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12.7.26

Estuvimos en la Luna alguna vez?


En esos toques de humor de El Roto en el diario El País, nos decía o nos recordaba hace unos meses una frase genial. Ya hemos estado en la luna, pero no recordamos cómo.

No se trata de creer o de no creer sobre este tema, se trata de mirar con perspectiva. Los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin, alunizaron el 20 de julio de 1969 sobre la superficie lunar. Dicen que nunca lo hemos vuelto a intentar por coste, y por no tener un motivo necesario.

¿Tampoco propagandístico? ¿Tampoco estratégico?

Hace 57 años de aquello en este 2026. Hay países como España en donde el 23% de los encuestados parecen creer que fueron falsos los alunizajes siendo además España un país que participó en aquellos hechos, al retransmitir las señales de comunicación de este momento.

En EEUU son un 13% los que piensan que fue falso, mientras que en Francia o Alemania se mueven sobre el 10/15%, según el estudio YouGov-Cambridge Globalism Project 2020, con más de 22.000 entrevistas en 21 países. En Rusia como es lógico estas cifras son mucho más elevadas.

En el proyecto europeo TRESCA, realizado en 2021 en siete países —Francia, Alemania, Hungría, Italia, Países Bajos, Polonia y España— el 25 % de los europeos encuestados aceptaba la idea de que el alunizaje había sido un montaje. Pero entre los jóvenes estos datos aumentaban hasta el 35%.

¿No son datos excesivos, que aunque los hayan dado personas que en realidad tampoco en muchos casos habrán analizado el asunto con atención, demuestran un número de dudas muy alto?

El elemento clásico que más dudas produce es la bandera “ondeando” en un lugar donde no hay atmósfera. Muy cerca de ese argumento están las ausencia de estrellas en las fotos y las sombras extrañas; esos tres son los iconos más repetidos del negacionismo lunar. 

Entre los escépticos, la bandera suele ser el detalle más intuitivo y el que más circula porque parece “visible” incluso para quien no conoce física básica.

Aunque esas dudas sigan existiendo, las explicaciones científicas son muy sólidas. La bandera no ondea por viento o por la gravedad, sino por su estructura; las estrellas no salen por el tipo de exposición fotográfica; y los demás “fallos” tienen explicación física o documental. 

Además, las muestras lunares y la trazabilidad de las misiones son pruebas muy fuertes a favor del alunizaje. ¿Y porqué no hemos vuelto ante un número de dudas tan alto? 

¿Porqué no hemos sido capaces de enviar una misión sin tripulantes que fuera capaz de rodeando el lugar del alunizaje, fotografiar la zona y ver en qué estado se encuentran los elementos que allí se quedaron?

En las misiones Apolo 15, 16 y 17 se utilizaron los famosos rover lunares, pequeños vehículos eléctricos. Los tres quedaron aparcados en la Luna. También quedaron martillos, palas, rastrillos, pinzas, soportes de cámaras, piezas de embalaje, cables, antenas, mochilas del sistema de soporte vital y otros objetos. 

Los lugares de alunizaje no son solo memoria histórica. La Lunar Reconnaissance Orbiter ha fotografiado zonas de las misiones Apolo con resolución suficiente para distinguir restos de equipos, huellas de desplazamiento y elementos abandonados en la superficie lunar. 

La propia página de imágenes de LROC conserva vistas de lugares como Apolo 15, con resolución. El Surveyor 7, sentado en la manta de eyección del Cráter Tycho, fue la última nave espacial de la serie Surveyor, y la única en aterrizar en las tierras altas lunares. NAC M175355093L, el ancho de la imagen es de 500 m. La inserción tiene zoom 4x




19.6.26

Pedro Cavadas en "El mundo que viene"


De referencias cruzadas, casi todos conocemos algo del doctor cirujano Pedro Cavadas y de sus trabajos por el mundo. Esta semana en Zaragoza y organizado por Fundación Ibercaja estamos asistiendo a una especia de Congreso que con el título "El mundo que viene" se está intentando plantear en qué punto estamos y hacia dónde caminamos.

Os dejo algunas de las frases del doctor Cavadas, como ejemplo de sentido común, donde el pionero mundial en trasplantes complejos y microcirugía de alta dificultad, ha reflexionado acerca de lo que significa estar bien. Solo eso.

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Estar feliz 24 horas al día los 7 días de la semana es un engaño comercial, no existe eso, lo importante es la capacidad de encajar la lluvia de hostias que es la vida.

Las personas deben “buscar un sentido a la vida”, y uno muy recomendable es, simplemente “ser buena persona, ayudar a los demás” en un mundo “anestesiado” por las redes sociales y el estrés. Si no le das un sentido a tu vida, te conviertes en un tonto más consumidor de nada, que evidentemente nunca jamás vas a tener nada parecido a una salud mental sólida

Siempre habrá un billonario intentado que estés anestesiado, que estés jugando con pantallitas en lugar de estar en lo que tienes que estar”.

Sé lo que es estar mal, pero lo que es estar bien no lo sé todavía.

El objetivo de la medicina es aliviar sufrimiento, los humanos somos "monos asustados" y en los momentos de debilidad agradecemos que un profesional, con conocimiento y profesionalidad, nos lleve de la mano en todo el proceso de sufrimiento, ayudándoles a curarse si es posible o a morir dignamente si la patología no es reversible.

La empatía es ponerte de verdad en la piel de otro. Y eso no está de moda.

Ser una buena persona puede hacer que tu salud mental mejore e incluso sobrevivas a tragedias o heridas severas. Pero ese objetivo conlleva ocuparte de los demás, y eso no puedes hacerlo encerrado en tu casa o en una pantalla. Y también, claro, a través del amor que es un camino a la felicidad, y encima es barato, no conlleva suscripciones, ni tienes que actualizarlo.

Es vital ser capaz de encontrarle el placer a la ayuda y, en especial, a regalar por el hecho de regalar y no para esperar una respuesta o un agradecimiento o un reconocimiento. El objetivo para un ser humano, es ser buena persona.




La Inteligencia Artificial y la Salud


Aunque de forma general, solo de pensar en la entrada de la IA (Inteligencia Artificial) en los temas de Salud, nos produce pánico, hay que empezar a entender su funcionamiento, sus virtudes y sus riesgos; pero sí parece imparable su entrada casi a saco, en temas tan sensibles como la salud. Y hay que conocer en qué punto estamos.

La entrada de la IA está marcando un antes y un después en la forma en que se gestiona la salud y a su vez la sanidad, y que de alguna manera nos puede afectar a todos, directa o indirectamente, cuando ya hay varias empresas muy avanzadas en inteligencia artificial que han lanzado casi al mismo tiempo plataformas de IA diseñadas específicamente para hospitales, clínicas y pacientes.

Son proyectos reales de IA ya activos y funcionando en diversos tipos de consultas, incluso públicas, y que suponen una apuesta directa por entrar la IA en uno de los sectores más complejos y sensibles que existen, y también más rentables a nivel económico complejo. En la salud privada de momento, como un componente que parece de calidad aunque no lo sea.

El contexto de la sanidad vive una presión constante, cada vez hay más pacientes con más enfermedades crónicas por el envejecimiento de la sociedad o el aumento de los años de vida válida y que debemos cuidar, y más pruebas necesarias para controlar más enfermedades crónicas y más información que procesar al mismo tiempo por parte de los profesionales sanitarios.

El personal profesional de la Salud dedica una parte enorme de su jornada a rellenar formularios, revisar y ampliar historiales y gestionar la burocracia. Rebajar esa presión es un avance para dejarles más horas al mes para atender de lo que realmente saben.

Los nuevos avances médicos además, están dispersos entre miles de estudios, guías y bases de datos, y todo esto hace que el sistema de aprendizaje constante sea cada vez más difícil de sostener por falta de tiempo.

En estos nuevos escenarios, la IA aparece como una posible ayuda, no para sustituir a los profesionales sino para descargarles de tareas repetitivas y ayudarles a manejar volúmenes de información que ya superan la capacidad humana.

También existen ya versiones de AI pensadas para los pacientes y su salud.

La idea es convertir la IA en una especie de consulta al experto artificial pero con una base de datos tremenda, que por una parte acompaña y ayuda (nunca sustituye) al médico en su razonamiento clínico

Y en la práctica esto podría servir para que un médico subiera el historial completo de un paciente a su IA, con una enfermedad compleja bien explicada, y pedirle a la IA que lo resuma, que identifique los factores de riesgo más relevantes o que lo compare con las guías clínicas más recientes. Eso de hecho ya lo hacen las IA para los usuarios particulares. 

También podría el médico preguntar algo tan concreto como: ¿Qué dicen los últimos estudios sobre un determinado tratamiento?, y recibir una respuesta basada en literatura científica con referencias, logrando una conexión científica, sabiendo que las respuestas se apoyan en estudios reales, pues se indica de dónde salen los datos, lo que permite al médico verificar la fuente y tomar la decisión final.

Estas nuevas IA se puede integrar con los sistemas internos de los hospitales de cada país, de modo que las recomendaciones tengan en cuenta los protocolos y normas de cada centro. Modelos abiertos a las consultas de los profesionales y que se van constantemente actualizando.

Al mismo tiempo ya se ha lanzado una versión de IA dirigida al público en general, al paciente, que permite conectar historiales médicos y datos de salud personales. La idea es ofrecer respuestas más ajustadas a cada persona, con una visión global de su estado de salud.

Un paciente puede subir sus análisis de sangre, sus informes médicos y los datos de su reloj inteligente y pedir una explicación conjunta de todo ello. A su vez estos sistemas hacen preguntas, analizan las respuestas, e incluso en algunos casos son capaces de entender la modulación de la voz, para detectar problemas si es una herramienta que se utiliza de forma constante por el propio paciente.

Hay claros interrogantes importantes sobre la privacidad y el posible uso de los datos de la IA, algo que no sucede tanto si solo es un consultor para automatizar procesos complejos de salud, o solo administrativos, que también suponen un alto tiempo de los profesionales.

Cuando se trabaja con información tan sensible como la salud, toda la IA pone mucho énfasis en el comportamiento ético de todos sus modelos, intentando limitar respuestas peligrosas o no adecuadas. Y que esos datos NUNCA salgan del ámbito privado.

Una cosa es ayudar a los profesionales a pensar mejor, a comprender mejor cada caso y apoyarse en la evidencia científica para que el sistema funcione mejor, automatizando trámites validaciones y procesos que consumen una enorme cantidad de tiempo. 

Y otra cosa es que rebajemos los enormes procesos burocráticos y creamos que también se puede lograr restar procesos de humanización sanitaria. La máquina que mueve la IA debe ser consultada por un profesional médico, si queremos validar sus respuestas.

Pero seamos positivos. Un médico podría analizar en segundos la investigación más reciente sobre una enfermedad rara y sus síntomas, y esto podría traducirse en menos errores y mejores diagnósticos y tratamientos, menos retrasos y más tiempo para el trato humano con el paciente.

Pero también existe el riesgo si convertimos la IA como una herramienta de consumo abierto, con datos médicos a disposición de varios caminos, y por ello nos ofrece interpretaciones personalizadas, pues es fácil que el usuario le otorgue a esa IA más autoridad de la que debería, y existe el peligro de que un paciente retrase una consulta real porque una IA ya le ha dado una respuesta tranquilizadora. O que los datos salgan del ámbito totalmente privado, y se utilicen de forma bastarda. 

O, al contrario, que la interpretación que se hace de la respuesta de la IA como consultor abierto a todo el mundo, haga que las personas se conviertan en pacientes, sin tener que serlo por magnificar la persona lo que nos dice la máquina. Hay que saber interpretar lo que nos dicen las máquinas.

Es muy probable que llegue un momento —y puede que no tardando mucho—, en el que no se considera lógico que un profesional sanitario no utilice la inteligencia artificial para validar un tratamiento, un diagnóstico, y utilizar la IA sea en muchos sentidos el primer paso que acompañe a la atención sanitaria.

Ya hay seguros médicos que lo primero que hacen es filtrar la llamada telefónica para ver hacia dónde hay que derivar al paciente, un triaje con IA que hay que saber programar muy bien. Perdemos humanismo, aunque ganemos estadísticamente eficacia.

Ojalá estas aplicaciones alcancen los niveles de seguridad y fiabilidad necesarios, para poder implementarse de forma generalizada. Pero mucho cuidado, pues la Salud necesita humanidad a su alrededor.

El contacto humano también cura, sana, y siempre diagnostica, es imprescindible siempre.

Como una herramienta más, puede ser fabulosa la IA, como algo que sustituya a la humanidad del facultativo no será posible, pues la persona débil que se ha convertido en paciente, necesita ese calor que da la humanidad de quien le escucha.

7.6.26

Cartel por la Ley de Sucesión en España. Año 1947


En las Dictaduras también se vota. Poco, es cierto, con trampas, pero se vota. Sin campañas libres que pidan el voto de una forma o de la contraria, pero se vota para disimular, para darle carácter legal a algunas de las decisiones que toman los dictadores.

Este cartel es de la Campaña Electoral del 6 de junio de 1947 para votar en el Referéndum de Sucesión de España. Con una Ley hecha a medida, se instauraba la Monarquía de nuevo, pero se legitimaba a Franco como Jefe de Estado vitalicio. Iba a ser una Monarquía sin Monarca, sin Rey, para que no mandara como Jefe de Estado.

Era la primera ocasión que se votaba en España tras la Guerra Civil, tras el sangriento Golpe de Estado de Franco.

Como es lógico el resultado estaba cantado de antemano. Pero por si hubiera dudas, votar era obligatorio y a los trabajadores se les exigía que llevaran a la empresa un certificado como que habían ido a votar. 

El truco o el trato de esta exigencia, para que además pareciera normal, es que las Pagas Extras del 18 de Julio, la hoy Paga Extra de Verano, era en aquellos años un "regalo" del Estado que se cobraba o no se cobraba, según quería el mismo Estado. 

Quien no iba a votar y entregaba el certificado, se quedaba sin cobrar la Paga del 18 de Julio, y en tiempos de gran necesidad y hambre, eso parecía imposible.

Con una participación de casi el 89% de los electores, el 93% votó que sí a esa Ley de Sucesión, con un 4,7% en contra y un 2,3% de votos nulos o blancos. No hubo voces pidiendo el NO, pues no era posible.


8.4.26

Los jóvenes no se afilian a los sindicatos


Los datos son tozudos y duros. Solo el 18% de los jóvenes ya trabajadores, hasta los 45 años de edad —es decir, incluso ya no tan jovenes—, están afiliados a un sindicato. Esta cifra es tremenda, es muy baja, es un síntoma de la enfermedad tan bien tratada por los empresarios y los que no quieren que los trabajadores tengan ni fuerza, ni unión, ni conciencia de clase.

¿Para qué se va a afiliar a un sindicato alguien que trabaja desde las 6 de la mañana, si no se considera un trabajador, si no es de clase obrera, sino de Clase Media?

¿Si además está convencido de que los que dirigen los sindicatos son todavía peores que los que dirigen los partidos políticos?

Estos marcos mentales han calado tan bien entre los trabajadores, que están más afiliados a seguros de decesos que a sindicatos.

La franja de 25 a 45 años representa aproximadamente 12,7 millones de personas en España según el padrón de 2024. No todos están trabajando y eso hace que en porcentaje del 18% no corresponda exactamente.

En Seguros de Decesos hay una estimación para 25-45 años, de entre 4,5 y 5,5 millones de personas aseguradas en este tipo de seguros de entierro. Jopetas.

En Seguro de Vida hay una estimación para 25-45 años de aproximadamente 9,5 a 10 millones de personas. Es, con diferencia, el seguro más contratado en esta franja de edad, ligado fundamentalmente a hipotecas y cargas familiares.

En Seguro de Hogar hay una estimación para entre los 25 a 45 años de entre 5 y 7 millones de personas, con una tasa de penetración probablemente inferior a la media nacional por el alto porcentaje de esta generación que vive de alquiler o en casa familiar.

En cambio personas afiliadas a un Sindicato de Clase hay entre 1,2 y 1,6 millones de personas de entre los 25 a 45 años. En cálculos más optimistas se suben hasta los 2,3 millones de personas, pues no en todos los estudios se entiende igual qué es un sindicato de clase.

Casi tres veces más, los jóvenes hasta los 45 años, piensan en asegurarse el entierro que pertenecer a un sindicato para que negocie convenios, defienda sus intereses laborales, logre beneficios laborales para todo el que trabaja por cuenta ajena. Las conclusiones que las ponga mentalmente cada uno.

11.3.26

Se me escapan las referencias literarias


Llevo malos meses con los fallecimientos. Debe ser la edad. la mía y la de los que se escapan. En pocas semanas he visto desaparecer a dos Vocales de mi trabajo municipal, al presidente de mi partido, al esposo de otra persona que gestionó durante décadas mi partido, y ayer a Raúl del Pozo. No han sido los únicos.

Mi vida como lector está siendo larga, aunque en las dos última décadas haya bajado mucho de intensidad lectora aunque no mi actividad de comprador casi compulsivo de libros. Es imposible leerme ya, ni la décima parte de los que tengo.

De jovencito empecé con José Luis Martín Vigil. Tuve un periodo intermedio con Camilo José Cela y algunos más de la prosa política y social de la época final de la dictadura. Eso me abrió la idea del periodismo literario hacia un Francisco Umbral ácido, y crítico con lo que ya teníamos sobre las cabezas.

Cuando Umbral falleció tuve que buscarme un sustituto. Gabilondo desde la radio no era suficiente, tenía que leer. Algunos aragoneses vinieron al rescate y desde Madrid, Raúl del Pozo ocupó ese espacio. Luego encontré a Juan José Millás y empezó a acompañarme.

Como es de suponer estos fueron los más usuales, aderezados por otros de similares características, casi siempre españoles lo cual es posiblemente un déficit mío, hasta que poco a poco fue dejando la literatura dura para adentrarme en el ensayo.

Raúl del Pozo a veces me gustaba y otros lo odiaba. Eso es bueno, pues si lo mantenía en mis escuchas y lecturas sería por algo valioso que me transmitía. Algo similar me sucedía con José Luis Trasobares.

Cuando uno mismo va creciendo en edad, a la vez que mengua en fuerzas y pelo, va perdiendo referencias de su vida, acompañantes de todo tipo. 

Parece lógico, pero todo son como pequeñas heridas que te deja huella por abandono. Podríamos pensar que estar vivo y conociendo esas pérdidas es positivo por lo que supone de la propia trascendencia, pero no es cierto. 

Quedarse poco a poco menos acompañado es admitir que todo va cambiando, todo se va perdiendo, y solo puedes observarlo y esperar…

Se pueden buscar recambios, eso sí, incluso es recomendable hacerlo. Pero ya no es lo mismo, pues muchas veces percibes que ya no estás viviendo en el mismo mundo. 

Admites que vas cambiando, incluso admites que es a peor, pero cuesta admitir que te van dejando tus referencias.


5.3.26

Un mini piso de alquiler en Madrid


Esto es un mini piso. Una mini vivienda en España. Es triste. Es doloroso, pero es lo que es, nada que imaginarse para entenderlo, nada que inventar. Una mini vivienda en una calle de Madrid.

Su propietario o arrendado, u okupado, sabe leer, tiene incluso un libro en el cabecero de su cama, con colchones entregados por alguna ONG de salvación temporal.

Un colchón, un saco de dormir, unos cartones, dos almohadas, un libro y un vaso. Esas son todas sus pertenencias. Con eso sobrevive en este mini piso de Madrid. 

Tiene suerte el habitante, todavía no lo han expulsado de su hogar. Pues sí, es un hogar, su hogar temporal

Allí vive una persona. Incluso en los fríos de febrero de 2026. También cuando llueve. Vive una persona que incluso fue niño.

En el momento de la fotografía estaba pidiendo limosna por una calle cercana, para comer, pues curiosamente come y orina, defeca y se lava la cara aunque no tenga un servicio en su hogar.

Otro día os contaré como lo consigue hacer, gracias a la benevolencia de personas que miran hacia otro lado. Y no, no son todas, algunas se lo prohíben. 




2.3.26

Si piensas, estorbas. Es lo que hay


Cuidado con la osadía de Pensar por libre, pues enseguida estorbarás. Nos lo decía el genial Forges, y es verdad. Nos quieren callados, quietos en la mata, aunque también es verdad que podemos pensar pero solo sobre lo que ellos quieren.

¿Y quien son ellos? Pues los que mandan, que por cierto, no son los que dan la cara diciendo que ellos son los que de verdad mandan.

Los auténticos mandamases en los países democráticos están escondidos en sus cuevas, y no quieren dar la cara para que no los conozcamos de verdad. 

Sabemos lo justo, y los que se llevan las hostias bien dadas son los que dan la cara, los que están puestos para recibir las quejas.

Así que sí, no pienses mucho, solo lo justo y lo que esté estrictamente ordenado. El resto ni se te ocurra, pues está prohibido. Pero calma, que así llevamos miles de años, que esto no es nuevo. 

7.2.26

Nos estamos manipulando nosotros mismos


El artista El Roto a través de sus viñetas en El País, es un genio de los artículos sociales y políticos, y además utilizando muy pocas palabras. Unos trazos y a lo sumo y no siempre, media docena de palabras. Con solo eso escribe y explica lo increíble.

Con tan pocos elementos de comunicación, nos dice historias completas y complejas. Esta viñeta es de febrero de 2026. Y es muy posible que ya no sea necesario más, para entender todo.

Efectivamente, nuestras propias censuras… auto impuestas…, nos ayudan a manipularnos a nosotros mismos. 

Somos lo que queremos ser, a base de obedecer sin darnos cuenta, a lo que nos ordenan y diseñan… qué quieren ellos que seamos. Y estamos contentos con ser lo que sin darnos cuenta, logran que seamos.

Son maravillosamente listos, y nosotros flojos y torpes. 

Y si nos ponemos a reflexionar en silencio, buscando nuestra verdades desde el interior, pues… a veces… nos encontramos que sí… que nos estamos manipulando, a base de dejarnos manipular por los que no dan la cara.

¿A ti, para ti, que te interesa, qué te compensa, qué es mejor? 

Como dicen en los libros más liberales: si piensas en el beneficio propio, estás ayudando al beneficio colectivo

Así que efectivamente, con calma, con sosiego, mira a ver qué te interesa a ti. Desde tu puesto en la vida, desde tu lugar social y económico. Y haz caso a los que te manipulan. 

Sé egoísta para ayudarte, y no caigas en la trampa, para ayudarles a ellos.



30.1.26

Ken Stern y la longevidad con calidad


Voy hablar de longevidad, y me traigo para ello palabras de Ken Stern que es un autor, pensador y promotor de la investigación sobre la longevidad y el envejecimiento activo. Es ampliamente conocido como fundador y presidente de The Longevity Project (El Proyecto de Longevidad), una iniciativa que busca generar conversación, investigación y acción social sobre las implicaciones de vivir más años en la sociedad contemporánea. Gran parte de estas líneas que vienes son del diario La Vanguardia,

Tiene una trayectoria profesional sólida en medios y liderazgo, y ha pasado de dirigir grandes organizaciones de comunicación a centrarse en el estudio del envejecimiento desde una perspectiva social y cultural.

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Su idea principal es que no son las dietas o el ejercicio físico (ambos importantes) los factores más determinantes para vivir más tiempo y mejor, sino las relaciones sociales profundas, comunidad e involucración significativa en la vida cotidiana.

Sus enfoques sobre estos temas combinan evidencia científicas con experiencias humanas y contextos culturales diversos, lo que lo convierte en un referente accesible para públicos amplios, interesados en la longevidad como fenómeno social, no solo como un tema médico.

Ha visitado varios países con altas expectativas de vida —Japón, Corea del Sur, Singapur, Italia y España— para estudiar prácticas y entornos que favorecen el envejecimiento saludable. Visitó hace poco tiempo la provincia de Ourense buscando los motivos de por qué tiene una proporción notable de centenarios con buena calidad de vida, incorporando estas observaciones en sus trabajos.

Veamos algunas frases de este pensador:

El verdadero riesgo no es envejecer, sino hacerlo desconectados, invisibles y sin propósito.

¿Qué haces con 20 años extra de vida si te jubilas a los 65? ¿Cómo encuentras propósito, ingresos o comunidad cuando el guion clásico —estudiar, trabajar, retirarte— deja de funcionar?

La verdadera cuestión no es vivir más, sino cómo reorganizamos la vida para que esos años extra tengan salud, sentido y equidad. Ahí entendí que la longevidad es un reto social, no solo médico.

Porque la buena salud empieza fuera de la consulta del médico. La atención sanitaria importa, pero pesan mucho más el entorno en el que vivimos, las relaciones sociales y cómo organizamos nuestra vida. La longevidad no se decide solo en hospitales, sino en la vida cotidiana, y por eso es también una cuestión social y política.

Seguimos creyendo que a partir de los 65 toca apartarse, cuando en realidad muchas personas tienen por delante décadas de vida activa y con sentido. Ese enfoque daña el propósito, la autoestima y también la salud, y no es solo un problema individual, sino social.

Fallamos en tres cosas clave: seguimos creyendo que la segunda mitad de la vida vale menos, mantenemos reglas obsoletas sobre estudio, trabajo y jubilación, e infravaloramos el papel del propósito y la conexión social en la salud.

Acertamos al hablar de nutrición o ejercicio, pero dejamos fuera lo esencial: cómo vivimos, cómo nos relacionamos y si tenemos razones para levantarnos cada día.

En sociedades cada vez más envejecidas no podemos depender del coche ni de recorrer largas distancias. Las ciudades que acercan servicios y facilitan la vida cotidiana, como Barcelona, van en la buena dirección. En países como Estados Unidos el reto es mayor, porque muchas comunidades se diseñaron para ir lejos y rápido. Eso obliga a repensar el urbanismo, el transporte y la infraestructura social para adaptarlos a una población mucho más mayor.

El lugar donde vivimos influye en cuánto y cómo vivimos. Estudiamos comunidades pobres que vivían más de lo esperado y viajamos a Presidio County, uno de los condados más pobres de Texas. No había hospitales cercanos ni fórmulas milagro, pero sí familias multigeneracionales, vecinos que se cuidaban y una vida comunitaria muy fuerte. Ahí entendí que la conexión social no es un complemento: es un pilar real de la longevidad.

Quienes envejecen mejor no viven anclados en el pasado, sino orientados al presente y al futuro. Suelen tener un propósito hoy y curiosidad por lo que viene.

Seguimos entendiendo la salud casi solo desde la medicina y nos cuesta ver cómo la soledad también enferma.

Las comunidades funcionan mejor cuando ofrecen oportunidades reales para aprender, participar y sentirse útil a cualquier edad, y cuando no separan generaciones, sino que las hacen convivir en viviendas, escuelas o espacios comunes. Esa conexión es “salud social”.

Hay un culto casi universal a la juventud: las personas mayores apenas aparecen en los medios de comunicación y, cuando lo hacen, suele ser asociadas al declive. Y eso no es inocente. La narrativa social influye en cómo nos vemos y en cómo envejecemos.

Sabemos mucho sobre los problemas de la vejez y, a veces, sobre casos excepcionales, pero casi no vemos a personas corrientes que siguen aportando, creando y participando después de los 60 o 70. Esas vidas cotidianas muestran el verdadero valor y son las menos visibles.

Durante más de un siglo hemos vivido con un modelo rígido de tres etapas: estudiar, trabajar y retirarse, creado hace 150 años y tratado como una ley natural. Ya no tiene sentido dejar de aprender a los 20 ni pensar el trabajo como un bloque cerrado hasta los 65.

Necesitamos formación continua, pausas, reinvención y trayectorias más flexibles. El modelo antiguo se está rompiendo; ahora toca diseñar el nuevo, porque, aunque hemos ganado 30 años de vida, pero seguimos viviendo como si fuéramos a morir a los 70.

En sociedades más longevas, repensar cómo nos relacionamos y participamos no solo mejora la salud individual, también fortalece el tejido democrático.

Quiero vivir rodeado de amigos y familia, dónde y con quién vivimos importa más de lo que creemos. No quiero acabar en un lugar lleno de desconocidos, sino cerca de las personas a las que quiero.

Veo a muchos amigos retirarse sin saber qué hacer después. Yo espero que mi longevidad consista en empezar nuevas etapas, no en ir cerrándolas. El verdadero riesgo no es envejecer, es hacerlo desconectados, sin propósito, invisibles. Eso mata más rápido que cualquier enfermedad.

En Europa he visto culturas que respetan a las personas mayores y reconocen su papel en la comunidad. Entienden la longevidad no como un problema, sino como una etapa con valor propio, es una aportación esencial para aprender a vivir vidas más largas… y más plenas.

26.1.26

Casi nadie quiere ser político


España se ha quedado ya (casi) sin políticos que no sean funcionarios. Trabajar en la Función Pública es una posibilidad tan respetable como otra, pero que los que deben gestionar un país, una sociedad, sean en casi todos los casos, o jubilados o personas que vienen de esa parte laboral, es un gran déficit democrático. O al menos eso creo yo.

Y hay que decirlo aunque me gane recelos desde los muchos amigos y lectores que tengo en esos puestos de trabajo.

Son maravillosas personas, en muchos casos grandes trabajadores, pero en la inmensa mayoría de los casos son personas que no han conocido otros oficios, otras empresas, otras necesidades y temores, otro tipo de presiones y objetivos. 

Y cualquier país necesita una pluralidad en sus gestores, para poder encontrar soluciones que se salgan de una sola línea de actuación.

¿Quién va a querer ser político, viniendo de la empresa privada, si esta persona tiene una calidad profesional reconocida, estando en estos momentos, el prestigio de los políticos por los suelos?

En una empresa privada, más si es tuya, además de tener una fiscalización de tus actos muy pequeña, una formación a cargo de la empresa muy actualizada, un reconocimiento que va en aumento…, nunca nadie critica tu vida privada. 

Puedes organizarte con arreglo a las necesidades de tus obligaciones laborales. 

Insisto, estoy hablando de puestos de responsabilidad laboral de cualquier tipo, o de empresas en las que participes en la sociedad o como directivo.

España no debería permitirse el lujo de que en su gestión ya no quieran entrar “todos los mejores” o al menos “los mejores de todas las partes de la sociedad”, por muy diversas causas que se explican muy bien en estos momentos que se solapan desde hace más de una década. 

¿Tener un cargo político en tu ciudad, en tu país, para qué? 

La respuesta es clara.

Cobraría menos que ahora, me preguntarían en el autobús por cualquier cosa y de forma autoritaria sin poder explicarme, mi familia sufriría acoso (como poco) de los conocidos y vecinos, se me auscultaría todo mi pasado, dejaría de tener vida privada y libertad, y todos los errores que cometa como político se pagan mucho peor que en la empresa privada. 

Y para colmo no podría desarrollar mis ideas sociales, pues entraría en un mundo oscuro donde todo son zancadillas. Y lo digo sabiendo lo que digo, pues estoy dentro. 

22.1.26

Nunca sabremos que vendrá después


Desde el corazón demócrata de los EEUU, desde la ciudad de New York, nos llega esta viñeta de su revista The New Yorker. Es clarísima.

Es fácil de entender por quien no sabe si son galgos o podencos. Allí los obres dinosaurios se preguntan si es un asteroide o un cometa.

Sabemos qué sucedió tras repetirse muchas veces la misma pregunta. Hoy sabemos qué les sucedió a los pobres dinosaurios. 

Y con su desaparición de la Tierra, a los muchos años después, salimos los homínidos que somos los que ahora también, nos preguntamos lo mismo mientras miramos a la luz del peligro.

Nunca sabremos que vendrá después. Ese es el fallo de la realidad.

30.11.25

¿En 1973 se pensaba tan parecido a 2024?


Esta artículo de arriba mostraba la España de 1973, no hay que preocuparse mucho ahora, si lo leemos. Creo. Aunque tengo dudas. 

Vivía el Dictador aunque ya viejico y en la cama, desde donde todavía mandaba fusilar. Y no, todavía no existía el partido político Fuerza Nueva, pues estaban prohibidos todos los partidos y los sindicatos y las Asociaciones de vecinos. 

Lo que no impide que algunos escritores o escritoras pusieran esas palabras como titular en su artículo publicado en el diario Pueblo. ¿Intuían que en pocos años surgiría un partido político con ese nombre?

No hay desperdicio en el texto. Leerlo es como leerse un tocho de 1.000 páginas de la Historia de la España negra. Condensa en pocas líneas toda una manera de pensar de aquella España apagada, acojonada, dictatorial y que no pensaba cambiar por nada del mundo.

De verdad que no tiene desperdicio, y sí, es noviembre de 1973, que parece la prehistoria pero no lo es tanto. 

Si cambiamos el nombre del artículo de Fuerza Nueva a otro nombre que en el 2025 es más común, esta forma de pensar existe todavía en miles y miles, millones puede ser, de españoles que se creen "de bien" sin saber qué podríamos perder. Joooder, qué cosas.

23.11.25

Debemos buscar soluciones al fracaso escolar; conocido y no resuelto

El Fracaso Escolar, el abandono del sistema educativo antes de tiempo, el escaso esfuerzo de muchos alumnos, la poca motivación de algunos profesores, un sistema legal educativo en España excesivamente cambiante, una pérdida de la calidad global en la educación pública por mal cuidada desde los poderes públicos, una mala planificación de materias importantes mezcladas con materias no siempre muy necesarias, una falta de respeto a todos los elementos que intervienen de la educación más una escasa dedicación seria y efectiva al mundo educativo a partir de los 12/14 años por parte de los padres, hace que la educación en España sea un objeto de repetido análisis y debate, sin saber cómo resolver el problema para alcanzar más excelencia.

Nos sobran reglamentos que nos dedicamos sistemáticamente a incumplir o a rodear de vacíos. O a cambiar por otros similares, sin garantías.

¿Cuántos años llevamos hablamos del problema educativo en España, por falta de calidad, por exceso de Fracaso Escolar o de la calidad con la que llegan los alumnos a la Universidad, y cambiando normas sin encontrar la solución?

Pero además, asumimos con tranquilidad que la educación en España no es buena en su globalidad. Ni en la Universidad, ni en la FP, ni en la enseñanza básica ni en la formación continua de adultos. 

Y al igual, asumimos que debemos mejorar y que es muy importante modificar aptitudes y actitudes de todos los que intervenimos de alguna manera dentro del mundo educativo.

Pero con esto nos quedamos, con la imposibilidad de asumir que son excesivas las cosas que se hacen mal. No somos capaces de mejorar la educación, y mucho menos la Educación Pública.

La culpa es en gran medida de la sociedad, y aquí incluyo a los padres. Y lo digo desde la óptica del padre con mucho años dentro del Sistema Escolar, pues yo pertenezco al mundo educativo desde los Consejos Escolares públicos y no como profesor pero sí como persona integrado incluso dando conferencias. 

Llevo más de 25 años perteneciendo a Consejos de Dirección y Consejos Escolares y es ahora precisamente, cuando todos parece que hemos aprendido a torear las normas, a no pensar que lo importante es remar en alguna dirección con tal de que sea la misma para todos los actores.

Parecemos incapaces de empujar hacia alguna meta, en vez de hacia la disgregación (provocada y planificada a veces) entre concertados, privados, públicos, profesores nuevos o veteranos, colegios de barrios conflictivos o nuevos, padres de una idea o de otra, religiosos o antirreligiosos, a favor de la cultura o del deporte, etc.

Lo importante son los niños y jóvenes. 

¿Nos hemos dado cuenta que lo importante es la sociedad resultante, si nos equivocamos en los procesos educativos?

28.10.25

Tras morir hay que descansar y dar gracias

A veces la muerte representa también un recuerdo de la vida. Y por ella también se dan gracias aunque sea tarde, pues se trae el epílogo al primer plano como elemento que cierra el círculo de la vida.

Gracias por el favor recibido

Esta tumba bellamente fotografiada por el genial Gervasio Sánchez es un bello ejemplo de esto, para recordarnos que a veces es complicado poder terminar enterrado y reconocido.

No refleja con esta frase un agradecimiento a la vida, pero viene bien para recordarnos que tras la muerte, todos, necesitamos la paz del enterramiento, de la tumba, del descanso hasta la desaparición.

Publicidad que buscaba todos los pequeños espacios

Cuando no había medios de comunicación de masas, la publicidad tenía que buscar modos de tener presencia que hoy nos parecen absurdos.

Esta pequeña publicidad que vemos en la imagen iba en la parte trasera de los billetes de tranvía de Barcelona a principios del siglo XX. Era una forma de sufragar el coste del billetaje con el precio de la publicidad.

Salchichón legítimo de Vich, al por menor, en un colmado de la calle Escudillers, cuya especialidad eras los frutos ultramarinos y peninsulares. Colmado Torra y San.

No solo sucedía en Barcelona, sino que todas las grandes ciudades intentaban tener publicidad en cualquier pequeñas posibilidad. 

7.10.25

El reto de los jóvenes por encontrar empleo de calidad


Decía o escribía yo 
en el año 2010 que el reto que parecía imposible para los jóvenes era encontrar un empleo de calidad, y en el final de esta entrada os dejaré el texto que escribía entonces, no sin advertir que si bien el desempleo desde ese año 2010 ha bajado muchísimo en todas las edades en España, eso no tienen nada que ver con la calidad de empleo, ni con tener el problema resuelto. De eso iremos hablando en sucesivos textos. Veamos algunos datos.

En 2010, en plena crisis económica mundial, la tasa de paro juvenil en España alcanzó un alarmante 41,6%, una cifra que triplicaba la media mundial de ese momento (13%). La situación en España era especialmente grave, registrando la tasa más alta de la Unión Europea. Al cierre de ese año, la tasa general de desempleo en el país se situó en el 20,33%. El pico de desempleo juvenil en España durante 2010, que alcanzó una tasa del 41,6%, fue el resultado de una combinación de factores estructurales del mercado laboral y educativo, agravados por la crisis económica mundial iniciada en 2008.

Los principales factores que explican este fenómeno son el impacto de la crisis económica de 2008, junto a una recesión económica mundial que afectó de manera desproporcionada a los jóvenes. En España, la destrucción de empleo se concentró en sectores como la construcción, que había absorbido a muchos jóvenes con baja cualificación durante los años del "boom" inmobiliario.

Hubo una segmentación del mercado laboral. El mercado de trabajo español se caracteriza por una alta dualidad, con una gran proporción de contratos temporales. Los jóvenes suelen ser los más afectados por esta temporalidad, siendo los primeros en ser despedidos al inicio de una crisis. La destrucción de empleo temporal fue una de las principales causas del aumento del paro juvenil, unido al abandono escolar temprano.

España presentaba una de las tasas de abandono escolar más altas de la Unión Europea, el doble que la media comunitaria. Muchos jóvenes dejaron los estudios para incorporarse al sector de la construcción, lo que les dejó sin la formación adecuada cuando estalló la crisis. Esta falta de cualificación dificultó su reincorporación al mercado laboral en otros sectores.

Hay un claro desajuste entre formación y demanda labora. Existía una brecha significativa entre las habilidades y la formación de los jóvenes y las necesidades del mercado de trabajo. Esto se manifestaba mucho más en ese 2010, tanto en el abandono escolar como en la sobrecualificación de algunos universitarios para los puestos disponibles.

La Ineficacia de las políticas activas de empleo ayudó a que el problema se agravara. Las políticas destinadas a fomentar el empleo juvenil no fueron suficientemente efectivas para contrarrestar los efectos de la crisis ni para corregir los problemas estructurales del mercado.

La combinación de estos elementos provocó que, mientras la tasa de paro de la población general aumentaba significativamente, el desempleo juvenil se disparara, incrementándose en casi 25 puntos porcentuales desde el inicio de la crisis en 2008, el mayor aumento dentro de los países de la OCDE.

Para el año 2025, la situación ha mejorado considerablemente, aunque España sigue enfrentando dificultades en este ámbito. Los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa (EPA), correspondientes al segundo trimestre del año, fijan el desempleo en menores de 25 años en el 24,5%. 

A pesar de la reducción, España continúa registrando una de las tasas de paro juvenil más altas de la Unión Europea. Según datos de Eurostat de mediados de 2025, la tasa de desempleo juvenil en España duplica la media europea, que se sitúa en torno al 14,7%. En septiembre de 2025, la tasa de paro juvenil se mantenía en el 23%. Veamos a continuación qué decía yo en ese mal año de 2010.

“Los jóvenes no tienen trabajo, no hay empleos para los jóvenes más preparados que nunca, no somos capaces de dejarles entrar en el mercado de trabajo y por ello en la emancipación, incluso en el consumismo, en la participación social. ¿Qué solución esperamos dar a este problema social de primer orden? Creo que no somos capaces de darnos cuenta de este tremendo problema, ni por parte de los políticos ni de los padres que tienen que soportar sus vidas y sus gastos, tal vez en la ilusión de que así al menos, ellos sí que tienen trabajo y les pueden ayudar. Pero es un gran error social, pues estos años de retraso en la incorporación de los jóvenes al trabajo los pagaremos a precio de oro social dentro de pocos años, cuando ellos se hayan hecho mayores y no tengan ni oficio, ni futuro, ni posibilidades de consumir. Se les llena la boca de “mercado” cada vez que hablan de soluciones, pero no se dan cuenta que una generación vacía es un error tremendo para sus ideas liberales. Por propio egoísmo consumista y productivo, es necesario tener a los jóvenes trabajando. Queremos una España con más alta capacidad de producción laboral, y en cambio, en vez de dejar entrar a los jóvenes preparados al mercado laboral, intentamos por ahorrar, obligar a que las empresas tengan a mayores de 65 años laborando. Eso es de bobos ilustrados en el siglo XIX, no de empresarios inteligentes del siglo XX y mucho menos de estudiosos economistas del siglo XXI. Los jóvenes necesitan trabajo, ser necesitan tener capacidad de reconocimiento social, ni capacidad para tener libertad si no se acompaña de la emancipación. Hoy los jóvenes no son libres al no tener capacidad de salir de casa de sus padres. Se les corta las alas de su libertad en lo fundamental, y los convertimos en inútiles sociales a la vez que en cabreados y desahuciados para la participación en su sociedad. ¿Alguien piensa en el futuro de estos jóvenes?, ¿o sólo pensamos en la teoría engañadora de pagar ahora menos pensiones diciendo que así se podrá llegar hasta el 2050?. ¿Pero en qué condiciones sociales llegarán los jóvenes actuales en ese 2050?”.