Sencillez en el idioma escrito pero no coloquial

A la hora de escribir algunos escritores acuden a textos abigarrados  llenos de palabras escondidas, complejas, alejados del idioma que todos empleamos en nuestras conversaciones. Es una forma de expresarse con la escritura.

Es cierto que escribir no es hablar, que el idioma coloquial no debe ser el que utilicemos con normalidad en nuestros escritos, pero también que no podemos caer en el otro error, en un idioma que sólo técnicos o puristas puedan seguir.

Es bueno que con cada escrito podamos entregar palabras poco corrientes para que los lectores amplíen su vocabulario, o se recuerden palabras algo olvidadas. 


Pero sin caer en la pedantería literaria, buscando sinónimos para cada adjetivo que nos suene a coloquial.

El texto no debe suponer un esfuerzo excesivo de lectura pues si cansamos, quienes nos leen huirán.