Y el iMac decidió irse a negro, al joderse la tarjeta gráfica


Hoy el propio ordenador amigo ha decidido darme la sorpresa y tras dos días en negro ha revivido lo cual es una enorme alegría mañanera pues eso me ha permitido asegurarme bien de que tenía copias de todo. 

Cada vez que se muere una máquina te entra un dolor de "bebos" complicado de explicar. Ya los primeros miedos sobre este tema fueron hace más de 30 años, pero siempre es igual. 

¿Habré sacado copias de todo? La inseguridad se apresta a tocarte la moral, cuando no es la completa seguridad de que efectivamente…: NO habías sacado copias de “algo” siempre importante. 

Se está seguro cuando algo se ha hecho mal y completamente inseguro cuando crees haber hecho algo bien. Debe ser Ley de vida. De mi vida, claro.

¿Pero no decían que los Apple no se estropean nunca? Pues no, se estropean menos pero se vuelven viejicos como yo. El anterior a este que ya tiene 10 años todavía está funcionando en casa de un amigo, y ese tendrá ahora unos 20 años. Trabaja poco eso sí. Y este desde el que escribo ahora (hasta que decida joderme, y es posible que si se entera de lo que hice ayer, lo haga pronto) ya fue literalmente ayer a media mañana hundido en la miseria… pues hice el amor con los de Apple y pronto nos saldrá un nuevo niño. También esto es Ley de vida.

Para los que les sucede la mismo, si te va a negro la pantalla y te salen unas rayas gruesas (o finas) en vertical, sueles ser la tarjeta gráfica que ha decidido morirse. Como a veces puede ser un exceso de calor que ha provocado un agrietamiento de alguna soldadura (por ejemplo, que todo puede suceder), dejar el ordenador unos días enfriado y volverlo a encender puede hacerlo funcionar unos días. Y otro truco tonto pero que a veces funciona es encenderlo y aguantar la pantalla negra con o sin rayas un par de horas, hasta que se calienta el ordenador y se dilata algo la soldadura. Está enfermo terminal, pero te sirve para revisar copias, mirar datos y apuntarlos, pues en breve tiempo tendrás que montar un nuevo aparato y siempre surgen dudas.

O aprendemos a repartir trabajo y riqueza, o nos lo robaremos entre nosotros

No hay duda de que esta pandemia nos ha cambiado el mundo aunque todavía no lo percibamos. De haber durado un par de meses la crisis hubiera sido sentida y contundente, más en unos países que en otros, para al durar más de un año está moviendo todos los cimientos del sistema establecido, como si fuera una Guerra Mundial pero donde es la Sanidad y no los Ejércitos los que están trabajando por resolver las situaciones.

Luego vendrán las intendencias de la economía a modular las ruinas y a intentar que no sea peor la paz sin pandemia que la pandemia sin paz.

El mundo del trabajo acompañado de las lógicas tecnologías que ya estaban entre nosotros será el gran perjudicado. O la gran actividad transformada hacia fórmulas diferentes

No habrá trabajo para todos a 40 horas semanales. 

O no sirve repartir el trabajo en pocas horas diarias, pues eso es mucho más complejo que sobre el papel. La productividad depende en gran medida de cómo modulas las horas de trabajo de cada persona.

Os pongo un ejemplo. Un partido de fútbol sería un desastre si pudieran hace 10 cambios en cada partido. O incluso se ha visto modificado al pasar de 3 a 5 cambios. En una empresa asignas la calidad y la productividad por personas, no por horas de trabajo. 

¿Cómo engranas tener a tres Jefes de Producción al día? ¿Y a varios camioneros para un trayecto de 500 km? ¿Y un cambio de panadero cada 3 horas? ¿Sería igual el producto final? ¿Y si cambia cada poco tiempo, no estaríamos facilitando todavía más el trabajo hacia los robot?

Tendremos que buscar fórmulas de reparto de trabajo y de "salario" y eso nos llevará a poner en valor "diferente" las horas de trabajo y la importancia de este en el cómputo final. 

Aquel cuyo trabajo no pueda ser sustituido por máquinas tendrá que cobrar más, aunque tendrá mucha más competencia entre "los humanos". Y quien no tenga trabajo deberá cobrar unos salarios vitales aunque sea egoístamente para consumir y para evitar violencias sociales.

La otra fórmula, viejuna como pocas, es destruir mucho para tener que volver a construir mucho. Matar a muchos para que haya menos. Es la triste y dura Ley de la Supervivencia. Así que deberemos buscar normas de convivencia más dulces.


Una noche con Papá Noel de cartón y trapo en Benidorm


 A las 10 de la noche de cualquier día loco puede suceder que incluso Papá Noel quiera tener vida propia. Yo lo viví en Benidorm que es lugar muy dado a señoras inglesas de ginebra con algo de tónica. 

El caso es que mientras todos escuchábamos en la cafetería del hotel a una pareja bien montada tocando a Elvis, la señora de la ginebra le daba por bailar con un Papá Noel enorme de los de culo gordo, pero todo él de trapo y cartón. 

Lo había encontrado entre los aditamentos de una Navidad prematura que sale en septiembre en las tiendas de Todo a 100.

Lo curioso de la dama de la ginebra era que se mantenía mucho mejor en equilibrio mientras bailaba con el Papá Noel que cuando se disponía a sentarse sin música ni marcha. 

Cuando intentaba ir hacia su mesa es cuando se le vencía el señor de rojo hacia un lado. Y ella demostraba a todos que era más interesante observarla por si se caía con el de rojo, que escuchar a la cantante que emulaba a Elvis.

La otra curiosidad de la dama inglesa es que tarareaba todas las canciones demostrando que la ginebra no te resta memoria, si acaso equilibrio. 

Y que sus gestos risueños y amables se volvían ariscos y agrios en cuanto acababa la canción y tenía que cargar con el Noel de tela y cartón sin movimiento propio.

A la mañana siguiente no bajó a desayunar. Se perdió entre esa Navidad de septiembre llena de cartón y fieltro y el propio Papá Noel que vete a saber con qué intenciones subió a la habitación de la señora. Digo yo.

Humor del año 1973, para comenzar el día


Humor del año 1953, solo son casi 70 años de nada. Pero sí, el humor ha cambiado en estos años. 

Escribir es un vicio. Otros fuman. E incluso me han dicho que hay algunos que leen


Leo a Juan José Millás y llego a la conclusión que me gustaría escribir como él. Pero no puedo pues ya todo lo ha escrito Millás y no se trata de hablar de lo mismo. Podría copiarle descaradamente, plagiar sus tonos y sus giros, pero eso si no se tienen historias con sustancia no sirve. Me pasaba antaño con Paco Umbral, y aunque aquel me lo ponía más fácil, tampoco es eso ¿no?.

Y es que vosotros, los lectores, parece que os gusta que os escribamos en primera persona, de forma directa, como si os habláramos. O como si contáramos nuestras penas al aire pero bien envueltas. Son tiempos de alcahuetear a todo el mundo, de olisquear la sangre ajena para quedarnos contentos con nuestras heridas, que siempre parecen menores. 

Yo no voy al psicoanalista ni tengo viudas de cafetería como el Café Gijón con las que llevarme a la boca sus historias. Me tendría que inventar algunas mierdas nuevas. Hablar de mi perro o de mi barrio, de mi amigo facha o del otro que es anarquista. No, no se conocen. Incluso es posible que se llevaran bien pues a los dos les gusta el buen vino español de marca. 

Tengo personajes de sobra, pero me da reparo meterlos en estas historias pues están vivos todavía. Claro que sin personajes no hay escritor que valga. Todo buen libro requiere una excelente historia, un buen narrador y unos maravillosos personajes. Con eso… con eso ya tienen el tiempo echado, ya te puedes dedicar a disfrutar escribiendo. Escribir es un vicio. Otros fuman.


¿Somos lo que somos o lo que nos imaginamos que somos?


¿Ser o no ser? 

¿Somos lo que somos o lo que nos imaginamos que somos? 

¿Somos lo que creemos que somos o lo que creen otros que somos? 

¿Somos lo que proyectamos o lo que reciben los otros de nosotros?

¿Es más importante ser o parecer ser?


Viñeta del año 1953, que hoy no sé, tal vez…


Desde el año 1953 y dibujada la viñeta por Cerdá, os dejo este ejemplo que hoy pocos se atreverían a publicar. Cosas de los tiempos.

¿Cómo será el mundo en el año 2050, el que verán nuestros hijos?


Hace medio siglo, solo 50 años, todavía todas las actividades económicas productivas necesitaban dos manos, dos piernas fuertes y unos riñones. Hoy casi todas ellas se pueden hacer con un dedo. Desde segar trigo a revelar fotografías, desde plantar remolacha a fundir hierro.

Los nacidos en este siglo, la mayoría niños y algunos con grandes esperanzas de conocer el siglo XXII verán cambios todavía más profundos. Es cierto que la generación del siglo XX vimos unos cambios de todo tipo incluida nuestra forma de vida que ninguna otra generación anterior pudo vivir en tan poco tiempo.

Todo en el siglo XX se aceleró tremendamente y en una vida pudimos pasar de vivir sin agua corriente y sin luz en el hogar rural a tener internet de alta velocidad. Pero eso mismo llevado al siglo XXI les deparará a los niños actuales sorpresas que hoy no somos capaces de imaginar.

Entre ellas el nuevo papel del trabajo, de la educación, del ocio, del salario social, de los viajes, de las relaciones personales o del cuidado (o no) de la naturaleza.

¿El éxito será trabajar en equipos o será a través de individualidades que ejerzan de líderes? 

¿Valoraremos más el trabajo comunal o la individualidad diferente y activa? 

¿Qué podremos hacer con los millones de personas que no podrán tener un trabajo fijo por cuenta ajena? 

¿De dónde se podrá sacar el valor añadido para repartir entre los millones de personas que no podrán trabajar pues no habrá trabajo necesario para todos?

¿Quién dominará el mundo en el 2050 y con qué criterios económicos y sociales?

¿Cuál será el nuevo invento que transforme el mundo como antes lo hicieron internet, la robótica o la informática personal?

Manolito Gafotas de Elvira Lindo y Emilio Urberuaga, con su familia

Es imposible hablar de literatura en positivo, sin recordar a Elvira Lindo y su saga de Manolito Gafotas y a Editorial Alfaguara que los publicaron. Era humor positivo, simple pero familiar, reconocible y amable.

Pero también hay que recordar a su ilustrador, el que supo poner la primera cara a Manolito Gafotas, al madrileño Emilio Urberuaga, que es el único ilustrador español cuya obra está representada en el Chihiro Art Museum de Tokio, el mayor espacio museístico que cuenta la historia de las ilustraciones de libros ilustrados infantiles. La obra de Emilio Urberuega está en numerosos museos españoles.

Miramos a la juventud igual a como nos miramos a nosotros cuando lo éramos


La artista chilena (pero en realidad argentina de vida y obra) Alejandra Lunik nos deja una viñeta con esa mirada actual de los maduros y maduras que miramos un poco con desdén a la juventud que nos parece diferente pero que en realidad es tal y como éramos nosotros, aunque disimulen y digamos que se nos ha olvidado.

Siempre ha sido así, siempre miramos con desdén a los que vienen, aunque nosotros hayamos sido así.

¿No podríamos organizarnos mejor la vida para tener más salud?


El casi editorialista de El País, el muy conocido El Roto, en el año 2005 nos advertía de lo ajetreada que tenemos montada la vida. Bueno, es lo que hemos querido hacer, o lo que nos hemos querido montar a nuestro alrededor. 

La vida laboral puede organizarse mucho mejor y en estos tiempos de pandemia en los que incluso hemos tenido que cerrar todo el país durante dos semanas hemos podido comprobar que lo importante no es lo mismo que lo urgente. 

Pero seguiremos trabajando sin parar para infartarnos nosotros mismos.

Religión y fútbol, todo servía en 1923


La viñeta es del dibujante Rubio Armán y del año 1923, hace casi un siglo que en este viñeta de curas y frailes nos explicaba la religión. Las cabezas peladas de dos de los niños son un poema.

Y los escorchones en las rodillas algo lógico cuando se jugaba sobre la tierra y las piedras. Entonces no había hierba, y menos artificial.

Ver cine erótico en la España de 1970 estaba prohibido


¿Qué pensarían los españoles que iban en autobuses organizados hasta Perpiñán a ver cine erótico en los años 70? Pues muy posiblemente lo mismo que estos personajes que nos dibuja Perich en la revista Hermano Lobo del año 1972.

En España estaba prohibido ver una teta en los cines a pantalla grande, por si se asustaba el espectador. Se vendían por debajo mano películas pornográficas en 8mm, pero no se podían ver en grande y con todo el detalle, pues decían que los españoles no estábamos preparados. Sobre lo que pudieran opinar las españolas… ni se pensaba en ellas para estos asuntos escabrosos.

Catalanes, aragoneses o navarros y vascos, más algunos castellanos y valencianos se escapaban hacia el sur de Francia buscando películas famosos que se podían ver en mucho mundo. 

Cuando tras la muerte del dictador ya casi a finales de los años 70 se permitieron en España, los cines de Perpiñán se pusieron a llorar por su crisis. Y a los españoles de ambos sexos no les sucedió nada reseñable.

Hasta los peces nos dicen que somos tontos


No cuidar el mundo que nos envuelve, el hogar máximo, el medio ambiente en el que vivimos y morimos pero sobre todo nos reproducimos, es de… es de tontos. 

Pero nuestra capacidad por fabricar dinero es proporcional a la inversa a nuestra capacidad para ser inteligentes. Y vamos a peor.

¿Y si los niños tuvieran razón con sus malas notas?


Casi siempre los niños tienen toda la razón, aunque no lo notemos o admitamos. Las malas notas escolares no son culpa de ellos, sino de todo el sistema que les ha dado vida y formación. 

Puede que la herencia genética tenga una parte de responsabilidad también, pero eso lo dejo para los profesionales, lo contundente es que los niños no suelen tener la culpa de su educación incorrecta. 

La viñeta es de 1953, muchos años para problemas siempre similares.

Bolsas de basura con patitas


Esta viñeta tan actual (no tengo identificado al autor) utiliza ningún texto aclaratorio, no lo necesita. Ni tan siquiera título pues está muy claro todo. Minimizar el mensaje es complicado pero los artistas lo consiguen. Desde Cataluña nos llega esta mirada de España. Sin comentarios.