30.11.25

Es imposible cambiar la historia, pero sí modificarla


Todos los siglos tienen al menos media docena de hechos importantes que marcan el devenir del futuro, que hacen avanzar o retroceder a la sociedad. Por eso realmente, nos movemos poco si analizamos los siglos.

En el siglo XX fueron desde las dos Guerras Mundiales a la Guerra Fría, pasando por la crisis del 29, la Guerra del Vietnam o la caída del Muro de Berlín, sin olvidarnos del cambio en África y el colonialismo, o la transformación de Asia.

Para este XXI ya tenemos desde su inicio hechos que han marcado el futuro. Desde el ataque a las Torres Gemelas por un terrorismo brutal sin detectar, pasando sin duda por la situación del Norte de África y una sociedad que grita más libertad, y sin olvidarnos de la primera gran crisis económica del mundo occidental en el siglo XXI, y todo ello solo en su primera década. 

En este inicio de la tercera década, nos están marcando sin saber bien hasta donde, la Guerra de Ucrania, de Israel contra todos sus vecinos, el mandato de Donald Trump y el serio peligro de entrar en una dinámica violenta descontrolada. Y sin olvidarnos del COVID que nos dejó muy heridos en múltiples parcelas sociales, que modificaron comportamientos muy diversos.

Fijémonos que casi se podría decir que los tres sucesos del inicio del siglo XXI están sin terminar del todo, sin un final que nos sirva para decir hasta donde nos han afectado. 

Seguimos sin saber cuanto afectarán al mundo occidental en todo este siglo, ni si esta forma de vida social actual, se mantendrá en los finales de este nuevo siglo. 

Hablamos de terrorismo hay controlado de momento por los avances tecnológicos, también de cambio climático y nuevas enfermedades, de crisis económicas descontroladas y a veces inasumibles y muy amplias en temas como la vivienda o las pensiones, y de una África que se ha despertado a la vez que lo hacen desde otras zonas del planeta, etc.

Darse cuenta de los momentos históricos actuales es relativamente sencillo, a poco que se preste atención a los momentos que vivimos. Pero en cambio es casi imposible lograr modificar su importancia o su devenir. 

Todos sabemos que lo que está sucediendo es muy importante pero pocos pueden mover algo las situaciones, para que esto no suceda o para que suceda de una manera determinada que ayude a sus intereses. 

¿Cambiarán nuestras formas de utilizar las energías y los vehículos? ¿La IA será solo una herramienta o en cambio será algo más y entrará en asuntos como la Sanidad, el Derecho o la Política?

Es la historia y su poder casi imposible de dominar.

Se puede señalar que los EEUU podrían hacer no se qué, o que pueden o incluso deben modificar posturas para lograr unos objetivos determinados. Pero lo cierto es que cualquier movimiento tiene su contrapoder, su alternativo movimiento desde otras posiciones, como si todo fuera una partida de ajedrez mundial con múltiples jugadores. 

Nada es sencillo o por casualidad, pues de serlo no es importante ante la historia. Por eso es casi imposible lograr que se muevan las fichas a nuestro gusto, solo a nuestro parecer. 

No sabemos como terminará las crisis de las violencias y guerras a la puerta o dentro de Europa, ni como avanzará el movimiento social de África o de los países emergentes. Tampoco podemos saber si China se adueñará del mundo en sus parcelas económicas o tecnológicas, ni del papel de unos EEUU débiles y alocados, que buscan una Paz provocando otras guerras.

Por eso es casi imposible modificar a nuestro interés sus efectos, pues desconocemos casi todo. Son excesivas piezas en un juego mundial, donde cada una de ellas se mueve según sus propios intereses. Y en donde algunos movimientos de alguna de ellas, mueven a todo el resto de piezas.