Es cierto que la Salud se fundamenta en gran medida en el contacto entre personas, en las relaciones y en los diagnósticos que en gran medida requieren el humanismo para entender qué sucede. Pero la IA es una simple herramienta, o más bien, la suma de varias herramientas que ayudan al profesional, y se basa en los conocimientos de miles de profesionales.
No es una máquina, pero incluso si lo fuera, tampoco deberíamos dejar de creer en ella. Nadie duda del tensiómetro y de las cifras que nos ofrece, nadie del 108 de la medida de Glucosa que nos entrega una herramienta o aparatito.
Lo cierto es que nos faltan profesionales de la medicina y de enfermería en España, y que hay que admitir que la entrada de nuevas herramientas muy testadas, nos puede ayudar en ese déficit en el mundo occidental, pero todavía más en países de complicado acceso a la Sanidad.
El crecimiento de la IA en la Sanidad es tremendo, y es cierto, nos falta aceptarla como herramienta imprescindible para ayudar en los tiempos de atención, sobre todo en los profesionales de Atención Primaria.
La IA ayuda mucho en esos trabajos administrativos que tienen que hacer los médicos de AP y que no vemos, pero a la vez es capaz de ayudar en diagnósticos, en el tipo de pruebas que se debe configurar, etc.
De hecho ya funciona bastante en algunas consultas de AP de la Sanidad Privada, poco a poco va entrando muy lentamente en algunas consultas de la AP de la Pública, y se sigue analizando su implantación, cuando todavía no se ha logrado que todos los profesionales de la Sanidad dejen de escribir en papeles sus diagnósticos y lo hagan SIEMPRE en las fichas informatizadas de los pacientes dentro de su Historia.
La Historia Clínica de cada paciente, dentro de su confidencialidad, debe ser completa siempre, a base de irse añadiendo los distintos profesionales de AP, Urgencias u Hospitales, para que desde cualquier espacio sanitario de todo el país, cualquier profesional sepa qué historia clínica tiene una persona.
Ayer me decía un paciente que el médico estaba hablando con el ordenador a la vez que hablaba con él, algo a lo que nos tendremos que acostumbrar por lógica. A nadie nos extraña desde hace años que teclee; pues… hablar con la pantalla es mucho más sencillo y resta funciones del profesional, para mejorarlas.
Es semi automatizar la Atención Primaria, y tal vez haya que explicarlo a la sociedad mucho mejor.
Ya hay sistemas de detección de enfermedades en sus estados iniciales, que utilizan vídeo, fotografía o voz para determinar esos procesos. Mandar una imagen de unos lunares en la espalda o la mano a un especialista desde la AP, puede servir de forma muy rápida para determinar de inicio unas posibles lesiones o unos procesos que solo son estéticos.
La IA nos permite hablar con especialistas de otros países ante enfermedades complejas, y recibir sus consejos sin que el idioma sea un problema.
Hacer una encuesta a un paciente con 100 preguntas para que las responda en su casa, puede servir para que una máquina al analizar las respuestas encuentre fallos en la alimentación, en problemas de sueño, en trastornos de Salud Mental… antes de que se conviertan en problemas muy serios.
Muchos de nosotros consultamos con la IA temas menores, pero su uso puede ser muy amplio y muy profesional si los Agentes de IA trabajan para nuestro conocimiento y con arreglo a lo que ya sabe que necesitamos como profesionales de la Salud.
Lo habitual es que cualquier pregunta haya sido hecha antes miles de veces y tenga recogida miles de interactuaciones de los que consultan desde la profesionalidad.
La IA puede analizar en un segundo todo nuestro historial personal médico, saber qué problemas familiares han tenido nuestros abuelos, y decidir con arreglo a toda esa información SI SE LO PERMITIMOS conocer. No nos obliga nadie a que en el futuro estos procesos de IA sean invasivos y/o actúen en contra de nuestra decisión de confidencialidad.
¿Se equivocan la IA? SI, SE PUEDE EQUIVOCAR, como lo hacen los profesionales que no utilizan la IA. Pero posiblemente menos, o al menos tendrán más información sobre nosotros mismos, que los que no consentimos que se utilice la IA.
La IA en los cribados de cáncer de mama, es mucho más eficaz que un profesional para detectar pequeños problemas. Se puede calcular además la resolución o el tamaño de lo que se quiere buscar. Y detectar o eliminar lo que no sea necesario revisar. Lo mismo para analizar unos resultados en una analítica pues tiene en consideración todo nuestro historial, incluida la edad y la medicación que tomamos.
Nos conoce y los resultados nos los puede dar desde ese conocimiento, para que nuestro médico de AP tenga ya una idea mejor. La decisión final sobre subirnos o bajarnos el tamaño de la pastilla, será de nuestro médico, y no de una máquina.
En la suma de triajes por revisiones de tensión arterial, cardiovascular, respiratoria, glucosa, etc. en un sistema de Urgencias, es más eficaz si se le añade una visión en vídeo o por imagen del paciente, un análisis de su voz, recoger sus impresiones de su problema, etc. para emitir un diagnóstico primero de evaluación. Y para tomar las decisiones urgentes o no, a partir de ese triaje inicial ayudado por la IA.
Ante una sociedad cada vez más envejecida, con más mayores de 60 años en los hogares y por ello más enfermedades crónicas, es inevitable pensar en el control con ayuda de la IA de sus problemas.
Los relojes inteligentes son ya pequeñas IA que llevamos en el brazo. Sus datos de Salud sirven, y estamos en la prehistoria. Pueden servir para ajustar medicación, para detectar cambios en nuestra forma de andar o en el equilibrio, y si se lo permitimos, mandar esos datos si son de Alarma, a nuestro historial clínico o personal.
Esto no es deshumanizar la Sanidad, quitar la relación con el médico, es facultar al servicio de AP que cada vez hay mejor atención si es necesaria, y un mayor tiempo del médico o de mayor calidad, al tener más datos controlados del paciente.
Y en Salud Mental, el trabajo de la IA es todavía poco conocido, y más utilizado que conocido, y de entrada ya está ayudando en la Soledad no Deseada. No es lo ideal, pero es mucho mejor que nada.
Que una máquina puede mantener conversaciones con una persona no es comparable con hablar con tus hijos, pero al menos este sustituto lo puedes utilizar muchos minutos al día, y está escuchando cuando lo necesites.
E incluso es capaz de lanzar un mensaje de Alerta a quien tú le digas, si esa IA detecta en tu voz, en tus palabras, comportamiento diferentes, ajenos a la normalidad que ya te conoce de muchas conversaciones anteriores.
Para finalizar un serio consejo. Ante cualquier duda, LOS ÚNICOS que de verdad puede opinar son los profesionales, Lo que he comentado antes, es solo el futuro que ya está entre nosotros.
Julio Puente Mateo - Miembro —NO profesional de la Salud— del Consejo de Salud de Aragón
