Estamos asistiendo sin darnos cuenta a un Golpe del estado político, contra el "otro" estado político. No es un Golpe de Estado (con mayúsculas) aunque lo parezca, es la sucesión de malas praxis que nadie, ninguna de las partes democráticas, deberían haber empezado. Y al final cuando nos presenten la factura, nos cabrearemos de veras.
Yo con mi nombre tengo un lío de narices, mis amigos me están jorobando y los tengo que aguantar. Me llamo de apellido Puente y de nombre… muchos me llaman Julito. Del primer apellido, me dicen mis amigos que soy primo del Ministro pues además mis abuelos son de un pueblo de cerca del suyo. Del segundo, del apelativo cariñoso del nombre e igual al encausado en los líos de Zapatero, no digo nada, pero sonrío.
En cualquier momento me confundirá la UDEF, si no lo ha hecho ya, y se quedará con mis grabaciones y discos duros. Jodo petaca, qué trabajo les espera. Y todo por un apellido y un apodo en el nombre. Pero no me importa, así conoceré a más gente.
Julito Puente soy yo. Cosas del destino. De joven me quisieron mandar a Valladolid un par de meses para hacer un curso de Cabo Primero, que era una manera entonces de hacer profesión de ferroviario. Me insistieron mucho mis oficiales, pero me negué pues en Valladolid los veteranos eran unos cabrones de verdad y jodían a los que llegábamos a su cuartel escuela con ganas de aprender a mandar.
Nunca se sabe, igual si me hubiera hecho militar, ahora ya jubilado, hubiera tenido contactos con las tramas castellanas y socialista. Yo es que me meto en todos los tinglados. Pero el Julito famoso es de Alicante, y de esas me libro.
Yo pedí hacer el curso en Zaragoza, pero no coló. Y, aun así, como estaba en una ciudad pequeña, en un cuartel muy pequeño, me tocó hacer cuatro semanas de Suboficial de Semana. Creo que era ilegal hacerlo como Cabo de Segunda, pero me lo endiñaron. A cambio tenía después una semana en mi casa de vacaciones.
Ser Suboficial de Semana es un cargo importante con unos 300 soldados, aunque solo hubiera unos 45 de reemplazo. Yo tenía que dormir vestido de militar durante todos los días de esa semana y llevar la pistola a la cintura a todas las horas. Os juro que cagar con pistola es complicado, por si hay dudas, aunque lo hagas con la puerta cerrada de un cuartel.
A partir de la primera semana me salté parte de los protocolos, pues dormir con botas era terrible y hacer mis cosas sin quitarme el cinturón podía ser incluso peligroso. Tenía ventajas, lo advierto. Por ejemplo una habitación para mi solo, con cama de verdad.
Yo recuerdo ahora con sonrisas, que hice algunas putadas al Reglamento, de esas que solo las hacen los irresponsables. Si me hubieran pillado en alguna de ellas, pues no sé, igual estaba todavía en el calabozo. Algunos favores se hacen sin saber bien las consecuencias si salen mal los favores.
Por eso posiblemente el abogado de Julito Martínez haya decidido abandonar la defensa legal del amigo de Zapatero. Es posible que el encausado no quiera seguir sus líneas de defensa jurídica, pues los amigos… son los amigos.
