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Modelo 77. Lo que no nos dejaron hacer en la Transición


Sufriendo con la película Modelo 77, de Alberto Rodríguez, que está nominada en 16 categorías a los Premios Goya en un año muy complejo pues han salido tras la pandemia excelentes películas españolas en todos los campos narrativos, uno se reafirma en que durante la Transición española se hizo lo que se pudo, y mucho más de lo que nos dejaban los que mandaban. 

Esta película excelentemente dirigida e interpretada, Modelo 77, habla de las cárceles en el inicio de la Transición española, desde la dictadura a la democracia.

Cuando en estos tiempos actuales escucho o leo críticas al modelo de Transición que se tuvo que hacer en España en los años 75 a 85, no sabemos ni mirar ni entender desde qué punto se partía, qué poderes escondidos y con gobernanza brutal, dominaban los primeros años de aquella Transición. En las cárceles, en la economía, en la policía, en los poderes escondidos.

Claro que no nos gustaba lo que se podía hacer, claro que nos dábamos cuenta que no se estaba logrando lo que se necesitaba y de que todo iba mucho más lento de lo que deseábamos. Éramos jóvenes, pero no éramos tontos.

Pero seguíamos dominados por una policía brutal y asquerosa que todavía hoy se pasean por nuestros barrios aunque ya estén jubilados. 

Y por unos políticos que intentaban hacer pero no siempre podían o sabían, pues además de jóvenes no habían mamado la democracia como sucede ahora. 

Se mataba en la calle a estudiantes, se asesinaba a los abogados críticos con la extrema derecha, teníamos a una ETA y un GRAPO que jugaban a matar, se constituyeron varios Golpes de Estado del que solo uno salió a la luz.

En aquellos años se hizo lo que se pudo, y comparar aquellos años con estos, aquellas opciones con las que se debería disponer hoy, es ser además de torpes, poco respetuosos con el pasado y con los que en aquellos años teníamos de 20 a 35 años y hoy o están muertos o somos unos jubilados cansados.

Ver la película Modelo 77 ayuda a comprender que aquellos años fueron durísimos. Ahora en 2023 deberíamos cuidar de que nunca más vuelvan aquellos años, algo que en los años 70 y 80 no teníamos nada claro. ¿Y ahora, somos capaces de lo que algunos desean intentar de nuevo?