Secuelas de los enfermos de COVID-19


Las secuelas de la pandemia son más amplias que la propia enfermedad
superada o no, pues las secuelas duran mucho tiempo al ser una enfermedad que no podemos atajar sino si acaso mitigar los síntomas o no dejar que estos nos afecten mortalmente.

Ya sabemos que al lado de la propia COVID tenemos ya entre la población problemas psicológicos y laborales o económicos, pero no me quiero referir a ellos en esta ocasión, sino a las propias secuelas de los que han sufrido la enfermedad. Problemas que se siguen tratando por los profesionales médicos durante semanas o meses.

Sabemos que sobre un 10% de los enfermos diagnosticados de COVID sufren secuelas importantes durante un mes tras ser dados de Alta o haber superado la enfermedad sin estar ingresados

Y algunos de ellos serán meses los que tendrán que invertir para volver a la situación anterior a su enfermedad

Pero entre los hospitalizados estos problemas los sufren entre el 50% y el 90% según el tiempo que han estado en el hospital o si han tenido que pasar o por no UCI.

Salir de la UCI cuesta semanas, pero que el cuerpo y la mente se olvide de su estancia en las zonas más peligrosas puede costar medio año para los problemas físicos. La edad y el mayor tiempo en la UCI complican la salida de estas situaciones que a veces se vuelven crónicas.

Falta aire al respirar, hay cansancio, dolores de cabeza, intolerancia al ejercicio físico, falta de oxígeno en sangre, debilidad muscular, problemas de memoria, miocarditis, insuficiencia renal, ansiedad, insomnio, irritabilidad, depresión, estrés postraumático, disfunción pulmonar, vértigos, angustias y fatigas en los casos más leves.