27.12.19

¿Hay espacio en Aragón para tantos partidos políticos importantes?

Todos los partidos políticos necesitan tener un espacio ideológico y social propio claramente definido y donde trabajan con más garantía de ser aprobados cada cuatro años pero sin olvidar al resto. Definir ese espacio de acción política y social es fundamental para no morir incluso trabajando muy bien. Traducido al idioma comercial es el espacio en donde se mueven tus posibles clientes.

Pero en España y más en Aragón, con la llegada de nuevos partidos políticos, la saturación ha llevado a una situación muy compleja para todos ellos. Deseosos de aguantar su propio espacio se ven obligados a moverse hacia los dos laterales de ese espacio por si a ellos también les rasgan las vestiduras y pierden espacio que creían tener asegurado.

No hay espacio propio suficiente para todos en Aragón. O al menos es complicado que lo haya y por eso hay que inventarlo, mimarlo, trabajar “de otro forma” y entender los tiempos actuales.

Desde VOX al PP, Ciudadanos, PAR, PSOE, CHA, ZEC, IU y Podemos, estamos hablando de nueve grandes grupos que deben dividirse el acceso a la gestión de Aragón. No he querido nombrar a los más pequeños para no complicar el análisis.

Si entendemos que en realidad hay dos ideologías (liberal o conservadora y socialista o progresista) con el añadido en Aragón del apellido aragonesista o nacionalista suave (no nombro a comunistas ni a derecha extrema pues ninguno siéndolo se quiere catalogar así), vemos que los esfuerzos de todos estos partidos por lograr mantener espacio y sobre todo para actualizarlo según van cambiando los tiempos, es claramente una labor casi titánica.

Lo tienen mucho mejor los grandes y los “viejos” pues sus tentáculos de control son mucho más largos en toda la extensión de control que nos queramos imaginar. A ese poder escondido que es quien realmente manda en Aragón le interesa que sigan gestionando o gobernando los clásicos, o convertir en clásicos a los nuevos.

¿Qué puede hacer un partido político que se ha quedado con un espacio ideológico y social menor al que tenía, menor al que necesita para vivir y crear ideas?

El principal problema de una empresa herida es que no puede innovar, es muy complicado arriesgarse a cambios, pues una patada más y cae tumbado. No hay autoestima, no hay economía, no hay osadía… excepto que su situación sea tan grave que ya solo le queda cambiar todo para probar, asentándose sobre las pocas bases que conserve.

Ya no hablamos tanto de personas que dirijan como de análisis acertado, de innovación desde sus propios espacios, de trabajos diferentes, de amplios espacios de colaboración y comunicación, de aprender nuevos marcos de trabajo copiando a los vecinos (cercanos o muy lejanos) estrategias que hay que adaptar a tu propia sociedad. Y de saber transmitir que se está muy vivo y con enormes ganas de influir y de resolver.

Los ejemplos de que en cuanto se huele a muerto estás muerto son contundentes. Desde UPyD a Ciudadanos ahora. Un desliz en las desafecciones de gentes importantes y todo el castillo se hunde.

Por eso los tiempos de auditorías propias son muy necesarias si entra la desgana, las dudas y las pérdidas. Pero a su vez es fundamental configurar nuevos espacios de trabajo con nuevos modos, modificar los espacios que han llevado a los errores, cambiar los discursos y las interacciones con la sociedad, hacerse respetar en tu propio espacio, e incluso ser capaz de meter un poco de respeto añadido a los laterales a base de modificaciones que hagan ver posibles alianzas que parecían imposibles.

El gran error en el que se puede caer, lógico por otra parte, es intentar una conversión a algo totalmente nuevo, que intente asentarse en un espacio diferente al que tenía, pensando que eso es sumar en vez de restar. Los espacios ya están ocupados. No hay huecos vacíos. 

Si una empresa (política incluso) quiere acudir a un mercado de clientes (votantes) que no era un lugar habitual en sus procesos ideológicos o de acción ya sabe de antemano que esos clientes gozaban hasta ese momento de proveedores. Puede intentar convencerlos, y es correcto, pero cuidado, sin perder nunca los clientes (votantes) que ya tenía.

¿A quien se debe más un partido político:, a sus militantes que le confieren personalidad, a sus votantes que le confieren vida, a su sociedad total para la que trabajan aunque no les voten? Esta pregunta la dejo para otro día.

26.12.19

Dudas desde la izquierda sobre nuestra capacidad para subir piedras

Hoy Antoni Puigverd nos recuerda en La Vanguardia una frase muy válida para todos nosotros dentro de Chunta Aragonesista o de cualquier otra organización política con dudas sobre su futuro. “Mientras haya alguien que suba la piedra hacia arriba, hay esperanza”.

Los tiempos políticos no son fáciles para nadie por varios motivos de los que los propios políticos también somos responsables. Y si hay dudas repasar la historia reciente de UPyD o de Ciudadanos y veremos El extraño caso de Benjamin Button trasladado a la realidad de las organizaciones políticas. Se nace ya mayor y se va avanzando hacia la desaparición por infancia.

¿Qué debe ser la política de izquierdas en el siglo XXI? 

Entre los muchos errores cometidos llama la atención uno clave. La desigualdad debería haber sido LA PRIMERA opción de trabajo en estas dos décadas. Es triste reconocer que hasta un Rey español nos lo recuerda como un problema social grave. Y la izquierda española se ha entretenido en la trampa perfectamente urdida hacia otros temas a los que se dedicaban miles de horas de reflexión, de salida en los medios de comunicación, de manifestaciones, de gritos de protesta. 

¿Y la DESIGUALDAD económica no es un tema tremendamente importante, para figurar como el primero?

No hay capacidad para gritar con buenos resultados por dos temas diferentes a la vez. “O se está a pitos o a dudas”. Y la izquierda eligió mal. 

No voy a dar pistas, pero os recuerdo que cada día mueren en España diez personas por suicidios declarados. El número de suicidios escondidos no se sabe pero es altísimo. Y claro que hay que luchar sin demora, de forma urgente y con fuerza contra todo tipo de fallecimiento, pero hay que seleccionar. “O se está a pitos o a dudas”. Y muchas veces el orden de los factores sí altera el producto final. 

¿Y la EDUCACIÓN para evitar problemas sociales, no debería haber sido objeto prioritario y urgente de una reforma tremenda, consensuada y mantenida para no ser manipulada, para que las violencias las entendieran los jóvenes de otra manera? ¿De verdad la cárcel o las leyes duras son la solución?

Pero volvamos a lo magro, a las opciones de la política del futuro, desde la izquierda.

La desafección es ya dramática pues afecta incluso al futuro de la democracia. La principal duda de todos los partidos políticos de izquierda es precisamente su falta de músculo. La derecha eso no lo tiene, lo contrata y punto. Pero la izquierda necesita a equipos, a personas, a voluntarios, a implicados. Y eso es complejo cuando no se tiene una organización moderna, capaz de ilusionar y sobre todo de motivar.

Se motiva de muchas maneras diferentes, una de ellas es lograr (hacer) creer en el futuro. Nadie (casi) quiere pertenecer a un Grupo de Perdedores, y tampoco a un Grupo de Quejicas Profesionales. Los Jefes de las empresas solo hablan de lo mal que van las cosas cuando quieren despedir o bajar los sueldos. 

¿Y la DIGNIDAD LABORAL para cuándo?

La figura del Líder ha cambiado de valor. Más en la izquierda moderna. Pero aun así es imprescindible. Ejemplos tenemos en España de partidos presuntamente muy modernos que se han configurado alrededor de un solo Líder. Y que curiosamente han ido prescindiendo de los Segundos de a Bordo por muy diversas cuestiones…, hasta entrar en crisis.

Mi idea siempre ha sido la de creer en los equipos, cuando es posible formarlos pues no es nada sencillo el reto. Equipos en la política de izquierdas, que es casi imposible que piensen igual por nuestra propia personalidad ideológica. Incluso diría que lo normal es que piensen bastante diferente.

¿Tantas izquierdas son posibles, para que sea complejo encontrar idénticos? 

No, no es cuestión de objetivos, sino de personas. Los objetivos son los mismos en todos, por lo que podríamos decir que hay una sola izquierda, pero los caminos para llegar a la meta son múltiples. Y cada uno defiende el suyo como el único.

Otra cuestión compleja de admitir por los dirigentes de todo tipo de organización humana es que al existir diversidad de caminos de dirección, lo importante no debería ser tanto el camino como el objetivo. Hay que cazar ratones, como decía la filosofía china, y nos tiene que importar muy poco si son blancos o negros, cuando lo importante es comer guiso de gato.

Termino con la frase del principio. Mientras haya alguien que suba la piedra, todo va bien. Excepto que quien empuje, al final se canse y se le escape el peso que por gravedad siempre quiere ir hacia abajo. Pero lograr subir y no agotar a quien empuja, debe haber relevo. Pero constantemente debe haber personas que estén al lado de quien empuja para secarle el sudor, para limpiarle el camino de subida y para ayudar en el empuje.

Lo de menos en política de verdad, de la imposible, debería ser quien se hace la foto cuando llega arriba con la piedra. Pero para eso se debe confiar muy mucho, muchísimo diría más, en la persona que empuja. Y eso solo se consigue si esa persona saber que necesita al resto de personas, y que no son meros soldados preparados para aplaudir. Entre el olvido y hacer la foto única hay muchos matices grises que son los que sirven para estar empujando y ayudando a empujar con autoestima y con motivación.

25.12.19

El ajedrez como la política, depende de los peones

En política se juega mucho al ajedrez sobre el tablero de la sociedad, y quien no sabe mover muy bien las fichas casi siempre pierde. Porque el ajedrez como la política son deportes de estrategia y lucha, de control de tiempos y movimientos propios, de adivinar los movimientos contrarios, de esconder los tuyos envueltos en normalidad, de sacrificar piezas para obtener buena posición, de calma y tranquilidad controlando los tiempos, de sujetar los nervios para que nunca se noten, de engañar y no caer en los engaños que te tiende el contrario.

De saber que a veces un peón se puede convertir en reina. Un Rey sin peones pero con torre… vale menos que un Rey con una buena colección de peones estrategas.

En el ajedrez como en la política tan importante es conocer muy bien las aperturas de los trabajos como controlar muy bien los finales pues de ellos también depende el ganar y el perder si todo va muy igualado. Y curiosamente los finales son tremendamente variados. 

Podría darse el caso de que acudiendo a un final en inferioridad de posición, lo ganas por saber mover esos finales tácticos, casi matemáticos. Sí, hablo de política también.

En el ajedrez como en política tan importante es tener buenas piezas como el lugar que ocupan en el tablero en relación al mismo o a las piezas del contrario. 

Una buena posición puede dejar de serlo si el contrario se mueve y tu no logras detectar hacia dónde se quiere mover. Y en el ajedrez como en la política, no es lo mismo un alfil que un caballo, y no siempre una torre es más valiosa que un caballo o incluso un peón. 

Todo depende de la posición, de lo que ha decidido hacer el contrario con cada elemento, aunque sean más que los tuyos pero que al saberse ganador se siente descuidado.

Porque al final la pregunta siempre es la misma. ¿Qué es ganar y qué es perder? ¿Se puede ganar… perdiendo? 

21.12.19

¿Se pueden organizar mejor los partidos políticos en su trabajo? 06

Alrededor de cualquier organización política surge la necesidad de formar equipos de trabajo y con ello las preguntas clave que no siempre vienen formuladas en los propios Estatutos de la organización. Las respuestas dependen muchas veces de las personas que dirigen la organización, más incluso que la propia gestión interna. Son respuestas a veces ideológicas y otras de gestión de tareas y dependen del tipo de personas.

¿Qué es mejor un equipo de trabajo de 15 militantes o tres equipos de 5 militantes? ¿uno de 100 o diez de diez?

¿Mejor poner un responsable en cada equipo o uno que gestione los tres o los diez?

¿El responsable debe ser un motivador o un controlador de la gestión?

¿Deben funcionar con tareas pequeñas muy específicas y que van rotando… o con tareas amplias, aleatorias según el momento y globales pero diseñadas desde el inicio y que el propio grupo va seleccionando?

¿Quien manda sobre el que manda?

¿De qué manera se motiva a quien no cobra sueldo ni puede ascender por su trabajo, sino a través de otros medios más complejos y no siempre claros?

¿Qué formación debe darse a los equipos? ¿Puede ser la formación una manera de motivar?

¿Pueden ser los equipos de trabajo voluntario una simple manera de entretener a la militancia?

¿En qué se diferencia la organización de equipos entre partidos de gran militancia y los de pequeña militancia?

¿Dónde está el punto de implicación óptimo, el de horas mensuales de dedicación personal a la tarea voluntaria?

¿Sabemos diferenciar y distribuir claramente lo que es trabajo presencial, trabajo de relaciones y trabajo de despacho? ¿Saben los dirigentes de equipos diferenciar entre delanteros, un medio punta, un defensa central y un extremo para saber qué tipo de trabajo hay que distribuir a cada uno?

¿Qué es más importante en política meter gol o hacer un juego bonito que cree ilusión entre los votantes?

¿Qué tipo de relación existe entre los diferentes equipos de trabajo? ¿Es horizontal o es vertical? ¿Está abierta o se tiende a controlar para evitar problemas?

¿Hay aristocracia en una organización política, aunque sea de izquierdas?

¿Deben ser los partidos políticos solo reivindicativos? ¿Y solo gestores cuando gobiernan?

¿Qué es estar en la calle? ¿Hay que redefinir el espacio de actuación de los partidos políticos?

¿Deben los intelectuales participar más en política? ¿Y el mundo de la cultura?

¿De quien es un partido político, de sus militantes, de sus votantes o de su sociedad en conjunto? ¿Cuándo aprenderemos a enseñar que trabajar para la sociedad le importa sobre todo a la sociedad y no a los que trabajan desde los partidos políticos?

Podrían continuar las preguntas y dudas hasta cansar, no es cuestión de ello sino de reflexionar sobre el papel de los partidos políticos en el siglo XXI, sobre todo los de izquierda que son los que tienen más que perder si no se mueven para encontrar nuevas formas. 

El Poder sabe muy bien guardar el poder, y la sociedad global no es capaz por sí misma de separar el trigo de la cebada. Si vamos a jugar al ajedrez lo normal sería que todos tuviéramos las mismas piezas de inicio y el mismo reglamento. Pero no es así, por lo que sin duda hay que saber crear reglamentos adaptados a los necesarios y saber crear piezas válidas para ganar. Es eso… o perder.

Julio Puente Mateo







¿Se pueden organizar mejor los partidos políticos en su trabajo? 05

Los partidos políticos de izquierda tal vez por derivas estalinistas han dividido sus campos de acción y trabajo durante muchos años en espacios territoriales. Las Casas del Pueblo, Las Herriko Tabernas o los Bicos son ejemplos de esto. Divisiones de la organización alrededor del barrio, de la Comarca, etc.

Personalmente creo que es un proceso antiguo que debería hacernos reflexionar. Lo que en el siglo XX podría servir con una movilidad mucho menor que la actual y sobre todo con una comunicación de las realidades territoriales mucho más lenta y escasa, hoy es ya otro proceso totalmente diferente.

Y podría encajar mucho mejor una división temáticas, por objetivos de trabajo o de temas de acción política. Parece más eficaz en esto tiempos organizarse a través de divisiones sectoriales de trabajo, análisis y reflexiones.

Si lo miramos desde Zaragoza parece más fácil que ante por ejemplo un problema de un edificio okupado en Montemolín se pronuncien desde áreas de acción social o urbanismo, que exclusivamente desde áreas de Las Fuentes o San José. Deben ser más eficaces las reflexiones ante ese problema desde divisiones sectoriales que territoriales.

Y ante la sociedad le resulta más práctico conocer al responsable de Sanidad de un partido político que al responsable de ese mismo partido en Las Delicias, por volver a ejemplos de Zaragoza. 


No es crear Gobiernos en la Sombra, que también, sino priorizar divisiones sectoriales sobre divisiones territoriales. Y este sistema sirve para acceder mejor a toda la población y acumular información sobre posibles áreas de trabajo en el futuro.

Que estas formas de gestión en los partidos políticos ya existan no quiere decir que sean las prioritarias ni las únicas sobre las que gire la organización. Ni tampoco que deban desaparecer las territoriales, sino la de priorizar unas sobre las otras.

Y aquí entramos de lleno en un espacio terriblemente áspero de todos los partidos políticos. 

La Comunicación Interna

Normalmente los partidos políticos de izquierdas comunican entre mal y muy mal hacia la sociedad. Sobre todo porque no quieren comunicar lo que de verdad hay que comunicar, odian hacer pedagogía de clase, ofrecer alternativas que formen e informen, pues siempre se han creído que son métodos de manipulación social.

Curiosamente ahora la manipulación social a través de las llamadas Fake New es tremenda e incontrolable, por lo que si quieres defenderte debes saber jugar en los mismos tableros.

Pero si mal es la comunicación en general, peor es la Comunicación Interna pues además de temerla no se sabe hasta dónde llevarla, cómo alimentarla para que sea eficaz pero no espesa y pesada. Cada persona somos muy distinta a las otras y no todos admitimos el mismo grado de buzoneo informativo. A favor está los nuevos medios de comunicación donde se entra con libertad o no se entra con la misma libertad.

Pero la Comunicación Interna es mucho más. Es un proceso que tiene que estar perfectamente diseñado, encajonado a diversos niveles de urgencia, importancia, sectorialidad, y sobre todo debe ser BIDIRECCIONAL. 

No existe ninguna posibilidad de comunicación si esta no es bidireccional con la misma facilidad en ambas direcciones. Si no, se termina convirtiendo en adoctrinamiento. Y eso entre militantes pasivos o simpatizantes es negativo.

Julio Puente Mateo


¿Se pueden organizar mejor los partidos políticos en su trabajo? 04

La teoría de la escalera funciona perfectamente en los partidos políticos. Incluso en los más horizontales y esto es curioso. Los peldaños son claros, aunque nadie lo quiera reconocer. Y hay que subir lentamente y estar preparado para bajar de golpe.

Abajo del todo y como primer escalón están los votantes

Simpatizantes

Militantes Pasivos

Militantes Activos.

Dirigentes Pasivos

Dirigentes Activos


Son pues seis escalones que se van subiendo de uno en uno y se van bajando de varios en varios. 


Hay muchos votantes con los que curiosamente se habla muy poco y se intenta hablar más pero además muy mal en los periodos electorales. 

Hay pocos simpatizantes pues es una figura que no parece interesar a nadie, aunque sea la antesala a la militancia. En realidad un simpatizante si lleva más de seis meses sin dar el paso de ascender o es que no quiere por algún motivo no siempre explicable o es que no le ha gustado la experiencia.

La militancia pasiva generalmente es el contenedor que recoge de bajada a la militancia activa de otros tiempos. Quien se hace militante quiere ser activo y normalmente lo logra para luego pasar a otra fase donde se sube o se baja.

Los dirigentes se dividen en dos grupos y esta división es la que más dudas me ha ofrecido. Como dice Felipe González, los dirigentes pasivos son como jarrones chinos, ocupan mucho espacio y son muy frágiles. Pero ni se quieren ir al trastero ni dan el paso de bajar más escalones pues en realidad quien ha sido dirigente sigue siendo dirigente aunque sin nada que gestionar.

¿Se puede optimizar este sistema?

Aquí sí hay gustos e ideas de variado color. Desde la izquierda se dice que no hay dirigentes o que todos somos dirigentes. Es mentira pero queda muy bonito decirlo. 

También algunos insistirán en que no hay dirigentes pasivos pero la verdad es que las cloacas están llenos de ellos. Son el espíritu de la retaguardia. Sí, los hay e incluso es bueno que los haya si están en un rincón a espera de que se les lama si fuera necesario.

A los simpatizantes y votantes hay que abrirlos, hay que darles juego y participación, sobre todo en trabajos menores de comunicación en ambas direcciones. Podrían ser los conductores de ideas, de trabajos, en los círculos de la sociedad que están fuera del partido.

Cada elemento de la escalera debe mirar más hacia abajo que hacia arriba. Un simpatizante debe intentar convencer a la sociedad del tipo de organización que es a la que él pertenece desde el segundo escalón. Y pensar en dar el siguiente paso cuanto antes mejor.

Un militante de izquierdas tiene claro que debe participar “en la calle” pero a veces este concepto se equivoca. Llamamos “calle” a estar entre el resto de asociaciones sociales que trabajan como cada uno de nosotros con la sociedad. Y eso siendo importante para varios motivos tácticos incluso, no sirve para lograr votantes, si acaso simpatizantes.

Es como intentar pillar clientes en reuniones con la competencia. Es casi imposible. Pero en cambio sí se pueden lograr nuevos proveedores de nuevos productos. Espero explicarme.

Los peldaños de los Dirigentes deben ser pequeños para acoger de forma cómoda a pocas personas y deben tener una gran movilidad en su pequeño espacio para poder subir y bajar de forma constante y ser correa de transmisión perpetua entre los escalones superiores.

Un dirigente que aspire a ser “Líder” debe saber que tiene que liderar (y qué tiene que liderar) y eso supone por obvio que sus relaciones tienen que ser constantes, claras, amplias, multidisciplinares, válidas, de futuro, y que su trabajo tiene fecha de caducidad. 

Por lo que a la vez que trabaja todo esto debe estar siempre pensando en “enseñar” o facultar a alguien que conozca los procesos.

El éxito de toda organización política sería lograr que los dirigentes pasivos se conviertan en militantes activos. Eso aunque suene bonito, práctico y fácil, es todo lo contrario. Es casi imposible aunque se insista en todo lo contrario. La militancia activa no es en un antiguo dirigente algo fácil de lograr pues su activismo es muy delimitado e incluso elitista. 


Julio Puente Mateo



¿Se pueden organizar mejor los partidos políticos en su trabajo? 03

En un partido político lo común es que cada pocos años cambian los directivos, y con ello cambian muchas veces los imperativos de la propia empresa. Se modifican ideas, proyectos, metas, coaliciones, asentamientos ante la sociedad, y los resultados electorales afectan y mucho al resultado y marcha de cada organización. 

Por eso la gestión del conjunto de la organización debe estar por encima de lo meramente político, siempre a base de una gran información fiel y constante que actualice decisiones, metas y proyectos de cambio.

Todo tiene una explicación, todo se puede explicar, no todo hay que explicarlo de la misma manera, no todo hay que decirlo con todos los detalles, no todo hay que decirlo en el mismo momento.

Toda empresa económica tiene un mantra que no siempre se dice: “Los clientes son los que nos pagan los sueldos todos los meses”. Se admite esto con unas u otras palabras. Pero las organizaciones sociales o partidos políticos esto no lo quieren asumir cuando es exactamente igual.


¿Quienes son los clientes de un partido político?

Para un partido políticos los clientes son sus votantes (no toda la sociedad, aunque todos ellos sean potencialmente clientes, pues en las empresas de todo tipo se diseña la misma para buscar un tipo determinado de clientes), y cada cuatro años los examinan y los suspenden o aprueban. 


Toda la sociedad tiene la posibilidad de ser clientes de todas las opciones, pero la obligación de cada una de ellas es saber diferenciarse para un tipo de "clientes" determinado.

En una empresa es cada mes al sumar la facturación y ver su evolución en el tiempo, cuando se sabe si se está en el bueno o mal camino, si hay que hacer modificaciones de servicio. En las empresas económicas los sondeos se hacen cada mes y se sabe qué opinan nuestros clientes al ver la evolución de la facturación.

Estos datos sirven para tomar medidas. Medidas del precio, de la calidad, de la relación con los clientes, de nuestra posición en la sociedad, de la relación con nuestra competencia, de la publicidad o comunicación, del cambio de producto que se vende, del servicio total que estamos entregando, de la importancia de nuestra organización ante nuestro clientes. Y esto sirve igual en una empresa de ropa interior que en un partido político.

Admitir esto en un partido político y más si es de izquierdas parece un sacrilegio. Pero la sociedad funciona de forma muy similar y básica ante relaciones similares y básicas. 


Para quien examina a un partido política cada cuatro años le suena muy similar —y más en estos tiempos— las siglas de un gran centro comercial que las de una marca de bebidas, de un seguro de accidentes o de un partido político. “Empresas” de servicios que hay que elegir y seleccionar.


¿Se pueden organizar mejor los partidos políticos en su trabajo? 02

Cualquier organización que gire su funcionamiento sobre personas que están voluntariamente colaborando o trabajando alrededor de otras personas que trabajan de forma fija en un puesto de trabajo de la misma organización, es una empresa compleja para crear unos Recursos Humanos válidos y eficaces pues se crean diversos caminos de gestión, al tener diversas motivaciones en su trabajo.

Pero también es cierto que juegan con algunas ventajas tremendas como es la propia ideología, que logra que se puedan tener elementos personales activos que de forma gratuita trabajen si se les sabe gestionar bien y no caigan en la desafección del Grupo.

Ni las exigencias pueden ser iguales entre los dos grupos de procedencia laboral (unos cobran y otros son voluntarios, pero todos trabajan) ni a los voluntarios se les puede dejar que no tengan responsabilidad por lo que hacen


Que no tengan recompensa económica no los exonera de tener responsabilidad y exigencia de alcanzar unas metas.

En ambos casos la motivación debe ser potente, diferente pero viva y constantemente actualizada, pues los que son trabajadores con sueldo también observan el trabajo de los voluntarios y pueden dudar entre exigencias, responsabilidades, puestos en el escalafón teórico, etc. 

No porque sean voluntarios sin cobrar honorarios son menos importantes en la organización y al revés. No tendría nada que ver el cobro de sueldo con la importancia en la organización y gestionar esto es complejo.

Nunca y esto hay que remarcarlo, deben existir problemas personales importantes dentro de cualquier organización. En las de tipo político o social menos que en las meramente laborales puras, pues en las primeras se mezclan muy diversos motivos de pertenencia.

Si un conflicto de relaciones entre personas en una empresa económica se resuelve al final y si no hay acuerdos con la separación de personas, en una organización política o social esto es mucho más complejo, por los que hay que actuar de forma diferente, antes incluso de que se los problemas se enquisten y sobre todo de forma mucho más gradual y suave.

Hay que tener en cuenta que los item conflictivos de una organización social o política son mayores que en una empresa laboral y por ello las soluciones a los problemas personales son más complejos y sobre todo más fáciles de enquistar o de formar castillos de defensa personal.

Sobre todo en una empresa laboral se tiene miedo a perder el trabajo, mientras que en una organización social incluso se tiene la posibilidad de crear “familias” o tendencias que intenten hacer palanca para lograr poder.

Pero estamos hablando de optimizar el trabajo, y los resultados de las organizaciones de personas que trabajan para una causa común.


Julio Puente Mateo

20.12.19

¿Se pueden organizar mejor los partidos políticos en su trabajo? 01

Una enorme duda que rodea a todas las organizaciones sociales y sobre todo políticas en este ya avanzado siglo XXI es responderse a una cuestión crucial: ¿De qué manera nos organizamos para ser más eficaces?

A la duda hay que añadir algunas cuestiones contundentes. ¿Qué es ser eficaz? ¿Qué pretendemos lograr, dónde ponemos la meta o el objetivo? ¿De qué manera nos podemos organizar para lograr una participación válida?

Porque precisamente esa es la otra cuestión. ¿Qué es una participación válida en el siglo XXI donde en política todo dura quieto muy poco tiempo? 


La cintura política, que en algunos empresas llamamos trabajar a diversas velocidades, es FUNDAMENTAL. Nada es fijo, nada es constante, hay que estar preparados para cualquier cambio a una velocidad que a veces sorprende.

Pero volvamos a la participación. Hoy las personas para no estar desafectadas (más en política donde se necesitan muchos voluntarios gratuitos) requieren un trato en las organizaciones muy similar al que se lleva pregonando tener en las empresas de éxito. Unas buenas relaciones entre los diversos recursos y una empatía y motivación que sepa trabajar a cada persona de forma diferente.

A cada persona hay que asignarle un trabajo determinado, un tiempo y un objetivo, una meta. Y nunca (voy a repetirlo) NUNCA hay que revisar su trabajo como si lo hubiéramos realizado nosotros. Siempre se ejecuta con arreglo a las normas e indicaciones dadas, pero con la libertad de cada persona en su ejecución.

Muchas veces los problemas de las organizaciones políticas son su jerarquía mal organizada. Es curioso pero uno que ya viene de la empresa privada y de secciones de gestión, se encuentra con divergencias en las gestiones de los partidos políticos, que además de asombrar sorprenden por su “viejuz” u obsolescencia, resultan inoperantes y faltas de calidad.

Se admite que quien manda quiera mandar siempre, pero no es fácil entender que desde un partido político de izquierdas se mande de forma tan “brut” (en catalán es sinónimo de sucio, sin pulir, en basto) cuando en estos tiempos parece lógico gerenciar a través de pirámides muy planas, con participación y con sistemas de motivación contundente.

A las personas, estén trabajando en una ONG, en una iglesia o en una empresa, hay que darles libertad “no controlada” para que realicen su trabajo, y esa manera es la más eficaz para lograr objetivos “controlados” pues cada persona sabe sus objetivos y a quién hay que dar cuenta de las metas logradas.

Nunca crear equipos humanos de trabajo ha sido sencillo. Ni en el deporte ni para empresas nuevas ni para partidos políticos. El ejemplo de los equipos deportivos sirve para entender mejor qué se necesita y es extrapolable a toda organización humana. 

Personas claras en cada puesto de la organización, pero con diversidad de funciones, para poderles encargar diversos objetivos según el momento, el contrincante, la escena a la que hay que enfrentarse.

Siempre se necesitan personas polivalentes, algunas personas capaces de moverse en diversas zonas del trabajo son una calidad media y que sepan moverse a diversas velocidades de logro, y personas auténticamente líderes en lo suyo que marquen calidad y respeto en su trabajo. 

Curiosamente eso también sirve para objetivos muy horizontales, muy participativos, pues al final lo que todo ser humano solicita son soluciones, metas claras y objetivos cumplidos.

Julio Puente Mateo

14.12.19

La izquierda en Europa no ha estado a la altura

Sobre la realidad de que la izquierda en Europa no ha estado a la altura de lo que se esperaba de ella no creo que haya duda. Para no tener la altura necesaria nos vale ver los resultados electorales en casi toda ella, excepto el curioso caso de Portugal pues en España haya o no haya gobierno socialista lo que queda claro es que manda la derecha que es además la que más perdones cosecha.

Debería levantarse la socialdemocracia una vez que el comunismo y el socialismo real se han ido a pique. Eso o inventarse para la izquierda una nueva ideología, algo que parece impensable dado los pocos intelectuales progresistas y de reparto económico que existen con ganas de dedicarse a liderar masas sociales.

El Sistema, toda esa suma de inteligentes procesos para asentar el poder en manos del dinero, han ganado la partida de la comunicación a la izquierda, y la sociedad que se mueve por impulsos desde la información que recibe, ha dejado de creer en la izquierda para creer en la derecha. En España, en Europa o en los EEUU. Iberoamérica es siempre y por desgracia para ellos, un caso aparte. Sus ciclos suelen ser contrarios al resto, para caer hundidos en los cambios del resto de países.

¿Y qué debe hacer la izquierda europea para salir del abismo?

Tal vez dejar de estar y así lo comentaba el otro día. Tal vez dejar de presentarse y ponernos en modo reflexión permanente. Dejar de dar la cara o de estar en primera línea de trabajo. Posiblemente como gestores seamos muy superiores al resto, pero como creadores de razones o de ilusiones perdemos brutalmente. Gestionar no es lo mismo que liderar, ni tampoco que gobernar. Gestionar lo hacen los gestores y la izquierda se ha visto orillada a convertirse en mera gestora de la sociedad. Pero se necesita mucho más que seguir gestionando.

Un Gobierno en Funciones es un mero gestor. Nada más. Y así llevamos en España excesivos años. Pero la izquierda europea desde el 2008 no ha dejado en ningún momento 
(en el mejor de los casos)  e ser simplemente eso, gestor de una gran crisis. 

Por cierto, fuimos un mal gestor que logró dejar bien potentes a los bancos que habían jugado a engañar, logró hacer crecer el número de super ricos y del tamaño de su patrimonio, mientras lograba también que haya más pobres y más cantidad de pobreza entre los pobres. Incluso logró esa crisis gestiona por Europa que la Clase Media viera temblar sus cimientos.

¿Qué hicieron los sindicatos de clase, los partidos políticos de izquierda?


Pues en el mejor de los casos gestionar, en otros casos dar bandazos y rectificar brutalmente sus ideas propuestas, y en todos ellos decir amén jesús. ¿Cómo podemos pretender que ahora la sociedad confíe en esa izquierda que en un periodo de crisis brutal no estuvo a la altura de los más débiles?

Así que toca reinventarse.

Meternos todos en una enorme batidora y darle al botón de la velocidad máxima. Y esperar que la sopa que salga sirva para la década que viene, que no será nada fácil.

La desigualdad de todo tipo es un lastre tremendo incluso para que la derecha neoliberal la gestione. Así que en pocos años tendrá que aflojar su presión y girar hacia opciones más liberales y sociales. La derecha no quiere perder el poder y por eso no quiere que se le escape por la vía de la violencia social.

La izquierda debe aclararse, decir tras saber, qué tipo de políticas comunes sirven para las actuales sociedades del trabajo indigno y escaso, de una pirámide poblacional peligrosa, de una gran parte de Europa pobre y además vaciada y con problemas territoriales. Deberá priorizar asuntos pues no todos los que trata ahora la izquierda europea tienen la misma importancia de cara al futuro.
A veces me entra la sensación de que el gran error de la izquierda (joven) ha sido recoger caramelos envenenados que le ofrecían en secreto el poder económico para dedicarse en exceso en esos temas y dejar la lucha de clases totalmente orillada, como así le interesa al poder económico. Podremos tener derechos en algunos asuntos necesarios, pero seguiremos siendo pobres y esos derechos los podremos ejercer de forma muy controlada cuando no totalmente manipulada.

De entrada los trabajadores privados de España (no los públicos ni los de las grandes empresas) son hoy más esclavos que en 1980. Y eso, tras 40 años de vida sindical debería hacer reflexionar a mucha parte de la izquierda. 

Somos más esclavos, pero con derechos únicamente para asomarnos a la ventana y ver la suerte que tenemos por tener ventana.

12.12.19

¿Hacia dónde vamos empujando el futuro de las sociedades europeas?

La desigualdad económica es la causa clara de los conflictos sociales y eso sabiéndolo desde hace algunos siglos, es en estas dos últimas décadas cuando parece que hemos tomado conciencia de que interesa evitar conflictos debidos a esa desigualdad extrema. Lo que todavía no tenemos claro es en diagnosticar en qué punto de la desigualdad esta se convierte en extrema y por ello en tremendamente conflictiva.

Hoy y en democracia, las sociedades desiguales en su economía vital optan por votar y elegir opciones extremas, sean del color que sean. Ya no existe comunismo ni socialismo real, no hay alternativa de clase que den aliento a soluciones. 


Ahora por eso hay opciones extremas como pueden ser el Brexit (salida de donde se está) y opciones homófobas, xenófobas, radicales, etc. sin una ideología clara. Simplemente quieren estar “en contra”.

Los ricos hoy son más ricos, pero sobre todo sabemos que son más cantidad de ricos. Y los contamos o nos los cuentan y sabemos que son más. El cambio en estos tiempos es —sobre todo— que lo sabemos.

Hay más pobres y además los vemos en la calle, en el desempleo, en los medios. Ya la desigualdad ha dejado de estar escondida y por ello ante la posible duda de que nos puede pasar a nosotros, le está pasando a conocidos nuestros, a nuestros vecinos, la sociedad se rebela con (de momento) la única herramienta de que dispone. El voto y su queja árida y violenta donde pueda cada grupo social.

Los países pobres tienen deudas públicas tremendas muchas veces provocadas por juegos económicos de laboratorio, ajenas a la realidad y a las personas. Y esas deudas son con los países ricos. Nunca un país pobre tiene grandes deudas con países pobres o medianos.

Y si hay duda preguntar en Argentina o en toda América latina. O simplemente a los países del Sur de Europa o del Norte de África. Esas deudas públicas nunca se pueden pagar, nunca se condonan, y van generando intereses de demora imposibles de soportar incluso con recortes sociales. ¿Qué nos imaginamos que sucederá?

Simplemente unos países tienen sujetos a otros países por donde duele. A países y sobre todo a sociedades, a millones de personas.
Lo tremendo es que esas deudas las pagan las personas pobres, los que tienen la obligación de pagar unos impuestos muy bien tasado y soportar los recortes de servicios sin poderse rebelar. Los ricos saben salirse del impuesto pagando asesores y pueden tener los servicios públicos que necesitan, dejan de pagar impuestos como Sociedades, Patrimonio o Sucesiones. ¿Un pobre tiene que pagar alguna vez impuestos de Sociedades, Patrimonio o Sucesiones?

¿Le interesa a un pobre que quiten los impuestos de Sociedades, Patrimonio o Sucesiones? ¿Y tú… eres pobre o rico? Es que no hay término medio.

11.12.19

El futuro de España está desértico. Zaragoza año 2100

Como españoles nos estamos muriendo, pero tranquilos que no es ni el efecto catalán ni el clima ni las bombas sucias, nos morimos simplemente porque no nacemos. 

En España nacemos —según las estadísticas— con el dato muy malo de 1,6 niños por pareja, así que o inventamos algo para que los hombres puedan tener hijos o esto se nos hunde y en un siglo más ya no quedarán españoles de apellido, seremos un desierto vacío excepto en las costas donde habrá muchos extranjeros tomando el sol y muchos extranjeros sirviendo a los otros extranjeros.

No me tendría que preocupar pues yo no lo veré, pero me entretiene saber que después de mi, ya pocos más. Que mi ciudad quedará algún día desierta o invadida por los chinos o senegales, que casi sería lo mejor, para no tener que perder tantas calles y edificios tan bien construidos.

Ahora queréis tener hijos a partir de los 30 años creyendo que a esa edad los trabajos ya son más seguros. Y claro, el segundo en muchos casos no llega y si no llega el segundo no salen las cuentas. 

Que lo entiendo, repito, que incluso me da igual. El problema de las pensiones no será que no haya dinero, es que tampoco existirá consumo, sociedad, y todos los españoles seremos un poco como Libia o la zona del Atlas, mucho barro, arena, algunas ramas de arbustos dando vueltas, y oasis con algunas tiendas.

Joder con los datos demográficos. ¿Quién los mide? ¿No podrían disimular un poco?

Lo malo es que además están logrando que cada vez vivamos más años, que estemos viejicos eso si, con lo cual vamos incluso a ver parte de todo este tinglado, desde las residencias de ancianos cochambrosas y llenas de polvo pues no habrá nadie que las pueda limpiar. Bueno sí, chinos y senegaleses. Menos mal.

Reuniones secretas no, cuando me afectan a mi

Las reuniones secretas entre políticos es un acto común lo que no quiere decir que sea ni deseable ni respetuoso con los ciudadanos. Sobre todo cuando se está negociando el futuro de España, dicho con toda la calma posible. 

De lo que salga en las conversaciones entre el PSOE y ERC en estas semanas antes de que Pedro Sánchez se someta a las votaciones pertinentes en el Congreso, se moverá la historia de España en los próximos años. Y no verlo así es de preocupación ante la falta de información.

Lo que se está negociando en esas mesas afecta a Cataluña, al País Vasco y Navarra, a Aragón y Valencia por ser territorios muy vecinos, y a toda España por contagio. Y no verlo así es simplismo y lo siento.

Como ya he dicho en decenas de veces el problema con Cataluña es político y las soluciones tienen que ser políticas. Pero creo con sinceridad que NUNCA deben ir las negociaciones ligadas a la presión de ser investido o no Presidente del Gobierno. No pueden ser sinceras, válidas, lógicas ante la historia si se hacen de forma rápida, con tiempos marcados, con presiones en los tempos y las formas.

Que sean secretas o no informadas (nos encanta jugar con el castellano, como lenguaje maravilloso) nos afecta pues indica que lo que allí se habla no siempre se puede decir. Y los españoles, los que votamos tantas veces como nos piden porque sean incapaces de hacer bien su trabajo, de niños de pecho ya tenemos poco. 

Los españoles somos capaces de entender lo que se nos dice, incluso cuando se nos miente o se nos burla información.

10.12.19

Las guerras del futuro ya son muy diferentes

El diario The Washington Post ha publicado unas investigaciones sobre la guerra de los EEUU en Afganistán que demuestra lo mentirosos que podemos ser todos para inventarnos las razones que nos tranquilicen. Creemos y queremos hacer todo bien, pero bien según nuestro único punto de vista.

“Carecíamos de un conocimiento fundamental de Afganistán, no sabíamos qué estábamos haciendo. ¿Qué tratamos de hacer aquí? No teníamos la más remota noción de lo que estábamos acometiendo”.
Tras más de 2.400 americanos muertos e incalculables afganos, tras un gasto de casi un millón de millones de dólares, nadie sabe para qué estaban allí los americanos y sobre todo sí que saben que las guerras convencionales ya no se ganan de forma convencional. 

Lo cual ya lo habíamos detectado hace unos años, a poco que se analicen las nuevas guerras. El futuro de la violencia institucional en forma de guerras continuas es ya otro muy diferente al de enviar a soldados a conquistar cimas o ciudades.

No tiene sentido invadir un país para doblegarlo, no lo tiene ir de frente en contra de una sociedad para apoderarse de ella. Hoy las guerras se pierden o se ganan en otros lindes. Y lo mismo sirve para las peleas pequeñas, para las manipulaciones políticas, para intervenir sin notarse que se interviene.

Hoy es mucho más fácil vencer a un grupo de 10.000 enemigos que a 1.000 grupos de 10 enemigos. Este concepto de nuevo tipo de enfrentamiento unido a las tecnologías de las intervenciones “diferentes” nos obliga a preguntarnos: ¿Qué tipo de ejército es necesario, si lo es alguno que no sea tecnológico y de despacho?

Mientras tengamos un ejército compuesto de muchas personas y grandes y duras herramientas de hierro, se seguirá usando aunque se sepa que es obsoleto. Ya no sirve, o ya hay otros métodos mejores para apoderarse de los países.

6.12.19

Las Grandes Empresas han creado a Greta Thunberg

Es maravillosamente acojonante lo fácil que nos manipulan los Grandes Intereses mundiales en controlar el mundo a través de nuestra forma de ver, de pensar y de actuar. 

Ahora les ha dado con distraernos con Greta Thunberg manipulando nuestra percepción de la realidad con toda la desinformación enviada a través de sus propios medios de comunicación que son los únicos que funcionan en masa contra la verdad. 

Las mismas Grandes Corporaciones que dejan que nuestra Tierra se hunda y se queme son los que nos distraen con el caso de Greta Thunberg para demostrarnos que estamos todos nosotros tontos.

Ahora parece que el enemigo a batir sea esta niña de 16 años, que se llama Greta Thunberg pero podría llamarse de otra forma. Es caso es que todo va en su contra. 

Lo último es la maravillosa crítica de que si viene en un tren desde Lisboa a Madrid es un modelo muy contaminante. Modelo que permite España, Portugal y decenas de empresas y que simplemente ella, Greta Thunberg, utiliza por que se permite y se gana dinero con su utilización. 

Nos quieren convencer de que ella es la mala por utilizarlo.

Pero no contento con eso también hoy aparece que Greta Thunberg está liderada y manipulada por un montón de lobbies que influyen en sus opiniones y en sus ingresos. 

La mala otra vez debe ser ella, una niña, pero nunca las grandes empresas que de ser verdad, son las que pagan y manipulan, y sabemos de ser cierto ese el motivo qiue las empuja a manipular y comprar todo lo que les parezca que va en contra de sus intereses.

No es necesario que se manipule desde empresas perfectamente conocidas por su contaminación op abusos sociales, lo pueden hacer a través de miles de empresas desconocidas, Fundaciones o Asociaciones, también manipuladas por las Grandes Corporaciones.

¿De verdad les produce temor, miedo a esas enormes empresas, lo que nos diga a la sociedad una niña de 16 años? 

¿Y lo que llevan décadas diciendo centenares, miles de científicos, personas de la investigación, la cultura o la política por todo el mundo no importa?

Nada como distraernos, convencernos de que hay malos y buenos y que los auténticos culpables además de crear a los malos como a los buenos para manipularnos, NUNCA aparezcan como responsables de nada. 

Un gran invento esa inversión en seguir manipulando nuestra forma de pensar, de ver y mirar, de ser idiotas. 

2.12.19

El neoliberalismo se ha pasado. ¿Qué socialismo podría volver?

Desde el año 1989 tras la caída del Muro de Berlín, el mundo ha ido caminando hacia una debacle económica que muchos no imaginamos en ese momento, con la caída del comunismo. Fuimos malos analistas del futuro pues nos pesó en exceso la alegría del momento de libertad, propiciando en ese momento la ceguera de no ver que caído uno de los dos pilares de la balanza económica de Europa, la otra forma de entender la economía se iba a superar así misma.

El NeoLiberalismo, el Liberalismo Nuevo, se empezó a comer el pastel del mundo sin dejar ni un día de calma. Y hoy estamos en plena duda de si no se habrán pasado de rosca. 

No es posible en todo el mundo occidental al que constantemente se quieren incluir más y más países, se vaya convirtiendo sus ciudadanos en pobres a costa de deudas consumistas en nuevos esclavos sin futuro para sus hijos.

Hoy las Revoluciones activas, larvadas o de diferente tamaño golpean la década y seguimos sin saber encontrar una luz o un sistema económico alternativo.

La crisis no es de los políticos en los países que arde con diferente intensidad incluida la desafección. Es el error de la sociedad que quiere odiar al mensajero. La crisis viene propiciada por los economistas que gobiernan los dineros, los trabajos, las producciones, los consumismos, las trampas de pensiones, el Sistema.

Y tal es así, que la solución solo puede venir de cambios económicos, aunque los disfracemos de políticos. 

A la sociedad en el fondo se la sopla quien manda, si manda de forma positiva para sus intereses. Con menos desigualdades que se ven y se sufren, con más y mejor empleo, con más posibilidades de futuro económico, con más seguridad de llegar al final del mes sin sufrir.

Otra vez más queda claro que esto va de economía, de personas como sociedad, de futuro, de soluciones, de más verde y menos marrones. Los chalecos amarillos pueden contagiarse con diversas maneras de mostrar la indignación.
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