Ser fotógrafo con palabras

Hoy me consultaban sobre técnicas para saber retratar, reflejar en un relato imágenes, momentos, paisajes.
Yo le decía que sobre todo escribir, practicar, jugar con las palabras, ponerse retos como elegir un tema, una imagen, una situación y trasladarla al papel desde diferentes puntos de vista.
Puede ser tan sencillo como poner un paisaje delante de tu hoja en blanco y relatar lo que en él ves. a través de la mirada de un niño, de un anciano, de un extranjero.
Practicar empleando diferentes puntos de vista es lo que ayuda a encontrar el tuyo, a dominar el relato, a saber explicar lo que se siente.
Es cierto que muchas veces uno por dentro siente la escena de una manera que luego no es capaz de saberla trasmitir. Se escribe lo mejor que se sabe y al releer se encuentra que aquello no es lo que se pretendía transmitir. No pasa nada, analiza donde te has quedado corto o largo, qué te falta, cuales no tienen la fuerza que deseas reflejar y cuales si. A partir de tu propio análisis, pule y mejora, piensa en darle más profundidad y practica.
Y paara el final, aunque debería ser el inicio, lee.
Repasa de tu biblioteca, las diferentes maneras que cada escritor tiene para saber ser fotógrafo de escenas, para explicarnos lo que él quería que nosotros nos imagináramos.
Leer es el mejor ejercicio para aprender a escribir. Cuando empieces a ser crítico con los escritos ajenos, estarás en el camino de reconocer que vas a prendiendo.

Una llamada telefónica puede cambiar la vida

Una llamada telefónica —piensa por un momento— una simple llamada nos puede cambiar la vida, no solo este día, sino muchos otros días que nos esperan.

Estamos a una sola llamada de teléfono de alcanzar el triunfo o el fracaso, de tener un mes gozoso o una pena, penita, pena. Y esa llamada no depende de nosotros.

Somo tan débiles, tan poco cosa, que nuestro destino se esconde en un sonido, en una decisión que nosotros no podemos modelar. Creemos que dominamos el mundo, al menos el nuestro, y es falso porque todo se puede venir abajo o te puede invadir para los restos… porque otros decidan por ti algo que te afecte profundamente.

Las decisiones importantes muchas veces, no depende de uno, son fruto de una cierta casualidad, de estar en un sitio determinado en un momento dado, de un encuentro fortuito, de una relación que se cruza por casualidad, de un simple: ¡Si!… sin importancia y que te lleva a muchas otras afirmaciones inevitables.

Nos vemos obligados a tener que seguir andando, esto es algo inevitable. Cada día se empieza y se agota, y no se pasa por él de una forma trasparente. 


Se interactúa con la vida, se participa de ella por acción o por omisión y todo deja huella. Y esas decisiones que tomamos, que son muchas veces pequeñas, se agrandan por decisiones que otros toman sin nosotros saberlo.

No estamos solos, no decidimos solos, es imposible no asumir que muchas decisiones de otros nos afectan en gran medida.

Hoy me han llamado por teléfono para que una persona que no conozco, me diga que adquiere una inversión que está a la venta. Eso modifica muchas espectativas que afectan a tres personas. Todavía dos de ellas no lo saben. Yo sí. Pero ellas, ajenas a esta llamada, también verán cambiadas sus vidas a partir del momento en que se les informe.

Tengo en mi mano, ahora, su futuro. Y ellos no lo saben

Una tremenda responsabilidad, fruto de una simple llamada que podía no haberse producido en meses o no producirse nunca.

¿Qué somos? Pues mucho menos de lo que imaginamos.

La cabeza y la decisiones que pesan

A veces la cabeza nos pesa, y es que la tenemos llena.
Nuestro disco duro necesita ser reparado de vez en cuando, necesita un reset, una puesta a punto. De vez en cuando hay que realizarle algunas labores de mantenimiento.
Necesitamos vaciar la caché, tirar a la papelera algunos documentos, parte de nuestra memoria, algunos recuerdos que ya no sirves, odios que se han quedado obsoletos, manías que ya no hacen más que para ocupar espacio y pesar.
Tenemos diversas maneras de limpiar nuestro ordenador cerebral. Sin duda dejarlo apagado unos días, es imprescindible. Pero además hay que conseguir que esos días sean bien aprovechados, y aquí es donde tenemos que poner en práctica algunas medidas imprescindibles.
Todos necesitamos tener todos los días un poco de tiempo propio, un espacio temporal que solo nos pertenezca a nosotros. Fijaros que incluso la tontería del tiempo que pasamos en el servicio si lo sabemos aprovechar, es suficiente para desatascar. Debemos tener un rincón propio, esto es fundamental para seguir vivos de verdad.
Pero de vez en cuando hay que hacer labores más profundas.
Necesitamos borrar el efecto memoria y cambiar de aires, de personas durante unos días, de lugares durante un pequeño tiempo. Es suficiente incluso para notar la falta de lo que se tiene y que no se valora. Nada hay que ponga más en valor nuestra propia vida, que no disponer de ella durante unos días.
Nuestra vida está llena de colores, sabores, olores que no notamos, pero que si desaparecen unos días, si que se nota su falta y sobre todo su recuperación.
Separarnos unos días de nuestra propia vida sirve además para darnos cuenta de que hay otras vidas, de que podemos elegir quedarnos o marcharnos, de que seguimos vivos y con libertad y no atados a una sola vida.
Elegir seguir, es algo que nos da valor, si es algo que realmente es seleccionado, de entre diversas opciones.
Y si no tiene distintas posibilidades, debes buscarlas, aunque solo sea para saber que existen y que si quieres, puedes.

¿Todo lo que crees imprescindible lo será dentro de dos meses?

—¡Perdona!, solo un momento. ¿Te sobran diez minutos de atención? Bueno… solo cinco.

Ya sé que a nadie le sobran unos minutos de la vida, si acaso nos faltan todos los días, pero curiosamente todos los días tienen el mismo tamaño, y todos ellos se completan y no dejan a nadie fuera de entrar y salir de ellos.

Es cierto, si, todos los días vamos dejando cosas sin hacer, cosas que incluso a veces se olvidan. Pero las importantes nunca las dejamos sin completar.

Hoy me gustaría plantearte un ejercicio que sirve para detectar las insatisfacciones, las cosas que no son como nos gustaría, las que no logramos conseguir, las que anhelamos pero que no sabemos muy bien si son o no importantes aunque en ese momento en que las reclamamos nos parecen las mayores.

Coge un papel y escribe. Haz una lista con las 20 cosas que ¡ojalá…!

OJALÁ PUDIERA…

OJALÁ FULANITO FUERA…

OJALÁ AQUELLO SE PUDIERA REPETIR…

OJALÁ TUVIERA CERCA…

Y guarda la hoja una semana, o hasta que la curiosidad o el tiempo libre te permita CASI olvidarla y así poderla rescatar para repasar lo que habías escrito. 


Antes de leerla, vuelves a escribir en otra hoja los 20 ¡Ojalá! de ese momento. Los que sientas más importantes en ese día.

Y entonces revisa las dos hojas.

Haz un análisis serio de las cosas que han desaparecido entre las dos listas e intenta adivinar por qué.

Repite este ejercicio cada el tiempo prudencial que te marques y verás como algunos ¡ojalá! se convierten en realidad y otros dejan de tener sentido e importancia en tu vida. Casi todo es relativo

Y soñé que volaba al pensar y no despertaba

Y soñé que pensaba y pensé entonces en recapacitar. Y me di cuenta de que la locura es una forma real de vida, diferente pero práctica para que los demás no te fijen en su mente con los estereotipos comunes, para que te doten de más libertad, para que te dejen volar y soñar mientras sueñas, que tu vida es tuya y que con ella podrás alcanzar lo que te propongas porque en realidad todos se creen que estás loco. Que tu imbecilidad te disculpa de tu acaso no normal forma de ver, de tus decisiones libres, de tus gritos rebeldes que nadie entiende.
Vuelas entre sueños que vuelas y en el aire ves que eres libre, que puedes mover los brazos y mantenerte, que saltas y subes, que bajas y planeas por encima de todos, que te estrellas si quieres contra la nube o contra el viento de cara que te frena. Vuelas y sientes frío, y encojes los brazos para tomar velocidad en la caída y los abres y frenas, y remontas y sin dejar de mirar al suelo, giras la cabeza un poco para notar rompiendo el aire en tu cara y ¡puñetas!, ¡no estoy sólo!, ¿y vuela la picaraza negra tan rápido como yo?, no, ella va más rápido.
Y dejo de mirar porque me da miedo el grajo oscuro, es muy grande, es tremendo, es… ¿tan pequeño soy yo ahora?, y no dejo de aletear los brazos y al mirarlos no encuentro las plumas, y me entra miedo, soy pequeño y no veo plumas, estoy perdido, no puedo remontar porque el miedo me atrapa, me estoy cayendo en picado, agito histéricamente los brazos, no me frenan, no puedo ya con el aire, no remonto ¡dios!, intento girar y no lo consigo, será el aire, seré yo, ¡será que se me ha olvidado el volar!
Y soñé que volaba, pero reí cuando me encontré en la hierba tumbado, entero y muy cansado del sueño que pensé que soñaba.
Levanté el brazo porque una mano me dolía y observé una pluma de la punta, algo doblada. Con el pico la atusé para dejarla en orden.

Literatura surrealista, literatura abstracta

En arte pictórico es muy normal que se hable o se trabaje sobre bases surrealistas o abstractas. Todos conocemos muy diversos modos de expresión artística y los aceptamos como formas de expresión.

¿Y en literatura? ¿se puede hacer literatura surrealistas o abstracta?

Pues usted puede si lo desea y cree que de esa manera se va a expresar mejor, explorar caminos cercanos a la literatura convencional. Si que se le pide que sea consecuente con sus trabajos, que usted entienda realmente lo que va a crear, porque solo así podrá conseguir que su trabajo le trascienda. O no.
En todo tipo de representación artística, y la literatura lo puede ser, se exige un camino marcado, explorado por el autor, mantenido para crear estilo personal, originalidad, capacidad de expresión para poder llegar de alguna manera a su interlocutor.

Se puede crear basura en arte figurativo y en el abstracto. Es cierto que todos pensamos que la basura es más secilla de "colar" en un arte abstracto, pero lo cierto es, que si algo es malo lo será se emplee el sistema de comunicación que se emplee. Y si es bueno, es posible que solo lo sea para unos pocos, por muy diversos motivos, entre los que no son los más importantes y numerosos el que sólo lo comprenda y descifre una parte de la sociedad. No confíe en su valoración, pensando en que hace algo tan original que no se lo van a tasar, a comprender. Los idiomas son universales, y algo entra o no en el sentimiento, dependiendo de muchos factores.

Si un trabajo literario soporta la lectura, aunque no tenga sentido, si es capaz de llevar a alguien a algún sitio, aunque se juegue con las frases de muy diversas maneras, estaremos creando algo muy interesante.

"Poeta en New York" de Loca es una obra en clave surrealista.

En este enlace puede seguir con el tema y ver las diferencias entre los distintos tipos de vanguardia literaria.
Disfrute.

Somos 16 millones

Un país que consigue poner de acuerdo al 80% de su gente para que vean todos el mismo un programa de televisión, que logra que 16 millones de 46, están más pendientes de un golpe de pierna que de otra cosa, es un país para aplaudir, porque es el inicio de un camino sin explorar.
Nacemos sin tener ni idea de fútbol, no estamos programados para entender esto de correr detrás o delante de una pelota, e incluso después de muchos años de intentos, hay personas que nunca entienden lo que es un fuera de juego. Pero con esfuerzo se logra amar y sentir este ejercicio ajeno, que además agrupa en un ejercicio sedentario a medias, como es el de ver y gritar ante la televisión.
Lograr esto, con lo tonto que resulta ver cómo otros hacen algo sin que el resto hagamos nada que no sea observar, es de premio.
¿Se imaginan si lográramos que estas energías se dedicaran de tanto en tanto, en otros menesteres?
No solicito que se cambie la energía del fútbol como espectador por otro tipo de ejercicio. Digo que igual somos capaces de marcarnos otros objetivos que nunca hemos decidido y aportar a ellos la misma rasmia.
¿Se imaginan 16 millones de 46 recibiendo una lección de modales? ¿de inglés? ¿de cocina? ¿de trato con los desfavorecidos?
Hay que intentarlo.

Cómo conseguir los mejores consejos sencillos y rápidos del mundo

A veces en tu vida, tú mismo has tenido ocasión de ser objeto de consulta para dar consejos antes diversas situaciones. Tus amigas, tu familia, tus compañeros han solicitado directa o indirectamente tu opinión sobre algún tema que les afectaba.

Y tú lo has hecho lo mejor que sabías, y a veces te has sorprendido de que tus propios consejos fueran bueno y funcionaran.

Y a la vez, otras veces has sido tú quien necesitaba consejo, anhelabas la voz ajena que te abriera algunos caminos que te atascaban en tu camino. Y a veces lo has podido solicitar pero otras veces no.
Te propongo un ejercicio muy sencillo, que siempre tendrás a tu alcance y que te sirve para todos los días preparado para trabajar para ti.

Pregúntate.

Si, es así de sencillo.

Coge una página en blanco y escribe una pregunta que necesita respuesta. Y a continuación respóndete, responde a la cuestión.

Yo si que creo que eres capaz.

P- ¿Hago todo lo que debo en esta relación, están de acuerdo conmigo?
R- No, creo que te implicas poco, que esperan más, que tú puedes dar más.
P- ¿Debo realizar ese viaje?
R: Es posible, pero antes de que lo decidas, revisa si estos aspectos que tu bien sabes, te pueden complicar la situación, los tienes sujetos.

Sin duda la visión externa ante los problemas es imprescindible, pero muchas veces escondemos respuestas que no sabemos que están esperando, y la escritura nos puede abrir la ventana y mostrárnoslos. 

Es tan sencillo como forzar el deseo de responder, para que se atreva con una misma, para que al menos dé apuntes que te enseñaran nuevas posibilidades.

Las bibliotecas públicas

Pocos lugares hay en las ciudades modernas que conserven todavía el espíritu griego de la polis, de la ciudad al servicio de la sociedad, como las bibliotecas públicas.
Lugares silenciosos, llenos de historias y de amigos de papel, que viven todos los días de personas que acuden a leer o a estudiar, a trabajar o a cambiar libros.
Todas son distintas pero mantienen un hilo conductor, son recibidores de personas que buscan leer, que coleccionan palabras e información.
Ahora en verano en mi ciudad, dejan de abrir por las tardes y los sábados.
Un mal ejemplo, porque precisamente el verano es un tiempo idóneo para descubrir libros, para perderse por historias ajenas. No me sirve la excusa de que son los jóvenes estudiantes los que más las utilizan, porque una biblioteca está precisamente para enganchar, para servir a la sociedad aunque solos sea con su presencia.
Estoy seguro que cuanto más horas de fiesta laboral, más se lee, y por ello se debería intentar repensar los horarios de apertura.
Mientras tanto, seguiremos peleando para que algún día se abra la Biblioteca Tecnológica Cúbit, un proyecto maltratado, que demuestra lo poco que creen en la cultura algunos políticos. Tal vez les dé miedo.

El vuelo de las cigüeñas

¡Qué rápido pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando mi vida dio un giro de ciento ochenta grados. Como cuando vas por una calle y tuerces la esquina. De repente ya no ves lo que antes tenías delante. El panorama es distinto, lo que era presente y futuro se ha convertido en una imagen del pasado que se borra en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, hay recuerdos que permanecen aferrados a nuestra vida. Como aquel día.

Así empieza el nuevo libro de una amiga, de una escritora que me ayuda a aprender. Sé lo que le costó publicar el primer libro, y cómo ahora, los "niños" van saliendo a la calle con más decisión, con más soltura. Esto de escribir es sencillo, pero lo de publicar muy complicado, así que lo mejor es disfrutar de lo más fácil de todo, escribir y escribir, soñar con letras y no con papel.
El vuelo de este nuevo libro es largo, es profundo, es como otros suyos, un trabajo dirigido a los adultos de 12 años.

El alma saudí


Enciende tu fuego,
¡oh hogar!,
la noche es fría

y el viento brama


Ojalá que cuando alguien pase vea tu fuego

y si atrae a un invitado entonces serás virtuoso


Versos del poeta Hatim Attai, sobre la hospitalidad

El YO (o tú) anciano, el YO sabio. Literatura epistolar

Hoy te voy a proponer un ejercicio que puedes (debes) repetir de tiempo en tiempo. Vas a escribirte una carta a ti mism@. Lo vas a hacer tu… para ti.

La correspondencia, la literatura epistolar, es un sistema literario muy antiguo que puede dar unos resultados muy interesantes si te marcas un personaje emisor (que puedes ser tu mismo u otro personaje inventado) e incluso otro u otros receptores de las misivas.

Por eso el ejercicio te propone no solo que escribas cartas sino que estas sean escritas por diferentes YO. El YO anciano, el YO sabio, el YO abuelo, el YO joven que recuerda su niñez, etc.

Imagínate con 80 años, toda una vida ya utilizada y aprendida, con una sabiduría de quien ya ha recorrido todo el camino y ahora está simplemente disfrutando de la plaza final, en donde todo se ve con una perspectiva mucho más calmada y más sabia. Eres capaz de dar consejos y de ver la vida por encima del resto, porque estás en lo más alto, esperando a que venga la tormenta y te tengas que resguardar o se te lleve en volandas.

Escríbete a ti mismo, al joven o al maduro, a la madre o al hijo, al enfermo que lucha o a la mujer que busca vida. Y disfruta dándote ideas, consejos, ayudándote a encontrar luces y sombras, señalándo las piedras del camino y los mejores lugares para descansar.

Guardas las cartas, reconoce que has disfrutado escribiéndolas, y las vuelves a leer pasados unos meses. Puede que para entonces sean una medicina fabulosa. Sirven para el presente mientras las escribes, pero sobre todo sirven para cuando las lees pasados unos tiempos.

Ana y Mia. Dos esclavas manipuladas por la sociedad

Si eres de las que han accedido a esta entrada en busca de información sobre “Ana y Mia” al leer el título…, estás en el lugar adecuado. No te vayas todavía.

Ana y Mia son dos esclavas sexuales que ayudan a otras esclavas que simplemente están un escalón algo más alto. Son dos eslabones de una cadena perfectamente montada para quitar libertad, para aprovecharse de gente con problemas que sin querer en principio, caen en manos equivocadas.

Si tu tienen problemas —que nadie lo duda— primero respira y relájate, luego piensa que en el mundo millones de personas están peor que tú y aunque esto no te sirva, sí que al menos es un detalle para pensar que debes luchar por ti para poder luchar por ellas. 


Mira a tu alrededor, tienen a mucha gente que te adora aunque tú no lo notes y sobre todo tienes un futuro sin escribir que te espera. Inténtalo, lucha por tu libertad.

Eres (casi) libre para elegir, para decidir por ti misma, te perteneces a tí misma, no te tires a la basura, quiérete un poco más, no te preocupes tanto de los demás y algo más en ti misma.

Durante todo tu vida estarás acompañado de ti, de tu cuerpo —que es una cosa tonta y absurda que cambia con los años— pero sobre todo de tu forma de ser, de tu mente, de tu personalidad. 


Y eso es precisamente lo que te va a diferenciar del resto de vecinos de vida. 

Tu cuerpo no es importante, ya sé que no piensas lo mismo, pero es cuestión de tiempo el que cambies. Lo que debes cultivar es tu forma de ser, tu libertad para ser más fuerte y para poder entregar a los demás todo lo que atesoras que no es —y perdona que insista— tu cuerpo, sino tu forma de ser.

A mi no me importa nada qué caras tengas, me da igual. Pero me gustaría que al leerme, fueras una persona con dos bemoles y con muchas ganas de escribir y conquistar vidas.

Tú decides.

LECCIONES Y MAESTROS - La literatura como acusación

El escritor Mario Vargas Llosa apeló hoy a la "responsabilidad" del autor, ya que, frente a la idea de la literatura como "entretenimiento y diversión", las obras "trascienden lo literario" y "desbordan lo meramente estético".
El escritor peruano defendió que "la buena literatura, la obra maestra, deja siempre un sedimento en la personalidad, la memoria y la sensibilidad del lector" y que "luego, de una forma imprevisible actúa en la conciencia y actos del lector", informa Europa Press. Vargas Llosa definió a la literatura como "la gran acusación" y "la gran requisitoria" de que las sociedades "nunca fueron capaces de aplacar de manera definitiva los anhelos de los seres humanos", ya que para este escritor "la literatura ayuda a vivir, llena los vacíos e insuficiencias de la vida" con "invención y fantasía".
Por su parte, Víctor García de la Concha, definió a Vargas Llosa como un "Odiseo de nuestro tiempo" y un académico "mestizo, peruano y español, emblema de la política lingüística panhispánica". El director de la RAE elogió la "transgresión" que efectúa Vargas Llosa y que consideró consecuencia de sus primeras lecturas, sobre todo la poesía de Rubén Darío o Góngora, junto a obras como la novela de caballerías Tirant lo Blanc o Madame Bovary, entre otras con las que "descubrió la fuerza contestaria de la palabra".
Finalmente, el rector de la UIMP, Salvador Ordóñez, destacó las "constantes y variadas" relaciones del escritor peruano con la institución académica, así como su "personal manera de entroncarse con la tradición novelística" que, con el uso de "elementos míticos" y también de un realismo "que no pretende ser valedor de la realidad", ha conseguido que el autor se encuentre "al margen de muchos clichés del realismo mágico".

Por su posible interés, publico en una entrada el texto de arriba, que es un recorte del periódico El País, del día 16-06-08

Cómo empieza un guión cinematográfico (Siete mesas de billar francés)

El guión nace de la necesidad de contar, ese es mi oficio. Siempre empiezo trabajando con apuntes mínimos. Esta idea me surgió en un viaje en tren Alicante Madrid.
Tres mujeres, de pronto, se ven obligadas a levantar un negocio ruinoso. Pero esto puede ser un guión o cien distintos. Y a partir, de ahí, empecé a trabajar durante 10 intensos meses dedicados exclusivamente a escribir.
Sin pretenderlo me doy cuenta de que son tres personajes vivos y uno muerto. El muerto es como el taco que golpea a los tres personajes vivos y estos son las tres bolas del billar francés que se van sacudiendo entre ellas. Aparece la muerte, los recuerdos, el pasado, la proyección hacia el futuro.
Una se plantea si al espectador esto le aburre, pero no puede estar reprimiendo aquello que le sale de dentro para contar. Lo importante es si el espectador es capaz de seguir esta historia hasta el final y si esta historia le conmueve y le entretiene. Trato de contrarrestar esa tendencia a pensar que según en qué situaciones, no somos capaces de salir, de avanzar. Por eso siempre procuro buscar un final abierto para los personajes, no un final feliz exactamente, pero si un final con posibilidades, quizá es que tenga esa necesidad inconsciente de sacar del atolladero, de ayudar, a los personajes, para colocarlos en situaciones más prometedoras.
Gracia Querejeta, directora de “Siete mesas de billar francés”

Para agotar al adversario, nada como las narraciones

Muy importante y arraigada es la institución de las llamadas "Casas de los Hombres". En estos lugares, la narración de historias es un entretenimiento muy cultivado, siendo un motivo común en el folclore de Micronesia el de agotar al adversario con largas sesiones de historias o simplemente el lograr que se quede dormido.
Rober E. Michel

Consejos del escritor mejicano Carlos Fuentes

Veía a muchos escritores que contaban historias maravillosas y grandes proyectos en los cafés, pero no pasaban del café.
Entonces me di cuenta que la disciplina era fundamental, que había que sentarse a trabajar, que los libros no se escriben solos y que hay que tener un método de disciplina para escribir, lo cual excluía un culto a la inspiración.
Yo no creo en la inspiración.
Oscar Wilde decía: el trabajo literario es 90% nalgas y 10% inspiración. Es sentarse a trabajar. Esperar la inspiración es esperar lo que nunca va a suceder.
Pero hay mucha gente que está esperando la inspiración y ni escribe ni hace nada.

De la revista Psichologies, número 33

CÓMO SERTIRSE BIEN DE MANERA RÁPIDA (ideas para subir el ánimo)

¿Cuánto hace que no se da un capricho?, debe saber que cometer alguna locura cura la locura.
Y pida a su compañía de vida, si él o ella no le da lo que desea, que le ayude a encontrarla. Todos necesitamos de vez en cuando soñar y cumplir los sueños.
Por favor, cuéntenos el suyo, para que otras personas puedas aprender a encontrar caminos nuevos.
No hay milagros, mecachis, bueno al menos demostrados, pero si que puede haber trucos que ayuden a sentirse bien de manera rápida.
Lo malo es que casi todos ellos, requieren de su decisión, que suele ser precisamente, la que falla en las personas que están deprimidas y con la moral baja.
Tiene que ser usted quien decida salir del agujero, esto es tan tonto como imprescindible. Si no quiere poner de su parte, cambie de página.
¿Qué le apetece hacer ahora mismo?
Pues eso es lo primero que tiene que hacer.
Ya, ya lo se, no puede, eso dice al menos. Si de verdad no puede, cambie de elección, pero no abandone su idea para siempre, simplemente póngase un tiempo de demora.
Elija pues lo que sí puede hacer hoy, o a lo sumo mañana.
Sea lo que sea, casi nada es imposible.
A veces se necesita eso una pequeña locura, pero es que el mundo está lleno precisamente de deseos abandonados por no atreverse.
¿Quiere reírse?, busque una buena película en la cartelera y váyase usted sol@, ponga una excusa, mienta un poquito, escápese y disfrute de ese poco de libertad a escondidas.
Es increíble, pero la libertad no compartida con los asiduos, hace milagros.
Como usted hay centeneras en las noches de su ciudad, paseando o simplemente tomando una copa mientras observan como nadie les hace caso. Encontrarlas en un reto, sencillo pero atrevido. No tenga miedo, no debe prometer nada, no se tiene que comprometer, simplemente piense que es todavía posible encontrar a alguien con quien hablar.
¿Le apetece estar sol@? Escápese a la noche de un campo, alejado pocos kilómetros de su ciudad. Siéntese en una piedra del camino y escuche. Respire y admita que huele distinto, marque el lugar en su mente y vuelva cuando otra vez necesite encontrarse con usted, con ese persona que por la noche se esconde en la piedra.
¿Que no dispone de unas horas libres?, eso si que no, usted debe tener todos los días al menos una hora para usted. Su hora. La tiene que pactar, con quien sea, pero la tiene que poseer. Debe incluso que comprarla, recuerde que pagar por unas horas al mes de libertad, puede ser más barato que pagar a un psiquiatra.
¿Cuánto hace que no se da un capricho?, debe saber que cometer alguna locura cura la locura. Y pida a su compañía de vida, si él o ella no le da lo que desea.
Cuéntenos sus dudas y seguro que le podremos ayudar entre todos.

No hagas caso a las críticas cuando escribas (de momento)

Cuando escribas, cuando camines, no pidas la aprobación de los demás, porque si tú mismo no eres capaz de valorarte, los demás que no conocen tus intenciones, tus valías, tus deseos, los serán mucho menos.
Puede que los que te tienen que juzgar no hayan entendido ni la mitad de lo que tú hayas querido transmitir, puede que sean la mitad de justos que tú, puede que están menos preparados que tú para entender lo que has hecho.
Hay personas que sólo se dan cuenta de un pequeño detalle sin importancia, que picotean el conjunto porque no saben ver. ¿Son acaso estos, más importante en su juicio sobre tu obra que tú mismo? ¿te va a estropear un buen relato el comentario de que faltan algunos acentos sin importancia? (si, conozco las tontadas que circulan sobre las comas y los acentos que cambian el sentido de la frase, por eso aviso que “sin importancia”).
Pero puede ser también que los demás no quieran valorarte porque les resta valor a ellos mismos, porque tu trabajo fastidie o moleste, porque no sea de su agrado o no entre en su escala de valores en el mismo lugar en el que tú lo has puesto.
¿Debes valorar lo que otros te juzgan sin saben los porqués, con mayor importancia que lo que te valores tú mismo, si eres el único que conoce todas las motivaciones de tu creación?
Y si no te sientes capaz de ser justo contigo, aprende. Y si no te crees capaz de emitir un juicio sobre tu obra, infórmate y compara. Pero debes ser tú mismo quien decida sobre tu construcción, sobre tu creación. Así, si te equivocas en el juicio, serás el único culpable.
Que nadie te corte las alas para volar con tu libertad, con tu pensamiento, con tu creación.
No te fíes nunca de la opinión de los que no sabes lo que es enfrentarse a una página o un lienzo en blanco.

El derecho a escribir en libertad es tuyo

Tienes derecho a escribir en libertad estés en el país que estés, nadie puede robarte ese derecho. Y si te lo roban debes admitir que estás viviendo en una dictadura. Escribir es un ejercicio personal como lo es pensar y expresarnos.

No te fíes de quien dice que no escribes bien si simplemente lo que tu buscas es gozar y disfrutar, —¡quien es él!— no te dejes robar tu derecho y escribe sin preocuparte de cómo lo haces, todos empezamos desde la nada y muchos continuamos en ella y no por eso dejamos de disfrutar de este ejercicio que nos convierte no solo en más libres sino también en más limpios.

Se aprende escribiendo, practicando, leyendo mucho, se aprende con tiempo.

¿Cuántos utilizan la escritura como terapia?

¿Quién dijo que la escritura es la mejor forma y la menos tóxica, de encontrarte con la felicidad y contigo para seguir caminando, avanzando en tu camino personal?

Ese es el correcto modo de entender la escritura personal.

Todos necesitamos un tiempo de ensimismamiento, de reencuentro con nuestro interior, de tocar con los dedos nuestro pensamiento y purificarlo, darle brillo o aprender a digerirlo. La escritura es un camino. Hay más, sin duda. Pero sin duda también, la escritura es uno de ellos.

Tienes derecho a ser libre, escribe y reclama, que tu voz sea oída, no te importe si por pocas o por muchas personas, sólo con una persona que te lea es suficiente para trascender.

No te preocupes por tus lectores si no vives de ellos, preocúpate de tus ideas, de tí, de tu libertad, de que te sientas a gusto escribiendo.

Eres libre como el agua en la naturaleza, puedes formar parte del todo y abandonarte a que sea el aire quien te mueva. Y mientras tanto, disfruta.

Contra la Depresión: Trucos sencillos para llevar encima

Si, también nos podemos defender de la depresión leve con algunos trucos, para esos días tontos y tristes, vacíos o duros, empleando herramientas sencillas. Más Platón y menos Prozac.

 Haz una lista con 100 cosas que le gustan. Repásala. Parecen muchas, pero poco a poco verás que es posible lograr hacerla. ¡Inténtalo!

 Escucha una sinfonía de Dvorak, o una música que te haya gustado en otros tiempos. O simplemente una música que ni sabías que existía. Las puedes buscar por internet bien con Spotify o por YouTube.


 Compra un vino que te recuerde algo, bien por su procedencia, por su tipo, por su sabor. O unos bombones, o una maceta con una planta olorosa.

 Piensa en un lugar especial, recuerda por un momento la lluvia de primavera, una flor roja, un sabor extraño, el olor a hierba, la cara de un niño, un personaje famoso, un libro, un deporte, una película, la compañía de un amigo, otra música, otro lugar al que hace mucho que no vuelve, unas patatas fritas, un bombón, pisar charcos…

Ya, le entiendo, del primer ejercicio sólo ha podido poner 64 acciones en esa larga lista, pero ya son más que suficientes porque son las tuyas.

Guarda la lista en la cartera, en el bolso, en un lugar escondido pero que siempre lleves contigo. Es “tu pastilla” de urgencia si te ataca el dolor, la pena, la tristeza. ¿Algunas de esas cosas las puedes hacer ahora mismo?

Si le ataca la depresión, saca tu lista secreta y te la lees. ¿Algo de lo allí puesto lo puede alcanzar con tus dedos ahora? ¿puedes imaginarte alguna maravilla de tu lista? ¿puedes huir mentalmente hacia algún lugar de los que has escondido en la lista?

Ten a mano siempre “tu pastilla”, te puede salvar de un día vacío, de un tiempo tonto que te ataca. Y no tienen efectos secundarios aunque pueden crear adicción.

Hoy no tengo ganas de escribir

Hay días que no tengo ganas de escribir, y me siento extraño, porque me he jurado que siempre me gustaría plasmar con letras lo que me viniera en gana y en cambio hoy, no me llama el cuerpo.
Creo que es normal tener días vacíos, periodos en los que el cuerpo solo te pide descansar y no hacer nada, dejar la mente apagada y dejarte llevar o lo que es más sencillo, ponerte a leer o a que programas de televisión te llenen el tiempo vacío.
Hoy no quiero escribir pero me obligo, es la única forma que conozco de no perder la costumbre, la gana, el oficio.
No hay que ser oficial de primera para hacer trabajos, se puede ser peón o aprendiz y ser útil el trabajo. Hoy he decidido abandonarme.

Taller de escritura 24. Pequeños trucos para empezar a escribir.

Tú eres un gran escritor, el mejor que conoces, el que tienes más a mano para pedirle consejos, el amigo que te escucha. No lo dudes, déjate llevar por él. No escribas mas que para leerte, goza de leer lo que escribes, y no lo compares con nada. 

Es lo mejor escritor que conoces porque es tuyo, eres tú.

Escucha mientras escribes cómo te van saliendo las palabras, como avanzas, no intentes ser brillante, no pienses si el lector que no eres tú, entenderá lo mismo que estás entendiendo con tus pensamientos, ahora no es lo importante esto. 


Si te entiendes, lo estás haciendo bien. Y si no te entiendes, puede ser incluso que lo estés haciendo mejor.

También hubo y hay escritores surrealistas.
No intentes impresionar a la gente intentando escribir bien, imagina que te planteas hacer lo mismo cuando hablas. Te dirían pedante y cursi, si son suaves. No, avísate de entrada, que nunca vas a publicar, que nunca vas a obtener el Premio Nóbel, que estás escribiendo porque te gusta hacerlo. Verás cómo así, te fluye la escritura con facilidad, como si no te pones metas imposibles, avanzas y creces.

Escribe, escribe.

¿No sabes de qué?, pues escribe de que no sabes sobre qué escribir.

Pero hay trucos.

Ponte una imagen cogida al azar y ponla delante de tu hoja en blanco para escribir sobre ella. 


Deja fluir las imágenes, las palabras, escribe lo que te va saliendo. Puede ser un relato sobre lo que ves o sobre lo que esa imagen te inspira, pero también sobre lo que esconde, sobre algo distinto que te viene a la mente en el acto de observar.

Otro truco.

Coge una palabra del diccionario. Lo abres y eliges una palabra al azar y sin motivo ninguno.

Escribe un relato corto en donde aparezca esa palabra en el primer párrafo. Ella te marcará el camino, te abrirá puertas por las que discurrirá tu escritura.

Coleccionista de ticket (billetes) de transportes urbanos

Soy coleccionista de tickets (billetes) de transportes urbanos de todo el mundo. (metro, autobús, tranvías, etc) En mi colección de más de 35 años, tengo ejemplares de más de 40 países y de todas las ciudades españolas, pero en casi todos los casos, billetes con más de 10 años de antigüedad.
Desearía intercambiar con otros coleccionistas, ejemplares de mi ciudad o de otras ciudades de España que es de donde más material tengo para el cambio, pero también estaría encantado en intercambiar material de otro tipo con coleccionistas de todo el mundo.
Mi dirección de contacto es ajovin@inicia.es o bien a través de esta misma entrada, poniendo un comentario.
Si sólo deseas añadir tu ciudad a mi colección, me lo indicas que te daría una dirección de envío. Mi familia tuvo relación con los Tranvias de Zaragoza como trabajadores, y todo material que consigo está perfectamente conservado y archivado.

Josep Vicent Marqués

No fué un escritor muy seguido por mi, pero si que entró en mi vida en unos años mágicos, cuando se empieza a aprender a leer de verdad, cuando los escritores de aquellos años 70 dejaban "poso" e ideas en los jóvenes como yo.
Por eso, y porque era muy joven, lo siento más.

Elvira Lindo. El mundo en un pañuelo. Prólogo.

Los libros están lleno de verdades y mentiras. 

Las verdades las utilizo para que el lector se crea las mentiras.


Tercetos acatarrados (Joaquín Sabina)

Coronas y banderas, qué anacronismo,
cayucos y pateras, qué desconsuelo,
fronteras y aduanas, más de lo mismo.

Encima de las nubes se pudre el cielo,
el mes de octubre estrena su ropa vieja,
las urnas amenazan con Maquiavelo.

El mar es un enfermo que no se queja,
la duda el purgatorio del ser humano,
la paz lleva una bala entre ceja y ceja.

Misterios dolorosos del ciudadano
que no comulga con ruedas de molino
ni confunde a Jesús con el Vaticano.

Tropezando y cayendo se hace camino,
corrigiendo con gallos la partitura,
sobornando a la lámpara de Aladino.

Riendo por la calle de la amargura,
cantando por la esquina del desencanto,
subiéndole las faldas a la cultura.

En román paladino y en esperanto,
la lengua de mi gozo y de mi tormento,
la mina de los lápices que amamanto.

Perdóneme el lector si en algún momento
las musas me retiran su confianza
como la ciencia infusa su sacramento.

En manos de la virgen de la esperanza
deposito otro lunes mi testamento
¿lo firma don Quijote? No, Sancho Panza.

No se los robo, Joaquín, los presto de donde los deja para que algún despistado los lea desde aquí, para darle prestancia a esta página que empieza, para sin ganar, no perder. Su voz suena al recitarse, vive incluso sin estar aquí, en mi cuarto. Es la música.

Potorro. ¿Qué es un potorro?

Vaso o vasija en donde se sirve la sal. Salero.

Cajoncito con compartimentos para poner sal y especies sobre la mesa.

En coloquial y soez, vulva, órgano sexual de la mujer.

El palomar abandonado de Castilla

Estaba abandonado de primaveras desde hacía casi una década. Ya los jóvenes no entraban a robar pichones ni a joder a la dueña con sustos, ya no se escuchaba el revoloteo molesto de los cortejos, ya no.

Cuando todavía algunos viejos miraban el palomar abandonado, siempre veían a cientos de blancas tórtolas batiendo alerones. Estaba abandonado pero lleno de recuerdos.

Nadie veía el ahora, solo existía el ayer.

La pared envuelta que rompió el peto

Envolvía los sentimientos de cristal duro, transparente pero inflexible, que ofrecía a los que vagaban junto a él, una visión mentirosa porque dentro se escondía una piedra áspera y ruda. 

Cuando quiso cambiar la coraza por papel de regalo, se le rasgó el gesto y ya no pudo envolverse en la recogida. 

Se quedó sin peto y descubrió la felicidad. Quedó a la intemperie pero libre.

Era la hora de estar sordo sin querer

Lancé suavemente la mirada hacia la muñeca de Ana, en busca de la hora, porque me parecía de muy mal gusto adivinar cuántos minutos habían transcurrido. Enseguida cambié la mirada. 

Llevaba una pulsera muy fina de hilos entrelazados que sólo me ayudo a comprender más su suavidad, su dulzura a través de su piel de amor. Seguía hablando y me parecía recibir su palabra como envuelta en un velo de caramelo. No la lograba escuchar.

No existe el tiempo, abro la boca y tomo sus palabras dulces para degustarlas en mi felicidad sorda. Era la hora de despedirme. Cerré los ojos cuando vino la enfermera a llevarse mi camilla.