A través de mi ventana nublada con sol

Se nos nubla, todo se ha convertido en verde oscuro, los marrones son grises en vez de dorados, la montaña del fondo ha perdido el volumen de los árboles y la sensación de altura en su vertiente. 

No sé si amenaza tormenta o es una simple nube grande y blanca que ha decidido tapar el sol de la tarde que llegó con no mucha fuerza.

Me gustaría que fuera una tormenta porque me gustan los gritos naturales, las discusiones entre cielos, las peleas entre nubes por demostrar que son muy fuertes y saben a cielo.

Veo que vuelve el sol y la luz que dibuja, y que otra vez la montaña recupera su fuerza que impone y vuelve a demostrar que es más alta de día que de noche.

Ha sido simplemente un sueño momentáneo 
de luz, que ha querido probarme para saber qué pienso sobre su presencia, o sobre su ausencia cuando a él le da la gana de abandonarme.

Regresa con más fuerza, tanta y tan amarilla que salgo al porche a ver el cielo para saber qué pretende. 


Sí, está jugando conmigo y con las nubes de algodón hasta formar dibujos blancos sobre el azul del lienzo. No se yo si al final no terminarán cabreados todos.