1.1.13

Parados mayores de 55 años, tranquilos, no hay solución

Os dejo para joder el primer día del Nuevo Año, un gráfico con los desempleados españoles que llevamos más de uno o dos años en el paro.  En millones y en porcentaje, y como vamos subiendo según van pasando los años.

De este gráfico, a los que hemos llegado con más de 50 años —si tienes más de 55 años (como yo) es mejor que no sigas leyendo— no podremos salir de la línea gris aunque nos lo propongan con saña.

Acabada la Navidad, podemos volver a la cruda realidad de los "new" pobres españoles. Yo empecé a trabajar y cotizar con 14 años, nunca hubiera supuesto que entraría por primera vez en el desempleo con 55 tacos y para no salir. Joder qué puñetera suerte ¿no?, y además en un periodo en que a algunos les gusta jugar a jodernos las pensiones y las cotizaciones.

Mañana ya volvemos a la normalidad del día que hay que ir construyendo con fuerzas e iremos viendo de qué color son los ladrillos de este año nuevo. Yo ya tengo trabajo, que no “empleo”, para estos primeros días. En cuatro días se me acaba “el paro” y entraré en la nómina de los subvencionados por el Estado para no morirnos de hambre. Formaré parte de esa nómina de los que “sobramos”, de los que vivimos a costa de los demás, de los que somos la escoria para los economistas y para muchos ciudadanos. ¿Dónde están los impuestos que he pagado mes tras mes durante mis 41 años de trabajo y cotización? Los que he pagado yo y los que han pagado mis empresas por mi, que son más.

Lo jodido es que tengo otros dos amigos de mi parecida edad y en la misma situación, a otro se le acaba el paro en un mes. A partir de los 55 años ya ni te miran, no vayas a quedarte muerto en el puesto de trabajo.

Sobramos, literalmente sobramos, como no seamos listos y nos busquemos alguna actividad para no morirnos de asco. Nadie nos va a pagar un sueldo, pero al menos lograremos que no nos invada en los huesos la depresión mala.

Si, efectivamente, hay varias clases de depresiones. La mala es la que antes se cura. Bueno, quería decir, la que antes se termina, la que menos dura.

Comenzamos el año 2013 rumbo a lo desconocido

Quizás los mayas no se equivocaron tanto en sus predicciones, nunca se sabe. Y no me refiero al apocalipsis en que se encontraría la raza humana a finales del año 2012, ese despropósito de profecía que nos encontrábamos en casi cualquier periódico al menos un par de veces el año pasado; sino al “cambio de era” o de sistema.

Las cosas no cambian tan de golpe como uno podría esperar, basta con analizar la historia, excepto en periodos de guerras crueles. Pero sí que es cierto que 2012 fue un año de cambios.

En lo democrático, vivimos una renovación europea (efectuándose los cambios en España, aunque fueran elecciones a finales de 2011, en Francia, Grecia…) y americana. Y en lo económico volvimos a sumirnos en un cambio de ciclo que nos hundió de nuevo en una recesión económica que entendemos sicosomática y derivada de una recesión que impactó con gran fuerza a todas las economías.

En 2013 se estima un año en el que lo que interesa es ver el rumbo. El matiz que van a ir tomando los acontecimientos. Por que en 2012 la excusa de la herencia puede valer para ir tirando, pero en 2013 ya no vale.

Al gobierno del Partido Popular le precede un año de su propio gobierno con el que va a tener difícil poder jugar. Se ha cerrado bastantes puertas, pero sabemos que tampoco tiene problemas en abrirlas a patadas.

¿Subidas del IVA? No se esperan, “en principio”. Pero ¿Quién sabe?

Y así con todo. Dicen algunos analistas que ya no se esperan más “reformas”. Pero, ¿Qué reformas? Si de momento no se ha hecho nada que impacte verdaderamente en nada.

De modelo productivo hemos dejado de hablar. Los recortes se realizarán en zonas cada vez más sensibles del tejido social lo cual hace que sean más lentas y (quizás) dolorosas de lo que creíamos posible. Y se han hecho ya tantas promesas (aun me resuena el “temporal” de Santa María anunciando la subida del IRPF en la cabeza) que va a ser difícil no tocar algunas cosas sin parecer un pato mareado.

En Estados Unidos parece haberse evitado en parte el “Fiscal Cliff” pero el mero hecho de que se hayan tenido que mantener unos debates tan infructuosos nos da pistas de que falla, en gran parte y todavía, la clase política, que no se ha enterado, a nuestro pesar, de cómo funciona el mundo económico.

En 2013 veremos que forma coge la recuperación económica. De momento ya nos están intentando vender el percal con un optimismo barato que asusta. Sinceramente, creo que si hay que ser optimistas es por una cosa: por el potencial que tenemos como país. Porque lo tenemos, claro que lo tenemos. El problema es que no lo utilizamos. O no sabemos utilizarlo tan bien como otros.
Miguel Puente Ajovín - Caótica Economía