Vamos teniendo constancia poco a poco de algunos cambios mundiales que nos están ya afectando poco a poco a todos. Y efectivamente, no todos lo vamos a notar a la vez, ni como personas ni como países o sociedades, lo que todavía creará más desigualdades.
Primera: la inteligencia artificial empieza a producir cambios económicos verificables. Ya no hablamos únicamente de expectativas tecnológicas. Hay empresas que anuncian reducciones de plantilla, inversiones industriales y nuevas formas de organización del trabajo. Sin embargo, todavía no sabemos si el resultado global será una destrucción neta de empleo o una transformación de las ocupaciones existentes.
Segunda: la electricidad se está convirtiendo en un recurso estratégico todavía más importante. La expansión de los centros de datos, la automatización, la climatización y la electrificación industrial obliga a reforzar las redes y a garantizar suministros estables. La disponibilidad de energía puede condicionar dónde se instalan las industrias del futuro.
Tercera: el envejecimiento demográfico empieza a modificar las prioridades económicas. Los países con poblaciones envejecidas necesitarán más servicios sanitarios, cuidados y automatización. Al mismo tiempo, otras regiones tendrán que generar millones de empleos para poblaciones jóvenes en crecimiento.
Cuarta: la crisis climática entra en una etapa diferente. El nuevo informe de Naciones Unidas señala que superar temporalmente los 1,5 °C ya no puede evitarse. Esto no significa que todas las consecuencias sean inevitables: la magnitud del calentamiento futuro dependerá de las decisiones que se adopten ahora.
Quinta: la geopolítica está transformando la economía mundial. La seguridad energética, la autonomía industrial y el control de las tecnologías avanzadas están adquiriendo un peso creciente en las decisiones de los gobiernos.
Tenemos pues cinco puntos principales, pero hay muchos más, que tenemos que tener en cuenta o no, depende de cada uno de nosotros, sabiendo que la suma de todos configuramos lo que será el comportamiento de las sociedades y los países. Estemos atentos, aprendamos y tengamos la mejor formación posible si estamos en edad de crecer personalmente. Entre los 12 y los 99 años de edad.
