En la ansiedad y estrés los MÁS IMPORTANTES somos nosotros mismos


El estrés y la ansiedad (no son iguales, ojo) nos afectan a todos por igual. Incluso en la misma cantidad inicial. Lo necesitamos incluso para sobrevivir en esta vida normal, incluso aunque pensemos que en la actual sociedad todo es más complejo y complicado.
Pero aun sufriendo todos por igual la misma o parecida cantidad de estrés o ansiedad, es muy cierto que no todos los soportamos por igual, no a todos nos afecta igual.
Todos somos distintos, unos más frágiles, sensibles, duros o toscos. Cada uno de nosotros entendemos de distinta forma los ataques, los golpes, las patadas, las caídas. Y es aquí donde radica la diferencia entre un estrés o ansiedad normal y un estrés o ansiedad patológico o de complicada salida.
No todos somos capaces de tolerar por igual el estrés o la ansiedad básica y en la medida en que no podamos dominar los niveles básicas, estos irán aumentando logrando que sean más y más complicada salir del bucle.
Pero aunque es cierto que se puede ayudar, más cierto es que deberemos salir nosotros mismos de estas situaciones, en el momento en que podamos. En estos procesos los MÁS IMPORTANTES somos nosotros mismos. Los más capaces para dominarlas somos nosotros mismos.

Los cinco principios por los que se rige el Reiki


Los cinco principios por los que se rige el Reiki son:

1/ Solo existe el hoy, el presente.

2/ No me debo preocupar por lo que pasó o por lo que pasará.

3/ No me tengo que irritar ni enfadar, debo relajarme y confiar más en los demás. No debo preocuparme.

4/ Me trabajo yo por dentro muy intensamente y con alegría, pues es muy importante. Luz y Amor son las bases que debo buscar. Debo ser aplicado y honrado en mi trabajo.

5/ Seré más amable y respetuoso con los demás, pues es fundamental para que el mundo sea mejor. La amabilidad hacia todos genera Luz y ayuda a los enfadados que nos rodean

Nos falta cordura para evitar accidentes irresponsables


Esta semana el accidente de Santiago de Compostela nos ha llenado gran parte de nuestra capacidad para soportar los dolores ajenos. Ha sido muy duro contemplar casi en directo y con todos los detalles posibles los dramas de muchas personas por una imprudencia de una sola persona. Somos capaces de cometer errores de gran calado sin que seamos responsables de evitar las irresponsabilidades humanas.

Nos falta cordura en asumir responsabilidad básica. Si somos capaces de llevar a 200 km por hora a 300 personas, deberíamos tener sistemas para no depender solo de una persona.

¿Cuánto durará este Papa Francisco I?


El Papa Francisco I es diferente a los anteriores. Nos lo avisaban pero sus palabras últimas lo confirman. Ante 1.000 obispos y 8.000 sacerdotes ha ido marcando el nuevo rumbo del catolicismo.

Hay que salir a la calle, marchar en busca de la calle, no permanecer enclaustrados en las parroquias y los templos, buscando a los más pobres entre los pobres.

Hay que ir a la favelas y a las villas miserables buscando a los más pobres, buscando ser más humanos, menos elitistas.

Hay que rehabilitar la política al servicio del bien común, de la dignidad de las personas, para redistribuir la riqueza, políticos más éticos y con más humildad social.

Hay que poner en práctica el diálogo, más diálogo y diálogo, insistiendo en tono bajo pero contundente que hay que trabajar más pero criticando el poder que hasta ahora existía en la Iglesia para acercarlo a la iglesia.

¿Cuánto durará este Papa Francisco I?

Cuando NO sirve la autoayuda para el estrés y la ansiedad?


Todos tenemos estrés y ansiedad, va con nosotros, nos acompaña e incluso nos ayuda en nuestra forma de vivir. Pero si la cantidad es excesiva nos bloquea y nos fastidia.

La autoayuda SOLO sirve para los casos de estrés y ansiedad entre bajos y medios. Cuando se convierten en un problema serio, cuando los ataques de ansiedad no se puede controlar y sobre todo prever, hay que acudir al especialista médico a pedir ayuda.

La autoayuda para casos de estrés o ansiedad sirve perfectamente mientras nosotros mismos seamos capaces de controlar la situación y poner en marcha los mecanismos de relajación y de ayudar personal que hayamos conocido.

Pero muchas veces los ataques de ansiedad nos paralizan, nos convierten en totalmente distintos a como somos en la normalidad. Entonces solo nos queda que nos ayuden los que nos rodean, para ponernos otra vez en buenas condiciones y acudir a los médicos.

Con la autoayuda podemos controlar niveles NO ELEVADOS de estrés y ansiedad, que son la mayoría de los casos en nuestra vida. Podemos también controlar a que no vayan creciendo con el tiempo en nuestro interior. Que no es poco. Pero si el ataque nos invade y nos transforma, hay que acudir a urgencias y a los especialistas médicos.

Un ejercicio de relajación, sencillo y novedoso


Vamos a realizar un ejercicio de relajación, sencillo y novedoso.

Concéntrate en lo que sientes en cada momento.
Tócate con la punta de la lengua las encías en su parte superior.
Haz fuerza con la lengua sobre la zona, todo lo que puedas.
Ahora pasa la lengua de forma muy suave por la misma zona y nota la diferencia entre hacer fuerza y pasar la lengua suavemente.
Encoje la lengua sobre ella misma e intenta tocar la parte final de la encía, como si intentaras tocar la garganta.
Arrastra lentamente la lengua por toda la encía hasta su posición normal.
Empieza a tocar las muelas superiores de la zona derechas con la lengua y va pasando de una muela a otra, hasta llegar a los dientes y continúa hasta el otro lado de la boca buscando todas las muelas.
Has la misma con las piezas de la zona inferior.
Sigue concentrado en sentir como la lengua va recorriendo todas las zonas de la boca.

Este ejercicio, estoy seguro, te ha llevado unos pocos minutos, pero en ellos no has pensado más que en lo que estabas haciendo, en ti mismo, obligándote a estar concentrado en tus sensaciones normales.
Has dejado de pensar en situaciones negativos. Eras capaz de controlar tus pensamientos. Si lo logras forzando ciertos ejercicios, poco a poco te irás acostumbrando a dominarte y a mandar sobre tus pensamientos, para apartarlos.

¡Ahora no toca! Tú también puedes darte órdenes a ti mismo.