11.1.15

¿Has probado en abrazarte alguna vez a un árbol?

¿Has probado en abrazarte alguna vez a un árbol? Seguro que te han dicho que trasmite energía positiva, que logra atrapar la energía negativa que tú tengas en ese momento. Y es posible que esto no te lo hayas creído. Pero es cierto.

Hay estudios que dicen que es muy positivo abrazar a un gran árbol, y lo que es seguro es que además es gratis. Lo que es cierto, sin duda, es que abrazar la naturaleza nos produce bienestar, incluso sedación muy leve y tranquilidad que dura mucho más tiempo que algunas pastillas. Lo que sin duda es cierto es que somos naturaleza y no podemos vivir alejada de ellas, somos parte de ese estado natural aunque llevemos trajes de tergal y teléfonos modernos de plástico.

Muchos de nosotros, cuando éramos niños, teníamos el pueblo o los árboles de la calle, donde jugábamos sin problemas. Pisábamos hierba, trepábamos por rocas, sabíamos lo que manchaba el barro, entendíamos de árboles. Y estar cerca de los árboles nos producía sensación de alegría, de paz, de calma incluso en los juegos violentos de los niños. Nuestra hiperactividad se controlaba de forma natural, subiendo a los árboles.

Podemos creer que lo beneficioso es estar en el campo, fuera de la ciudad, en lugares amplios y abiertos. Lo cierto es que si son solo campos de hierba, los efectos no son iguales. Necesitamos tener árboles cerca, zonas salvajes, irregulares, naturales de verdad. No sirve una pradera de hierba plantada, necesitamos hierba natural y arbustos, árboles altos a los que poder abrazar.

Lo he dicho al principio, abrazar un árbol además de ser positivo es gratis. ¿No es un lujo?

Una actitud básica en todo proceso empresarial: Reflexión constante

Vamos a basarnos unos días en las ideas que El Bulli ha dejado escritas sobre el éxito de los proyectos, de su empresa como centro de innovaciones, como lugar para experimentar. Nos olvidaremos pues en esta y sucesivas entradas, de los resultados económicos de El Bulli. No todo el éxito de una empresa es ganar dinero, aunque parezca la meta imposible de abandonar.

Una actitud básica en todo proceso creativo y de crecimiento es la reflexión constante, el análisis de todo lo que se está haciendo, salga bien o mal. Todo y esto es bien cierto puede hacerse mejor. Nuestra complacencia es la que a veces no impide continuar con la investigación o con la revisión de los procesos de mejora.

Si algo funciona, nos han enseñado que lo mejor es NO cambiarlo. Puede ser cierto, pero aun así debemos seguir viendo si es posible seguir mejorando lo conseguido. 

Conozco una gran panadería que empezó hace tres décadas recuperando los panes antiguos, ofreciendo no menos de 20 diferentes tipos de panes. No existía competencia en su ciudad para tal cantidad de buen producto, de tanta variedad de posibilidades. Era una empresa familiar asentada en un barrio, donde había filas de compradores esperando su turno que aguardaban en la calle a entrar. Modificó el obrador, amplió las instalaciones y con ello amplió sus clientes.

Hoy y por que no quiso quedarse atado en el éxito, es una gran cadena de franquicias que sirve sus muchos productos de panadería y pastelería por varias ciudades españolas, con su marca y su particular forma de decorar y vender. No quiso esta empresa familiar dejar de reflexionar sobre qué podrían alcanzar con su ya asumido éxito primero.