11.1.20

Estoy hablando de política aragonesa. Y me duele

Ser irrespetuoso con otras personas es una enfermedad de moda. Y la utilizan todo tipo de personas. Sean de izquierdas o de derechas, legos o presuntamente listos pero nada inteligentes. El mundo de las emociones es tremendo y sin duda hay escuelas donde enseñan a perderlas, a no respetarlas. La inteligencia emocional tiene un valor muy diferente según quien la vea y desde dónde se observe.

Hoy ya casi convencido de iniciar una nueva etapa como voluntario en un espacio de reflexión y estudio, en una Fundación de importancia, yo… he tenido que dar un giro total a mis decisiones tras detectar una falta de respeto hacia el trabajo de otras personas, que yo ya con mi edad no estoy dispuesto a consentir. 

Y lo mejor para no consentirlo es no participar, no dar aliento. Aunque con eso se pueda perder un trabajo voluntario muy interesante en el que creo.

Dicen que a veces retirarse a tiempo es una victoria. Otras veces he escuchado que el respeto a las formas es tan importante como el respeto a los fondos. Y algunos incluso me han dicho que la intuición es una habilidad a la que hay que escuchar más a menudo.

Respeto, intuición de que se han perdido definitivamente las formas, y retirada a los cuarteles de invierno con niebla. A veces incluso vuelve a salir el sol y llegamos a creernos que ya ha vuelto el buen tiempo. Pero no siempre es así.

Cuando los edificios son de cartón como los de la imagen, a poco que llueva se deshacen  Y a veces incluso sin llover.

1.1.20

¿Hay en Zaragoza 7.000 personas de la élite del poder escondido?

No conocemos a los que nos dirigen, ni de cara ni de nombre, a esa élite que se cree superior a nosotros, que son los que tienen el poder y el dinero, el trabajo que nos reparten y que para mantener sus privilegios controlan los gobiernos que parecemos elegir. Son ese 1% de la sociedad que vive escondida de nosotros, que no conocemos nunca, que son ciudadanos del mundo aunque sean españoles, que no tienen ciudad ni barrio ni sociedad fija.

Ellos procuran mantener sus privilegios y sus economías alejadas y saneadas del resto de posibilidades del mundo. También las hay en Zaragoza (un 1% son 7.000 zaragozanos), viven y disfrutan de la vida entre todos nosotros pero solo durante el tiempo imprescindible para disfrutar de lo que la sociedad ofrece, y se vuelven a sus Club privados, a sus urbanizaciones con seguridad privada, a sus empresas cerradas aunque en ellas trabajan cientos de operarios.

Se creen que sus posesiones son de su total propiedad pues creen que se las merecen pues las han ganado con su esfuerzo y es mentira, pero no puede haber nadie que les saque de su error. No existimos los demás.

Ellos han crecido dentro de un Sistema que ya existía cuando nacieron y que les ha permitido ser lo que son, amasar y guardar fortunas que nunca gastarán. Se han aprovechado de un Sistema que ellos no han creado, y por eso aunque se crean dueños de sus fortunas, en realidad una gran parte le debería corresponder a la sociedad que es la que permite y logra esos aumentos de capital. Y por eso el aumento de impuestos les fastidia, y dicen que es para todos cuando es mentira y lo saben, pues es sobre todo para ellos y para intentar repartirlo entre el reto si ellos se dejan, que casi nunca se dejan.

27.12.19

¿Hay espacio en Aragón para tantos partidos políticos importantes?

Todos los partidos políticos necesitan tener un espacio ideológico y social propio claramente definido y donde trabajan con más garantía de ser aprobados cada cuatro años pero sin olvidar al resto. Definir ese espacio de acción política y social es fundamental para no morir incluso trabajando muy bien. Traducido al idioma comercial es el espacio en donde se mueven tus posibles clientes.

Pero en España y más en Aragón, con la llegada de nuevos partidos políticos, la saturación ha llevado a una situación muy compleja para todos ellos. Deseosos de aguantar su propio espacio se ven obligados a moverse hacia los dos laterales de ese espacio por si a ellos también les rasgan las vestiduras y pierden espacio que creían tener asegurado.

No hay espacio propio suficiente para todos en Aragón. O al menos es complicado que lo haya y por eso hay que inventarlo, mimarlo, trabajar “de otro forma” y entender los tiempos actuales.

Desde VOX al PP, Ciudadanos, PAR, PSOE, CHA, ZEC, IU y Podemos, estamos hablando de nueve grandes grupos que deben dividirse el acceso a la gestión de Aragón. No he querido nombrar a los más pequeños para no complicar el análisis.

Si entendemos que en realidad hay dos ideologías (liberal o conservadora y socialista o progresista) con el añadido en Aragón del apellido aragonesista o nacionalista suave (no nombro a comunistas ni a derecha extrema pues ninguno siéndolo se quiere catalogar así), vemos que los esfuerzos de todos estos partidos por lograr mantener espacio y sobre todo para actualizarlo según van cambiando los tiempos, es claramente una labor casi titánica.

Lo tienen mucho mejor los grandes y los “viejos” pues sus tentáculos de control son mucho más largos en toda la extensión de control que nos queramos imaginar. A ese poder escondido que es quien realmente manda en Aragón le interesa que sigan gestionando o gobernando los clásicos, o convertir en clásicos a los nuevos.

¿Qué puede hacer un partido político que se ha quedado con un espacio ideológico y social menor al que tenía, menor al que necesita para vivir y crear ideas?

El principal problema de una empresa herida es que no puede innovar, es muy complicado arriesgarse a cambios, pues una patada más y cae tumbado. No hay autoestima, no hay economía, no hay osadía… excepto que su situación sea tan grave que ya solo le queda cambiar todo para probar, asentándose sobre las pocas bases que conserve.

Ya no hablamos tanto de personas que dirijan como de análisis acertado, de innovación desde sus propios espacios, de trabajos diferentes, de amplios espacios de colaboración y comunicación, de aprender nuevos marcos de trabajo copiando a los vecinos (cercanos o muy lejanos) estrategias que hay que adaptar a tu propia sociedad. Y de saber transmitir que se está muy vivo y con enormes ganas de influir y de resolver.

Los ejemplos de que en cuanto se huele a muerto estás muerto son contundentes. Desde UPyD a Ciudadanos ahora. Un desliz en las desafecciones de gentes importantes y todo el castillo se hunde.

Por eso los tiempos de auditorías propias son muy necesarias si entra la desgana, las dudas y las pérdidas. Pero a su vez es fundamental configurar nuevos espacios de trabajo con nuevos modos, modificar los espacios que han llevado a los errores, cambiar los discursos y las interacciones con la sociedad, hacerse respetar en tu propio espacio, e incluso ser capaz de meter un poco de respeto añadido a los laterales a base de modificaciones que hagan ver posibles alianzas que parecían imposibles.

El gran error en el que se puede caer, lógico por otra parte, es intentar una conversión a algo totalmente nuevo, que intente asentarse en un espacio diferente al que tenía, pensando que eso es sumar en vez de restar. Los espacios ya están ocupados. No hay huecos vacíos. 

Si una empresa (política incluso) quiere acudir a un mercado de clientes (votantes) que no era un lugar habitual en sus procesos ideológicos o de acción ya sabe de antemano que esos clientes gozaban hasta ese momento de proveedores. Puede intentar convencerlos, y es correcto, pero cuidado, sin perder nunca los clientes (votantes) que ya tenía.

¿A quien se debe más un partido político:, a sus militantes que le confieren personalidad, a sus votantes que le confieren vida, a su sociedad total para la que trabajan aunque no les voten? Esta pregunta la dejo para otro día.

26.12.19

Dudas desde la izquierda sobre nuestra capacidad para subir piedras

Hoy Antoni Puigverd nos recuerda en La Vanguardia una frase muy válida para todos nosotros dentro de Chunta Aragonesista o de cualquier otra organización política con dudas sobre su futuro. “Mientras haya alguien que suba la piedra hacia arriba, hay esperanza”.

Los tiempos políticos no son fáciles para nadie por varios motivos de los que los propios políticos también somos responsables. Y si hay dudas repasar la historia reciente de UPyD o de Ciudadanos y veremos El extraño caso de Benjamin Button trasladado a la realidad de las organizaciones políticas. Se nace ya mayor y se va avanzando hacia la desaparición por infancia.

¿Qué debe ser la política de izquierdas en el siglo XXI? 

Entre los muchos errores cometidos llama la atención uno clave. La desigualdad debería haber sido LA PRIMERA opción de trabajo en estas dos décadas. Es triste reconocer que hasta un Rey español nos lo recuerda como un problema social grave. Y la izquierda española se ha entretenido en la trampa perfectamente urdida hacia otros temas a los que se dedicaban miles de horas de reflexión, de salida en los medios de comunicación, de manifestaciones, de gritos de protesta. 

¿Y la DESIGUALDAD económica no es un tema tremendamente importante, para figurar como el primero?

No hay capacidad para gritar con buenos resultados por dos temas diferentes a la vez. “O se está a pitos o a dudas”. Y la izquierda eligió mal. 

No voy a dar pistas, pero os recuerdo que cada día mueren en España diez personas por suicidios declarados. El número de suicidios escondidos no se sabe pero es altísimo. Y claro que hay que luchar sin demora, de forma urgente y con fuerza contra todo tipo de fallecimiento, pero hay que seleccionar. “O se está a pitos o a dudas”. Y muchas veces el orden de los factores sí altera el producto final. 

¿Y la EDUCACIÓN para evitar problemas sociales, no debería haber sido objeto prioritario y urgente de una reforma tremenda, consensuada y mantenida para no ser manipulada, para que las violencias las entendieran los jóvenes de otra manera? ¿De verdad la cárcel o las leyes duras son la solución?

Pero volvamos a lo magro, a las opciones de la política del futuro, desde la izquierda.

La desafección es ya dramática pues afecta incluso al futuro de la democracia. La principal duda de todos los partidos políticos de izquierda es precisamente su falta de músculo. La derecha eso no lo tiene, lo contrata y punto. Pero la izquierda necesita a equipos, a personas, a voluntarios, a implicados. Y eso es complejo cuando no se tiene una organización moderna, capaz de ilusionar y sobre todo de motivar.

Se motiva de muchas maneras diferentes, una de ellas es lograr (hacer) creer en el futuro. Nadie (casi) quiere pertenecer a un Grupo de Perdedores, y tampoco a un Grupo de Quejicas Profesionales. Los Jefes de las empresas solo hablan de lo mal que van las cosas cuando quieren despedir o bajar los sueldos. 

¿Y la DIGNIDAD LABORAL para cuándo?

La figura del Líder ha cambiado de valor. Más en la izquierda moderna. Pero aun así es imprescindible. Ejemplos tenemos en España de partidos presuntamente muy modernos que se han configurado alrededor de un solo Líder. Y que curiosamente han ido prescindiendo de los Segundos de a Bordo por muy diversas cuestiones…, hasta entrar en crisis.

Mi idea siempre ha sido la de creer en los equipos, cuando es posible formarlos pues no es nada sencillo el reto. Equipos en la política de izquierdas, que es casi imposible que piensen igual por nuestra propia personalidad ideológica. Incluso diría que lo normal es que piensen bastante diferente.

¿Tantas izquierdas son posibles, para que sea complejo encontrar idénticos? 

No, no es cuestión de objetivos, sino de personas. Los objetivos son los mismos en todos, por lo que podríamos decir que hay una sola izquierda, pero los caminos para llegar a la meta son múltiples. Y cada uno defiende el suyo como el único.

Otra cuestión compleja de admitir por los dirigentes de todo tipo de organización humana es que al existir diversidad de caminos de dirección, lo importante no debería ser tanto el camino como el objetivo. Hay que cazar ratones, como decía la filosofía china, y nos tiene que importar muy poco si son blancos o negros, cuando lo importante es comer guiso de gato.

Termino con la frase del principio. Mientras haya alguien que suba la piedra, todo va bien. Excepto que quien empuje, al final se canse y se le escape el peso que por gravedad siempre quiere ir hacia abajo. Pero lograr subir y no agotar a quien empuja, debe haber relevo. Pero constantemente debe haber personas que estén al lado de quien empuja para secarle el sudor, para limpiarle el camino de subida y para ayudar en el empuje.

Lo de menos en política de verdad, de la imposible, debería ser quien se hace la foto cuando llega arriba con la piedra. Pero para eso se debe confiar muy mucho, muchísimo diría más, en la persona que empuja. Y eso solo se consigue si esa persona saber que necesita al resto de personas, y que no son meros soldados preparados para aplaudir. Entre el olvido y hacer la foto única hay muchos matices grises que son los que sirven para estar empujando y ayudando a empujar con autoestima y con motivación.
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