El juego del calamar es mucho más que una Serie. No se os ocurra verla


La serie "El juego del calamar" es la clásica bofetada en los morros que cada uno puede tomarse como le venga en gana. Personas contra personas, para salvar la vida pero solo en teoría, pues al final solo quedará uno o una persona viva (o no), y a costa de no se sabe bien qué enemigos, escondidos entre todos nosotros, con o sin careta, pero muchas veces tan dentro y cerca de nuestro propio grupo, que no los reconocemos aunque nos jodan a patadas creyendo que lo hacen por nuestro bien. 

Es la vida misma, aunque también podemos pensar que es un juego como el ajedrez que también trata de comerte fichas a garrotazos, pues enseguida hay recambios y se vuelven a poner otras fichas en el tablero de la muerte y el mate. 

Francisco de Goya creo que ya debió ver esta serie de "El juego del calamar" a principios del siglo XIX, antes de algunos de sus grabados y pinturas. Estoy seguro de ello.

Somos bichos con número que nos mueven como quieren y nos cuentan batallas o juegos, simplemente o para entretenerse o para jodernos. Nuestros números reales figuran indicados en la cartilla del banco, algunos solo con ceros y otros con esos mismos ceros pero con numericos delante. Según el número en la vida juegas con ventaja o sin ella.

Somos meras hormigas con las que jugar y eso cuando te lo cuentan a la cara…, pues jode un huevo. No eres el timonel ni tan siquiera de tus amigos, a los que crees que eliges.

Yo os recomiendo NO VER la serie "El juego del calamar" para no sufrir ante la verdad, aunque esté de moda todo esto, la serie y el sufrir. Pero que te digan lo mierda que somos no es de agradecer. 

Y encima van todos los que ven esta serie y piden una segunda parte, una continuación. ¿Pero no os ha quedado claro lo mierda que podemos ser? ¿Queréis más? ¡Jope!

Ya estamos en la Crisis Social y de Identidad. Tranquilos, también esto se curará

Llevo un par de días cabreándome a velocidad absurda. Digo absurda porque no sirve de nada, sé que no sirve de nada, no porque no tenga motivos para convertirme en un ser de lo más común que vive en un permanente estado de cabreo mal gestionado. 

Estamos en tiempos revueltos, vacíos y tontos, y simplemente está viniendo lo que yo ya predije (por escrito) que vendría tras la pandemia. Unos tiempos de crisis sociales, de pérdida de identidades grupales, de cambios falsos y negativos por dos años mal gestionados y que en realidad son mucho tiempo aunque dicho de golpe parezca un simple número corto. 

Hemos perdido dos años, pero lo peor es que no hemos sabido gestionarlos pensando en el futuro, sino solo en ese presente duro que nos enfermaba sin poderlo controlar. Había que intentar controlar la pandemia, pero también había que hacerlo sabiendo que se saldría, por si acaso al menos.

Insisto en que no solo Sanidad tenía que haber gestionado estos tiempos, sino también sociología, economía social, psicología, política o incluso antropología.


Aumenta el consumo del juego de apuestas por internet entre los jóvenes


Según los últimos informes al respecto, en toda España ha aumentado mucho el consumo de Juego Online de Apuestas, el juego con dinero por internet, entre los jóvenes hasta los 30 años en estos meses de pandemia, por el confinamiento y la falta de alternativas. Hay más de un 10% de jóvenes menores de edad en España que apuestan por internet. Y un 23% que sin apostar consumen su visionado, lo que poco a poco les lleva a caer en las apuestas.

Curiosamente y como ya se sabe, cuando menor poder adquisitivo se tiene más se cae en las garras de estas trampas en las que NUNCA ganas aunque te parezca de momento lo contrario.

¿No se les cae la cara de vergüenza a los famosos que apoyan con su presencia estas actividades peligrosas que se llevan por delante a los jóvenes que caen en un vicio del que es muy complicado salir?

Estamos ciegos, pero no mudos para poder insultar


La viñeta de El Roto en El País es claramente fotográfica. Queremos una democracia donde solo mandemos nosotros, donde la verdad sea la nuestra y donde podamos insultar a todos los demás con un variado repertorio de indignidades, simplemente por ser diferentes. Me da igual quien soy yo y quien los otros, el caso es reforzar la separación y advertir que todos los demás son imbéciles y no tienen razón. 

Seamos sinceros, si eso es la democracia que deseamos, lo mejor es que se me borre de este Sistema y con urgencia, para simplemente poderme defender mejor. 

No es la democracia en la que yo he vivido mis últimos 45 años. 

Estamos tontos y además de engañados, ciegos pero no mudos para poder insultar con vehemencia imbecil.