17.5.12

Sobre el absentismo laboral de varios tipos

Todos somos conscientes del gran perjuicio que produce a la economía el absentismo laboral: a las empresas, a la Seguridad Social y a las propias personas. 

Y todos hablamos de implicarnos en reducir estas cifras que habían ido muy en aumento en los últimos años antes de la crisis. Pero hay muchos tipos de absentismo laboral y no todo ni el más costoso para cada una de las partes —y complicado para resolver—, es el de las bajas médicas.

Toda baja médica requiere un médico que aprueba esa necesidad, que es cierto, puede ser presionado o engañado, pero que en la inmensa mayoría de los casos, incluso sabiendo el doctor que no hay motivo real para esas bajas médicas, sabe que detrás sí que existe una causa muy posiblemente psicológica para otorgar ese descanso. No siempre valoramos las causas psicológicas a la hora de resolver problemas, y muchas veces al acudir al médico de familia a solicitar una baja lo que se hace es gritar y solicitar ayuda, un espacio de descanso, un periodo corto de tiempo libre para retomar el aire. Efectivamente, luego están los jetas profesionales que aprovechan esos días para pintarle el piso a un amigo. También hay ladrones entre las personas que visten con traje y no vamos por la calle deteniendo a todo el que viste con traje.

Pero muchas veces la peor abstención laboral no es la de la baja médica, que pagamos entre todos, pero de manera repartida. La peor baja laboral es la que se toma el propio trabajador sin abandonar el puesto de trabajo, convirtiéndose en una columna sin implicación laboral, en un auténtico autómata sin decisión personal, con una escasa participación y con muchos tiempos muertos en su jornada laboral. Todos nos estamos imaginando a trabajadores públicos, algo mal hecho, pues se da también en numerosas empresas privadas, con personas de cierta edad y bastante problemática para ser corregido o incluso despedido. No son personas jetas, son simplemente personas quemadas, que han perdido la ilusión laboral, que resulta muy complicado volver a motivar, que son un problema para la empresa por ellas mismas y por lo que representan para sus compañeros.

Más harina lacteada de Nestlé con aceite de hígado de bacalao

Como continuación al anuncio publicado ayer sobre harina de leche para niños, ponemos ahora este anuncio algo más antiguo, de periódicos en vez de revistas, en donde se informa de la posibilidad de ampliar la alimentación del bebé a partir de los seis meses con un suplemento de harina lacteada Nestlé. Avisa el anuncio que contiene extractos de aceite de hígado de bacalao (tan de moda en aquellos años) pero sin olor ni sabor para que los niños no le cojan “asco” a la leche. Y avisa de que la leche condensada no es un suplemente suficiente. Resulta curiosa la manera de dirigirse a los compradores. “Madre…” para continuar con un decidido “Vd.”, muy impersonal, pero que era el respeto que por entonces la publicidad empleaba para contactar con sus clientes. Insiste en sus dibujitos de los bacalaos saltando pero no dice nada de cereales que eran básicos en su composición y que hoy son mucho mejor entendidos y respetados en la alimentación.