5.7.11

Debería ser el momento político de la izquierda social en España

Es el momento político de la izquierda social en general, que está desaparecida en combate, pues nunca se rinde en intentarlo, aunque mucha veces no alcanza lo que considera básico sabiendo que tiene su poderosa razón con la que está cayendo en una economía dominada por los mercados neoliberales.
La izquierda en España lleva décadas luchadon contra muchas de las cosas que indignan al Movimiento 15M (la ley electoral, la oposición a la reforma laboral, de las pensiones etc), izquierda real, de IU y de otros, que se han enfrentado al PSOE y a Zapatero en la gestión de la salida de la crisis, que han gritado contra el bipartidismo en España. Pero nada de esto les ha servido para resurgir en unas elecciones municipales que no han podido aprovechar.


Hace tres años fue el ‘voto útil’ que provocó un vuelco a favor de los socialistas y dentro de unos meses, en las próximas Generales pueden pagar algunas de sus contradicciones y de no saber convencer con sus ideas cuando el viento sopla a favor. Veamos algunos de los puntos que tanto IU como los partidos de izquierda en España debería cambiar si quiere lograr los lógicos triunfos por sus ideas, cada vez más necesarias.


1.Debilidad de los líderes.
Se necesita tener líderes que sepan gobernar sus organizaciones, que trasmitan nuevas ideas, que contacten bien con la sociedad. Líderes nuevos pero asentados, serios, que trasmitan confianza,. No saben comunicar con su base social, no saben trasmitir y recibir, intercambiar ideas, dudas, problemas, soluciones. La izquierda debería gestionar mucho mejor su comunicación social con TODA la gente de la calle.


2. Contradicciones entre parte de los programas y la práctica del día a día cuando se gobierna.
La izquierda debe tener más contacto con TODA la sociedad. Se ha centrado en tener contactos con la sociedad organizada en asociaciones, pero la inmensa parte de la sociedad que no participa, no encuentra en la izquierda los referentes que necesita para elegir. Dentro de ese 90% de gente que no es activa en ninguna organización social, hay mucha gente que si es de izquierdas sociológicas. Los programas de la izquierda deben ser mantenidos una vez que se alcanza la posibilidad de gobernar. Engañar tiene un precio brutal para la izquierda.


3. Hay que escuchar a la sociedad y aprender de ellos, de sus necesidades.
Las reivindicaciones del Movimiento 15M han copado todos los titulares que la izquierda nunca han podido conseguir. Reforma de la ley electoral, derecho a una vivienda digna, castigar a los “verdaderos” culpables de la crisis económica y no a los trabajadores, no a los recortes sociales… No son mensajes nuevos ni copiados al 15M, pero la izquierda no ha sabido liderarlos ante la sociedad.


4. Los cambios de líderes, de gestores, no siempre se hacen bien.
La izquierda está muy dividida como organización pero también como líderes separados. Es muy normal que entre diferentes líderes de las distintas sensibilidades progresistas de España, incluso se odien. Algo que la sociedad no entiende. Hay que engranar mucho mejor las distintas sensibilidades, buscando la inteligencia social para lograr objetivos comunes.


5. La democracia interna de los partidos de izquierda se vuelve en su contra (nota abajo)
Lo hemos visto en el movimiento del 15M; hay que contar con la sociedad, con los militantes, pero además saber liderar y gestionar con decisiones. El asamblearismo no sirve para dar respuestas eficaz para toda la sociedad. Se necesitan responsables que acierten o se equivoquen. Lo que no quita que estos escuchen, se asesoren, tengan un gran y potente equipo detrás, se organicen maneras contundentes para que todos puedan opinar y participar. Hay sobre todo que buscar la operatividad y el resultado.


6. Los partidos de izquierda se dividen y trocean sin sentido.
Ha sido curioso ver cómo en esta última legislatura el PSOE se ha apoyado en partidos regionalistas de corte conservadora antes que en IU o en partidos de izquierda. Se dividen, se crean nuevas opciones antes de estudiar si es posible fusiones, se adjetivan con apellidos diferentes para dividir ofreciendo distintas ópticas parciales de lo que en realidad es un todo. La izquierda: la manera de entender la igualdad, la solidaridad, el reparto, la libertad.




Nota: Me hace notar un amigo lo mal que suena este enunciado, y es cierto. Voy a intentar explicarme, que no sé si lo lograré. Democracia interna sin duda, faltaría más. Pero sin excesos (¡jope otra vez!), sin mermar protagonismo a quienes dirigen, sin restar sino sumando. Esto suena muy mal, lo sé, pero es que un error de la izquierda —creo— son sus métodos de lucha, de organización, de tejer formas de trabajo que sirvan, que logren avanzar.  Las organizaciones de izquierda tienen su forma de elegir a sus líderes. Y si no gustan se les intenta quitar. Y si no se pueden quitar y siguen sin gustarnos, uno abandona y a esperar resultados. Pero somos desde la izquierda muy exigentes con las formas, con nuestros líderes, con lo que queremos antes de querer lo que debemos querer de verdad :-)





La obligación de la izquierda no es solo tener mucha democracia interna, que la tiene sin duda. Mucho más que ninguna otra organización. Su obligación es trasformar la sociedad. Nos perdemos en peleas para saber si son galgos o podencos, y la derecha la aprovecha para cazar a su gusto. Somos a veces los tontos útiles para una derecha que se ríe de nosotros y de nuestras formas. Mientras tanto la sociedad sigue esperando soluciones.



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