Consejos para hacer un diario personal secreto

Llevar un diario personal es un excelente ejercicio de reflexión y de introspección que sirve para analizar los pensamientos, sobre todo los negativos. Es un ejercicio mucho más utilizado de lo que nos pensamos.

Cuando hay problemas de autoestima, cuando hay dudas sobre nuestra forma de pensar, cuando no estamos seguros de nuestros pensamientos, cuando necesitamos estar más acompañados; llevar un diario personal ayuda a entender mejor nuestros actos, nuestros pensamientos.

Algo que hay que tener siempre muy en cuenta: y es que un diario personal es eso, PERSONAL.

Y por ello debe mantenerse reservado, nadie debe leer los escritos, nunca debe darnos la tentación de entregar su lectura a terceras personas.

Sólo con los años, cuando el contexto de lo escrito pierde sentido, es posible releer con otras personas muy íntimas lo escrito.

Un diario personal es un desahogo, el cajón a donde van los pensamientos buenos y malos, el lugar en el que podemos plasmar y consultar aquellas ideas que consideramos propias. 


Y para que no exista ningún tipo de autocensura sobre el diario personal, es fundamental que nos fijemos como prioridad que NUNCA será enseñado a otras personas.

Es un desahogo que sólo pertenece a quien lo escribe.

Sirve una pequeña libreta que sea sencilla de adquirir, porque es muy posible que se necesiten varias y es bueno que todas sean iguales.

Se deben llevar encima SIEMPRE y guardar las libretas ya llenas en un sitio seguro como una pequeña cajita de caudales.

Para escribir sirve todo momento en que venga a la cabeza un pensamiento de cualquier tipo que consideres importante.

Escribe sin que te vean, y para ello es importante hacerlo en absoluta soledad.

Aprovecha también los momentos en los que si alguien te acompaña, no sea parte de tu vida.

Guardas las ideas que te han venido a la mente hasta que las escribas si te pillan estas ideas cuando están en un lugar en que no puedes escribir.

Es importante guardar escritas todas las ideas importantes y repasar de vez en cuando lo escrito.

No rompas lo escrito. Nunca, aunque no te guste ahora. Déjalo reposar. Es posible que con el tiempo cambies de ideas, es lógico, pero es bueno conservar lo escrito porque te sirve para ver cómo evolucionas.