31.5.15

Los divergentes caminos del hambre que se juntan en el futuro

Los fotógrafos Maurizio Gambarini y Jonas Gratzer (autores de las dos imágenes) me lo han puesto muy sencillo. Caminos divergentes que se separan sin encontrarse, sin mirarse de frente. Pero el desplazado que no es de ningún lugar, el que quiere huir del mundo para encontrar el mundo, anda de frente mirándonos a nosotros, mientras los que deben encontrar soluciones nos dan la espalda, le dan la espalda. Desde Malasia o desde Libia, desde Birmania o desde Siria. Unos quieren venir y otros solo saben dar la espalda a una realidad complicada pero que está llegando.

16.5.15

Sexo de hace más de un siglo. Y no cansa

Basado en una obra del dibujante húngaro Mihály Zichy podemos contemplar la visión que hace más de un siglo se tenía del erotismo, del sexo en sus vertientes más artísticas, sabiendo que no tenían la fotografía como elementos de reproducción de escenas de sexo.

9.5.15

La flor contra la guerra. El pasado observando el futuro

En el día del desfile que conmemora la II Guerra Mundial, en la Plaza Roja de Moscú, el fotógrafo de Reuters Maxim Zmeyev ha transmitido esta preciosa imagen. Contra la dureza de tantas medallas al pecho de un veterano militar curtido de mucha sangre, la delicadeza de un niño sin que la sociedad le haya roto la inocencia. La flor contra la guerra.

4.5.15

Ahora están naciendo los que gobernarán el mundo del futuro

Cada día nacen unos 370.000 personas. Dentro de 15 años estos niños serán nuevos adolescentes —por desgracia no todos— que seguirán pensando que en muchos casos han nacido para nada. La inmensa mayoría de estos niños nacen en países sin dignidad social, sin garantías de tener una educación válida. Sin un nivel de vida comparable al suyo, al de nuestros hijos.

Usted me está leyendo y yo no quiero joderle el rato, pero estoy seguro que el nivel de vida de usted como el mío no tiene nada que ver con el de la mayoría de estos niños, aunque lo curioso es que estos chavales tienen muchas posibilidades de dominar el mundo del futuro, el mismo mundo donde van a convivir con nuestros hijos. De entrada sus padres en la mayoría de los casos nunca me podrán leer pues no tienen acceso a internet.

No sabemos quién los va a educar, ni para qué ni a qué nivel. No sabemos nada de la formación que tendrán, pero es imparable (y positivo) que sepan que el mundo en el que habitan es muy escaso y sin justicia social suficiente, y que hay una parte de los jóvenes de su edad que vive en unas condiciones muy diferentes a las de ellos, aunque en otros países a veces a solo unas decenas de kilómetros de distancia. Y es normal que aspiren a gozar de lo mismo que ya gozan nuestros hijos.

Durante siglos no hemos querido mirar más que a nuestro ombligo encogiendo la cabeza. Muchas veces ni al pasado al mirado por miedo a repetirlo, o ni al futuro por incapacidad. Pero ahora sabemos que el futuro nos encorrerá y que ya no podemos escondernos sin mirar. 
 
Lo curioso es que aun así, seguimos sin hacer nada por procurar la seguridad básica de nuestros hijos. Ni por puro egoísmo vital de especie, somos capaces de ver que el mundo merece ser cambiado, necesita abrirse a la humanidad, al humanismo y la justicia social. Solo nos queda preguntarnos si realmente no nos estamos mereciendo que nos pase algo malo, por ser tan miopes y torpes.

Brazos que parecen piedras y nunca mejor dicho

Si les gusta este señor, sepan que se llama Romario Dos Santos Alves, un brasileño de solo 25 años que se ha ido inyectando un aceite especial en los brazos hasta lograr esta cochinada. Lo malo no es solo el tamaño de sus músculos artificiales, sino las cristalizaciones de sus músculos, las casi piedras que se le han ido formando en los mismos, según nos informan en el Daily Mail. Ojo pues con solidificar los músculos para parecer más fuerte, pues efectivamente te vuelves mucho más duro. De piedra.

3.5.15

Hay vida después de la muerte. Pero hay que fabricarla

Dice hoy Casimiro García Abadillo en su despedida como director de El Mundo que: “Hay vida después de la muerte” y es cierto. Pero solo hay vida si te la sabes edificar, pues tras la muerte está siempre agazapado el poder que te ha matado.

Nadie se muere banalmente, a todos se nos lleva un porqué, una enfermedad vista o no vista, un motivo secreto o aireado. Todos perdemos pie por algún motivo aunque no lo sepamos intuir. Muchas veces estorbamos y otras no sabemos estar a la altura. Algunas no nos queremos doblegar y otras no admitimos ser los criados de la nada. Pero por algo se produce el recambio.

A cierta edad es más fácil ser asesinado que a otras. Simplemente se pierde respeto y se creen los amigos o los enemigos que hay más miedo a la propia reacción y que por ello es más fácil prescindir del herido. Pero se pierde frescura siempre, se entierran capacidades, experiencias, sabores, divergencias que complementan.

Yo a El Mundo lo quiero poco, al mundo mucho. Pero me encanta vivir en esta España que se mueve a velocidad tremenda, donde nadie estamos seguros de nada. Encantar viene de hechizar, y así me siento. Cautivado por el arte de la magia política y social que cerrará la transición que vi comenzar y a la que acudí con ganas de correr delante. Nada se puede pedir más, bueno sí, tiempo para disfrutarla muchos años.

1.5.15

Solo quedó intacta la puerta de entrada

Un hombre sujeta con las manos la que fue su puerta de entrada al hogar familiar entre las ruinas de su casa destruida en el pueblo Paslang en Gorkha, Nepal. Es imposible añadir nada que no sea pena y dolor. La imagen es de AFP
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