24.9.26
Qué y cómo leemos los españoles?
Cada vez leemos menos. Cada vez leemos más. Curiosamente ambas versiones son lo mismo y ambas son verdad. Leemos muchos más titulares, recortes ya cocinados. Y mucho menos páginas enteras de texto o libros. Y me daría igual si es de forma digital o sobre papel, creo que la realidad es concluyente sobre esto.
Deberíamos preguntarnos: ¿Qué cantidad de palabras causan ya cansancio en la mayoría de los lectores? ¿Cuál es el número básico de palabras que se leen en los diversos modelos de Redes Sociales?
Muy probablemente leemos más palabras a lo largo del día, pero leemos menos tiempo seguido un mismo texto. Mensajes, titulares, búsquedas, subtítulos, redes, avisos, comentarios… producen muchísima lectura, pero fragmentada y cocinada por alguien.
La investigación reciente sobre lectura digital habla precisamente de una mayor tendencia a consumir fragmentos breves, mientras la lectura de un libro exige una decisión más pausada. No parecemos capaces de leer para comprender, sino leer para estar enterados.
Ambas cosas son tremendamente diferentes, y una de ellas llama a la manipulación fácil. ¿Cómo no va a existir tendencia a maquillar todo, si lo ponemos tan fácil, si nos dejamos manipular con tanta sencillez?
Chartbeat, que mide millones de visitas a medios digitales, encontraba en 2024 un tiempo medio de atención activa por página de apenas 29-30 segundos. Eso equivaldría, si todo ese tiempo se dedicara realmente a leer, a unas 90-120 palabras. Eso supone que se puede leer sin sentir que se está "leyendo un artículo", sin poner casi nada de nuestra parte.
Hay Redes Sociales cuya media de palabras leídas se queda entre 3 a 15 palabras. Otras llegan a las 40 o a las 60 palabras si me apuras y me pongo positivo. Es muy complicado que una persona en una noticia digital o en un modelo de información digital supero las 100 a 120 palabras. Hasta aquí ya hemos duplicado lo que la gente de media, lee en un blog. Si has llegado hasta aquí, eres un "rarito".
Una misma persona puede haber leído perfectamente miles de palabras diarias y, sin embargo, no haber leído durante todo el día, ningún texto de más de 300 palabras consecutivas. Cientos de toques visuales diversos, de 10 palabras a lo sumo, en titulares o en Redes diversas.
La Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales 2024-2025 del Ministerio de Cultura dice que el 87,2 % de la población había realizado alguna forma de lectura digital durante el último mes. Un 66,9 % había leído prensa, un 54,9 % redes sociales y un 37,1 % blogs o foros. En España puede haber fácilmente varios millones de adultos, quizá del orden de 10 a 15 millones, cuya lectura voluntaria cotidiana está dominada por mensajes, titulares, publicaciones sociales, pequeños fragmentos y textos inferiores a unos pocos cientos de palabras.
Hace cincuenta años podían leerse 2.000 palabras de un periódico en veinte minutos. Hoy alguien puede consumir esas mismas 2.000 palabras durante la mañana, pero repartidas entre cuarenta o cincuenta fragmentos distintos, mezclados con imágenes, vídeos y mensajes posiblemente repetitivos y sin profundidad.
8.9.26
Los que no saben, ni contestan, ni participan
Muchas veces los que ganan, directa o indirectamente, son los que: No Saben, No Contestan. O los que no van a Votar. O los desaparecidos. O los que dicen que esto a ellos no les parece bien.
Ganan los que No Creen, los que se quedan en casa, los que no Opinan excepto en las Redes Sociales, los que les da todo igual, los abstencionistas.
Algunos dicen que casi es mejor, pero eso es el debacle, la constatación de que no estamos entendiendo nada de nada.
Cuando los que ganan no tiene rostro, nunca se hacen dueños de la responsabilidad de haberse quedado en casa sin dar la cara.
Los que dicen que No Saben y que No Quieren Contestar, son culpables de que luego las cosas vayan como decidan los restantes, sin contar para nada con ellos. Así que no se quejen. Y que se jodan.
Esto nunca funcionará, pues vivimos en continentes diferentes
Esta viñeta de la revista The New Yorker es fabulosa. Es sentido común, es humanidad aunque no haya humanos. Es lógica de funcionamiento entre animales de todos los tipos.
"Esto nunca funcionará, pues vivimos en continentes diferentes".
No es posible añadir nada más, simplemente si acaso, llorar. O aprender, que sería lo mejor. ¿Acaso alguna frontera nos pertenece a un grupo determinado de animales?
¿Quien vivió antes que nosotros, dentro de las que consideramos nuestras fronteras?
19.6.26
Pedro Cavadas en "El mundo que viene"
De referencias cruzadas, casi todos conocemos algo del doctor cirujano Pedro Cavadas y de sus trabajos por el mundo. Esta semana en Zaragoza y organizado por Fundación Ibercaja estamos asistiendo a una especia de Congreso que con el título "El mundo que viene" se está intentando plantear en qué punto estamos y hacia dónde caminamos.
Os dejo algunas de las frases del doctor Cavadas, como ejemplo de sentido común, donde el pionero mundial en trasplantes complejos y microcirugía de alta dificultad, ha reflexionado acerca de lo que significa estar bien. Solo eso.
Estar feliz 24 horas al día los 7 días de la semana es un engaño comercial, no existe eso, lo importante es la capacidad de encajar la lluvia de hostias que es la vida.
Las personas deben “buscar un sentido a la vida”, y uno muy recomendable es, simplemente “ser buena persona, ayudar a los demás” en un mundo “anestesiado” por las redes sociales y el estrés. Si no le das un sentido a tu vida, te conviertes en un tonto más consumidor de nada, que evidentemente nunca jamás vas a tener nada parecido a una salud mental sólida
Siempre habrá un billonario intentado que estés anestesiado, que estés jugando con pantallitas en lugar de estar en lo que tienes que estar”.
Sé lo que es estar mal, pero lo que es estar bien no lo sé todavía.
El objetivo de la medicina es aliviar sufrimiento, los humanos somos "monos asustados" y en los momentos de debilidad agradecemos que un profesional, con conocimiento y profesionalidad, nos lleve de la mano en todo el proceso de sufrimiento, ayudándoles a curarse si es posible o a morir dignamente si la patología no es reversible.
La empatía es ponerte de verdad en la piel de otro. Y eso no está de moda.
Ser una buena persona puede hacer que tu salud mental mejore e incluso sobrevivas a tragedias o heridas severas. Pero ese objetivo conlleva ocuparte de los demás, y eso no puedes hacerlo encerrado en tu casa o en una pantalla. Y también, claro, a través del amor que es un camino a la felicidad, y encima es barato, no conlleva suscripciones, ni tienes que actualizarlo.
Es vital ser capaz de encontrarle el placer a la ayuda y, en especial, a regalar por el hecho de regalar y no para esperar una respuesta o un agradecimiento o un reconocimiento. El objetivo para un ser humano, es ser buena persona.
La Inteligencia Artificial y la Salud
Aunque de forma general, solo de pensar en la entrada de la IA (Inteligencia Artificial) en los temas de Salud, nos produce pánico, hay que empezar a entender su funcionamiento, sus virtudes y sus riesgos; pero sí parece imparable su entrada casi a saco, en temas tan sensibles como la salud. Y hay que conocer en qué punto estamos.
La entrada de la IA está marcando un antes y un después en la forma en que se gestiona la salud y a su vez la sanidad, y que de alguna manera nos puede afectar a todos, directa o indirectamente, cuando ya hay varias empresas muy avanzadas en inteligencia artificial que han lanzado casi al mismo tiempo plataformas de IA diseñadas específicamente para hospitales, clínicas y pacientes.
Son proyectos reales de IA ya activos y funcionando en diversos tipos de consultas, incluso públicas, y que suponen una apuesta directa por entrar la IA en uno de los sectores más complejos y sensibles que existen, y también más rentables a nivel económico complejo. En la salud privada de momento, como un componente que parece de calidad aunque no lo sea.
El contexto de la sanidad vive una presión constante, cada vez hay más pacientes con más enfermedades crónicas por el envejecimiento de la sociedad o el aumento de los años de vida válida y que debemos cuidar, y más pruebas necesarias para controlar más enfermedades crónicas y más información que procesar al mismo tiempo por parte de los profesionales sanitarios.
El personal profesional de la Salud dedica una parte enorme de su jornada a rellenar formularios, revisar y ampliar historiales y gestionar la burocracia. Rebajar esa presión es un avance para dejarles más horas al mes para atender de lo que realmente saben.
Los nuevos avances médicos además, están dispersos entre miles de estudios, guías y bases de datos, y todo esto hace que el sistema de aprendizaje constante sea cada vez más difícil de sostener por falta de tiempo.
En estos nuevos escenarios, la IA aparece como una posible ayuda, no para sustituir a los profesionales sino para descargarles de tareas repetitivas y ayudarles a manejar volúmenes de información que ya superan la capacidad humana.
También existen ya versiones de AI pensadas para los pacientes y su salud.
La idea es convertir la IA en una especie de consulta al experto artificial pero con una base de datos tremenda, que por una parte acompaña y ayuda (nunca sustituye) al médico en su razonamiento clínico.
Y en la práctica esto podría servir para que un médico subiera el historial completo de un paciente a su IA, con una enfermedad compleja bien explicada, y pedirle a la IA que lo resuma, que identifique los factores de riesgo más relevantes o que lo compare con las guías clínicas más recientes. Eso de hecho ya lo hacen las IA para los usuarios particulares.
También podría el médico preguntar algo tan concreto como: ¿Qué dicen los últimos estudios sobre un determinado tratamiento?, y recibir una respuesta basada en literatura científica con referencias, logrando una conexión científica, sabiendo que las respuestas se apoyan en estudios reales, pues se indica de dónde salen los datos, lo que permite al médico verificar la fuente y tomar la decisión final.
Estas nuevas IA se puede integrar con los sistemas internos de los hospitales de cada país, de modo que las recomendaciones tengan en cuenta los protocolos y normas de cada centro. Modelos abiertos a las consultas de los profesionales y que se van constantemente actualizando.
Al mismo tiempo ya se ha lanzado una versión de IA dirigida al público en general, al paciente, que permite conectar historiales médicos y datos de salud personales. La idea es ofrecer respuestas más ajustadas a cada persona, con una visión global de su estado de salud.
Un paciente puede subir sus análisis de sangre, sus informes médicos y los datos de su reloj inteligente y pedir una explicación conjunta de todo ello. A su vez estos sistemas hacen preguntas, analizan las respuestas, e incluso en algunos casos son capaces de entender la modulación de la voz, para detectar problemas si es una herramienta que se utiliza de forma constante por el propio paciente.
Hay claros interrogantes importantes sobre la privacidad y el posible uso de los datos de la IA, algo que no sucede tanto si solo es un consultor para automatizar procesos complejos de salud, o solo administrativos, que también suponen un alto tiempo de los profesionales.
Cuando se trabaja con información tan sensible como la salud, toda la IA pone mucho énfasis en el comportamiento ético de todos sus modelos, intentando limitar respuestas peligrosas o no adecuadas. Y que esos datos NUNCA salgan del ámbito privado.
Una cosa es ayudar a los profesionales a pensar mejor, a comprender mejor cada caso y apoyarse en la evidencia científica para que el sistema funcione mejor, automatizando trámites validaciones y procesos que consumen una enorme cantidad de tiempo.
Pero seamos positivos. Un médico podría analizar en segundos la investigación más reciente sobre una enfermedad rara y sus síntomas, y esto podría traducirse en menos errores y mejores diagnósticos y tratamientos, menos retrasos y más tiempo para el trato humano con el paciente.
Pero también existe el riesgo si convertimos la IA como una herramienta de consumo abierto, con datos médicos a disposición de varios caminos, y por ello nos ofrece interpretaciones personalizadas, pues es fácil que el usuario le otorgue a esa IA más autoridad de la que debería, y existe el peligro de que un paciente retrase una consulta real porque una IA ya le ha dado una respuesta tranquilizadora. O que los datos salgan del ámbito totalmente privado, y se utilicen de forma bastarda.
O, al contrario, que la interpretación que se hace de la respuesta de la IA como consultor abierto a todo el mundo, haga que las personas se conviertan en pacientes, sin tener que serlo por magnificar la persona lo que nos dice la máquina. Hay que saber interpretar lo que nos dicen las máquinas.
Es muy probable que llegue un momento —y puede que no tardando mucho—, en el que no se considera lógico que un profesional sanitario no utilice la inteligencia artificial para validar un tratamiento, un diagnóstico, y utilizar la IA sea en muchos sentidos el primer paso que acompañe a la atención sanitaria.
Ya hay seguros médicos que lo primero que hacen es filtrar la llamada telefónica para ver hacia dónde hay que derivar al paciente, un triaje con IA que hay que saber programar muy bien. Perdemos humanismo, aunque ganemos estadísticamente eficacia.
Ojalá estas aplicaciones alcancen los niveles de seguridad y fiabilidad necesarios, para poder implementarse de forma generalizada. Pero mucho cuidado, pues la Salud necesita humanidad a su alrededor.
El contacto humano también cura, sana, y siempre diagnostica, es imprescindible siempre.
Como una herramienta más, puede ser fabulosa la IA, como algo que sustituya a la humanidad del facultativo no será posible, pues la persona débil que se ha convertido en paciente, necesita ese calor que da la humanidad de quien le escucha.
4.6.26
Los frutos del laurel en cosmética y salud natural
Se advierte que la pediculosis (infestación por piojos) y los problemas osteoarticulares (dolores o inflamaciones en articulaciones y huesos) son dos afecciones completamente diferentes.
De cada 600 gr de bayas o semillas, se logran unos 30 gr de aceite de laurel, que aunque es muy poco, tiene muchas propiedades.
16.5.26
Las Cinco Reglas del Premio Nobel de Medicina: Ardem Patapoutian
Podría parecer que si se es elegido para un Premio Nobel, ya tienes razón en casi todo. Puede parecer que es así, tal vez incluso pensando él mismo en el qué dirán tras sus palabras, si le escuchan tonterías.
Las Cinco Reglas del Premio Nobel de Medicina: Ardem Patapoutian. Vemos qué nos dice al respecto
1/ No hay que estar trabajando todo el tiempo. Ni tan siquiera ocupado.
2/ Cambiar de Espacio de Trabajo, de función, de zona, e incluso de país.
3/ Rodéate de personas que sean críticas contigo.
4/ No hay que hacer caso a los consejos, sin analizar si tienen sentido para tí.
5/ Sé curioso ante todo y diviértete con lo que haces.
11.3.26
Se me escapan las referencias literarias
Llevo malos meses con los fallecimientos. Debe ser la edad. la mía y la de los que se escapan. En pocas semanas he visto desaparecer a dos Vocales de mi trabajo municipal, al presidente de mi partido, al esposo de otra persona que gestionó durante décadas mi partido, y ayer a Raúl del Pozo. No han sido los únicos.
Mi vida como lector está siendo larga, aunque en las dos última décadas haya bajado mucho de intensidad lectora aunque no mi actividad de comprador casi compulsivo de libros. Es imposible leerme ya, ni la décima parte de los que tengo.
De jovencito empecé con José Luis Martín Vigil. Tuve un periodo intermedio con Camilo José Cela y algunos más de la prosa política y social de la época final de la dictadura. Eso me abrió la idea del periodismo literario hacia un Francisco Umbral ácido, y crítico con lo que ya teníamos sobre las cabezas.
Cuando Umbral falleció tuve que buscarme un sustituto. Gabilondo desde la radio no era suficiente, tenía que leer. Algunos aragoneses vinieron al rescate y desde Madrid, Raúl del Pozo ocupó ese espacio. Luego encontré a Juan José Millás y empezó a acompañarme.
Como es de suponer estos fueron los más usuales, aderezados por otros de similares características, casi siempre españoles lo cual es posiblemente un déficit mío, hasta que poco a poco fue dejando la literatura dura para adentrarme en el ensayo.
Raúl del Pozo a veces me gustaba y otros lo odiaba. Eso es bueno, pues si lo mantenía en mis escuchas y lecturas sería por algo valioso que me transmitía. Algo similar me sucedía con José Luis Trasobares.
Cuando uno mismo va creciendo en edad, a la vez que mengua en fuerzas y pelo, va perdiendo referencias de su vida, acompañantes de todo tipo.
Se pueden buscar recambios, eso sí, incluso es recomendable hacerlo. Pero ya no es lo mismo, pues muchas veces percibes que ya no estás viviendo en el mismo mundo.
2.3.26
Si piensas, estorbas. Es lo que hay
Cuidado con la osadía de Pensar por libre, pues enseguida estorbarás. Nos lo decía el genial Forges, y es verdad. Nos quieren callados, quietos en la mata, aunque también es verdad que podemos pensar pero solo sobre lo que ellos quieren.
¿Y quien son ellos? Pues los que mandan, que por cierto, no son los que dan la cara diciendo que ellos son los que de verdad mandan.
Los auténticos mandamases en los países democráticos están escondidos en sus cuevas, y no quieren dar la cara para que no los conozcamos de verdad.
Sabemos lo justo, y los que se llevan las hostias bien dadas son los que dan la cara, los que están puestos para recibir las quejas.
Así que sí, no pienses mucho, solo lo justo y lo que esté estrictamente ordenado. El resto ni se te ocurra, pues está prohibido. Pero calma, que así llevamos miles de años, que esto no es nuevo.
9.2.26
Jugar a destruir en vez de trabajar por construir
Son tiempos para estar en contra de todo, nos vamos acostumbrando y caemos en la trampa. No queremos estar a favor de nada, aunque nos beneficie, es más cómodo estar en contra de todo lo demás.
Jugar a destruir en vez de trabajar por construir.
Es cómodo y entretenido, está de moda, y aunque a veces nos desorientemos, nos dejamos llevar por las modas.
Sabemos incluso que esto tendrá un precio, alto incluso, pero como somos torpes de la leche, nos da igual. El caso es joder a todo lo establecido.
Y hacer proselitismo de toda esta decisión muy completa y de largo recorrido. Lo dicho, unos torpes de libro de preescolar.
30.1.26
Ken Stern y la longevidad con calidad
Voy hablar de longevidad, y me traigo para ello palabras de Ken Stern que es un autor, pensador y promotor de la investigación sobre la longevidad y el envejecimiento activo. Es ampliamente conocido como fundador y presidente de The Longevity Project (El Proyecto de Longevidad), una iniciativa que busca generar conversación, investigación y acción social sobre las implicaciones de vivir más años en la sociedad contemporánea. Gran parte de estas líneas que vienes son del diario La Vanguardia,
Tiene una trayectoria profesional sólida en medios y liderazgo, y ha pasado de dirigir grandes organizaciones de comunicación a centrarse en el estudio del envejecimiento desde una perspectiva social y cultural.
Su idea principal es que no son las dietas o el ejercicio físico (ambos importantes) los factores más determinantes para vivir más tiempo y mejor, sino las relaciones sociales profundas, comunidad e involucración significativa en la vida cotidiana.
Sus enfoques sobre estos temas combinan evidencia científicas con experiencias humanas y contextos culturales diversos, lo que lo convierte en un referente accesible para públicos amplios, interesados en la longevidad como fenómeno social, no solo como un tema médico.
Ha visitado varios países con altas expectativas de vida —Japón, Corea del Sur, Singapur, Italia y España— para estudiar prácticas y entornos que favorecen el envejecimiento saludable. Visitó hace poco tiempo la provincia de Ourense buscando los motivos de por qué tiene una proporción notable de centenarios con buena calidad de vida, incorporando estas observaciones en sus trabajos.
Veamos algunas frases de este pensador:
El verdadero riesgo no es envejecer, sino hacerlo desconectados, invisibles y sin propósito.
¿Qué haces con 20 años extra de vida si te jubilas a los 65? ¿Cómo encuentras propósito, ingresos o comunidad cuando el guion clásico —estudiar, trabajar, retirarte— deja de funcionar?
La verdadera cuestión no es vivir más, sino cómo reorganizamos la vida para que esos años extra tengan salud, sentido y equidad. Ahí entendí que la longevidad es un reto social, no solo médico.
Porque la buena salud empieza fuera de la consulta del médico. La atención sanitaria importa, pero pesan mucho más el entorno en el que vivimos, las relaciones sociales y cómo organizamos nuestra vida. La longevidad no se decide solo en hospitales, sino en la vida cotidiana, y por eso es también una cuestión social y política.
Seguimos creyendo que a partir de los 65 toca apartarse, cuando en realidad muchas personas tienen por delante décadas de vida activa y con sentido. Ese enfoque daña el propósito, la autoestima y también la salud, y no es solo un problema individual, sino social.
Fallamos en tres cosas clave: seguimos creyendo que la segunda mitad de la vida vale menos, mantenemos reglas obsoletas sobre estudio, trabajo y jubilación, e infravaloramos el papel del propósito y la conexión social en la salud.
Acertamos al hablar de nutrición o ejercicio, pero dejamos fuera lo esencial: cómo vivimos, cómo nos relacionamos y si tenemos razones para levantarnos cada día.
En sociedades cada vez más envejecidas no podemos depender del coche ni de recorrer largas distancias. Las ciudades que acercan servicios y facilitan la vida cotidiana, como Barcelona, van en la buena dirección. En países como Estados Unidos el reto es mayor, porque muchas comunidades se diseñaron para ir lejos y rápido. Eso obliga a repensar el urbanismo, el transporte y la infraestructura social para adaptarlos a una población mucho más mayor.
El lugar donde vivimos influye en cuánto y cómo vivimos. Estudiamos comunidades pobres que vivían más de lo esperado y viajamos a Presidio County, uno de los condados más pobres de Texas. No había hospitales cercanos ni fórmulas milagro, pero sí familias multigeneracionales, vecinos que se cuidaban y una vida comunitaria muy fuerte. Ahí entendí que la conexión social no es un complemento: es un pilar real de la longevidad.
Quienes envejecen mejor no viven anclados en el pasado, sino orientados al presente y al futuro. Suelen tener un propósito hoy y curiosidad por lo que viene.
Seguimos entendiendo la salud casi solo desde la medicina y nos cuesta ver cómo la soledad también enferma.
Las comunidades funcionan mejor cuando ofrecen oportunidades reales para aprender, participar y sentirse útil a cualquier edad, y cuando no separan generaciones, sino que las hacen convivir en viviendas, escuelas o espacios comunes. Esa conexión es “salud social”.
Hay un culto casi universal a la juventud: las personas mayores apenas aparecen en los medios de comunicación y, cuando lo hacen, suele ser asociadas al declive. Y eso no es inocente. La narrativa social influye en cómo nos vemos y en cómo envejecemos.
Sabemos mucho sobre los problemas de la vejez y, a veces, sobre casos excepcionales, pero casi no vemos a personas corrientes que siguen aportando, creando y participando después de los 60 o 70. Esas vidas cotidianas muestran el verdadero valor y son las menos visibles.
Durante más de un siglo hemos vivido con un modelo rígido de tres etapas: estudiar, trabajar y retirarse, creado hace 150 años y tratado como una ley natural. Ya no tiene sentido dejar de aprender a los 20 ni pensar el trabajo como un bloque cerrado hasta los 65.
Necesitamos formación continua, pausas, reinvención y trayectorias más flexibles. El modelo antiguo se está rompiendo; ahora toca diseñar el nuevo, porque, aunque hemos ganado 30 años de vida, pero seguimos viviendo como si fuéramos a morir a los 70.
En sociedades más longevas, repensar cómo nos relacionamos y participamos no solo mejora la salud individual, también fortalece el tejido democrático.
Quiero vivir rodeado de amigos y familia, dónde y con quién vivimos importa más de lo que creemos. No quiero acabar en un lugar lleno de desconocidos, sino cerca de las personas a las que quiero.
Veo a muchos amigos retirarse sin saber qué hacer después. Yo espero que mi longevidad consista en empezar nuevas etapas, no en ir cerrándolas. El verdadero riesgo no es envejecer, es hacerlo desconectados, sin propósito, invisibles. Eso mata más rápido que cualquier enfermedad.
En Europa he visto culturas que respetan a las personas mayores y reconocen su papel en la comunidad. Entienden la longevidad no como un problema, sino como una etapa con valor propio, es una aportación esencial para aprender a vivir vidas más largas… y más plenas.
1.1.26
Descubre Truel: la lengua viva de Bolil’lian
Truel es una nueva lengua, diseñada por quien os escribe ( MPA ), como la lengua nativa de Bolil’lian, un mundo ficticio en el que lengua, cultura y cosmología están profundamente entrelazadas.
A diferencia de muchas lenguas construidas que existen principalmente como experimentos lingüísticos, Truel se concibe como un sistema vivo: una lengua pensada para ser hablada, escrita e incluso para evolucionar dentro de un marco cultural coherente, un mundo que se ampliaría poco a poco mediante su propio lore y relatos.
Su diseño combina rigor lingüístico con intención estética y narrativa, dando como resultado una lengua a la vez estructuralmente sistemática y expresivamente rica.
La lengua emplea un inventario relativamente compacto de consonantes y un sistema de cinco vocales (a, e, i, o, u), deliberadamente evocador de las lenguas romances por su transparencia y regularidad. Cada sonido tiene una pronunciación estable, lo que minimiza la ambigüedad y facilita lel aprendizaje. Sus raíces se basan tanto en el español como en el inglés.
La fonética de Truel está cuidadosamente restringida. Las sílabas siguen patrones predecibles, favoreciendo estructuras abiertas y sonoras, aunque permiten grupos consonánticos bajo reglas bien definidas. Estas restricciones confieren a la lengua un ritmo melódico sin sacrificar su poder expresivo. La colocación del acento es en gran medida regular (casi siempre llanas), con un sistema diacrítico minimalista utilizado únicamente para marcar verdaderas excepciones.
En conjunto, estas decisiones reflejan un objetivo de diseño explícito: una lengua que suene natural, fluida y aprendible, pero a la vez distintiva.
La morfología en Truel es a la vez sistemática y productiva. Las palabras se construyen a partir de raíces combinadas con un rico conjunto de prefijos y sufijos que codifican número, intensidad, agencia, causación, repetición, evaluación... La pluralidad, por ejemplo, se marca de forma consistente con un sufijo específico (-il), mientras que los diminutivos y aumentativos permiten expresar afecto, escala o énfasis con precisión.
Un rasgo destacado es la manera en que la morfología refleja relaciones conceptuales. Las raíces verbales pueden generar sustantivos que designan agentes, instrumentos, lugares o resultados de acciones mediante patrones derivativos regulares. Esto da lugar a un léxico en el que los significados son transparentes e interconectados, reforzando la idea de que Truel no es una colección de palabras aisladas e independientes, sino una red semántica cohesionada.
El vocabulario se desarrolló de forma intensiva mediante código en Python para la formación de esta red de palabras.
A nivel sintáctico, Truel prioriza la claridad y la economía. No existe género gramatical y la concordancia se limita de forma intencionada, reduciendo la redundancia sin perder expresividad. Los artículos y otros elementos funcionales son invariables, y el significado recae principalmente en los elementos léxicos y en la morfología, más que en sistemas complejos de concordancia.
La estructura de la oración sigue unos principios sencillos de ordenación, lo que permite construir proposiciones complejas sin una maquinaria sintáctica excesiva. Pronombres, demostrativos, preposiciones y conjunciones forman un sistema cerrado y bien definido que sostiene relaciones lógicas y espaciales precisas. El resultado es una gramática estructuralmente disciplinada, pero lo suficientemente flexible para un discurso.
24.12.25
Curiosidad del número 2026 y sus propiedades matemáticas
Voy a dejaros unas curiosidades del número 2026, que estoy seguro os suena como poco al número del Año Nuevo en el que parte de los ciudadanos de este mundo vamos a entrar dentro de unas semana.
Se une la matemática, se analiza de unas formas curiosas como poco y nos damos cuenta que el año 2026 puede ser un año feliz y cortés pues eso es el número.
Y a partir de estas casualidades y curiosidades, que cada uno crea lo que quiera creer.
MPA
30.11.25
El origen de la crisis de 2008: Capital - Trabajo o Lucha de clases
Voy a dar publicidad a un artículo titulado “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual” del profesor Vicenc Navarro que curiosamente nunca fue publicado en El País aunque fue remitido y admitido por este periódico, y que finalmente se publicó en “Le Monde Diplomatique” en julio de 2013.
El precio de la cultura en España es cara
Este texto lo publiqué en el año 2011 y no hemos mejorado nada en estos últimos 15 años, aunque algunas ayudas para jóvenes, sí han ido llegando.
Y decía entonces que cuando nos quejamos de la piratería en España tendremos que analizar coste de los productos, capacidad de compra, abusos de la comercialización y otras zarandejas.
No está de más que cada palo aguante la vela de las soluciones y aprender de lo que hacer Apple con su App Store, para aprender que muchos pocos son más que pocos muchos. Y además sirve para más gente.















