En esta nueva guerra de Irán, una guerra totalmente tecnológica en el siglo XXI, que no es la primera, aunque se van sofisticando cada una con su anterior, conviene recordar algunos aspectos básicos de su diferencia con otros tipos de guerra anteriores.
Desde Gaza sabemos ya que la infantería no tiene mucho sentido, y que son las nuevas aviaciones las que entran en los conflictos para asegurar los destrozos, convirtiendo a las ciudades en sus objetivos, y no ya no tanto el territorio conquistado.
Se asume que la conquista de territorio no es el objetivo, sino el agotamiento de los sistemas o procesos de defensa del adversario. Agotamiento moral, económico, de suministros de todo tipo, de apoyos de otros países, etc.
A su vez ya hemos notado lo que sabíamos, pero en estos casos con mucha más intensidad. Y se lucha por confundir la verdad con la mentira, los bulos con incluso los ataques amigos inventados o la invención de datos y decisiones, para confundir, engañar, crear climas determinados en la opinión pública, son constantes.
Hay ya algún país en la zona de conflicto, que ante sus continuos avisos de alarmas antiaéreas, no solo avisa por mensajes a los teléfonos de sus habitantes, de cada inicio de alarma y cada finalización de esta, sino dando consejos muy básicos pero institucionales.
Desde informar qué deben hacer los adultos con los niños ante las incertidumbres, de qué manera hay que informarles de lo que sucede, para pasar a explicar de qué manera se puede realizar una auto defensa de la vivienda, en qué zonas se está más seguro, qué comprar o qué consumir en estos días. por poner ejemplos sencillos.
Otra labor de estos mensajes institucionales es controlar los bulos y dar una información constante y lo más real posible sin caer ni en dar datos que no se deben conocer, ni en mentir.
Las Redes Sociales son muy necesarias, pero a su vez, debemos confiar en aquellos medios, firmas o personas, que nos ofrezcan constantemente información lo más neutral posible.
No todo lo que nos llega tiene la misma importancia o veracidad. Y saber diferenciar es básico. Como lo es contactar con más de un medio, y buscando en las Redes Sociales firmas serias, contrastando si alguna información nos aparece como interesante y novedosa.
Y es fundamental también, no dar republicaciones a informaciones que no hayamos podido contrastar nosotros mismos. Viralizar algo es muy sencillo, y la responsabilidad de los que escribimos todos los días, es asegurarnos de que nos emplean lo menos posible.

