El mundo del año 2000 todavía era analógico, aunque ya existía Internet, seguía siendo un mundo esencialmente analógico. La mayoría de la gente no llevaba Internet en el bolsillo, se seguía utilizaba mapas de papel, llevaba sus imágenes a revelar, compraba periódicos impresos, veía la televisión a una hora determinada y en el momento en que ponía su programa favorito, acudía al banco físicamente, compraba siempre en tiendas físicas, llamaba por teléfono e incluso escribía cartas.
En el año 2026, todo eso sigue existiendo si alguien quiere seguir utilizándolo, pero ha dejado de ser el centro de la vida cotidiana. Ese cambio se ha producido de forma extraordinariamente rápido y las nuevas generaciones ya están dejando de utilizar mecanismos que ellos mismos consideran obsoletos, viejos, de otras generaciones. No parece un cambio espectacular porque ha ocurrido poco a poco, pero todo eso es comparable a la llegada de la imprenta, el coche o la electricidad. Pero de forma mucho más rápida, llegando al total de la sociedad si así lo quiere, en muchos menos años.
La información ha dejado de ser escasa en estos años de la tercera década del siglo XXI, y al contrario, hay tanta que resulta muy complicado separar lo real de lo que es manipulación, bulos para convencernos de mentiras fabricadas.
En el año 2000 la información era difícil de encontrar. Hoy el problema es exactamente el contrario. Tenemos más información de la que somos capaces de procesar.
Eso ha cambiado en gran medida el concepto que tenemos de la política, los usos que le podemos dar a la educación, el valor de los medios de comunicación hoy muy multiplicados con respecto al año 2000 pero casi todos ellos de peor calidad y menos seguridad de que solo dirán la verdad, con una publicidad que intentamos no ver y que nos afecta por saturación mucho menos, y con unos cambios personales muy serios en la forma de creer en lo que nos crean para formar opinión dirigida.
Por primera vez en la historia una persona puede acceder desde su casa a más conocimiento que el disponible en muchas universidades de hace apenas unas décadas.
Pero al mismo tiempo han aparecido problemas nuevos sobre todo de desinformación y manipulación informativa al multiplicarse los medios sin control y sobre todo al ser muy sencillo crearlos y hacerlos desaparecer, convirtiéndose en cámaras de eco que buscan la polarización dentro de una saturación informativa. La abundancia de información ha resultado ser tan problemática como la escasez.
Ha nacido una segunda realidad, la llamada época digital. En el año 2000 existía una clara diferencia entre el mundo físico y el virtual. En 2026 esa frontera casi ha desaparecido. Dentro de nuestras interacciones diarias han entrado decenas de modos que ya no son físicas, entre personas. Trabajamos, compramos, aprendemos, nos relacionamos y nos entretenemos en espacios digitales.
Las redes sociales han creado algo completamente nuevo en la historia humana. Miles de millones de personas compartiendo simultáneamente un mismo espacio informativo. Nunca había ocurrido. Ni siquiera los grandes imperios o las religiones consiguieron una sincronización de la atención humana comparable. Nunca hemos estado tan acompañados… y a la vez tan solitarios.
Podemos enamorarnos sin conocer a la otra persona, podemos incluso hacer sexo sin podernos tocar ni conocer de verdad su voz en sonido ambiente. Y podemos hacer ghosting con todas ellas y con la misma facilidad con la que hemos tenido relaciones sexuales con varias personas en el mismo día, sin haber conocido físicamente a ninguna de ellas.
Por primera vez en la historia una persona puede acceder desde su casa a más conocimiento que el disponible en muchas universidades de hace apenas unas décadas.
Pero al mismo tiempo han aparecido problemas nuevos sobre todo de desinformación y manipulación informativa al multiplicarse los medios sin control y sobre todo al ser muy sencillo crearlos y hacerlos desaparecer, convirtiéndose en cámaras de eco que buscan la polarización dentro de una saturación informativa. La abundancia de información ha resultado ser tan problemática como la escasez.
Ha nacido una segunda realidad, la llamada época digital. En el año 2000 existía una clara diferencia entre el mundo físico y el virtual. En 2026 esa frontera casi ha desaparecido. Dentro de nuestras interacciones diarias han entrado decenas de modos que ya no son físicas, entre personas. Trabajamos, compramos, aprendemos, nos relacionamos y nos entretenemos en espacios digitales.
Las redes sociales han creado algo completamente nuevo en la historia humana. Miles de millones de personas compartiendo simultáneamente un mismo espacio informativo. Nunca había ocurrido. Ni siquiera los grandes imperios o las religiones consiguieron una sincronización de la atención humana comparable. Nunca hemos estado tan acompañados… y a la vez tan solitarios.
Podemos enamorarnos sin conocer a la otra persona, podemos incluso hacer sexo sin podernos tocar ni conocer de verdad su voz en sonido ambiente. Y podemos hacer ghosting con todas ellas y con la misma facilidad con la que hemos tenido relaciones sexuales con varias personas en el mismo día, sin haber conocido físicamente a ninguna de ellas.
Por eso la soledad es también una realidad, pues como animales humanos no estamos acostumbrados a tantos cambios en lo que son las relaciones humanas, que no son relaciones de tacto, de olor, de oído, de sentir.
Incluso ya podemos tener sexo con personas artificiales, que no existan, y creernos que son personas que, aunque alejadas, son humanas, existen. En realidad, estamos teniendo relaciones, sexo o conversaciones con una representación, siempre. solo con aquello que vemos en una pantalla.
¿Qué hay alrededor de lo que nos enseñan desde sus pantallas? ¿Creemos que estamos masturbándonos con una persona que solo se dedica a nosotros, o a su alrededor está su pareja haciendo la cena o planchando…, y no la vemos?
¿Qué hay alrededor de lo que nos enseñan desde sus pantallas? ¿Creemos que estamos masturbándonos con una persona que solo se dedica a nosotros, o a su alrededor está su pareja haciendo la cena o planchando…, y no la vemos?

