6.12.19

Las Grandes Empresas han creado a Greta Thunberg

Es maravillosamente acojonante lo fácil que nos manipulan los Grandes Intereses mundiales en controlar el mundo a través de nuestra forma de ver, de pensar y de actuar. 

Ahora les ha dado con distraernos con Greta Thunberg manipulando nuestra percepción de la realidad con toda la desinformación enviada a través de sus propios medios de comunicación que son los únicos que funcionan en masa contra la verdad. 

Las mismas Grandes Corporaciones que dejan que nuestra Tierra se hunda y se queme son los que nos distraen con el caso de Greta Thunberg para demostrarnos que estamos todos nosotros tontos.

Ahora parece que el enemigo a batir sea esta niña de 16 años, que se llama Greta Thunberg pero podría llamarse de otra forma. Es caso es que todo va en su contra. 

Lo último es la maravillosa crítica de que si viene en un tren desde Lisboa a Madrid es un modelo muy contaminante. Modelo que permite España, Portugal y decenas de empresas y que simplemente ella, Greta Thunberg, utiliza por que se permite y se gana dinero con su utilización. 

Nos quieren convencer de que ella es la mala por utilizarlo.

Pero no contento con eso también hoy aparece que Greta Thunberg está liderada y manipulada por un montón de lobbies que influyen en sus opiniones y en sus ingresos. 

La mala otra vez debe ser ella, una niña, pero nunca las grandes empresas que de ser verdad, son las que pagan y manipulan, y sabemos de ser cierto ese el motivo qiue las empuja a manipular y comprar todo lo que les parezca que va en contra de sus intereses.

No es necesario que se manipule desde empresas perfectamente conocidas por su contaminación op abusos sociales, lo pueden hacer a través de miles de empresas desconocidas, Fundaciones o Asociaciones, también manipuladas por las Grandes Corporaciones.

¿De verdad les produce temor, miedo a esas enormes empresas, lo que nos diga a la sociedad una niña de 16 años? 

¿Y lo que llevan décadas diciendo centenares, miles de científicos, personas de la investigación, la cultura o la política por todo el mundo no importa?

Nada como distraernos, convencernos de que hay malos y buenos y que los auténticos culpables además de crear a los malos como a los buenos para manipularnos, NUNCA aparezcan como responsables de nada. 

Un gran invento esa inversión en seguir manipulando nuestra forma de pensar, de ver y mirar, de ser idiotas. 

2.12.19

El neoliberalismo se ha pasado. ¿Qué socialismo podría volver?

Desde el año 1989 tras la caída del Muro de Berlín, el mundo ha ido caminando hacia una debacle económica que muchos no imaginamos en ese momento, con la caída del comunismo. Fuimos malos analistas del futuro pues nos pesó en exceso la alegría del momento de libertad, propiciando en ese momento la ceguera de no ver que caído uno de los dos pilares de la balanza económica de Europa, la otra forma de entender la economía se iba a superar así misma.

El NeoLiberalismo, el Liberalismo Nuevo, se empezó a comer el pastel del mundo sin dejar ni un día de calma. Y hoy estamos en plena duda de si no se habrán pasado de rosca. 

No es posible en todo el mundo occidental al que constantemente se quieren incluir más y más países, se vaya convirtiendo sus ciudadanos en pobres a costa de deudas consumistas en nuevos esclavos sin futuro para sus hijos.

Hoy las Revoluciones activas, larvadas o de diferente tamaño golpean la década y seguimos sin saber encontrar una luz o un sistema económico alternativo.

La crisis no es de los políticos en los países que arde con diferente intensidad incluida la desafección. Es el error de la sociedad que quiere odiar al mensajero. La crisis viene propiciada por los economistas que gobiernan los dineros, los trabajos, las producciones, los consumismos, las trampas de pensiones, el Sistema.

Y tal es así, que la solución solo puede venir de cambios económicos, aunque los disfracemos de políticos. 

A la sociedad en el fondo se la sopla quien manda, si manda de forma positiva para sus intereses. Con menos desigualdades que se ven y se sufren, con más y mejor empleo, con más posibilidades de futuro económico, con más seguridad de llegar al final del mes sin sufrir.

Otra vez más queda claro que esto va de economía, de personas como sociedad, de futuro, de soluciones, de más verde y menos marrones. Los chalecos amarillos pueden contagiarse con diversas maneras de mostrar la indignación.

20.11.19

¿Podremos soportar el futuro y su incidencia en el trabajo?

La automatización de procesos mal llamada robotización supondrá a la humanidad unos cambios de futuro imposibles casi de predecir. No van a ser los robot los que decidan por nosotros, los que trabajen por nosotros, sino una serie de procesos y de sistemas de creación, de momento casi imposibles de imaginar. Asimilamos la robotización con robot similares a las personas, enteras o a trozos, con brazos o con piernas, pero la realidad va a ser muy otra, con procesos sin forma física.

Si le enseñamos (programamos) a unas máquinas todo el Arte del último siglo, e incluso si se les otorga la posibilidad de elección y selección, ellas solas podrían seguir creando obras de arte contemporáneo sin parar. Incluso si las programamos para que sigan aprendiendo de lo que ellas mismas producen podrían evolucionar hacia creaciones que ya no serían imaginadas por nosotros.

Lo podrían hacer en el Arte pictórico o escultórico, pero también en la gastronomía, en la literatura, en la decoración, en el urbanismo, en la arquitectura, etc.

Podrían dirigir los Gobiernos de empresas, de ciudades o de países. Podrían evitar las guerras clásicas a costa de crear otras guerras. Podrían ser médicos virtuales o incluso jueces que sentenciaran con arreglo a los datos que les fueran metiendo los testigos y la policía que había investigado el caso. Testigos o policías que no siempre tendrían que ser humanos.

Ya sé, faltaría más, que me estoy escapando de la lógica… ¿de veras? Estamos en la prehistoria de la programación “de cosas” por lo que es imposible saber hasta donde llegaremos, como nadie de los cercanos a Johann Gensfleisch zur Laden (Gutenberg) el “Padre de la Imprenta” pudo pensar en el libro digital o en WhatsApp en el momento en que estaba pensando en poner en funcionamiento un sistema para multiplicar lo escrito a mano.

Sabemos que ya se puede programar la circulación de vehículos por una ciudad sin la necesidad de conductores o que se pueden consultar decisiones a las máquinas para incluso salvar vidas. Todos estos cambios simplemente programando máquinas nos traerán cambios fundamentales en temas tan básicos como el reparto del trabajo, los horarios de las personas, las economías globales.

19.11.19

¿Tienes miedo al shock del futuro? Depende de vosotros

En el año 1973, cuando yo todavía era Aprendiz de Tercer Año de Fotograbador y en España había una dictadura empecé a leer el libro “El Shock del Futuro” de Alvin Toffler. Por entonces yo tenías todo el futuro por delante, incluso el libro, el oficio y mi vida. Hoy, 46 años después lo ha vuelto a recoger de mi biblioteca y me lo he encontrado marcado, subrayado, lleno de datos estadísticos que ya casi no sirven pues 46 años hablando del futuro son muchos, pero lleno también de ideas y aseveraciones que siguen vigentes.

El futuro no es algo a lo que se pueda llegar en medio siglo. Porque el futuro somos nosotros, somos nuestra forma de pensar. Y si retrocedemos hasta los romanos, hace 2.000 años, vemos que tampoco hemos cambiado mucho. Bebían cerveza, tenían esclavos, creían que eran demócratas e incluso tenían un Derecho Romano del que seguimos fijándonos nosotros. Ellos tampoco pensaban en el futuro, pero de pensarlo hubieran imaginado que 2.000 años después el mundo sería muy diferente a como realmente es. ¿Quieres intentar imaginarte el mundo en el año 4.040? Pues seguro que seguirán bebiendo cerveza.

Los de mi generación somos unos suertudos, y nunca antes una generación ha sido capaz de vivir en su corta vida tantos cambios y tan profundos. Yo nací en una ciudad donde mi piso no tenía agua corriente en el WC ni ducha o lavabo, sin calefacción y con una radio que para escucharse había que cruzar el salón con cables que iban por los techos. El pueblo de mi padre al que íbamos de vacaciones dos semanas en agosto tras 10 horas de tren no tenía luz en las viviendas ya entrados en 1960 y estoy hablando de Soria y no de ningún país raro.

Fui de los primeros que utilizaron en su oficio ordenador e internet, ahora me cuesta menos tiempo ir a New York que a San Esteban, y sigo pensando que leer libros en papel es muy interesante aunque pueda ver decenas de películas en cualquiera de mis televisores y a cualquier hora del día, mientras veo un programa de televisión de la última semana solo con pedírselo al mando.

Hoy ya no tengo casi futuro por delante, aunque me aferro a seguir viendo cosas que no soy capaz de imaginar. Todavía. El shock del futuro es no saber adaptarse, no admitir que somos nosotros, las personas, la que escribimos bien o mal, las que tenemos razones para tener razón… o para perderla.

Así que vosotros, los jóvenes, tranquilos, el futuro será maravilloso o una mierda. Depende de vosotros.
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