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5.8.26

¿No estaremos adelantando demasiado la Navidad?


El otro día me puse a imaginar una escena que puede parecer disparatada e incluso divertida. Como si octubre se hubiese disfrazado de diciembre antes de tiempo, los gigantes y cabezudos recorren Zaragoza durante las Fiestas del Pilar acompañados por los gaiteros, pero a ritmo de «Noche de paz» o «La Marimorena».

Siguiendo sus pasos aparecen los oferentes, vestidos con sus trajes regionales y llevando sus flores hacia la Virgen. Avanzan por la calle Alfonso bajo unas hileras de luces navideñas que cubren la calle de fachada a fachada, mientras las farolas están adornadas con flores de Pascua.

La imagen hace sonreír, pero también invita a preguntarse: ¿podríamos llegar a verla algún día? ¿Acabaremos celebrando la Ofrenda mientras Zaragoza empieza ya a vestirse de Navidad? ¿Veremos los claveles destinados a la Virgen competir con las flores de Pascua colocadas en las farolas?

Y lo más curioso es que estamos hablando de todo esto cuando todavía nos encontramos en pleno verano y a punto de vivir un eclipse. Mientras buscamos unas gafas especiales para mirar al cielo, hace tiempo que se vende la lotería de Navidad y en algunos establecimientos empiezan a aparecer los primeros turrones.

Quizá ya nos parezca normal, pero… ¿realmente lo es?

Cada año tengo la impresión de que las campañas comerciales comienzan un poco antes. El material escolar aparece cuando todavía estamos disfrutando de la piscina, y lo entiendo, porque la vuelta al cole está a la vuelta de la esquina y, tal como pasa el tiempo, llega casi sin darnos cuenta. Pero también deberíamos disfrutar de cada momento sin estar pensando continuamente en el siguiente. Los turrones llegan casi cuando aún no hemos recogido las sombrillas de la playa ni guardado las sandalias; la lotería de Navidad se vende mientras muchos todavía están organizando sus vacaciones; y las luces empiezan a instalarse cuando el otoño apenas ha comenzado.

Parece que vivimos con varias celebraciones de adelanto. Todavía no hemos terminado una y ya nos están anunciando la siguiente.

En Zaragoza, por ahora, conservamos cierto orden. Primero llegan las Fiestas del Pilar, celebramos la Ofrenda y disfrutamos del ambiente festivo. Después se recogen las flores, la ciudad recupera poco a poco su ritmo habitual y, cuando corresponde, comienzan los preparativos navideños.

Pero… ¿durante cuánto tiempo seguirá siendo así?

¿Y si cualquier año, mientras los últimos oferentes depositan sus flores ante la Virgen, aparecen ya los pastores, los Reyes Magos y hasta la estrella de Belén buscando un hueco entre los ramos? Tendríamos a Zaragoza todavía en plenas fiestas y a la Navidad llamando a la puerta con más de dos meses de adelanto.

Vigo se ha convertido en el ejemplo más llamativo de esta carrera navideña. Es evidente que sus luces atraen visitantes, dan publicidad a la ciudad y generan actividad económica. No se trata de criticar que una ciudad quiera promocionarse ni de estar en contra de las luces o de las celebraciones. Todo eso, disfrutado en su justa medida, también forma parte de la fiesta.

Pero, visto desde fuera, a veces da la impresión de que en Vigo la Navidad no llega a desmontarse del todo, sino que entra durante unos meses en labores de mantenimiento antes de volver a empezar.

La pregunta es sencilla: ¿celebramos más porque empezamos antes? Yo creo que no necesariamente. Tal vez estemos alargando las campañas comerciales, pero no la ilusión. Cuando algo se repite durante tantos meses, termina perdiendo parte de su carácter especial.

Antes, ver encenderse las primeras luces significaba que la Navidad estaba cerca. Había una espera y esa espera también formaba parte de la ilusión. Ahora podemos encontrarnos con la decoración navideña cuando todavía faltan dos meses y medio para Nochebuena.

Además, hay una cuestión más profunda. Cuando la Navidad se reduce a bombillas, compras, promociones y escaparates, corre el riesgo de perder el motivo por el que existe.

Para los cristianos, la Navidad conmemora el nacimiento de Jesús y posee un significado religioso. Para otras personas es una tradición cultural, una ocasión para reunirse con la familia, recordar a quienes faltan, ayudar a los demás o compartir buenos deseos. También hay quienes tienen otras creencias o simplemente no la celebran. Todas esas posturas son respetables.

Precisamente por respeto a unos y a otros, deberíamos procurar que la Navidad no se convierta únicamente en una interminable campaña de consumo. Reconocer el origen de una celebración no significa imponérselo a nadie, sino permitir que cada persona la viva —o decida no vivirla— según sus propias convicciones.

Me gustan las luces, los belenes y el ambiente navideño. No estoy en contra de nada de eso. Pero creo que cada celebración debería conservar su momento. Si la Navidad empieza cada vez antes y termina cada vez más tarde, puede acabar convirtiéndose en una parte permanente del mobiliario urbano.

Todo necesita su tiempo: el eclipse del verano, las Fiestas del Pilar, la Ofrenda, el otoño, el Belén, los turrones y hasta los langostinos de Nochebuena. No hace falta que vivamos permanentemente con tres fiestas de adelanto.

Porque, adaptando el viejo refrán a estos tiempos de prisas, luces LED, décimos e inauguraciones anticipadas:

Con el tiempo y una caña, todo se alcanza… pero, como sigamos corriendo, acabaremos convirtiendo la Ofrenda de flores en una Ofrenda de turrones, con un décimo en el bolsillo, bajo las luces de Navidad, mientras los Reyes Magos buscan sitio en la plaza del Pilar y alguien intenta recordar qué era exactamente lo que estábamos celebrando.

Carlos Masa Bescós

19.7.26

Entendemos mucho de Santos y de Inocentes en España

Lo que debería ser más auténtico de la película los Santos Inocentes es que ya no quedaran ni Santos ni Inocentes. Pero seguimos jugando a engañarnos. Incluso, a dejarnos engañar.

En España abundan los Santos, y nos hacen creer que todos somos unos Inocentes, a los que es muy sencillo engañar.

En estos tiempos de mentiras bien organizadas para joder, lo de menos es contar con un día de Santos Inocentes, pues nos engañan todos los demás que tiene el año. Bajamos la guardia y nos la meten sin darnos cuenta.

Creo que poner el muñequito en la espalda en un día determinado es bullying aunque sea entre adultos, que por cierto son los que más bullying sufren y nos lo callamos. 

¿O no es eso lo que se sufre en muchos talleres y empresas donde la calidad del trato humano brilla por su ausencia? 

La indignidad laboral es tratar de inocentes a los que tienen que soportar las injusticias de relación y de sueldo, porque no hay otra cosa en el mercado laboral y toca aguantar.


19.6.26

La Inteligencia Artificial y la Salud


Aunque de forma general, solo de pensar en la entrada de la IA (Inteligencia Artificial) en los temas de Salud, nos produce pánico, hay que empezar a entender su funcionamiento, sus virtudes y sus riesgos; pero sí parece imparable su entrada casi a saco, en temas tan sensibles como la salud. Y hay que conocer en qué punto estamos.

La entrada de la IA está marcando un antes y un después en la forma en que se gestiona la salud y a su vez la sanidad, y que de alguna manera nos puede afectar a todos, directa o indirectamente, cuando ya hay varias empresas muy avanzadas en inteligencia artificial que han lanzado casi al mismo tiempo plataformas de IA diseñadas específicamente para hospitales, clínicas y pacientes.

Son proyectos reales de IA ya activos y funcionando en diversos tipos de consultas, incluso públicas, y que suponen una apuesta directa por entrar la IA en uno de los sectores más complejos y sensibles que existen, y también más rentables a nivel económico complejo. En la salud privada de momento, como un componente que parece de calidad aunque no lo sea.

El contexto de la sanidad vive una presión constante, cada vez hay más pacientes con más enfermedades crónicas por el envejecimiento de la sociedad o el aumento de los años de vida válida y que debemos cuidar, y más pruebas necesarias para controlar más enfermedades crónicas y más información que procesar al mismo tiempo por parte de los profesionales sanitarios.

El personal profesional de la Salud dedica una parte enorme de su jornada a rellenar formularios, revisar y ampliar historiales y gestionar la burocracia. Rebajar esa presión es un avance para dejarles más horas al mes para atender de lo que realmente saben.

Los nuevos avances médicos además, están dispersos entre miles de estudios, guías y bases de datos, y todo esto hace que el sistema de aprendizaje constante sea cada vez más difícil de sostener por falta de tiempo.

En estos nuevos escenarios, la IA aparece como una posible ayuda, no para sustituir a los profesionales sino para descargarles de tareas repetitivas y ayudarles a manejar volúmenes de información que ya superan la capacidad humana.

También existen ya versiones de AI pensadas para los pacientes y su salud.

La idea es convertir la IA en una especie de consulta al experto artificial pero con una base de datos tremenda, que por una parte acompaña y ayuda (nunca sustituye) al médico en su razonamiento clínico

Y en la práctica esto podría servir para que un médico subiera el historial completo de un paciente a su IA, con una enfermedad compleja bien explicada, y pedirle a la IA que lo resuma, que identifique los factores de riesgo más relevantes o que lo compare con las guías clínicas más recientes. Eso de hecho ya lo hacen las IA para los usuarios particulares. 

También podría el médico preguntar algo tan concreto como: ¿Qué dicen los últimos estudios sobre un determinado tratamiento?, y recibir una respuesta basada en literatura científica con referencias, logrando una conexión científica, sabiendo que las respuestas se apoyan en estudios reales, pues se indica de dónde salen los datos, lo que permite al médico verificar la fuente y tomar la decisión final.

Estas nuevas IA se puede integrar con los sistemas internos de los hospitales de cada país, de modo que las recomendaciones tengan en cuenta los protocolos y normas de cada centro. Modelos abiertos a las consultas de los profesionales y que se van constantemente actualizando.

Al mismo tiempo ya se ha lanzado una versión de IA dirigida al público en general, al paciente, que permite conectar historiales médicos y datos de salud personales. La idea es ofrecer respuestas más ajustadas a cada persona, con una visión global de su estado de salud.

Un paciente puede subir sus análisis de sangre, sus informes médicos y los datos de su reloj inteligente y pedir una explicación conjunta de todo ello. A su vez estos sistemas hacen preguntas, analizan las respuestas, e incluso en algunos casos son capaces de entender la modulación de la voz, para detectar problemas si es una herramienta que se utiliza de forma constante por el propio paciente.

Hay claros interrogantes importantes sobre la privacidad y el posible uso de los datos de la IA, algo que no sucede tanto si solo es un consultor para automatizar procesos complejos de salud, o solo administrativos, que también suponen un alto tiempo de los profesionales.

Cuando se trabaja con información tan sensible como la salud, toda la IA pone mucho énfasis en el comportamiento ético de todos sus modelos, intentando limitar respuestas peligrosas o no adecuadas. Y que esos datos NUNCA salgan del ámbito privado.

Una cosa es ayudar a los profesionales a pensar mejor, a comprender mejor cada caso y apoyarse en la evidencia científica para que el sistema funcione mejor, automatizando trámites validaciones y procesos que consumen una enorme cantidad de tiempo. 

Y otra cosa es que rebajemos los enormes procesos burocráticos y creamos que también se puede lograr restar procesos de humanización sanitaria. La máquina que mueve la IA debe ser consultada por un profesional médico, si queremos validar sus respuestas.

Pero seamos positivos. Un médico podría analizar en segundos la investigación más reciente sobre una enfermedad rara y sus síntomas, y esto podría traducirse en menos errores y mejores diagnósticos y tratamientos, menos retrasos y más tiempo para el trato humano con el paciente.

Pero también existe el riesgo si convertimos la IA como una herramienta de consumo abierto, con datos médicos a disposición de varios caminos, y por ello nos ofrece interpretaciones personalizadas, pues es fácil que el usuario le otorgue a esa IA más autoridad de la que debería, y existe el peligro de que un paciente retrase una consulta real porque una IA ya le ha dado una respuesta tranquilizadora. O que los datos salgan del ámbito totalmente privado, y se utilicen de forma bastarda. 

O, al contrario, que la interpretación que se hace de la respuesta de la IA como consultor abierto a todo el mundo, haga que las personas se conviertan en pacientes, sin tener que serlo por magnificar la persona lo que nos dice la máquina. Hay que saber interpretar lo que nos dicen las máquinas.

Es muy probable que llegue un momento —y puede que no tardando mucho—, en el que no se considera lógico que un profesional sanitario no utilice la inteligencia artificial para validar un tratamiento, un diagnóstico, y utilizar la IA sea en muchos sentidos el primer paso que acompañe a la atención sanitaria.

Ya hay seguros médicos que lo primero que hacen es filtrar la llamada telefónica para ver hacia dónde hay que derivar al paciente, un triaje con IA que hay que saber programar muy bien. Perdemos humanismo, aunque ganemos estadísticamente eficacia.

Ojalá estas aplicaciones alcancen los niveles de seguridad y fiabilidad necesarios, para poder implementarse de forma generalizada. Pero mucho cuidado, pues la Salud necesita humanidad a su alrededor.

El contacto humano también cura, sana, y siempre diagnostica, es imprescindible siempre.

Como una herramienta más, puede ser fabulosa la IA, como algo que sustituya a la humanidad del facultativo no será posible, pues la persona débil que se ha convertido en paciente, necesita ese calor que da la humanidad de quien le escucha.

17.6.26

Diferencias entre la Salud y la Sanidad?


Los ingleses usan los nombres de "health care" y "healthcare" para hablar de cuidados en salud y asistencia sanitaria. En castellano sería un poco la traducción para diferenciar la Salud y Sanidad. Dos palabras similares, que a veces confundimos.

Y ni es lo mismo, ni los profesionales o los objetivos que se dedican a estos dos temas, son los mismos.

Como ciudadanos y personas, debemos cuidar nuestra Salud.

Como ciudadanos y pacientes tenemos que admitir que sean los sanitarios los que nos cuiden si tenemos problemas de salud. Y debemos exigir una Sanidad Pública de calidad.

A veces es complicado pasar de ser persona libre a ser paciente, pero hay que admitirlo aunque sea duro, y por ello hay que cuidar antes y por nosotros, todo lo referente a la Salud.

Debemos responsabilizarnos de nuestra Salud.

Admitiendo que incluso así, nos fallará y tendremos que acudir a la Sanidad.

La Salud eres tú. Soy yo. La Sanidad en cambio, somos todos.

Fumar es tu decisión, pero cuando nos afecta a todos es un tema en el que debemos opinar.

Y por eso, aunque nos llenan constantemente de asuntos que se refieren a la Sanidad y a sus deficiencias, no escuchamos tantas voces hablando de la Salud y de nuestras responsabilidades personales para cuidarla.

Admitimos que la Sanidad está mal, floja, vacía incluso. Pero no hacemos lo suficiente para cuidar nuestra Salud, o para dotar la Sanidad de más recursos y nuestra Salud de más defensas.

Se dice que la Sanidad afecta al 25% del sistema de Salud de las personas, y que el restante 75% de esa Salud depende de las decisiones que vamos tomando cada uno de nosotros.

Nota.: La imagen está generada por Inteligencia Artificial, no es ningún quirófano real.

7.6.26

Cartel por la Ley de Sucesión en España. Año 1947


En las Dictaduras también se vota. Poco, es cierto, con trampas, pero se vota. Sin campañas libres que pidan el voto de una forma o de la contraria, pero se vota para disimular, para darle carácter legal a algunas de las decisiones que toman los dictadores.

Este cartel es de la Campaña Electoral del 6 de junio de 1947 para votar en el Referéndum de Sucesión de España. Con una Ley hecha a medida, se instauraba la Monarquía de nuevo, pero se legitimaba a Franco como Jefe de Estado vitalicio. Iba a ser una Monarquía sin Monarca, sin Rey, para que no mandara como Jefe de Estado.

Era la primera ocasión que se votaba en España tras la Guerra Civil, tras el sangriento Golpe de Estado de Franco.

Como es lógico el resultado estaba cantado de antemano. Pero por si hubiera dudas, votar era obligatorio y a los trabajadores se les exigía que llevaran a la empresa un certificado como que habían ido a votar. 

El truco o el trato de esta exigencia, para que además pareciera normal, es que las Pagas Extras del 18 de Julio, la hoy Paga Extra de Verano, era en aquellos años un "regalo" del Estado que se cobraba o no se cobraba, según quería el mismo Estado. 

Quien no iba a votar y entregaba el certificado, se quedaba sin cobrar la Paga del 18 de Julio, y en tiempos de gran necesidad y hambre, eso parecía imposible.

Con una participación de casi el 89% de los electores, el 93% votó que sí a esa Ley de Sucesión, con un 4,7% en contra y un 2,3% de votos nulos o blancos. No hubo voces pidiendo el NO, pues no era posible.


5.6.26

La IA y las personas mayores. Usos y aprendizaje

Durante excesivos años hemos ido diciendo que las personas mayores no se habían podido enganchar a las Nuevas Tecnologías. Era relativamente cierto, pero eso ha cambiado por Ley Natural. Muchos ya no están, y otros que hemos ido entrando, llevamos 40 años con los teclados.

Ahora viene la duda de la aceptación de la IA por parte de las personas más mayores. ¿Hay dudas, es válido, hay que promocionarlo?

De entrada es fundamental tener Voluntariado Tecnológico para ayudar a las personas mayores. Que pueden ser los hijos o los nietos. Con calma, con paciencia, pues las personas mayores venimos de otros espacios y nos cuestionamos todo desde otra óptica.

La capacitación digital de personas mayores, a los que se les enseña a aprovechar mejor las apps de su móvil, a usar la IA o a simplemente entretenerse con las nuevas tecnologías, es fundamental para ampliar su calidad de vida, su entretenimiento, y abrirles la mente a nuevas opciones.

Jugar con máquinas es también un buen ejercicio de entretenimiento y de alimentar nuestro cerebro. 

Entender qué se puede hacer con la IA es otro, y no solo hablo de crear imágenes, es un excelente ejercicio de integración con el mundo que nos rodea, tengamos la edad que tengamos.

La relación entre la Inteligencia Artificial (IA) y las personas mayores es uno de los campos más prometedores de los próximos años. Y además tiene una particularidad interesante: muchas veces se presenta la IA como una tecnología para jóvenes, cuando en realidad puede ser especialmente útil para personas de 65, 75 u 85 años. Y no, no hablo (sólo) de hacer consultas médicas o de calidad de vida.

Hablo de mantener la actividad intelectual, combatir la soledad no deseada, facilitar nuevos aprendizajes entretenidos, estimular la memoria, desarrollar aficiones nuevas o ampliar los conocimientos de las anteriores, y prolongar la autonomía personal. 

Es decir, "estar más presentes en el nuevo mundo" aprovechándose de lo que en cada momento tenemos.

Muchos de nosotros vivimos en su momento la llegada de la televisión y más todavía la televisión a color y la televisión a la carta, vimos la popularización del teléfono inteligente que además es cámara de vídeo, o la llegada de la informática doméstica e internet. La IA podría ser otro de esos grandes cambios lógicos. 

Sin miedos, pues es una máquina controlada por humanos. Efectivamente, los humanos a veces somos unos bichos torres, pero esa es otra derivada.

Muchas personas jubiladas disponen de algo muy valioso, su tiempo para aprender lo que les guste. Y a la vez, su tiempo para repartir experiencia y trabajos menores.

La IA puede ayudar a estudiar historia, arte, literatura, fotografía, idiomas, informática, jardinería, filosofía o astronomía, por poner algunos ejemplos al tuntún. Y además puede adaptar las explicaciones al nivel que ya tenga cada persona.

La IA puede formularnos preguntas y ordenar nuestras respuestas. La IA puede proponer ejercicios de memoria, juegos de lógica, asociaciones de palabras, ejercicios de cálculo mental y de atención, ayudarnos en escritura creativa o poesía visual, o algo mucho más simple, ayudarnos a la resolución de problemas de todo tipo. 

Y además la IA es capaz de ayudarnos a escribir recuerdos propios y a ordenar todo, añadiendo datos a lo que le proponemos.

La IA no sustituye a los amigos, ni a la familia, ni se puede comparar a unas buenas relaciones humanas. Pero sí puede actuar como interlocutor nuestro a cualquier hora y ante cualquier duda o problema.

Puede ser un apoyo intelectual y social si necesitamos hablar con alguien, pues es también una herramienta de conversación. A cualquier hora, sobre cualquier tema.

Muchas personas mayores tienen intereses muy específicos que a veces encuentran poca atención en su entorno. Desde hace muchos años los que éramos diferentes teníamos pocas opciones de intercambiar datos u opiniones, y que ahora aunque nos suene a barbaridad, pueden encontrar ayuda en la IA, compañía y comunicación. No es lo mejor, ni lo correcto, pero a veces es lo inevitable.


4.6.26

Propinas e impuestos en los EEUU

Para los que van la primera vez a los EEUU esto les puede resultar curioso pero además de legal es obligatorio. A diferencia de lo que sucede en España, en New York y en todos los Estados Unidos, los impuestos locales no van incluidos en el precio que marca la etiqueta o la carta de precios y se cobran a la hora de pagar, aumentando el precio final. 

Si a eso le añadimos las propinas, que en algunos sectores de servicios son obligatorias —aunque parezca esto imposible— nos encontramos con unos precios finales que aumentan de forma considerablemente el precio final a pagar.

Sobre el precio marcado en la estantería o la etiqueta, en New York hay que aumentar un 0,38% de impuesto metropolitano. Más otro 4,5% de impuesto de ciudad y otro 4% de impuesto del Estado. En total un 8,88% sobre el precio que nos imaginábamos, aunque estas cantidades pueden varias según el año en que lo analicemos. 

Y como sucede en España, no todos los productos tienen el mismo impuesto, depende de si son considerados de lujo, de primera necesidad o de uso corriente.

Las propinas son otro añadido. Cuando eres atendido por una persona hay que "pagarle" la propina. No es necesario si es un supermercado o una tienda de regalos y ropa. Generalmente es obligatorio en taxi, cafeterías, restaurantes y similares. 

Incluso si dejas menos de las que se considera mínimas, ellos mismos te lo dicen y no te cobran hasta que dejas la cantidad requerida. Puede parecer extraño, pero es cierto, sobre todo en cafeterías y restaurantes.

Puedes dar la propina que tu creas conveniente, pero en muchos sitios tanto al presentarte la nota o factura, como al pagar con tarjeta, te dan ya tres opciones para que elijas. Un 15%, un 20% y un 25%. No es poca cosa, efectivamente.

Sobre todo si eres turista. 

Y si pagas con tarjeta tienes dos opciones. Decirle que te lo aumenten sobre la nota o dejar la propina en dinero efectivo. Las propinas son un buen ejercicio para ir quitándose las monedas pequeñas que nos vayan sobrando, y que no admiten cambio bancario al llegar a nuestro país.

También es habitual que al pagar con tarjeta te presenten una pantalla con alguna opción de dar algún donativo para alguna causa solidaria. Donde además de poder entregar una cantidad que se suma a la factura final, puedes decir con toda tranquilidad que NO, thank you.


8.4.26

Los jóvenes no se afilian a los sindicatos


Los datos son tozudos y duros. Solo el 18% de los jóvenes ya trabajadores, hasta los 45 años de edad —es decir, incluso ya no tan jovenes—, están afiliados a un sindicato. Esta cifra es tremenda, es muy baja, es un síntoma de la enfermedad tan bien tratada por los empresarios y los que no quieren que los trabajadores tengan ni fuerza, ni unión, ni conciencia de clase.

¿Para qué se va a afiliar a un sindicato alguien que trabaja desde las 6 de la mañana, si no se considera un trabajador, si no es de clase obrera, sino de Clase Media?

¿Si además está convencido de que los que dirigen los sindicatos son todavía peores que los que dirigen los partidos políticos?

Estos marcos mentales han calado tan bien entre los trabajadores, que están más afiliados a seguros de decesos que a sindicatos.

La franja de 25 a 45 años representa aproximadamente 12,7 millones de personas en España según el padrón de 2024. No todos están trabajando y eso hace que en porcentaje del 18% no corresponda exactamente.

En Seguros de Decesos hay una estimación para 25-45 años, de entre 4,5 y 5,5 millones de personas aseguradas en este tipo de seguros de entierro. Jopetas.

En Seguro de Vida hay una estimación para 25-45 años de aproximadamente 9,5 a 10 millones de personas. Es, con diferencia, el seguro más contratado en esta franja de edad, ligado fundamentalmente a hipotecas y cargas familiares.

En Seguro de Hogar hay una estimación para entre los 25 a 45 años de entre 5 y 7 millones de personas, con una tasa de penetración probablemente inferior a la media nacional por el alto porcentaje de esta generación que vive de alquiler o en casa familiar.

En cambio personas afiliadas a un Sindicato de Clase hay entre 1,2 y 1,6 millones de personas de entre los 25 a 45 años. En cálculos más optimistas se suben hasta los 2,3 millones de personas, pues no en todos los estudios se entiende igual qué es un sindicato de clase.

Casi tres veces más, los jóvenes hasta los 45 años, piensan en asegurarse el entierro que pertenecer a un sindicato para que negocie convenios, defienda sus intereses laborales, logre beneficios laborales para todo el que trabaja por cuenta ajena. Las conclusiones que las ponga mentalmente cada uno.

3.4.26

Consejos para dormir relajados

Dormir es muy necesario e imprescindible para vivir, dormir bien y descansando lo necesario también. 

Pero para muchas personas esto no es sencillo y tienen que recurrir a la química para ayudarse en la relajación necesaria antes de lograr el descanso. 

Sin la intención de que se abandonen los consejos médicos y las medicaciones que se nos dan para ayudar a dormir, podemos intentar algunas sencillas técnicas que nos ayudarán a dormir mejor.

Hay que estar cómodos en la cama, en una temperatura agradable, no mucho calor, tapados o no, pero con una ropa cómoda y que no pese mucho. Si somos altos, que los pies no queden encogidos entre el final de las sábanas. La almohada debe ser de nuestro gusto, y aquí cada persona tenemos nuestra necesidad.

Debemos acudir a la cama relajados tras unos pequeños ejercicios de respiración, una ducha o cualquier otro mecanismo en el que confiemos para ello nos debe servir. 

Si tenemos pareja, antes de iniciar los ejercicios que comento a continuación, es mejor despedirse de la pareja y tranquilizarse del todo. Debemos estar mentalmente solos, sin hablar con nadie.

Respiremos tranquilamente durante un par de minutos, dejemos que la respiración sea notada por nuestro cuerpo, inspiremos y expiremos notado como el nuevo aire entra y sale. Poco a poco nos iremos relajando.

Analicemos el día ya acabado, veamos mentalmente qué hemos hecho, qué de positivo ha tenido el día, qué no hemos podido completar y que dejamos aparcado hasta mañana. No debe pesarnos lo que queda, sino asumir que a partir de este momento hay que dejarlo separado y proceder a relajarnos.

Pensemos mentalmente qué hemos hecho que merezca ser recordado por lo positivo, lo que merece la pena asumir como que ha servido para ser más felices tanto nosotros como los que nos rodean, lo que merece ser analizado para ver cómo ha afectado a nuestros círculos.

Tranquilamente debemos repasar lo realizado y ver si hay otras maneras de poder hacerlo para todavía mejorarlas más y poder llegar a más gente. 

Si nos quieren invadir pensamientos negativos, acciones de las que no queremos acordarnos, simplemente tenemos que hablar con nosotros y ordenarnos en silencio que ahora no vamos a hablar, a pensar, a discernir sobre estos temas. Que ahora es el momento de ser positivos y de avanzar entre la calma en la búsqueda de la tranquilidad.

La oscuridad es muy importante, como lo es tener los pies calientes. Mantenga un horario de acostarse lo más habitual posible. Tome una o dos frutas antes de irse a la cama que no sean muy dulces. Y recuerde que el silencio es muy importante. A veces es importante ponerse tapones lo más cómodos posibles. Hay de varios modelos.

Todos somos inmigrantes, o hijos de inmigrantes

Dentro de las tonterías que cada uno tenemos que soportar, es habitual escuchar o leer algunas consideraciones racistas escondidas que me preocupan por la falta de educación escolar y social que suponen.

El nacionalismo exacerbado siempre es peligroso, y curiosamente el nacionalismo normal es positivo. Pero no sabemos explicar las diferencias entre uno y otro.

Un ejemplo. No es lo mismo el socialismo que el nacionalsocialismo. El primero es de izquierdas y el segundo de extrema derecha, por poner ejemplos similares.

Leo y escucho a favor del viento super conservador que nos invade, que los españoles son lo primero, que lo que hay en España debe ser para los españoles, etc. etc. 

¿Sabemos qué somos los españoles, qué representamos en el mundo? 

Los españoles somos tan poca cosa que en cuanto salimos de este espacio minúsculo, somos extranjeros e inmigrantes. Excepto que seamos ricos, es decir, igual que nos sucede aquí con los que vienen desde otros países.

En realidad no somos racistas, sino clasistas. Si quien se acerca es millonario le vemos su cultura, costumbres, piel o color de otra forma más respetable.

Este año he estado casi dos meses en diferentes países, sintiéndome turista porque llevaba una tarjeta Visa. Si no hubiera llevado esa tarjeta de plástico con dinero hubiera sido un puto inmigrante. Un latino de mierda en los EEUU o en Europa fuera de la UE.

Pero como españoles nos sentimos mejores, diferentes y elegidos…, mientras no salimos de nuestra cueva. A trabajar, a estudiar o a mirar el mundo. 

Pues si salimos, además de aprender a mirar, nos damos cuenta que en realidad somos tan solo personas. 

Maravillosamente personas. Eso, si.

También se nos olvida enseguida que nuestro padres y abuelos fueron inmigrantes. Incluso muchos de ellos lo fueron sin salir de España. 

Y eran tratados en sus tierras de acogida como putos inmigrantes que venían a trabajar mal y barato, a joder el trabajo de los nativos como decimos ahora. Aunque vinieran de Soria o de Almería.

Hoy lo son nuestros hijos que van a estudiar o trabajar a otros países y son mirados por algunos ciudadanos como algunos de nosotros miramos a los diferentes. En muchos pueblos al forastero se le mira por encima del hombro cuando llega a vivir o trabajar, aunque sea de dos pueblos más allá.

Lo curioso es que muchos de estos insolidarios, dicen llamarse cristianos.


2.4.26

La solución viene teniendo esperanza

A veces es tan sencillo y duro encontrar otro punto de vista, tan complicado y delicado salir de un estado de caos, como simplemente tener esperanza. 

Este cartel está en el aeropuerto de Kuala Lumpur y lo han puesto los familiares de las presuntas víctimas del avión desaparecido en Malaysia en 2014.

Solo les queda la esperanza de que nada sea como ellos creen que ya ha sido. 

Pero esa esperanza les sirve para asumir lo más duro, para prepararse ante lo que va a venir. 

Es extraordinaria la capacidad del ser humanos en adaptarse para sobrevivir a los malos golpes. Muchas veces simplemente teniendo esperanza. 

Lo que tenga que ser será, pero hay que saber adaptarlo en el interior para que no sea todavía peor.

La posible esperanza de los desesperados

Cuando se cierra el cielo sobre tus cabezas y nada parece alumbrar el día a día, cuando todo se ve negro y nada parece alimentar la esperanza necesaria para seguir peleando, debemos recapacitar y buscar aquellos caminos que otras veces nos sirvieron para avanzar, porque siempre es necesario tener esperanza en que nosotros mismos somos suficientes para darnos ánimos de supervivencia. 

Somos los amigos más cercanos de nosotros mismos.

La vida es maravillosa, solo que a veces no somos capaces de encontrar el color correcto de verla bien, no acertamos con la compañía o con la exigencia, no somos capaces de recapacitar y darnos ánimos.

La vida es lo que tenemos, y con ella otros equipajes siempre menores.

Cuando la tristeza sea tanta que pensemos que ya no es posible tener más, debemos solicitar ayuda urgente.

12.2.26

El Trumpismo también está en España


Estamos desde Europa, criticando a Donald Trump y con toda la razón, por lo que esta haciendo con los (presuntos) emigrantes en los EEUU, inclusos niños. Y aquí es España, estamos aumentando el número de votos hacia VOX, que quiere hacer lo mismo que los americanos del Norte rancios. 

Criticamos a los demás pensando que eso está muy lejos, y no nos damos cuenta que aquí va a pasar lo mismo. 

¿Qué piensa toda esa gente que vota a estos personajillos sin escrúpulos? ¿Van a misa los domingos y se sientes cristianos? 

Y otra cosa que quiero señalar tras las elecciones de Extremadura y Aragón

Todos esos pueblos que votan en contra de los emigrantes, y que suele ser donde más hay, porque hacen el trabajo que no quieren hacer los señoritos de turno, que por cierto son los que se llevan el dinero de sus trabajos a veces esclavista, ¿qué pasa? ¿van hacer ellos los trabajos sucios?, ¿van a querer cobrar cuatro euros en 12 horas de trabajo agachándose?, ¿han pensado que se les acabo el chollo de ser los jefes para ser los criados de sus propios campos? 

Aparte de querer echar a los de fuera, y querer llevarse el agua del Ebro, ¿que más cosas quieren hacer, los que ya no volverán por Aragón

¡Ah! Sí, quitar la sanidad pública y universal y los pobres trabajadores sin papeles que se mueran si se ponen enfermos, pues ya no rinden igual. 

Es cierto que la gente está desencantada, puede ser sin duda, que se quejan de los impuestos sin comparar con Europa, eso también. 

Pero si no pagamos y apoyamos todos un poco, ¿cómo vamos a poder tener, lo que tenemos? Sanidad, educación, y todo lo que tenemos en este Estado de Bienestar, que está regular. Puede ser que podría estar mejor, si. 

Pero votando a estos señoritos de pacotilla que odian a la sociedad que trabaja, todavía conseguiremos menos.

Medranica

30.1.26

Ken Stern y la longevidad con calidad


Voy hablar de longevidad, y me traigo para ello palabras de Ken Stern que es un autor, pensador y promotor de la investigación sobre la longevidad y el envejecimiento activo. Es ampliamente conocido como fundador y presidente de The Longevity Project (El Proyecto de Longevidad), una iniciativa que busca generar conversación, investigación y acción social sobre las implicaciones de vivir más años en la sociedad contemporánea. Gran parte de estas líneas que vienes son del diario La Vanguardia,

Tiene una trayectoria profesional sólida en medios y liderazgo, y ha pasado de dirigir grandes organizaciones de comunicación a centrarse en el estudio del envejecimiento desde una perspectiva social y cultural.

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Su idea principal es que no son las dietas o el ejercicio físico (ambos importantes) los factores más determinantes para vivir más tiempo y mejor, sino las relaciones sociales profundas, comunidad e involucración significativa en la vida cotidiana.

Sus enfoques sobre estos temas combinan evidencia científicas con experiencias humanas y contextos culturales diversos, lo que lo convierte en un referente accesible para públicos amplios, interesados en la longevidad como fenómeno social, no solo como un tema médico.

Ha visitado varios países con altas expectativas de vida —Japón, Corea del Sur, Singapur, Italia y España— para estudiar prácticas y entornos que favorecen el envejecimiento saludable. Visitó hace poco tiempo la provincia de Ourense buscando los motivos de por qué tiene una proporción notable de centenarios con buena calidad de vida, incorporando estas observaciones en sus trabajos.

Veamos algunas frases de este pensador:

El verdadero riesgo no es envejecer, sino hacerlo desconectados, invisibles y sin propósito.

¿Qué haces con 20 años extra de vida si te jubilas a los 65? ¿Cómo encuentras propósito, ingresos o comunidad cuando el guion clásico —estudiar, trabajar, retirarte— deja de funcionar?

La verdadera cuestión no es vivir más, sino cómo reorganizamos la vida para que esos años extra tengan salud, sentido y equidad. Ahí entendí que la longevidad es un reto social, no solo médico.

Porque la buena salud empieza fuera de la consulta del médico. La atención sanitaria importa, pero pesan mucho más el entorno en el que vivimos, las relaciones sociales y cómo organizamos nuestra vida. La longevidad no se decide solo en hospitales, sino en la vida cotidiana, y por eso es también una cuestión social y política.

Seguimos creyendo que a partir de los 65 toca apartarse, cuando en realidad muchas personas tienen por delante décadas de vida activa y con sentido. Ese enfoque daña el propósito, la autoestima y también la salud, y no es solo un problema individual, sino social.

Fallamos en tres cosas clave: seguimos creyendo que la segunda mitad de la vida vale menos, mantenemos reglas obsoletas sobre estudio, trabajo y jubilación, e infravaloramos el papel del propósito y la conexión social en la salud.

Acertamos al hablar de nutrición o ejercicio, pero dejamos fuera lo esencial: cómo vivimos, cómo nos relacionamos y si tenemos razones para levantarnos cada día.

En sociedades cada vez más envejecidas no podemos depender del coche ni de recorrer largas distancias. Las ciudades que acercan servicios y facilitan la vida cotidiana, como Barcelona, van en la buena dirección. En países como Estados Unidos el reto es mayor, porque muchas comunidades se diseñaron para ir lejos y rápido. Eso obliga a repensar el urbanismo, el transporte y la infraestructura social para adaptarlos a una población mucho más mayor.

El lugar donde vivimos influye en cuánto y cómo vivimos. Estudiamos comunidades pobres que vivían más de lo esperado y viajamos a Presidio County, uno de los condados más pobres de Texas. No había hospitales cercanos ni fórmulas milagro, pero sí familias multigeneracionales, vecinos que se cuidaban y una vida comunitaria muy fuerte. Ahí entendí que la conexión social no es un complemento: es un pilar real de la longevidad.

Quienes envejecen mejor no viven anclados en el pasado, sino orientados al presente y al futuro. Suelen tener un propósito hoy y curiosidad por lo que viene.

Seguimos entendiendo la salud casi solo desde la medicina y nos cuesta ver cómo la soledad también enferma.

Las comunidades funcionan mejor cuando ofrecen oportunidades reales para aprender, participar y sentirse útil a cualquier edad, y cuando no separan generaciones, sino que las hacen convivir en viviendas, escuelas o espacios comunes. Esa conexión es “salud social”.

Hay un culto casi universal a la juventud: las personas mayores apenas aparecen en los medios de comunicación y, cuando lo hacen, suele ser asociadas al declive. Y eso no es inocente. La narrativa social influye en cómo nos vemos y en cómo envejecemos.

Sabemos mucho sobre los problemas de la vejez y, a veces, sobre casos excepcionales, pero casi no vemos a personas corrientes que siguen aportando, creando y participando después de los 60 o 70. Esas vidas cotidianas muestran el verdadero valor y son las menos visibles.

Durante más de un siglo hemos vivido con un modelo rígido de tres etapas: estudiar, trabajar y retirarse, creado hace 150 años y tratado como una ley natural. Ya no tiene sentido dejar de aprender a los 20 ni pensar el trabajo como un bloque cerrado hasta los 65.

Necesitamos formación continua, pausas, reinvención y trayectorias más flexibles. El modelo antiguo se está rompiendo; ahora toca diseñar el nuevo, porque, aunque hemos ganado 30 años de vida, pero seguimos viviendo como si fuéramos a morir a los 70.

En sociedades más longevas, repensar cómo nos relacionamos y participamos no solo mejora la salud individual, también fortalece el tejido democrático.

Quiero vivir rodeado de amigos y familia, dónde y con quién vivimos importa más de lo que creemos. No quiero acabar en un lugar lleno de desconocidos, sino cerca de las personas a las que quiero.

Veo a muchos amigos retirarse sin saber qué hacer después. Yo espero que mi longevidad consista en empezar nuevas etapas, no en ir cerrándolas. El verdadero riesgo no es envejecer, es hacerlo desconectados, sin propósito, invisibles. Eso mata más rápido que cualquier enfermedad.

En Europa he visto culturas que respetan a las personas mayores y reconocen su papel en la comunidad. Entienden la longevidad no como un problema, sino como una etapa con valor propio, es una aportación esencial para aprender a vivir vidas más largas… y más plenas.