4.6.26

Cuándo envejece el cerebro?


Hay una cierta teoría que ya se empieza a considerar "viejuna" y por ello caduca y con dudas, sobre el funcionamiento del cerebro. sobre todo en su capacidad de seguir creciendo o no durante toda la vida.

Siempre hemos creído que el cerebro se desarrollaba tremendamente en los primeros años de vida, y es cierto pues empieza desde cero. Y que a los 18 años llega a una situación de estancamiento pues consideramos que ya está maduro, adulto, aunque nosotros como personas a esa edad todavía no seamos en algunos casos, unos adultos. Y que en ese estado se mantiene fijo muchos años.

Hoy se observa que el cerebro sigue desarrollando a lo largo de toda la vida, aunque no a la misma velocidad. Eso supone que tenemos que aprender a conservarlo con buena salud, hasta que efectivamente por alguna enfermedad o trastorno, empiece a fallar, a romperse.

Pensemos en el disco duro de un ordenador. Puede que se vuelva algo más lento, que al estar muy lleno ya no funcione con la misma agilidad que antes, pero mientras no se rompa seguirá funcionando bien para nosotros aunque haya ya modelos nuevos y vacíos, a poco que sepamos mantenerlo en buenas condiciones.

Esto supone que en neurología deberíamos empezar a pensar en cuidar ese cerebro, en detectar síntomas leves de problemas antes de que e conviertan en graves. Normalmente cuando el cerebro avisa de sus propios problema, lleva años fallando lentamente y sin darnos cuenta, con leves fallos que si los hubiéramos descubierto antes, se podría tratar mejor la situación.

Somos capaces de entender que el corazón puede fallar, pero creemos que el cerebro, mientras no falle, es que está bien. Como si el cerebro se basara en otros mecanismos de desgaste. Sin darnos cuenta de que en realidad el cerebro es el que controla nuestro propio cuerpo, nuestra carcasa y el resto de piezas que hacen que sigamos vivos. El cerebro también es el que logra hacer funcionar bien el hígado o el páncreas por poner dos ejemplos.

Por ello además, sabemos que el estrés es malo para muchas partes de nuestro cuerpo. Afecta al cerebro y por ello a los mecanismos de respuesta de diversas partes de nuestra maquinaria. Podríamos decir también que junto al estrés mueven el cerebro para mal: los vicios, el alcohol, las sustancias, la inseguridad personal, las obsesiones, etc.

Sabemos que enfermedades como el Alzheimer pueden llevar desarrollándose una media de quince o veinte años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Hay que intentar detectarlo en fases muy tempranas. Si ya está diagnosticado, tenemos muchas partes de la solución perdidas.

Un sobrepeso a los 30 años actúa sobre una demencia a los 65 años. Con 30 años se puede vivir bien con sobrepeso, pero si te está dejando heridas internas, pagarás la factura dentro de unas décadas. A los 85 años de vida, la mitad de las personas tienen ya demencia en diverso grado. Entonces ya, es imposible resolver el problema.

Y curiosamente hoy en día, se puede medir la Salud Cerebral, incluso algunos síntomas muy leves los pueden detectar algunos relojes inteligentes, pues ya son capaces de medir la forma de andar, la velocidad, etc. Como hablamos, como nos movemos en el deporte o a la hora de hablar y andar rápido, como escribimos, como somos capaces de hacer dos tareas a la vez. Una pregunta tonta. ¿Tienes dificultad para hablar por teléfono si estás andando? ¿Necesitas pararte si al hablar por teléfono tienes que explicar algo complejo? Puede ser una casualidad o una causalidad. No te preocupes, pero piensa que todo es medible.

¿Has pensado en cómo afecta a tu cerebro que te sientas solo, abandonado? No tanto en "estar" solo, sino en como gestionas esa soledad.

Las señales de alerta pueden ser muy variadas pero no hay que obsesionarse, calma, hay que distinguir entre los olvidos cotidianos y los problemas que merecen atención. Olvidar el nombre de un restaurante o de una persona no suele ser preocupante. Más importante es perder el sentido y recuerdo de una experiencia, o repetir las mismas preguntas sin recordar que ya las has hecho o no recordar hechos recientes que deberían haberse quedado fijos en el cerebro.

Y si tienes dudas, no lo dudes, háblalo con tu médico de familia, que sabe mucho más que tu y te podrá tranquilizar.

Propinas e impuestos en los EEUU

Para los que van la primera vez a los EEUU esto les puede resultar curioso pero además de legal es obligatorio. A diferencia de lo que sucede en España, en New York y en todos los Estados Unidos, los impuestos locales no van incluidos en el precio que marca la etiqueta o la carta de precios y se cobran a la hora de pagar, aumentando el precio final. 

Si a eso le añadimos las propinas, que en algunos sectores de servicios son obligatorias —aunque parezca esto imposible— nos encontramos con unos precios finales que aumentan de forma considerablemente el precio final a pagar.

Sobre el precio marcado en la estantería o la etiqueta, en New York hay que aumentar un 0,38% de impuesto metropolitano. Más otro 4,5% de impuesto de ciudad y otro 4% de impuesto del Estado. En total un 8,88% sobre el precio que nos imaginábamos, aunque estas cantidades pueden varias según el año en que lo analicemos. 

Y como sucede en España, no todos los productos tienen el mismo impuesto, depende de si son considerados de lujo, de primera necesidad o de uso corriente.

Las propinas son otro añadido. Cuando eres atendido por una persona hay que "pagarle" la propina. No es necesario si es un supermercado o una tienda de regalos y ropa. Generalmente es obligatorio en taxi, cafeterías, restaurantes y similares. 

Incluso si dejas menos de las que se considera mínimas, ellos mismos te lo dicen y no te cobran hasta que dejas la cantidad requerida. Puede parecer extraño, pero es cierto, sobre todo en cafeterías y restaurantes.

Puedes dar la propina que tu creas conveniente, pero en muchos sitios tanto al presentarte la nota o factura, como al pagar con tarjeta, te dan ya tres opciones para que elijas. Un 15%, un 20% y un 25%. No es poca cosa, efectivamente.

Sobre todo si eres turista. 

Y si pagas con tarjeta tienes dos opciones. Decirle que te lo aumenten sobre la nota o dejar la propina en dinero efectivo. Las propinas son un buen ejercicio para ir quitándose las monedas pequeñas que nos vayan sobrando, y que no admiten cambio bancario al llegar a nuestro país.

También es habitual que al pagar con tarjeta te presenten una pantalla con alguna opción de dar algún donativo para alguna causa solidaria. Donde además de poder entregar una cantidad que se suma a la factura final, puedes decir con toda tranquilidad que NO, thank you.