Los trabajadores sobran. Y las pantallas las apagarán más pronto que tarde


Como siempre El Roto sabe mirar y además ve perfectamente a la sociedad. Nos utilizan, lo sabemos y nos callamos. Lo admitimos como mal menor mientras nos dejen tener moto. ¡¡La moto no me la toca ni dios!! Así que hacemos los muros, de todo tipo, y nos preguntamos solo al final en qué lugar quedaremos nosotros tras terminar la obra.

Durante años los trabajadores de los bancos y las cajas de ahorros nos decían con cara de sorprendidos o de pingüinos bobos que teníamos que aprender a sacar el dinero de los cajeros automáticos, que deberíamos aprender a manejar la Banca online, que las tarjetas eran el futuro y no el cochino dinero. ¡¡No me moleste usted con tontadas como que tiene que pagar el recibo del agua!!

Y poco a poco fuimos aprendiendo para no llevarles la contraria.

Ahora ellos sobran, los despiden y se preguntan qué han hecho mal. Les han dicho en qué lugar el muro se quedan ahora que están a punto de cerrarlo. Sobran, pues ya nos han construido el muro para que todo se haga como los "amos" quieren que se haga, sin personal que molesta y es caro. 

Ahora nuestro dinero sigue en los bancos, pero no hay personas junto a él, ahora hay máquinas que vete a saber en qué punto del muro se encuentran. Nuestro dinero ya no es nuestro dinero, nos lo han cambiado por ceros y unos, que además no nos los apuntan en una libreta si no es pagando por eso. Nos dicen que está y que lo miremos en la pantalla. 

¿Y qué día crees tú que nos apagarán las pantallas?

¿Para qué nos sirve el miedo? - What is fear for us?


El miedo va dentro de nosotros, forma parte de nuestra forma de saber defendernos. Sin miedo seríamos todavía más tontos. Lo cual a veces parece casi imposible. Necesitamos el miedo para estar controlados y tranquilos, aunque parezca un contrasentido.

Es cierto que nuestra capacidad de creernos capaces de todo, de controlar y dominar, es absurda, no tiene sentido. Somos débiles y asumirlo deber ía ser parte de la solución.

Estamos en la prehistoria de excesivas cosas de las que no conocemos lo suficiente. Pero no nos lo decimos, y así tenemos menos miedo, nos sentimos más seguros. 

Como los jóvenes tienen menos miedos —pues ven imposible que llegue el final de la película— se saben defender peor y cometen más tonterías. 

A esas edades son también más capaces de saber aguantar los errores pues el cuerpo está nuevo. Aunque las abolladuras de la vida siempre dejan huella.

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Fear goes within us, it is part of our way of knowing how to defend ourselves. Without fear we would be even dumber. Which sometimes seems almost impossible. We need fear to be controlled and calm, even if it seems a contradiction.

It is true that our ability to believe ourselves capable of everything, to control and dominate, is absurd, it makes no sense. We are weak and assuming it should be part of the solution.

We are in the prehistory of things that we do not know enough about. But we don't tell ourselves, and so we are less afraid, we feel more secure.

As young people have fewer fears - because they see the end of the film as impossible - they know how to defend themselves worse and commit more foolishness.

At those ages they are also more capable of knowing how to endure mistakes because the body is new. But life's dents always leave a mark. 

¿Cómo nacen las violencias entre hermanos? ¿podría suceder en España?

Ayer vi el documental de Movistar "Álbum de posguerra" del periodista fotógrafo Gervasio Sánchez volviendo a Sarajevo para hablar con los niños que fotografió en la Guerra de los Balcanes hace 25 años. Un programa duro, lógico, muy bien realizado, que nos muestra la crudeza de las posguerras y la inutilidad social de cualquier clase de violencia máxima entre naciones o entre hermanos de país

La religión mata, pero también la mala política y los militares poco obedientes o mal dirigidos. Todo depende de la calidad humana de los animales irracionales.

Pero me gustaría mover el documental hacia el presente en España. Allí por ancestrales problemas de convivencia se empezó a matar y se sigue matando. No es capaz de sociedad de entenderse, de entender que nunca gana nadie en las violencias, que todos son perdedores… EXCEPTO los que saben ganar con las guerras y que las convierten en un gran negocio.

Debajo de las religiones no bien respetadas, de las diferencias sociales entre vecinos, SIEMPRE hay guerras económicas que buscan medrar, tener más poder, ocupar más espacios, obtener más beneficio de las situaciones violentas y las muertes de sus compatriotas. 

Yo estuve hace dos años en Croacia, Bosnia y Eslovenia y pudo constatar que los odios siguen anclados, que no se respetan entre vecinos, que el reparto geográfico de toda esa zona creó un puzzle que nos llevará a posteriores violencia indeterminadas en el tiempo.

La violencia política no se detecta en su gravedad cuando nace pues siempre va aumentando poco a poco, levemente para no romper la capacidad de admisión de las personas. Hasta que ya es imposible pararla. Salir de una espiral de violencia es mucho más complicado que crearla y alimentarla. Y normalmente se odia más al vecino que al que no conoces por la distancia, más a quien está cerca pues lo sientes enemigo que a quien se mueve en espacios alejados aunque sea mucho peor.


Forges en 1981 supo dibujar la España de 2021


Era mayo de 1981 cuando a Forges se le ocurrió dibujar escribir esta viñeta. ¡¡Qué loco!! adivinó lo que pensaríamos de España en mayo de 2021. Forges siempre ha sido el Capitan del pensamiento previsible pero exacto. Sabía fotografiar el momento, el futuro e incluso el pasado del futuro que es la forma más repetitiva de conocer las historias. 

Tras aquel 1981 vinieron años buenos, incluso algunos fueron muy buenos, así que siempre nos queda la esperanza de saber que Forges supo fotografiar un año malo, pero que después siguió dibujando años mejores, que vinieron y los disfrutamos.

Sigamos viviendo tranquilos, que nunca pasa nada


Estamos inmersos en esta pandemia del siglo, de la década, la que nos ha robado la primavera de los años 2020 y 2021. Quedarse sin dos primaveras seguidas es un patada en los cojones. Pero no creo que estamos aprendiendo lo suficiente. 

El mundo es mucho más débil de lo que nos imaginamos pero por nuestra culpa. Y en esa culpa quedan todavía muchas posibilidades de algún desastre complicado que todavía no hemos explorado. 

Y eso no lo queremos saber. Ni imaginar. Y lo curioso es que como no nos lo queremos imaginar, no somos capaces de prepararnos por si acaso. 

Somos capaces de provocar una Guerra Mundial que nos podría comenzar y afectar de media docena de formas brutales y todas desconocidas. La maldad humana es muy sofisticada. 

Pero si ahora en una pandemia de un virus enano no somos capaces de contar los muertos o de distribuir una vacuna en fecha o de crear un antiviral que sirva, menos podemos esperar en caso de conflicto más armado todavía, con enemigos con casco. 

Pero… cuidado… también la naturaleza se podría cabrear en serio. Hay decenas de posibilidades de que nos jodan los virus y lo sabemos pero nos callamos, y para las que no nos queremos preparar pues no nos vendrán a por nosotros, je je je. 

Sigamos viviendo tranquilos, que nunca pasa nada. Creo yo.

¿Existe la literatura de diseño entre las páginas, con los párrafos?

Llevo unos días leyendo un libro curioso lleno de párrafos cortos. No más de seis a ocho líneas cada uno. El texto comienza con una frase corta en negrita, y continúa con otra frase corta en itálica, ambas separadas por un punto y seguido, para terminar el párrafo y el texto con el mismo tipo de letra en normal. 

Y al dar el punto y aparte, vuelve a comenzar con otro párrafo en negrita punto, itálica punto y cuerpo de texto. Un diseño dentro del párrafo que se va repitiendo.

Eso obliga al escritor a tener que diseñar la idea de lo que se dice, pues no solo es un cambio de la tipografía, sino que hay que darle contenido diferente casi como titular y subtitular a las primeras líneas, antes de llegar al cuerpo del texto. 

Interesante manera de crear casi poesía visual o literatura visual con textos literarios o filosóficos. La literatura actual ya no es simplemente texto corrido ni tampoco siempre ideas largas y extensas. Las nuevas formas de comunicarnos nos obligan a explorar nuevas formas de adaptación de lo anterior a las nuevas personas, lectores.

Las culturas orientales son unos maestros de los que tal vez hay que indagar para explorar y/o copiar algo de sus formas.

Y el diseño de las páginas de texto son ya también un ejercicio que debe realizar el escritor para atrapar al lector, para entretenerlo a la vez que lo sujeta contra el papel. Es posible que salgan "libros de autor" simplemente con textos o con literatura y algo de Arte. 

Hoy el mundo del Libro de Autor es de los artistas, sean dibujantes, pintores o fotógrafos. Pero los escritores de palabras deben ocupar más espacios en el papel del futuro.

¿Para qué sirve el miedo? ¿Tanto miedo da el miedo?

No hay mayor y mejor herramienta para controlar a las sociedades que el miedo, es un proceso humano, ancestral, animal incluso, por el que puedes dominar a sociedades enteras de forma eficaz y sin violencia. Si logras inocular el miedo, luego puedes aparecer como el salvador, como el que ha gestionado las respuestas y las soluciones. Primero contagias de miedo a las personas, pero gestionado de forma gradual para que no se convierta en desbandada. Luego, una vez que ya has logrado que se entienda el miedo como un problema que tiene solución, debes aparecer como el que domina las gestiones para resolver el problema que has creado.

Es importante que no se note que está creando miedos, sino que se admita de forma positiva que estás informando de que algo grave está sucediendo.

Y es importante que nadie note que a la vez que se informaba de un miedo gestionado y cocinado, se conocían ya las vacunas para poder dominar los problemas en el momento en que se necesitaban.

Lo curioso es que este proceso de miedos y soluciones, que viene utilizándose desde hace muchos siglos, no siempre es bien conocido por los que gestionan las soluciones. Ellos mismos también tienen miedos, y eso es lo importante para que nos creamos todos que el miedo es real. Quien lo debe gestionar se lo debe creer totalmente, pues si no, se nota el trampantojo.

El infierno es un miedo. Pero también lo es la enfermedad, la pobreza, la violencia, la inseguridad, la guerra, el hambre, el futuro, el desamparo social. No todos estos miedos tienen sentido de control social, sobre todo no lo tienen de forma constante. Eso depende de los tiempos. a veces se utilizan unos y a veces otros.

¿Y quién quiere controlar esos miedos para meter miedo? Pues también depende del momento histórico. Digamos que es una herramienta a medio camino entre la nada y la violencia extrema. Y que hay muchos grados de miedos. Saber gestionar los miedos es saber dosificarlos.

Imagínate que te cuentan en un medio de comunicación que las vacas se están volviendo locas, que les entra una inflación en la cabeza. Esa misma nota de prensa hace que se deje de consumir carne en un porcentaje tremendo. Ya no somos libres para comer carne de ternera, por si acaso. No necesitamos contrastar la noticia, no podemos tampoco hacerlo de forma fiel. POR SI ACASO dejamos de hacer algo. 

Entenderemos necesarios los recortes que impidan la venta de carne, la necesidad de cocerla con mascarillas o sin salir de casa, impedir que intercambiemos esa carne con nuestra familia por si los contagiamos será algo que nos ordenan por nuestro bien. Ante el miedo no razonamos, simplemente obedecemos. 

No soy negacionista aunque entiendo que lo parezca. En estos momentos en el mundo hay una pandemia muy grave que nadie sabe hasta dónde puede llegar, incluso analizando este abril mayo de 2021. Los datos de India son tremendo ahora y tampoco hay una seguridad en los motivos de este crecimiento. El miedo también atenaza a los que tienen que gestionar el problema. Con ver algunas intervenciones balbuceantes de algunos políticos se nota claramente que hay mucha responsabilidad contenida en sus palabras.

El miedo les y nos domina. Pero para buscar y encontrar soluciones no nos podemos dejar llevar por el poder de los miedos. ¿Quién los gestiona para hacerlos crecer o dominar, disminuir o modificar? ¿De verdad creemos que nadie? Muchas de las medidas que se han tomado se han decidido con el miedo encima. Y muchas de las pérdidas de tiempo para tomar decisiones, e incluso muchas de las decisiones no tomadas están mediatizadas por el miedo. 

Toda decisión es una selección entre varias posibles decisiones. Si se toma una, se deja de tomar otra. Esto sirve para decidir el tipo de confinamiento, la prioridad de las investigaciones, el crecimiento del Sistema de Salud, la obediencia a la OMS o al Consejo de Europa, el cierre de la Cultura, el Turismo o el Ocio. El tipo de hospitales que somos capaces de construir en 14 mes de pandemia, la terrible decisión de a qué tipo de pacientes se prioriza siempre en contra de otros.

Pero el miedo, mal gestionado cuando es miedo brutal, es la peor herramienta para las soluciones. Sacar a Capitanes Generales a gestionar los miedos es crear más miedos de los negativos. En cambio no sabemos utilizar esos miedos en modo positivo, dándole la vuelta. Un ejemplo.

Si en el pueblo de Tararí de los Bosquejos hay una fiesta de 150 personas, no es necesario poner una multa a 150 personas que nunca van a pagar y que sirve para meter miedo a los que no han acudido a la fiesta. Es más eficaz (creo) hacer un seguimiento brutal de los contagios de esa localidad. Si crecen los contagios y los muertos hay que sacarlos tumbados en los hospitales, hay que acudir a los entierros y entrevistar a las viudas. Y si no hay un aumento de contagios hay que admitir que igual por una fiesta no se aumentan los contagios. 

Tal vez en marzo de 2020, cuando nadie teníamos mascarillas y hoy nos sobran, había que haber obligado a todas las televisiones a emitir un programa de una hora de duración y en máxima audiencia, explicando como cada uno de nosotros en nuestras casas debemos fabricar mascarillas para nosotros mismo y para nuestros amigos y familiares mayores. Era tan sencillo como colgar en web patrones, tutoriales, etc. 

Tal vez en ese mismo tipo de programas obligatorio habría que haber explicado hace muchos meses que "tocar" no es ni de cerca tan peligrosos como respirar sin ventilación. Que no hay que limpiar las suelas de zapato con alcohol sino abrir mucho más las ventanas aunque haga frío, sea en casa, en el autobús urbano o en las escuelas y oficinas. 

Julio M. Puente Mateo

Si no ponemos insecticida social contra los gusanos, al final se convierten en mariposas hermosas, listas para poner huevos


Ya sabemos que no cabe ninguna duda (nunca la hubo entre los demócratas) que los sobres con 7 balas SÍ fueron enviados a los políticos de la izquierda, pues el propio Correos ha hecho públicas algunas imágenes tomadas por sus escáner y que no sirvieron para evitar la llegada a sus destinatarios de estas balas. Fallaron los sistemas de seguridad. Ahora toca saber quién hizo el envío, con qué intenciones, bajo las órdenes de quién se efectuaron, de qué manera se pueden conseguir tantas balas de uso militar, etc. 

Si grave es que unas balas lleguen al destino de la amenaza, hasta los domicilios particulares de políticos, más grave es que este triste y peligroso hecho se quede impune y además se utilice por otros fuerzas políticas para jugar a joder, para manipular a la sociedad, para imponer criterios violentos. No es la primera vez que se amenaza a la izquierda en España en estos últimos meses de matarnos, de fusilarnos, para meternos miedo y hacernos callar. 

Hay que ser inteligentes, no caer ni en el miedo ni en la provocación. Pero no olvidar el contra quién van, ni tampoco que estos procedimientos, muy conocidos en ciertos ámbitos, deben ser resueltos con urgencia y de forma contundente. 

Si no ponemos insecticida social contra los gusanos, al final se convierten en mariposas hermosas y poner muchos más huevos para que nazcan muchos más gusanos.

Sobre bibliotecas y otros menesteres descatalogados


En un edificio privado zaragozano de cuyo nombre no quiero dar pistas me enseñaron la biblioteca que tienen en un sótano inmenso lleno de salas de gran tamaño. Calculo que entre 100.000 y 200.000 libros se escondían a oscuras entre sus estanterías guardando datos de varios siglos de trabajo escribiente, pues las encuadernaciones delataban muchos libros con siglos en sus encuadernaciones. 

Parte de ellos ya estaban catalogados desde hace años pero de forma analógica, con fichas en papel hasta que el bibliotecario particular falleció. 

Pero después han seguido llegando miles de libros desde los mecanismos que había puestos para que no se perdieran en el limbo los que dejaban de tener dueños conocidos, y esos a falta de archivero han llegado con sus tejuelos propios o totalmente en vacío lo que complica aun mas cualquier modelo de archivo que actualice lo que llega de nuevo. 

Tener 2.000 libros en una biblioteca particular es sencillo para su dueño pues la propia memoria funciona hasta más o menos esa cantidad. Pero a partir de este tamaño de biblioteca es imposible controlarla si no hay un método válido, hoy ya un sistema digitalizado. 

Pero en este caso no hay nadie que lo pueda realizar lo que nos llevó a tener ante mis ojos una inmensa biblioteca casi muerta, muy bien conservada pero en cierta medida inútil pues no es nada fácil sacarle jugo. 

Como además de ser privada hay constancia de que es valiosa, las personas que puede acceder a las consultas para hacer investigación son muy pocas. Tal vez en algún siglo alguien descubra este tesoro.

Mientras nos recuerden, seguimos vivos


Ayer estuve de misa de funeral por Laura, la madre de un amigo. Una capilla diminuta, unos 12 metros cuadrados, un sacerdote conocido y ocho personas. Una relación mística con la vida y la muerte, con la religión que llevamos a medias entre mis dos YO, y la realidad de que seguimos viviendo mientras alguien nos recuerda. 

La memoria de los humanos es maravillosa, sabe seleccionar y nos deja solo recuerdos de lo bueno. Eso nos permite vivir algo mejor. 

Pero necesitamos tiempo para convertir y seleccionar de entre la memoria lo que debe conservarse y lo que hay que tirar. Me acordaba de Laura por sus empanadicos, y el sacerdote nos obligó a recordar en voz alta algunos semblantes que se habían quedado en nuestra memoria. Todos eran positivos. Ya hace unos años de su fallecimiento y habíamos superado el trabajo de borrar lo que no es ya necesario. 

Somos diminutos gigantes con memoria selectiva, y sobre todo somos grandes animales con capacidad de amar y de repartir. 

No sé si hay Dios, yo ya lo hablé una vez con Él y le dije que no lo iba a molestar mucho, que dejaría de creer en Él pero que no le iba a impedir que Dios creyera en mi. 

Y nos hemos entendido bien estos años. Él hace su vida y yo me preparo para la muerte, que es al final el camino que hay cuando dejas de creer en posteriores vidas imposibles. He cambiado el Cielo por el recuerdo y por sentirme bien con lo que hago. 

Pero como decía ayer el sacerdote, sí, creo que ayer entre nosotros estaba Laura. No es que estuviera viva ni en espíritu. Estaba de verdad, la llevábamos nosotros mismos en el recuerdo. Todos nosotros ayer por la tarde éramos un poco Laura. Y ella se conformó con eso. Creo.

¿Las secuelas psicológicas de la pandemia tendrán tratamiento?


Flavita Banana nos decía en esta viñeta algo básico y que no queremos atender de momento como se merece. El problema de la pandemia dejará muchas secuelas, entre ellas varios tipos de ellas en la Salud Mental. Ya se ha detectado en Atención Primaria un aumento de las consultas, pero a su vez se observa un crecimiento del alcoholismo de hogar y eso que todavía todos estamos pendientes de la salida como elemento ilusionante de que tal vez podríamos volver al "antes". 

Cuando los problemas se estanquen, cuando el empleo no vuelva a su situación anterior y haya que recoger los escombros de estos dos años, crecerán inevitablemente los problemas mentales. Ya lo sabemos, así que ya nos debería tocaar ir reflexionando sobre eso, para buscar soluciones.

El ser humano necesita una información básica que no siempre es posible tener

 

No es humor aunque lo parezca, Flavita Banana desde El País se pregunta algo muy básico que no sabemos todavía respondernos. ¿Habría sido más duro si desde marzo 2020 hubiéramos sabido lo que se nos venía encima, o tal vez el verdadero drama sea la actual incertidumbre?

El ser humano, incluso el ser vivo, necesita una información básica que muchas veces no existe, no se puede trasmitir. Pero produce incertidumbre no saberlo.

¿Y si nos estuviéramos acostumbrando a no salir de casa?

¿Y si nos estuviéramos acostumbrando a no salir de casa, a no ir de bares ni a teatros, a no viajar y a trabajar desde el dormitorio? ¿Y si este año y medio al menos nos hubiera vacunado contra la vida anterior y ahora estuviéramos tramando un cambio tan brutal que no nos iba a conocer ni la madre que nos parió?

Podríamos comprar por internet, bebernos las mejores cervezas belgas por menos de la mitad de lo que nos costaba en el bar de abajo, ver películas en casa y podernos levantar a mear parando la imagen, o leer con calma libros de calma. 

Todo es cuestión de esa decisión que tomaremos no se sabe cuando pero cuando hayamos salido de la pandemia, y que nos llevará desde el miedo de la enfermedad posible a replantearnos que para la próxima vez nos tiene que pillar con mejores defensas. 

Por ejemplo la Segunda vivienda en la playa ya no tiene el mismo sentido y es mejor cambiarla por un ático en tu ciudad, pues te pueden prohibir durante un año el ir a ver si tienes goteras en tu segunda vivienda, pero siempre te quedará el cielo del ático.

Has aprendido a beber cerveza rara y que no conocías a base de recorrer decenas de supermercados cuando era lo único que te dejaban para viajar fuera de casa, pues te había prohibido irte al pueblo.

Sabes ahora que el silencio o la música es un ejercicio maravilloso y que el cine desde el sofá nuevo es perfecto para soñar si tener que aguantar las palomitas del de al lado. Cuidado con los cambios, que todavía no han llegado todos.


¿Qué tipo de adultos salen tras una adolescencia excesivamente eterna?


Las divisiones por edad social y casi biológica han cambiando en las últimas décadas en España y con ella en todos los países occidentales. Hoy la niñez dura hasta los 12 años, parece que se acorta o desaparece la pubertad y a lo sumo dura un año y se entra en una adolescencia que dura hasta los casi 30 años en algunos casos. Una barbaridad de la que todos somos responsables.

Ese periodo cruel y crucial en la vida de todas las personas, que llamamos adolescencia y en el que cada ser humano se tiene que encontrar con uno mismo y pelear hasta hacerse asumible y soportable, es eterno. Ya lo era antes así que ahora es tremendo.

Es duro asumirse, estar en esa tierra de nadie en la que ya no se es niño pero todavía no se es adulto e independiente; en el que se esperan cosas de adultos sin dejarle ser libre, y no se le permiten cosas de niño sin tampoco desear el protagonista abandonar esa manera de vida casi inevitable.

Pero curiosamente son los propios jóvenes los que han sabido adaptarse perfectamente a esta situación casi dolorosa e irrevocable, asumiendo como en cualquier selección natural, que como la sociedad no te deja ser adulto con todas las de la ley y derechos, al menos no te van a prohibir comportarte cuando te de la real gana, como niños que tienen que vivir al amparo de sus adultos. 

Dura la adolescencia tantos años porque a los adultos les interesa no tener competencia en la sociedad con otros adultos jóvenes mejor preparados y diferentes, y porque es imposible conseguir trabajos que permitan la independencia económica que haría por propia selección natural que todos tuvieran que optar por lo lógico, ser adultos cuando toca. 

Mientras esto no lo dejemos como estaba hace unas décadas, tendremos problemas sociales de adaptación, no tanto como adolescentes como cuando ya definitivamente tengan que ser adultos, pero con el lastre de unos años excesivos en el anterior periodo vital de la adolescencia.

¿Qué tipo de adultos salen de una adolescencia excesivamente eterna?

¿Manipulamos las pizarras para que digan lo que nosotros queremos?

Es cierto, lo que nosotros decimos, lo que pensamos, lo vamos modulando, a veces de forma inoportuna, para manipular incluso. El papel todo lo aguanta, si lo escribimos nosotros. Las pizarras aguantan en su sitio mientras no están escritas por nosotros. En cuanto las contaminamos con ideas absurdas, todo se quiere hundir. Estamos un poco tontos. O eso parece.

Los poderes que nos faltan como personas vivas… de momento


A uno, como persona, le faltan excesivos poderes. No podemos resucitar a nadie, por poner un ejemplo útil. Eso nos lleva a la conclusión de que somos imperfectos y de que nos moriremos para siempre. Nadie podrá resucitarnos. 

Y esto lo sabes siempre tarde, cuando se nos ha muerto algún ser querido y al recordarlo notamos el gran vacío que no podemos llenar, no somos capaces de llenar. Es en esos momentos cuando sabes ya, sin duda, de que la muerte es algo muy serio, tanto como la vida, y que tiene un poder que no podemos doblegar cuando se empeña. 

Siempre vemos morir a los demás, nunca nos vemos morir a nosotros mismos aunque lo suframos muy de cerca. Para verlo tendríamos que estar fuera, afuera, y eso tampoco es posible. 

Así que nos hemos inventado la vejez como seres animales que somos, para ir perdiendo facultades y hacer más llevadera la muerte. 

No es que al final se desee, es que al final va llegando suavemente y te acaricia mientras la acaricias. Nunca te haces amiga de ella, pero la comprendes y le dejas estar deambulando cerca, como un mal menor. 

Nos faltan poderes, incluido el de entender que la muerte es gran parte del sentido de la vida.

Quimeras de mezcla de monos y humanos al 7%. Dicen que es real

Podría parecer mentira pero si lo publican diarios serios aunque lo parezca debe ser verdad. El sueño de los locos del Universo. Estamos intentando crear bichos medio humanos medio monos con la excusa de que esto es solo para investigar y que nunca se llevará hasta el final. Excepto que salga algún loco más loco de lo medibles. Esto de abajo es lo que dice El País, es decir, la noticia.

Los investigadores han utilizado óvulos de una decena de hembras de macaco cangrejero (un tipo de mono), los han fecundado con espermatozoides de la misma especie y, tras seis días de cultivo en el laboratorio, han obtenido 132 diminutos embriones, con 110 células animales cada uno. El equipo ha añadido a esas estructuras 25 células humanas, previamente reprogramadas con un cóctel químico para ser capaces de convertirse en cualquier tipo celular: piel, músculo, hígado, corazón. El resultado, 19 días después de la fecundación, es una bolita mixta de 10.000 células, con un porcentaje humano del 7% como máximo.

Queda como poco muy de película de miedo. Se hace en China por españoles casi seguro porque en otros países eso sería imposible, éticamente inabordable. ¿Tiene sentido esto, más con la pandemia que nos está cayendo encima? ¿Dónde están los límites de la experimentación? ¿Les han preguntado a los macacos? ¿Y todo esto para qué, aun suponiendo que sin duda resolvería algunos problemas, pero a costa de abrir la puerta a otros muchos?

¿Por qué un 7% de humanos y  no un 23% o un 49%? ¿Y macacos con escarabajos peloteros? ¿Y macacos con ballenas para lograr monos de 15 metros de altura? ¿Y si a unos embriones humanos les ponemos ese 7% de macacos… qué sale? Son preguntas que pueden surgir a través de este experimento. ¡¡Uff!!

Dios no ayuda a los que madrugan, se avisa

 

No siempre madrugar es sinónimo de encontrarte las calles vacías. Depende de lo que han madrugado los demás. Así que lo normal es que Dios no te ayude por madrugar, ni tan siquiera que te vaya a invitar a un café. Sal de casa bien despierto, con dinero en el bolsillo por si te quieres tomar un cafelito, y no esperes milagros, si acaso conficiona tú mismo la suerte de cada día.

Un Día Mundial de la Salud, muy pendientes de Sanidad. La Jota de Zaragoza con sus vecinos


Este es el segundo Día Mundial de la Salud —no de la sanidad— que nos pilla en pandemia, sin poder realizar actos, conferencias, sin poder poner en valor la Salud diferenciada de la Sanidad. El año pasado hubo que suspender los actos que se habían preparado, y este año, ni se han organizado en mi ciudad. ¿Nos estaremos olvidando de la Salud aunque le estemos dedicando miedos, informaciones a través de la Sanidad?

Este día internacional se creó en 1948 para por un lado denunciar y concienciar a la sociedad de las diferencias en temas de salud que existen en el mundo y su influencia en la calidad y esperanza de vida, por otro lado en crear estrategias y programas internacionales para equilibrar la balanza entre el Norte y el Sur. 

En la Salud se trata de intentar evitar las enfermedades con procesos de prevención. En la Sanidad se trata de curar las enfermedades que ya tiene la sociedad.

¿Por qué es necesario globalizar el acceso a la Salud y si es posible también a la Sanidad os preguntareis…? pues ahora con el COVID y sus procesos irregulares de vacunación tenéis la respuesta.

Vivimos en un mundo global en el que las enfermedades, virus, insectos y animales se pueden trasladar de un continente a otro en cuestión de horas. Y por muy diversos motivos, no siempre controlados por las humanos. 

Eso implica, que cuando se produce una pandemia mundial, no basta que en los países desarrollados nos curemos, pues la enfermedad estará al otro lado de nuestras fronteras, creando cepas nuevas que nos pueden volver a infectar en cualquier momento.

También ha dejado a la luz las vergüenzas de los países desarrollados. Mientras en Israel ya está el 57% de la población totalmente vacunadas en India están el 0,79% o en Sudáfrica el 0,45%.

Por un lado tenemos en España una Sanidad Pública en crisis, sin recursos, con estructuras obsoletas y poco flexibles, falta de personal y de financiación, tras 10 años de recortes y privatizaciones.

Por otro una dependencia total de la producción extranjera, provocada por el cierre de empresas y laboratorios en España y Europa, para llevar la fabricación a países con gastos de producción más baratos y sin control. Incluso una pérdida contundente de profesionales españoles de la Sanidad por contratos mucho mejores en otros países europeos o americanos. 

¿Cuántos investigadores de la Salud y que son entrevistados en la televisión de España trabajan en universidades alejadas de nuestro país?

La realidad de la sanidad privada, alentada y apoyada económicamente por los mismos políticos que deberían velar por la Sanidad Pública, proporciona una suficiente financiación a la privada por diversos métodos mientras consiente que el personal de la pública cuadre sus bajos sueldos con la atención privada. 

Hay que velar más por la eficacia de la Atención Primaria y Especialista en la Sanidad Pública, por su nivel de atención y por bajar las tremendas listas de espera.

Y finalmente hay que reseñar la falta de personal sanitario suficiente en todos los peldaños de la Sanidad Pública, debido a unas políticas educativas universitarias que titulan a pocos profesionales que escasamente pueden cubrir las vacantes de la Sanidad Pública, sin exigirles además la dedicación exclusiva en la Sanidad Pública.

Pues eso, este Día Mundial de la Salud se creó —qué ironía— en 1948 para concienciar sobre las enfermedades mortales mundiales y potenciar hábitos saludables en las personas. Y aquí estamos en 2021, sin habernos concienciado ni aprendido nada.


Asociación de Vecinos del barrio La Jota (Zaragoza)

Los ricos también se ríen de ellos mismos


Los ricos también se ríen, y como ya sabemos desde hace años y por culpa de la televisión: los ricos también lloran aunque los dolores con pan son menos dolores. Incluso intuimos por Quino que los ricos son capaces de reírse de ellos mismos, y de sus congéneres de poder y de dinero. No hay más malo que un rico cabrón con poder y ganas de joder. En esta viñeta el poder se ríe de sus amigos, sospecha que lo que va a veneri es una cabronada, así que si entre ellos mismos son capaces de hacerse estas travesuras, imaginarnos con los que consideran menores, esclavos y "otra" clase social y de la otra.