5.6.26

La IA y las personas mayores. Usos y aprendizaje

Durante excesivos años hemos ido diciendo que las personas mayores no se habían podido enganchar a las Nuevas Tecnologías. Era relativamente cierto, pero eso ha cambiado por Ley Natural. Muchos ya no están, y otros que hemos ido entrando, llevamos 40 años con los teclados.

Ahora viene la duda de la aceptación de la IA por parte de las personas más mayores. ¿Hay dudas, es válido, hay que promocionarlo?

De entrada es fundamental tener Voluntariado Tecnológico para ayudar a las personas mayores. Que pueden ser los hijos o los nietos. Con calma, con paciencia, pues las personas mayores venimos de otros espacios y nos cuestionamos todo desde otra óptica.

La capacitación digital de personas mayores, a los que se les enseña a aprovechar mejor las apps de su móvil, a usar la IA o a simplemente entretenerse con las nuevas tecnologías, es fundamental para ampliar su calidad de vida, su entretenimiento, y abrirles la mente a nuevas opciones.

Jugar con máquinas es también un buen ejercicio de entretenimiento y de alimentar nuestro cerebro. 

Entender qué se puede hacer con la IA es otro, y no solo hablo de crear imágenes, es un excelente ejercicio de integración con el mundo que nos rodea, tengamos la edad que tengamos.

La relación entre la Inteligencia Artificial (IA) y las personas mayores es uno de los campos más prometedores de los próximos años. Y además tiene una particularidad interesante: muchas veces se presenta la IA como una tecnología para jóvenes, cuando en realidad puede ser especialmente útil para personas de 65, 75 u 85 años. Y no, no hablo (sólo) de hacer consultas médicas o de calidad de vida.

Hablo de mantener la actividad intelectual, combatir la soledad no deseada, facilitar nuevos aprendizajes entretenidos, estimular la memoria, desarrollar aficiones nuevas o ampliar los conocimientos de las anteriores, y prolongar la autonomía personal. 

Es decir, "estar más presentes en el nuevo mundo" aprovechándose de lo que en cada momento tenemos.

Muchos de nosotros vivimos en su momento la llegada de la televisión y más todavía la televisión a color y la televisión a la carta, vimos la popularización del teléfono inteligente que además es cámara de vídeo, o la llegada de la informática doméstica e internet. La IA podría ser otro de esos grandes cambios lógicos. 

Sin miedos, pues es una máquina controlada por humanos. Efectivamente, los humanos a veces somos unos bichos torres, pero esa es otra derivada.

Muchas personas jubiladas disponen de algo muy valioso, su tiempo para aprender lo que les guste. Y a la vez, su tiempo para repartir experiencia y trabajos menores.

La IA puede ayudar a estudiar historia, arte, literatura, fotografía, idiomas, informática, jardinería, filosofía o astronomía, por poner algunos ejemplos al tuntún. Y además puede adaptar las explicaciones al nivel que ya tenga cada persona.

La IA puede formularnos preguntas y ordenar nuestras respuestas. La IA puede proponer ejercicios de memoria, juegos de lógica, asociaciones de palabras, ejercicios de cálculo mental y de atención, ayudarnos en escritura creativa o poesía visual, o algo mucho más simple, ayudarnos a la resolución de problemas de todo tipo. 

Y además la IA es capaz de ayudarnos a escribir recuerdos propios y a ordenar todo, añadiendo datos a lo que le proponemos.

La IA no sustituye a los amigos, ni a la familia, ni se puede comparar a unas buenas relaciones humanas. Pero sí puede actuar como interlocutor nuestro a cualquier hora y ante cualquier duda o problema.

Puede ser un apoyo intelectual y social si necesitamos hablar con alguien, pues es también una herramienta de conversación. A cualquier hora, sobre cualquier tema.

Muchas personas mayores tienen intereses muy específicos que a veces encuentran poca atención en su entorno. Desde hace muchos años los que éramos diferentes teníamos pocas opciones de intercambiar datos u opiniones, y que ahora aunque nos suene a barbaridad, pueden encontrar ayuda en la IA, compañía y comunicación. No es lo mejor, ni lo correcto, pero a veces es lo inevitable.


El daño de los comentarios en Redes Sociales


Estamos en unos tiempos totalmente diferentes a los anteriores en cuanto a tener que soportar "los comentarios" que no hace muchos años, no existían en nuestras vidas. En décadas anteriores los posibles comentarios que recibíamos eran mucho menos y mediatizados por ser verbales y por conocer de cara a quien nos los efectuaba.

Hoy en cambio, más en casos de tener necesidad de estar en las redes Sociales (sí, a veces hay personas que lo necesitan para compensar por ejemplo la soledad no deseada) los comentarios casi siempre negativos, se reciben desaforados, brutales y sin medida, y sin poder conocer quien los efectúa.

Desde el anonimato un comentario asqueroso llega mucho más duro, se puede realizar sin ninguna medida de humanismo, de sentido común.

Es verdad también y según los estudios hechos, que el número de comentarios negativos en todo tipo de Redes Sociales es MUCHO más bajo de lo que se percibe. Pero el valor negativo que generan los comentarios negativos en personas vulnerables por muy diversos motivos, es tremendo.

Se calcula que ante la suma total de comentarios en Redes, y dependiendo mucho del tipo de Redes, del país que los origina y del momento dado, entre un 20% a un 40% son comentarios positivos. Entre el 40% al 60% son comentarios o respuestas neutras, que afianzan o meditan sobre lo publicado pero sin entrar en insultos, críticas desaforadas u opiniones duras.

Y nos queda entre un 15% al 25% de opiniones negativas. Solo esas. Que es mucho, sobre todo si analizamos a quien van dirigidas y sobre todo su intensidad.

No tiene el mismo valor negativo recibir unas críticas por tu forma de vestir que por tu explicación sobre un dolor o una enfermedad o trastorno mental. Un comentario asqueroso de un anónimo puede ampliar tu sensación de culpa, de ansiedad, de esa desesperanza que te atormenta, y hacer crecer esa depresión o ansiedad.

No es lo mismo que quien reciba una crítica asquerosa sea una persona que está peleando contra ella misma, que una persona que se muestra incluso para ganar dinero son sus ejercicios en Redes Sociales. A veces una mala crítica contra una persona en debilidad, hace que se replantee si merece la pena seguir peleando. No abandona las Redes Sociales, abandono estos marcos mentales.

Algún caso muy conocido hemos tenido en televisión, por críticas sin medida contra una actuación determinada, sin que los que las hacen den la cara ni sean capaces de entender los procesos personales de cada uno.

Los seres humanos como animales que somos, prestamos más atención a las críticas, los insultos, los conflictos, amenazas, polémicas o incluso silencios organizados que a las alabanzas.

Si una publicación recibe 95 comentarios positivos y 5 comentarios muy agresivos es muy probable que el autor recuerde sobre solo esos cinco que vienen de personas que muy posiblemente estén menos preparadas que quien las recibe y muy seguramente sea bastante menos humano.

Diversas investigaciones han encontrado que los comentarios negativos generan más respuestas, provocan más discusiones, aumentan el tiempo de interacción, y suelen recibir más atención. Y eso es precisamente lo que buscan algunas personas con sus textos publicados. Por eso a veces parecen más numerosos e importantes los comentarios negativos, de lo que realmente son, pues además los publican personas que se van haciendo conocidas por repetición lo que les otorga un valor personal que no tienen.

En muchas comunidades digitales el 90 % de las personas que entran solo observan y leen, el 9 % participa ocasionalmente, y solo el 1 % es el que genera gran parte del contenido. Es verdad que X es la Red con más críticas desaforadas seguida por Facebook, pero hay otras en donde las críticas a las entradas son mucho menores aunque depende de los temas que se tratan.

Por eso la sensación subjetiva de muchos usuarios es que "Todo el mundo critica" cuando los datos suelen mostrar algo más parecido a "Una minoría muy activa critica mucho y muy alto, mientras una mayoría silenciosa observa o participa de forma moderada.". Lo malo no es la crítica, sino el tamaño del insulto y hacia quien va dirigido.