Dentro, sí, había un Ser Humano roto.
No era un tigre, era una persona herida.
Se escondía del frío, del abandono y posiblemente del hambre.
Todos los demás…, paseábamos a su alrededor, ya acostumbrados o no mirar.
Fue niño e incluso iba a la escuela y tuvo abuelitos.
No es sencillo poder elegir siempre.
Nunca sabremos quien podría estar mañana así, y ahora juega con nosotros.
Esta persona también jugaba con sus amiguitos y con sus padres.
Nota.: Es España. Y me importa muy poco saber en dónde había nacido. Eso me lo enseñaron los Maristas en la iglesia.
