4.4.20

Necesitamos otro tipo de globalización, más segura

El papel del Gobierno de España es tremendamente complicado y más sabiendo que los cuervos están para cazar errores, y que estos sobrevuelan cerca y que los hay con muchas ganas de joder. Personalmente asumirán sin querer parte de los dramas, pues es ley humana y por mucho que intentarán poner cara humana es complicado un comportamiento profesional. 

Ellos también saben de sus errores, de sus limitaciones y del pobre papel que puede hacer España en el mundo de estas semanas, muy poco respetado como país en los mercados bárbaros, que nos ha llevado a darnos cuenta que la globalización en materia estratégica es un gran error y que cada uno de nosotros debemos tener no ya stock remanente de materiales de defensa, sino capacidad para poderlo fabricar con una simple orden. 

Saldremos aprendidos excepto que salgamos hundidos. Y o los españoles nos tomamos en serio que de esta se sale trabajando mucho más, o será complicado salir pues Europa no está por la labor de ayudar. ¿Para qué queremos una Europa incapaz?

La viñeta es de El Roto para El País.

Comunicar mejor es el primer paso para controlar el virus

Uno de los mayores errores del actual gobierno en España ante el drama del coronavirus —y es posible que sea similar en gran parte del mundo— es no intuir que la mejor manera de evitar los bulos es dar información correcta y para adultos, sin manipular o modificar, o sin darle la vuelta para que los resultados parezcan mejores, más beneficiosos a la mirada del ciudadano. 

No somos niños y por eso, para tratarnos entre todos como un equipo llamado España y para darle importancia al momento, hay que decir la verdad, sin aumentar, pero sin restar.

Salimos todos los días a explicar mal ante los medios
, excesivas personas y con pocos datos reales, repitiendo siempre ambigüedades  tal vez como demostrando que son muchos los que trabajan por remediar lo dramático del momento. 

Otro error claro. Hay que hablar menos, pero hablar lo magro y sin mentir. Dosificar las apariciones y que estas sean totalmente creíbles. 

Por ejemplo resulta absurdo con tres semanas de confinamiento, que cada Autonomía utilice un sistema diferente para explicar los ingresados, las Altas médicas o incluso los fallecidos. Si no somos capaces de poner orden en eso, no lo seremos en nada.

Los errores son inevitables, pero simplemente hay que explicarlos antes de que “otros” los manipulen al gusto del vendedor de mentiras. Si Turquía nos retiene cargamentos médicos, si desde China nos llegan los aviones vacíos o llenos, hay que decirlo y que cada español sepan qué está sucediendo.

Como hay que explicar con pedagogía sencilla pero no mentirosa, el motivo de por qué Holanda nos niega la ayuda o qué nos propone. Qué papel está realizando la Unión Europea y cuáles van a ser los caminos que debemos emprender.

España necesita contar con los españoles, y los sacrificios hay que pedirlos siempre acompañados de información clara y contundente. Como en las empresas que quieren tomar decisiones contando con el apoyo de todos, para que se trabaje en equipo. Comunicar como en el siglo XX es un error.

Viniendo de Cerca 40 - ¿Por qué mentimos o damos la vuelta?

Es curioso reconocer que hay médicos que aparecen en televisión haciendo declaraciones de variado tipo y desde puestos de responsabilidad o no, que no se corresponden con la misma realidad, y que son totalmente contrarios a lo que otros profesionales dicen, luego… es imposible que ambos tengan razón.

Pero la curiosidad aumenta cuando los médicos que opina —todos— de una manera determinada lo hacen desde puestos de responsabilidad y los que opinan totalmente al contrario lo hacen sin tener puestos de responsabilidad política.

Entiendo los motivos, pero no entiendo que lo hagan médicos, que en teoría son ellos los que eligen ser profesionales médicos, y por ello decir la verdad y estar de parte del paciente, del enfermo.

Me da igual si es hablando de mascarillas, del número de enfermos, del contagio entre el personal sanitario, de la llegada o no de material suficiente, de la realidad de muchas Residencias de Personas Mayores, de la situación en las UCI o del sistema en el que tienen que trabajar hoy los profesionales de la salud.

Siempre he creído que un médico era médico siempre. Incluso cuando duerme o cuando tiene que hacer declaraciones en un medio de comunicación. Pero me doy cuenta que al menos hay dos clases de médicos. Los que tienen responsabilidad política (o aspiran a ella) y lo que no.

Qué daño volvemos hacer a la política, para seguir desprestigiando su honradez social…, por tontos.

Hay que tener cuidado con los desinformados

Diría mejor que hay que tener mucho cuidado con los tontos, pero no quiero llamar así a los que no están suficientemente informados. Las cifra de personas que se salvan todos los años de morir por haberse puesto vacunas es millonaria. El paludismo o la malaria lleva décadas buscando una vacuna y no se encuentra, para salvar todos los años al menos medio millón de niños menores de 5 años en África.

Las vacunas no curan, evitan. Y evitan sobre todo la propagación hacia otras personas. Cada uno se la puede jugar en la vida a la carta que él quiera. Otra cosa es jugársela con los niños o simplemente servir de tonto de contagio hacia otras personas

Si la vacuna es mala, es antinatural, también lo es las transfusiones de sangre, tomar química en forma de pastillas, volar en aviones e incluso llamar por teléfono con esas cosas que llevamos en el bolsillo. Lo digo para que tomen nota los que están en contra de las vacunas, como moda pasajera.

La viñeta (fabulosa) es del Super Maño: Calvo, publicada hoy en Heraldo de Aragón.
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