Los mediocres triunfan. Los buenos ya se han ido


En política se está para trabajar para la sociedad, o al menos para las ideas que cada uno de nosotros tenemos sobre la sociedad que creemos gestionar. 

Cuando esta sociedad no se siente bien representada, bien gestionada, nuestro papel político es una actuación ridícula. 

Y debemos dar un paso atrás y dejar de estar de actor no aplaudido.

La política es brutalmente injusta. Pero eso no resta nada a la frase anterior de que la política es brutalmente injusta con los que la ejercen. 

En la misma medida en que te puede aupar te asesina. 

Y si nos merecemos el respeto al trabajo por globalizar las críticas, al final es lógico que se abandone y que surjan los mediocres para tomar esa labor, esa responsabilidad.

Y eso es lo que sucede en la actualidad. 

Que son los mediocres los que efectivamente se aúpan como los nuevos políticos.