Amar es simplemente vivir. Así de sencillo


Este grito de la Acción Poética Oscense en Huesca es una frase con grito incorporado. 

¡¡Llámame, pero sin LL!! —es toda una intención solicitada con deseos. Una forma de hablar de amor sin que se note a la primera. Excepto que estés muy preparado para amar. ¿Qué es amar? Pues posiblemente nadie lo sepa pues hay tantas formas de amor, de amar, de ser amado, que no es sencillo explicarlo y menos llegar a entenderlo.

Se ama por edades, por relaciones, por contactos, por deseos, por cercanía, por amistad, por tacto y olfato. Se ama de verdad e incluso se puede amar de mentiras. Y se ama de mentiras y se puede convertir en amor de verdad. Todo el amor está vivo y por eso se transforma. Casi siempre en más amor.

El desamor es quedarse sin gasolina, es perder le fuerza. No se pierden las ganas, se pierden las fuerzas de seguir amando, pues todavía sería posible. Pero en los últimos años nos rendimos enseguida. Amar es soñar, recordar, sentir, escuchar, padecer, sufrir. Amar es simplemente vivir.

Las tablillas en los cementerios de Japón. Si eres turista, visita los cementerios


En Japón, en Tokio, son tantas las sencillas cosas que debemos ver, que una semana es muy poco tiempo para disfrutar de una sociedad diferente a la occidental. En los viajes de más de una semana que hagas a cualquier país distinto al tuyo yo siempre recomiendo que al menos unas horas se dediquen a visitar un cementerio, y admitiendo de que esto suena a barbaridad, es un ejercicio turístico que te adentra como pocos en sus culturas, en sus formas de ser y sentir. 

No es falso decir que hay cementerios maravillosos, y bien cerca de España tenemos los ejemplos de París, o incluso sin salir de España algunos cementerios en Galicia o en Castilla. Lo recomendable es antes de visitarlos revisar alguna información sobre ellos para aprovechar la visita.

Esta imagen de arriba nos muestra el cementerio de Yanaka ubicado al norte de Ueno en Yanaka, Tokio. Un cementerio donde poder ver y sentir la antigua atmósfera de Shitamachi, la historia de un pueblo, la cultura antigua de Japón.La calle que atraviesa el corazón del cementerio se llama Sakura Dori, la calle de los cerezos en flor. Si tienes la suerte de poderlo visitar cuando las flores rosas y blancas están en los árboles en primavera, verás un espectáculo inolvidable.

En las tumbas de los japoneses es habitual dejar unas tablillas con rezos y recuerdos para el difunto, que en días de viento se mueven y realizan un tintineo que suena a música celestial o como poco a sonido venidos desde el más allá. Como en Japón ciudad hay cementerios en algunos barrios entre las zonas habitadas, dentro de urbanizaciones, en días de viento este sonido entra en las habitaciones de las viviendas cercanas, para recordar que la vida es eso, una música que se acaba.

Hay moscardones que hablan demasiado, y moscardones que están en silencio


A veces los moscardones son terriblemente impertinentes, pesados, remolones alrededor de uno mismo. Tener un moscardón cerca es saber que te están tocando las morales. Cada día hay más moscardones y eso es porque los insecticidas sociales ya no funcionan como antes, ahora cualquier moscardón se cree con razones para seguir sobrevolando con zumbidos que te molestan.

—¡¡Coño!! que yo prefiero el silencio, la calma, que ya sé todas las mierdas que se dicen y no quiero seguir escuchando más tontadas.

Hemos dejado de estar en Estado de Alarma y los Presidentes que la impusieron hace ya… mas de cinco meses, el 25 de octubre, no se han dignado a salir a explicar nada de nada, no han querido hablar aunque fuera un poquito, para agradecer a la sociedad el esfuerzo requerido. Es posible que esta vez también se haya tomado buena nota de que los moscardones que si es bueno que hablen de vez en cuando no hayan dicho nada nuevo.

Hay moscardones que se pasan haciendo ruido. Y moscardones que incluso cuando deben hablar, prefieren el silencio. 

Da la sensación de que no sabemos bien qué queremos, qué toca en cada momento. Seguiremos escuchando ruido, pero sin entender nada de nada. Es lo que tiene el ruido, que atonta.

¡Viva el desorden ordenado! Y dejémoslo tranquilo y sin cambiar


Me encanta mi desorden, es como vivir rodeado de lo que tengo dentro de mi cabeza, todo un lío perfectamente organizado. Me gusta el barullo pacífico, el de asentar cosas bien ordenadas dentro del desorden total. Imposible de aclarar esto último. 

No soportaría ver ahora un vaso en vez de dos encima de mi zona del teclado. Todas estas cosas que ahora observo alrededor mío  excesivas sí, las tengo que quitar cuando toque hacerlo, que será luego o mas tarde, pero no cuando yo veo que sobra un vaso. Y mucho menos si me lo dicen desde fuera, eso ya es… ¡¡caca!!

Entre tener que levantarme para quitar uno de los vasos y seguir viéndolos sabiendo que es decisión mía, que yo los he dejado allí… elijo lo segundo. Por algo habrá sido.

Ya tocará el momento de retirar ese segundo vaso. Si me lo hubiera dejado otra persona allí… montaría en cólera buscando al responsable. Soy mas raro que un perro verde. Pero ojo, monto en cólera en silencio…, casi siempre.

Creo que debería retirar el segundo vaso. No me deja picar bien las Ñ ni las P y eso ya…