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24.9.26

Qué y cómo leemos los españoles?

Lectura en España

Cada vez leemos menos. Cada vez leemos más. Curiosamente ambas versiones son lo mismo y ambas son verdad. Leemos muchos más titulares, recortes ya cocinados. Y mucho menos páginas enteras de texto o libros. Y me daría igual si es de forma digital o sobre papel, creo que la realidad es concluyente sobre esto.

Deberíamos preguntarnos: ¿Qué cantidad de palabras causan ya cansancio en la mayoría de los lectores? ¿Cuál es el número básico de palabras que se leen en los diversos modelos de Redes Sociales?

Muy probablemente leemos más palabras a lo largo del día, pero leemos menos tiempo seguido un mismo texto. Mensajes, titulares, búsquedas, subtítulos, redes, avisos, comentarios… producen muchísima lectura, pero fragmentada y cocinada por alguien.

La investigación reciente sobre lectura digital habla precisamente de una mayor tendencia a consumir fragmentos breves, mientras la lectura de un libro exige una decisión más pausada. No parecemos capaces de leer para comprender, sino leer para estar enterados.

Ambas cosas son tremendamente diferentes, y una de ellas llama a la manipulación fácil. ¿Cómo no va a existir tendencia a maquillar todo, si lo ponemos tan fácil, si nos dejamos manipular con tanta sencillez?

Chartbeat, que mide millones de visitas a medios digitales, encontraba en 2024 un tiempo medio de atención activa por página de apenas 29-30 segundos. Eso equivaldría, si todo ese tiempo se dedicara realmente a leer, a unas 90-120 palabras. Eso supone que se puede leer sin sentir que se está "leyendo un artículo", sin poner casi nada de nuestra parte.

Hay Redes Sociales cuya media de palabras leídas se queda entre 3 a 15 palabras. Otras llegan a las 40 o a las 60 palabras si me apuras y me pongo positivo. Es muy complicado que una persona en una noticia digital o en un modelo de información digital supero las 100 a 120 palabras. Hasta aquí ya hemos duplicado lo que la gente de media, lee en un blog. Si has llegado hasta aquí, eres un "rarito".

Una misma persona puede haber leído perfectamente miles de palabras diarias y, sin embargo, no haber leído durante todo el día, ningún texto de más de 300 palabras consecutivas. Cientos de toques visuales diversos, de 10 palabras a lo sumo, en titulares o en Redes diversas.

La Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales 2024-2025 del Ministerio de Cultura dice que el 87,2 % de la población había realizado alguna forma de lectura digital durante el último mes. Un 66,9 % había leído prensa, un 54,9 % redes sociales y un 37,1 % blogs o foros. En España puede haber fácilmente varios millones de adultos, quizá del orden de 10 a 15 millones, cuya lectura voluntaria cotidiana está dominada por mensajes, titulares, publicaciones sociales, pequeños fragmentos y textos inferiores a unos pocos cientos de palabras.

Hace cincuenta años podían leerse 2.000 palabras de un periódico en veinte minutos. Hoy alguien puede consumir esas mismas 2.000 palabras durante la mañana, pero repartidas entre cuarenta o cincuenta fragmentos distintos, mezclados con imágenes, vídeos y mensajes posiblemente repetitivos y sin profundidad.

8.9.26

Los que no saben, ni contestan, ni participan

los abstencionistas

Muchas veces los que ganan, directa o indirectamente, son los que: No Saben, No Contestan. O los que no van a Votar. O los desaparecidos. O los que dicen que esto a ellos no les parece bien. 

Ganan los que No Creen, los que se quedan en casa, los que no Opinan excepto en las Redes Sociales, los que les da todo igual, los abstencionistas.

Algunos dicen que casi es mejor, pero eso es el debacle, la constatación de que no estamos entendiendo nada de nada. 

Cuando los que ganan no tiene rostro, nunca se hacen dueños de la responsabilidad de haberse quedado en casa sin dar la cara.

Los que dicen que No Saben y que No Quieren Contestar, son culpables de que luego las cosas vayan como decidan los restantes, sin contar para nada con ellos. Así que no se quejen. Y que se jodan.

Esto nunca funcionará, pues vivimos en continentes diferentes

Cuestión de fronteras

Esta viñeta de la revista The New Yorker es fabulosa. Es sentido común, es humanidad aunque no haya humanos. Es lógica de funcionamiento entre animales de todos los tipos.

"Esto nunca funcionará, pues vivimos en continentes diferentes".

No es posible añadir nada más, simplemente si acaso, llorar. O aprender, que sería lo mejor. ¿Acaso alguna frontera nos pertenece a un grupo determinado de animales?

¿Quien vivió antes que nosotros, dentro de las que consideramos nuestras fronteras?

19.6.26

Pedro Cavadas en "El mundo que viene"


De referencias cruzadas, casi todos conocemos algo del doctor cirujano Pedro Cavadas y de sus trabajos por el mundo. Esta semana en Zaragoza y organizado por Fundación Ibercaja estamos asistiendo a una especia de Congreso que con el título "El mundo que viene" se está intentando plantear en qué punto estamos y hacia dónde caminamos.

Os dejo algunas de las frases del doctor Cavadas, como ejemplo de sentido común, donde el pionero mundial en trasplantes complejos y microcirugía de alta dificultad, ha reflexionado acerca de lo que significa estar bien. Solo eso.

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Estar feliz 24 horas al día los 7 días de la semana es un engaño comercial, no existe eso, lo importante es la capacidad de encajar la lluvia de hostias que es la vida.

Las personas deben “buscar un sentido a la vida”, y uno muy recomendable es, simplemente “ser buena persona, ayudar a los demás” en un mundo “anestesiado” por las redes sociales y el estrés. Si no le das un sentido a tu vida, te conviertes en un tonto más consumidor de nada, que evidentemente nunca jamás vas a tener nada parecido a una salud mental sólida

Siempre habrá un billonario intentado que estés anestesiado, que estés jugando con pantallitas en lugar de estar en lo que tienes que estar”.

Sé lo que es estar mal, pero lo que es estar bien no lo sé todavía.

El objetivo de la medicina es aliviar sufrimiento, los humanos somos "monos asustados" y en los momentos de debilidad agradecemos que un profesional, con conocimiento y profesionalidad, nos lleve de la mano en todo el proceso de sufrimiento, ayudándoles a curarse si es posible o a morir dignamente si la patología no es reversible.

La empatía es ponerte de verdad en la piel de otro. Y eso no está de moda.

Ser una buena persona puede hacer que tu salud mental mejore e incluso sobrevivas a tragedias o heridas severas. Pero ese objetivo conlleva ocuparte de los demás, y eso no puedes hacerlo encerrado en tu casa o en una pantalla. Y también, claro, a través del amor que es un camino a la felicidad, y encima es barato, no conlleva suscripciones, ni tienes que actualizarlo.

Es vital ser capaz de encontrarle el placer a la ayuda y, en especial, a regalar por el hecho de regalar y no para esperar una respuesta o un agradecimiento o un reconocimiento. El objetivo para un ser humano, es ser buena persona.




La Inteligencia Artificial y la Salud


Aunque de forma general, solo de pensar en la entrada de la IA (Inteligencia Artificial) en los temas de Salud, nos produce pánico, hay que empezar a entender su funcionamiento, sus virtudes y sus riesgos; pero sí parece imparable su entrada casi a saco, en temas tan sensibles como la salud. Y hay que conocer en qué punto estamos.

La entrada de la IA está marcando un antes y un después en la forma en que se gestiona la salud y a su vez la sanidad, y que de alguna manera nos puede afectar a todos, directa o indirectamente, cuando ya hay varias empresas muy avanzadas en inteligencia artificial que han lanzado casi al mismo tiempo plataformas de IA diseñadas específicamente para hospitales, clínicas y pacientes.

Son proyectos reales de IA ya activos y funcionando en diversos tipos de consultas, incluso públicas, y que suponen una apuesta directa por entrar la IA en uno de los sectores más complejos y sensibles que existen, y también más rentables a nivel económico complejo. En la salud privada de momento, como un componente que parece de calidad aunque no lo sea.

El contexto de la sanidad vive una presión constante, cada vez hay más pacientes con más enfermedades crónicas por el envejecimiento de la sociedad o el aumento de los años de vida válida y que debemos cuidar, y más pruebas necesarias para controlar más enfermedades crónicas y más información que procesar al mismo tiempo por parte de los profesionales sanitarios.

El personal profesional de la Salud dedica una parte enorme de su jornada a rellenar formularios, revisar y ampliar historiales y gestionar la burocracia. Rebajar esa presión es un avance para dejarles más horas al mes para atender de lo que realmente saben.

Los nuevos avances médicos además, están dispersos entre miles de estudios, guías y bases de datos, y todo esto hace que el sistema de aprendizaje constante sea cada vez más difícil de sostener por falta de tiempo.

En estos nuevos escenarios, la IA aparece como una posible ayuda, no para sustituir a los profesionales sino para descargarles de tareas repetitivas y ayudarles a manejar volúmenes de información que ya superan la capacidad humana.

También existen ya versiones de AI pensadas para los pacientes y su salud.

La idea es convertir la IA en una especie de consulta al experto artificial pero con una base de datos tremenda, que por una parte acompaña y ayuda (nunca sustituye) al médico en su razonamiento clínico. 

Y en la práctica esto podría servir para que un médico subiera el historial completo de un paciente a su IA, con una enfermedad compleja bien explicada, y pedirle a la IA que lo resuma, que identifique los factores de riesgo más relevantes o que lo compare con las guías clínicas más recientes. Eso de hecho ya lo hacen las IA para los usuarios particulares. 

También podría el médico preguntar algo tan concreto como: ¿Qué dicen los últimos estudios sobre un determinado tratamiento?, y recibir una respuesta basada en literatura científica con referencias, logrando una conexión científica, sabiendo que las respuestas se apoyan en estudios reales, pues se indica de dónde salen los datos, lo que permite al médico verificar la fuente y tomar la decisión final.

Estas nuevas IA se puede integrar con los sistemas internos de los hospitales de cada país, de modo que las recomendaciones tengan en cuenta los protocolos y normas de cada centro. Modelos abiertos a las consultas de los profesionales y que se van constantemente actualizando.

Al mismo tiempo ya se ha lanzado una versión de IA dirigida al público en general, al paciente, que permite conectar historiales médicos y datos de salud personales. La idea es ofrecer respuestas más ajustadas a cada persona, con una visión global de su estado de salud.

Un paciente puede subir sus análisis de sangre, sus informes médicos y los datos de su reloj inteligente y pedir una explicación conjunta de todo ello. A su vez estos sistemas hacen preguntas, analizan las respuestas, e incluso en algunos casos son capaces de entender la modulación de la voz, para detectar problemas si es una herramienta que se utiliza de forma constante por el propio paciente.

Hay claros interrogantes importantes sobre la privacidad y el posible uso de los datos de la IA, algo que no sucede tanto si solo es un consultor para automatizar procesos complejos de salud, o solo administrativos, que también suponen un alto tiempo de los profesionales.

Cuando se trabaja con información tan sensible como la salud, toda la IA pone mucho énfasis en el comportamiento ético de todos sus modelos, intentando limitar respuestas peligrosas o no adecuadas. Y que esos datos NUNCA salgan del ámbito privado.

Una cosa es ayudar a los profesionales a pensar mejor, a comprender mejor cada caso y apoyarse en la evidencia científica para que el sistema funcione mejor, automatizando trámites validaciones y procesos que consumen una enorme cantidad de tiempo. 

Y otra cosa es que rebajemos los enormes procesos burocráticos y creamos que también se puede lograr restar procesos de humanización sanitaria. La máquina que mueve la IA debe ser consultada por un profesional médico, si queremos validar sus respuestas.

Pero seamos positivos. Un médico podría analizar en segundos la investigación más reciente sobre una enfermedad rara y sus síntomas, y esto podría traducirse en menos errores y mejores diagnósticos y tratamientos, menos retrasos y más tiempo para el trato humano con el paciente.

Pero también existe el riesgo si convertimos la IA como una herramienta de consumo abierto, con datos médicos a disposición de varios caminos, y por ello nos ofrece interpretaciones personalizadas, pues es fácil que el usuario le otorgue a esa IA más autoridad de la que debería, y existe el peligro de que un paciente retrase una consulta real porque una IA ya le ha dado una respuesta tranquilizadora. O que los datos salgan del ámbito totalmente privado, y se utilicen de forma bastarda. 

O, al contrario, que la interpretación que se hace de la respuesta de la IA como consultor abierto a todo el mundo, haga que las personas se conviertan en pacientes, sin tener que serlo por magnificar la persona lo que nos dice la máquina. Hay que saber interpretar lo que nos dicen las máquinas.

Es muy probable que llegue un momento —y puede que no tardando mucho—, en el que no se considera lógico que un profesional sanitario no utilice la inteligencia artificial para validar un tratamiento, un diagnóstico, y utilizar la IA sea en muchos sentidos el primer paso que acompañe a la atención sanitaria.

Ya hay seguros médicos que lo primero que hacen es filtrar la llamada telefónica para ver hacia dónde hay que derivar al paciente, un triaje con IA que hay que saber programar muy bien. Perdemos humanismo, aunque ganemos estadísticamente eficacia.

Ojalá estas aplicaciones alcancen los niveles de seguridad y fiabilidad necesarios, para poder implementarse de forma generalizada. Pero mucho cuidado, pues la Salud necesita humanidad a su alrededor.

El contacto humano también cura, sana, y siempre diagnostica, es imprescindible siempre.

Como una herramienta más, puede ser fabulosa la IA, como algo que sustituya a la humanidad del facultativo no será posible, pues la persona débil que se ha convertido en paciente, necesita ese calor que da la humanidad de quien le escucha.

4.6.26

Los frutos del laurel en cosmética y salud natural


El fruto del laurel es una baya de una longitud de 10-15 mm aproximadamente, de color negro cuando está maduro y rojizo cuando está madurando, de forma ovoide, que madura a principios de otoño.​ A veces parece una simple oliva.

El aceite esencial obtenido de estos frutos ("mantequilla de laurel") se usaba tradicionalmente para el tratamiento de inflamaciones osteoarticulares y pediculosis, y es un líquido espeso de color verde oscuro que enseguida se solidifica a poco que bajen las temperaturas.

Se advierte que la pediculosis (infestación por piojos) y los problemas osteoarticulares (dolores o inflamaciones en articulaciones y huesos) son dos afecciones completamente diferentes.

De cada 600 gr de bayas o semillas, se logran unos 30 gr de aceite de laurel, que aunque es muy poco, tiene muchas propiedades.

Se recogen los frutos de laurel maduros, se machacan de forma gruesa, se cubren con agua y se hierven a fuego suave durante 30 minutos. Colamos el líquido y se prensa muy bien las bayas para obtener todo su aceite. 

Dejamos enfriar y decantar durante 24-48 horas, y veremos que la manteca sube, y que queda flotando sobre el líquido. Con una cuchara iremos recogiendo y separando el aceite de la superficie y una pasta espesa color marrón-granate que hay justo debajo del aceite.

Retiradas las impurezas (es posible que haya que cocerlo todo para que se elimine el agua que pudiera quedar) quedará un aceite limpio y puro, con un color verde y un olor muy intenso. Guardar luego en un lugar seco y protegido de la luz.


El aceite esencial de Laurel tiene numerosas propiedades terapéuticas como analgésico, anestésico, antibacteriano, antimicótico, antimicrobiano, antirreumático, antiinflamatorio, diurético y sedante. 

Se emplea también en cosmética para la piel, en jabones como el muy reconocido jabón de Alepo, para los problemas de pieles muy sensibles, para la artritis y dolores reumáticos de las manos.

Por cierto, mucho cuidado con el laurel (Laurus nobilis) , pues hay algunos árboles de la misma familia muy similares (Prunus laurocerasus), y son venenosos. 

En el laurel bueno, la semilla es única como en el olivo. En los otros tipos de laureles, para diferenciarlos, las semillas salen en racimo.

16.5.26

Las Cinco Reglas del Premio Nobel de Medicina: Ardem Patapoutian


Podría parecer que si se es elegido para un Premio Nobel, ya tienes razón en casi todo. Puede parecer que es así, tal vez incluso pensando él mismo en el qué dirán tras sus palabras, si le escuchan tonterías. 

Pero en cualquier modo hay que mirar qué nos dice, antes de si nos parece que tiene razón o no. También eso depende de nosotros aunque no seamos Premios de Nada.

Las Cinco Reglas del Premio Nobel de Medicina: Ardem Patapoutian. Vemos qué nos dice al respecto

1/ No hay que estar trabajando todo el tiempo. Ni tan siquiera ocupado.

2/ Cambiar de Espacio de Trabajo, de función, de zona, e incluso de país.

3/ Rodéate de personas que sean críticas contigo.

4/ No hay que hacer caso a los consejos, sin analizar si tienen sentido para tí.

5/ Sé curioso ante todo y diviértete con lo que haces.


Nota.: Parte de estos datos son de una entrevista en El País.


11.3.26

Se me escapan las referencias literarias


Llevo malos meses con los fallecimientos. Debe ser la edad. la mía y la de los que se escapan. En pocas semanas he visto desaparecer a dos Vocales de mi trabajo municipal, al presidente de mi partido, al esposo de otra persona que gestionó durante décadas mi partido, y ayer a Raúl del Pozo. No han sido los únicos.

Mi vida como lector está siendo larga, aunque en las dos última décadas haya bajado mucho de intensidad lectora aunque no mi actividad de comprador casi compulsivo de libros. Es imposible leerme ya, ni la décima parte de los que tengo.

De jovencito empecé con José Luis Martín Vigil. Tuve un periodo intermedio con Camilo José Cela y algunos más de la prosa política y social de la época final de la dictadura. Eso me abrió la idea del periodismo literario hacia un Francisco Umbral ácido, y crítico con lo que ya teníamos sobre las cabezas.

Cuando Umbral falleció tuve que buscarme un sustituto. Gabilondo desde la radio no era suficiente, tenía que leer. Algunos aragoneses vinieron al rescate y desde Madrid, Raúl del Pozo ocupó ese espacio. Luego encontré a Juan José Millás y empezó a acompañarme.

Como es de suponer estos fueron los más usuales, aderezados por otros de similares características, casi siempre españoles lo cual es posiblemente un déficit mío, hasta que poco a poco fue dejando la literatura dura para adentrarme en el ensayo.

Raúl del Pozo a veces me gustaba y otros lo odiaba. Eso es bueno, pues si lo mantenía en mis escuchas y lecturas sería por algo valioso que me transmitía. Algo similar me sucedía con José Luis Trasobares.

Cuando uno mismo va creciendo en edad, a la vez que mengua en fuerzas y pelo, va perdiendo referencias de su vida, acompañantes de todo tipo. 

Parece lógico, pero todo son como pequeñas heridas que te deja huella por abandono. Podríamos pensar que estar vivo y conociendo esas pérdidas es positivo por lo que supone de la propia trascendencia, pero no es cierto. 

Quedarse poco a poco menos acompañado es admitir que todo va cambiando, todo se va perdiendo, y solo puedes observarlo y esperar…

Se pueden buscar recambios, eso sí, incluso es recomendable hacerlo. Pero ya no es lo mismo, pues muchas veces percibes que ya no estás viviendo en el mismo mundo. 

Admites que vas cambiando, incluso admites que es a peor, pero cuesta admitir que te van dejando tus referencias.


2.3.26

Si piensas, estorbas. Es lo que hay


Cuidado con la osadía de Pensar por libre, pues enseguida estorbarás. Nos lo decía el genial Forges, y es verdad. Nos quieren callados, quietos en la mata, aunque también es verdad que podemos pensar pero solo sobre lo que ellos quieren.

¿Y quien son ellos? Pues los que mandan, que por cierto, no son los que dan la cara diciendo que ellos son los que de verdad mandan.

Los auténticos mandamases en los países democráticos están escondidos en sus cuevas, y no quieren dar la cara para que no los conozcamos de verdad. 

Sabemos lo justo, y los que se llevan las hostias bien dadas son los que dan la cara, los que están puestos para recibir las quejas.

Así que sí, no pienses mucho, solo lo justo y lo que esté estrictamente ordenado. El resto ni se te ocurra, pues está prohibido. Pero calma, que así llevamos miles de años, que esto no es nuevo. 

9.2.26

Jugar a destruir en vez de trabajar por construir


Son tiempos para estar en contra de todo, nos vamos acostumbrando y caemos en la trampa. No queremos estar a favor de nada, aunque nos beneficie, es más cómodo estar en contra de todo lo demás.

Jugar a destruir en vez de trabajar por construir. 

Es cómodo y entretenido, está de moda, y aunque a veces nos desorientemos, nos dejamos llevar por las modas.

Sabemos incluso que esto tendrá un precio, alto incluso, pero como somos torpes de la leche, nos da igual. El caso es joder a todo lo establecido.

Y hacer proselitismo de toda esta decisión muy completa y de largo recorrido. Lo dicho, unos torpes de libro de preescolar.

30.1.26

Ken Stern y la longevidad con calidad


Voy hablar de longevidad, y me traigo para ello palabras de Ken Stern que es un autor, pensador y promotor de la investigación sobre la longevidad y el envejecimiento activo. Es ampliamente conocido como fundador y presidente de The Longevity Project (El Proyecto de Longevidad), una iniciativa que busca generar conversación, investigación y acción social sobre las implicaciones de vivir más años en la sociedad contemporánea. Gran parte de estas líneas que vienes son del diario La Vanguardia,

Tiene una trayectoria profesional sólida en medios y liderazgo, y ha pasado de dirigir grandes organizaciones de comunicación a centrarse en el estudio del envejecimiento desde una perspectiva social y cultural.

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Su idea principal es que no son las dietas o el ejercicio físico (ambos importantes) los factores más determinantes para vivir más tiempo y mejor, sino las relaciones sociales profundas, comunidad e involucración significativa en la vida cotidiana.

Sus enfoques sobre estos temas combinan evidencia científicas con experiencias humanas y contextos culturales diversos, lo que lo convierte en un referente accesible para públicos amplios, interesados en la longevidad como fenómeno social, no solo como un tema médico.

Ha visitado varios países con altas expectativas de vida —Japón, Corea del Sur, Singapur, Italia y España— para estudiar prácticas y entornos que favorecen el envejecimiento saludable. Visitó hace poco tiempo la provincia de Ourense buscando los motivos de por qué tiene una proporción notable de centenarios con buena calidad de vida, incorporando estas observaciones en sus trabajos.

Veamos algunas frases de este pensador:

El verdadero riesgo no es envejecer, sino hacerlo desconectados, invisibles y sin propósito.

¿Qué haces con 20 años extra de vida si te jubilas a los 65? ¿Cómo encuentras propósito, ingresos o comunidad cuando el guion clásico —estudiar, trabajar, retirarte— deja de funcionar?

La verdadera cuestión no es vivir más, sino cómo reorganizamos la vida para que esos años extra tengan salud, sentido y equidad. Ahí entendí que la longevidad es un reto social, no solo médico.

Porque la buena salud empieza fuera de la consulta del médico. La atención sanitaria importa, pero pesan mucho más el entorno en el que vivimos, las relaciones sociales y cómo organizamos nuestra vida. La longevidad no se decide solo en hospitales, sino en la vida cotidiana, y por eso es también una cuestión social y política.

Seguimos creyendo que a partir de los 65 toca apartarse, cuando en realidad muchas personas tienen por delante décadas de vida activa y con sentido. Ese enfoque daña el propósito, la autoestima y también la salud, y no es solo un problema individual, sino social.

Fallamos en tres cosas clave: seguimos creyendo que la segunda mitad de la vida vale menos, mantenemos reglas obsoletas sobre estudio, trabajo y jubilación, e infravaloramos el papel del propósito y la conexión social en la salud.

Acertamos al hablar de nutrición o ejercicio, pero dejamos fuera lo esencial: cómo vivimos, cómo nos relacionamos y si tenemos razones para levantarnos cada día.

En sociedades cada vez más envejecidas no podemos depender del coche ni de recorrer largas distancias. Las ciudades que acercan servicios y facilitan la vida cotidiana, como Barcelona, van en la buena dirección. En países como Estados Unidos el reto es mayor, porque muchas comunidades se diseñaron para ir lejos y rápido. Eso obliga a repensar el urbanismo, el transporte y la infraestructura social para adaptarlos a una población mucho más mayor.

El lugar donde vivimos influye en cuánto y cómo vivimos. Estudiamos comunidades pobres que vivían más de lo esperado y viajamos a Presidio County, uno de los condados más pobres de Texas. No había hospitales cercanos ni fórmulas milagro, pero sí familias multigeneracionales, vecinos que se cuidaban y una vida comunitaria muy fuerte. Ahí entendí que la conexión social no es un complemento: es un pilar real de la longevidad.

Quienes envejecen mejor no viven anclados en el pasado, sino orientados al presente y al futuro. Suelen tener un propósito hoy y curiosidad por lo que viene.

Seguimos entendiendo la salud casi solo desde la medicina y nos cuesta ver cómo la soledad también enferma.

Las comunidades funcionan mejor cuando ofrecen oportunidades reales para aprender, participar y sentirse útil a cualquier edad, y cuando no separan generaciones, sino que las hacen convivir en viviendas, escuelas o espacios comunes. Esa conexión es “salud social”.

Hay un culto casi universal a la juventud: las personas mayores apenas aparecen en los medios de comunicación y, cuando lo hacen, suele ser asociadas al declive. Y eso no es inocente. La narrativa social influye en cómo nos vemos y en cómo envejecemos.

Sabemos mucho sobre los problemas de la vejez y, a veces, sobre casos excepcionales, pero casi no vemos a personas corrientes que siguen aportando, creando y participando después de los 60 o 70. Esas vidas cotidianas muestran el verdadero valor y son las menos visibles.

Durante más de un siglo hemos vivido con un modelo rígido de tres etapas: estudiar, trabajar y retirarse, creado hace 150 años y tratado como una ley natural. Ya no tiene sentido dejar de aprender a los 20 ni pensar el trabajo como un bloque cerrado hasta los 65.

Necesitamos formación continua, pausas, reinvención y trayectorias más flexibles. El modelo antiguo se está rompiendo; ahora toca diseñar el nuevo, porque, aunque hemos ganado 30 años de vida, pero seguimos viviendo como si fuéramos a morir a los 70.

En sociedades más longevas, repensar cómo nos relacionamos y participamos no solo mejora la salud individual, también fortalece el tejido democrático.

Quiero vivir rodeado de amigos y familia, dónde y con quién vivimos importa más de lo que creemos. No quiero acabar en un lugar lleno de desconocidos, sino cerca de las personas a las que quiero.

Veo a muchos amigos retirarse sin saber qué hacer después. Yo espero que mi longevidad consista en empezar nuevas etapas, no en ir cerrándolas. El verdadero riesgo no es envejecer, es hacerlo desconectados, sin propósito, invisibles. Eso mata más rápido que cualquier enfermedad.

En Europa he visto culturas que respetan a las personas mayores y reconocen su papel en la comunidad. Entienden la longevidad no como un problema, sino como una etapa con valor propio, es una aportación esencial para aprender a vivir vidas más largas… y más plenas.

1.1.26

Descubre Truel: la lengua viva de Bolil’lian


Truel es una nueva lengua, diseñada por quien os escribe ( MPA ), como la lengua nativa de Bolil’lian, un mundo ficticio en el que lengua, cultura y cosmología están profundamente entrelazadas.

A diferencia de muchas lenguas construidas que existen principalmente como experimentos lingüísticos, Truel se concibe como un sistema vivo: una lengua pensada para ser hablada, escrita e incluso para evolucionar dentro de un marco cultural coherente, un mundo que se ampliaría poco a poco mediante su propio lore y relatos.

Su diseño combina rigor lingüístico con intención estética y narrativa, dando como resultado una lengua a la vez estructuralmente sistemática y expresivamente rica.

La lengua emplea un inventario relativamente compacto de consonantes y un sistema de cinco vocales (a, e, i, o, u), deliberadamente evocador de las lenguas romances por su transparencia y regularidad. Cada sonido tiene una pronunciación estable, lo que minimiza la ambigüedad y facilita lel aprendizaje. Sus raíces se basan tanto en el español como en el inglés.

La fonética de Truel está cuidadosamente restringida. Las sílabas siguen patrones predecibles, favoreciendo estructuras abiertas y sonoras, aunque permiten grupos consonánticos bajo reglas bien definidas. Estas restricciones confieren a la lengua un ritmo melódico sin sacrificar su poder expresivo. La colocación del acento es en gran medida regular (casi siempre llanas), con un sistema diacrítico minimalista utilizado únicamente para marcar verdaderas excepciones.

En conjunto, estas decisiones reflejan un objetivo de diseño explícito: una lengua que suene natural, fluida y aprendible, pero a la vez distintiva.

La morfología en Truel es a la vez sistemática y productiva. Las palabras se construyen a partir de raíces combinadas con un rico conjunto de prefijos y sufijos que codifican número, intensidad, agencia, causación, repetición, evaluación... La pluralidad, por ejemplo, se marca de forma consistente con un sufijo específico (-il), mientras que los diminutivos y aumentativos permiten expresar afecto, escala o énfasis con precisión.

Un rasgo destacado es la manera en que la morfología refleja relaciones conceptuales. Las raíces verbales pueden generar sustantivos que designan agentes, instrumentos, lugares o resultados de acciones mediante patrones derivativos regulares. Esto da lugar a un léxico en el que los significados son transparentes e interconectados, reforzando la idea de que Truel no es una colección de palabras aisladas e independientes, sino una red semántica cohesionada.

El vocabulario se desarrolló de forma intensiva mediante código en Python para la formación de esta red de palabras.

A nivel sintáctico, Truel prioriza la claridad y la economía. No existe género gramatical y la concordancia se limita de forma intencionada, reduciendo la redundancia sin perder expresividad. Los artículos y otros elementos funcionales son invariables, y el significado recae principalmente en los elementos léxicos y en la morfología, más que en sistemas complejos de concordancia.

La estructura de la oración sigue unos principios sencillos de ordenación, lo que permite construir proposiciones complejas sin una maquinaria sintáctica excesiva. Pronombres, demostrativos, preposiciones y conjunciones forman un sistema cerrado y bien definido que sostiene relaciones lógicas y espaciales precisas. El resultado es una gramática estructuralmente disciplinada, pero lo suficientemente flexible para un discurso.

24.12.25

Curiosidad del número 2026 y sus propiedades matemáticas


Voy a dejaros unas curiosidades del número 2026, que estoy seguro os suena como poco al número del Año Nuevo en el que parte de los ciudadanos de este mundo vamos a entrar dentro de unas semana. 

La numerología tiene sus caprichos, sus curiosidades y sus formas de leerse.

Se une la matemática, se analiza de unas formas curiosas como poco y nos damos cuenta que el año 2026 puede ser un año feliz y cortés pues eso es el número. 

Y a partir de estas casualidades y curiosidades, que cada uno crea lo que quiera creer.

MPA


30.11.25

El origen de la crisis de 2008: Capital - Trabajo o Lucha de clases


Voy a dar publicidad a un artículo titulado “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual” del profesor Vicenc Navarro que curiosamente nunca fue publicado en El País aunque fue remitido y admitido por este periódico, y que finalmente se publicó en “Le Monde Diplomatique” en julio de 2013. 

En ese artículo se analizaba en el año 2013 la relación entre el mundo del capital y del trabajo que nos ha llevado a la actual crisis financiera y económica iniciada en 2008. Se puede leer el texto completo más abajo o en la página personal del profesor Vicenc Navarro.

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En la extensísima literatura escrita sobre las causas de la crisis actual, pocos autores se han centrado en el conflicto capital-trabajo (lo que solía llamarse “lucha de clases”). Una posible causa de ello es la atención que ha tenido la crisis financiera como supuesta causa única de la recesión. Eso ha desviado a los analistas del contexto económico y político que determinó y configuró la crisis financiera así como la económica, la social y la política. En realidad no se puede analizar cada una de ellas y la manera como están relacionadas sin referirse a tal conflicto capital/trabajo. Como bien dijo Marx: “La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”. Y las crisis actuales son un claro ejemplo de ello.

Durante el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, el conflicto renta del capital versus renta del trabajo se apaciguó gracias a un pacto entre los dos adversarios. Este pacto determinó que los salarios, incluyendo el salario social (con aumento de la protección social basada en el desarrollo de los servicios públicos del Estado del Bienestar) evolucionaran con el aumento de la productividad. Consecuencia de ello: las rentas del trabajo subieron considerablemente, alcanzando su máximo (a los dos lados del Atlántico Norte) en la década de 1970 (la participación de los salarios, en términos de compensación por empleado, en EEUU fue del 70% del PIB; en los países que serían más tarde la UE-15, este porcentaje era el 72,9%; en Alemania un 70,4%; en Francia un 74,3%; en Italia un 72,2%; en el Reino Unido un 74,3% y en España un 72,4%).

A finales de la década de 1970 y principios de los años 1980, este pacto social se rompió como consecuencia de la rebelión del capital ante los avances del mundo del trabajo. La respuesta del capital fue el desarrollo de una cultura económica nueva basada en el liberalismo, pero con una mayor agresividad. Es lo que llamamos el neoliberalismo, cuyo objetivo es recuperar el terreno perdido mediante el debilitamiento del mundo del trabajo. A partir de entonces, el crecimiento de la productividad no se tradujo tanto en el incremento de las rentas del trabajo, sino en el aumento de las rentas del capital. Y esta respuesta, mediante el desarrollo de las políticas neoliberales (que constituían un ataque frontal a la población trabajadora), fue muy exitosa: las rentas del trabajo descendieron en la gran mayoría de países citados anteriormente. En EEUU pasaron a representar en 2012 el 63,6% del PIB; en los países de la UE-15 el 66,5%; en Alemania el 65,2%; en Francia el 68,2%; en Italia el 64,4%; en el Reino Unido el 72,7%; y en España el 58,4%. El descenso de las rentas del trabajo durante el periodo 1981-2012 fue de un 5,5% en EEUU, un 6,9% en la UE-15, un 5,4% en Alemania, un 8,5% en Francia, un 7,1% en Italia, un 1,9% en el Reino Unido y un 14,6% en España, siendo este último país donde tal descenso fue mayor.

Tales políticas fueron iniciadas en 1979 en el Reino Unido la Primera Ministra Margaret Thatcher y en 1980en Estados Unidos por el presidente Ronald Reagan. También fueron aceptadas como “inevitables y necesarias” por el gobierno socialista de François Mitterrand en Francia en 1983, al sostener que su programa de clara orientación  keynesiana (con el cual había sido elegido en 1980) no podía aplicarse debido a la europeización y globalización de la economía, postura sostenida por la corriente dominante dentro de la socialdemocracia europea conocida  como Tercera Vía (en España, a partir de 1982, por los gobiernos socialistas de Felipe González).

La aplicación de estas políticas neoliberales, definidas como “socio-liberales” caracterizaron las políticas de los gobiernos socialdemócratas en la UE. Todas ellas tenían como objetivo facilitar la integración de las economías de los países de la UE en el mundo globalizado, aumentando su competitividad a base de estimular las exportaciones a costa de la reducción de la demanda doméstica, reduciendo los salarios. Una consecuencia de estas políticas fue que el aumento de la productividad no repercutió en el aumento salarial, sino en el aumento de las rentas del capital.

Para alcanzar este objetivo, el desempleo fue un componente clave para disciplinar al mundo del trabajo. En todos estos países, el desempleo aumentó enormemente. Pasó de ser un 4,8% en EEUU en 1970 a un 9,6% en 2010. En los países de la UE-15 pasó de un 2,2% a un 9,6%; en Alemania de un 0,6% a un 7,1%; en Francia de un 1,8% a un 9,8%; en Italia de un 4,9% a un 8,4%; en el Reino Unido de un 1,7% a un 7,8% y en España de un 2,4% a un 20,1%, siendo este crecimiento mayor en este último país.

Esta polarización de las rentas, con gran crecimiento de las rentas de capital a costa de las rentas del trabajo, es el origen de las crisis económicas y financieras. La disminución de las rentas del trabajo creó un gran problema de escasez de demanda privada. Pero esta pasó desapercibida como consecuencia de varios hechos. Uno de ellos fue la reunificación alemana en 1990 y el enorme gasto público que la acompañó (a fin de incorporar el Este de Alemania al Oeste y facilitar la expansión de la Alemania Occidental en la Oriental), que se financió principalmente a base de aumentar el déficit público de Alemania, pasando de estar en superávit en 1989 (0,1% del PIB) a tener déficit cada año desde entonces y alcanzando un 3,4% de déficit en 1996. Alemania siguió, pues, una política de estímulo a través del gasto público, que (como resultado de su tamaño y centralidad) benefició a toda la economía europea.

El segundo hecho fue el enorme endeudamiento de la población. Los créditos baratos concedidos por el sistema bancario retrasaron el impacto que el descenso de las rentas del trabajo tuvo en la reducción de la demanda. Este endeudamiento fue facilitado en Europa por la creación del euro, que tuvo como consecuencia la tendencia a hacer confluir los intereses de los países de la Eurozona con los de Alemania. La sustitución del marco alemán y la de todas las monedas de la Eurozona por el euro, tuvo como consecuencia la “alemanización” de los intereses monetarios. España es un claro ejemplo. El precio del crédito nunca había sido tan bajo, facilitando el enorme endeudamiento de las familias (y empresas) españolas, pasando así desapercibida la enorme pérdida de capacidad adquisitiva de la población trabajadora.

Por otra parte, la gran acumulación de capital (resultado de que la mayor parte del aumento de riqueza de los países, causado por el aumento de la productividad, sirviera predominantemente a aumentar las rentas del capital en lugar de las rentas del trabajo) explica el aumento de las actividades especulativas, incluyendo la aparición de las burbujas, de las cuales las inmobiliarias fueron las más comunes, aunque no las únicas. La rentabilidad era mucho más elevada en el sector especulativo que en el productivo, el cual estaba algo estancado, como resultado de la disminución de la demanda. El crecimiento del capital financiero fue la característica de este periodo a los dos lados del Atlántico Norte, crecimiento resultante del endeudamiento y de las actividades especulativas. Este crecimiento se basaba, en parte, en la necesidad de endeudarse, debido al continuo descenso del crecimiento anual de los salarios en todos estos países, una situación especialmente acentuada en los países de la UE-15 (los más ricos). Así, tal crecimiento anual medio en los países de la Eurozona descendió de un 3,5% en el periodo 1991-2000 a un 2,4% en el periodo 2001-2010; en Alemania de un 3,2% a un 1,1% y en España de un 4,9% a un 3,6%.

Los establishments financieros y políticos de la Unión Europea creyeron que la crisis financiera estaba creada y originada por el colapso del banco estadounidense Lehman Brothers y se limitaría al sector bancario de EEUU. Thomas Palley, una de las mentes económicas más claras de EEUU y más desconocidas en Europa, cita al que era Ministro de Finanzas alemán, el socialista Peer Steinbrück (candidato del SPD a la cancillería en las elecciones del próximo 22 de septiembre) que profetizó que aquello –resultado de las debilidades del sistema financiero estadounidense- significaría el fin del estatus de EEUU como gran poder financiero. Este colapso del dólar, según él, beneficiaría al euro.

La gran ironía de estas predicciones es que quien al final salvó a la banca alemana fue el Federal Reserve Board (FRB), el Banco Central de EEUU. El modelo alemán basado en la exportación hizo a la banca alemana enormemente vulnerable a ser contaminada. Los bancos alemanes estaban masivamente intoxicados con los productos especulativos (subprimes) de la banca estadounidense. Grandes bancos (como el Sachsen LB, el IKB Deutsche Industriebank, el Deutsche Bank, el Commerzbank, el Dresdner Bank o el Hypo Real Estate) así como las Cajas (como BayernLB, WestLB y DZ Bank) entraron en el periodo 2007-2009 en una enorme crisis de solvencia, teniendo que ser todos rescatados, muchos de ellos, por cierto, con la ayuda del Reserva Federal de EEUU.

La orientación económica, basada en la exportación (algo típico del modelo liberal), había contagiado profundamente al capital financiero alemán, como resultado de sus inversiones financieras tanto en la banca estadounidense (llena de productos tóxicos) como en los países periféricos llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) y más tarde GIPSI (con la incorporación de Italia), llenas de actividades especulativas de tipo inmobiliario. En realidad la crisis financiera alemana y europea era incluso peor que la estadounidense y, cuando la enorme burbuja especulativa explotó (al paralizarse la banca alemana), apareció con toda crudeza el enorme problema del endeudamiento causado por la reducción de la demanda, ella misma provocada por la bajada de la renta del trabajo.

Una de las causas de ello es la arquitectura del sistema de gobierno del euro, resultado del dominio del capital financiero en  su gobernanza. Tal sistema de gobierno es producto de un diseño neoliberal que se basa, en parte, en la diferencia de comportamientos entre el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal y, en parte, en el distinto tipo de modelo exportador de EEUU y la Eurozona (multipolar en EEUU y centrado en la propia Eurozona en el caso europeo).

El BCE no es un banco central. La Reserva Federal sí lo es. El BCE no presta dinero a los Estados y no los protege frente a la especulación de los mercados financieros. De ahí que los Estados periféricos estén tan desprotegidos, pagando unos intereses claramente abusivos que han dado pie a la enorme burbuja de la deuda pública de estos países. Esto no ocurre en EEUU. La Reserva Federal protege al Estado norteamericano. California tiene una deuda pública tan preocupante como lo es la griega, pero esto no es una situación asfixiante para su economía. Sí lo es en Grecia.

A la luz de estos datos es absurdo que se acuse a los países periféricos de haber causado la crisis debido a su falta de disciplina fiscal. España e Irlanda estaban en superávit en sus cuentas del Estado durante todo el periodo 2005-2007. Eran los discípulos predilectos de la escuela neoliberal, dirigida por la Comisión Europea, siendo el Ministro Pedro Solbes, que había sido Comisario de Asuntos Económicos de la UE, el arquitecto de tal ortodoxia. En realidad, Alemania, durante el periodo 2002-2007, tuvo déficits públicos mayores que la supuestamente indisciplinada España.

No fue su inexistente falta de disciplina, sino la falta de un Banco Central que apoyara su deuda pública lo que causó el crecimiento de los intereses de la deuda pública, provista por los bancos alemanes entre otros, que se beneficiaron de la elevada prima de riesgo. El fin primordial de las medidas de recortes del gasto público, incluyendo el gasto público social, es pagar los intereses a la banca alemana, entre otros. El enorme sacrificio de los países GIPSI no tiene nada que ver con la explicación que se da en los medios y otros fórums de difusión del pensamiento neoliberal que atribuyen los recortes a la necesidad de corregir sus excesos, sino a pagar a una banca que controla el BCE que, en lugar de proteger a los Estados, los debilita para que tengan que pagar mayores cantidades a la banca. La evidencia de ello es abrumadora. El famoso rescate a la banca española es, en realidad, el rescate a la banca europea, incluyendo la alemana, la cual tiene invertidos más de 200.000 millones de euros en activos financieros españoles.

Una variación de esta explicación es el argumento de que el problema de la Eurozona es el grado del diferencial de competitividad, con alta competitividad en el centro –Alemania y Países Bajos- y reducida competitividad en el sur –GIPSI-. Este diferencial explica que los primeros tengan balanzas de comercio exterior positivas (exportan más que importan), mientras que los segundos las tengan negativas (es decir, importan más de lo que exportan). De ahí que la solución pase por un mayor crecimiento de la competitividad de los segundos. Y la mejor manera es bajar los salarios (lo que se llama devaluación doméstica).

Pero tal explicación tiene serios problemas. En primer lugar, ni Irlanda ni Italia tenían balanzas comerciales negativas cuando la crisis se inició. Es más, el crecimiento del componente negativo de la balanza de pagos en los países GIPSI se debió predominantemente al aumento de las importaciones, resultado del endeudamiento, no del descenso de la productividad o competitividad. Y ahora la mejora de su balanza comercial se debe a su escasa demanda. En ambos casos, poco que ver con cambios en la competitividad. En realidad, la productividad laboral estandarizada por actividad económica no es sustancialmente diferente en España que en Alemania. El problema, pues, no puede explicarse por un diferencial de competitividad, sino por un diferencial de demanda, acentuado a nivel europeo por un problema estructural, resultado del descenso de las rentas del trabajo. El motor de la economía de la eurozona se basa en el modelo exportador alemán, cuyo éxito se basa en la moderación salarial alemana (con salarios muy por debajo del nivel que les corresponde por el nivel de productividad), en la imposibilidad de los países periféricos de poder reducir el precio de su moneda (beneficiando a Alemania con ello), en la enorme concentración de euros, la movilidad de capitales de la periferia al centro y el dominio de las estructuras financieras, a través de la enorme influencia sobre el BCE que no actúa como un Banco Central. Ver la balanza de pagos como resultado de una diferencia de productividad es profundamente erróneo.

En realidad, Alemania debería actuar como motor estimulante de la economía, no mediante el aumento de sus exportaciones (basadas en bajos salarios), sino en un crecimiento de su demanda doméstica, incrementando sus salarios y su escasa protección social. El trabajador alemán tiene más en común con los trabajadores de los países GIPSI que con su establishment financiero y exportador. Y en los países periféricos deberían seguirse también políticas de estímulo, revirtiendo las políticas de austeridad que están contribuyendo a la recesión, además del malestar de las clases populares; políticas a las que se opondrán los agentes del capital, pues éstos verán reducidos sus ingresos. Así de claro. Marx, después de todo, llevaba razón.

El precio de la cultura en España es cara


Este texto lo publiqué en el año 2011 y no hemos mejorado nada en estos últimos 15 años, aunque algunas ayudas para jóvenes, sí han ido llegando.

Leía entonces por ventanas amigas, que el juego Assassins Creed Brotherhood, en estas navidades pasadas y en España, lo más barato que se podía comprar era por 63 euros. 

Comprándolo a una tienda inglesa por internet, nuevo, salía por 23 euros, incluyendo los gastos de envío. Insisto en que era a principios del año 2011.

Y decía entonces que cuando nos quejamos de la piratería en España tendremos que analizar coste de los productos, capacidad de compra, abusos de la comercialización y otras zarandejas. 

Sobre todo si se quieren resolver los problemas y no lanzar las culpas a voleo, para ver quien se las lleva.

No está de más que cada palo aguante la vela de las soluciones y aprender de lo que hacer Apple con su App Store, para aprender que muchos pocos son más que pocos muchos. Y además sirve para más gente.

Hoy la piratería digital ya no es lo que era por muy diversos motivos, pero la cultura sigue siendo cara para todo el mundo y en todas sus variables.

Comprar discos o libros (los primeros ya ni se compran) es más caro en España incluso sin tener en cuenta el coste de la vida o los sueldos, que en muchos otros países. Y las soluciones no van tanto por dar ayudas indiscriminadas a ciertas edades, como en facilitar precios asumibles, y para eso hay varias fórmulas.