable cuando no hay mucho tiempo. De pie, como no se debe comer nunca, excepto si eres muy necesitado. Pero con 65 años todo importa menos. Qué cómodos son los trenes y qué aventura es ir en bus por tierras de Tortosa sin saber si te van a premiar con una parada para mear. Es curioso el cómo tratan a los mayores los que solo les faltan unos pocos años. Vaciar el depósito es volver a vivir. Hacer un reset.

Los verdes de los campos ya están botella, se les ha escapado el brillo y amenazan querer convertirse en negros a poco que vayamos lentos y nos adelante la tarde que cada vez viene antes. Es septiembre.


En mi asiento de la derecha llevo a un joven de insultar por su belleza. No parece llegar a los 16 ó 17 años y tiene una figura esbelta y asquerosamente tersa. No entiendo de hombres, pero me miro la silueta de mi barriga y me entero entonces del mal que hace la cerveza en el largo tiempo. O los chorizos picantes con vino rosado de sabor. El caso es que seguro, este chaval no entiende de chorizos ni morcilla, pero se castiga con otras cosas que yo no uso. Somos de diferente generación.


La pantalla de mi iPad sigue totalmente rajada y me raspa al pasar el dedo por la S. Joder, la S, con lo mucho que se utiliza.

La política ya era aburrida en 1935


La política es aburrida, y además siempre ha sido criticada, cosas de la curiosidad humana o de la defensa personal hacia el que nos manda, hacia el que nos gobierna nuestras vidas. Es caso es que este ¿humor? de arriba es del año 1935 y ya se reconocía lo mismo que ahora nos decimos todos. Cosas que no cambian con el paso de los años.

No es comunismo, que no te engañen. Es defensa personal

Cuando todo sea privado, propiedad de empresas sin control que solo buscan su beneficio en un mercado duro descontrolado de los poderes públicos, de las sociedades, estaremos privados de todo y solo obtendremos lo que les venga bien a esas mismas empresas darnos, para poder seguir consumiendo y jugando a sus juegos de ganancias y pérdidas, beneficios y descontroles. Por muchas reglas que se pongan, al final esas mismas reglas las ponen los que quieren que sean de una manera determinada o con huecos para poderlas saltar por arriba o por debajo.

Suena a Comunismo, pero esa era una ideología del siglo XX y que ya demostró que no funciona. No caigas en la trampa, quejarse no es de comunistas, es de personas que desean una vida mejor y mas justa. Exigir que haya más justicia social, mejor reparto, más control de lo que mueve al mundo no es de comunistas. Debería ser de sentido común.