Quizá el cambio más importante de todos los acontecidos entre los años 2000 y 2026 haya sido la llegada de la llamada Inteligencia Artificial. En el año 2000 la IA era un tema de laboratorios y películas. Hoy todos hablamos de ella, y muchos ya la utilizamos.
En este 2026 la IA ya redacta textos cada vez con más calidad y más humanos, traduce de y entre todos los idiomas y entre todo tipo de documentos que le entreguemos, programa nuevo software sin ser programador, ayuda en diagnósticos médicos y en información sobre medicamentos, optimiza redes eléctricas o el tráfico, participa en investigación científica ayudando a personas tremendamente alejadas las unas de las otras, genera imágenes, vídeo y voz de múltiples formas y modos hasta convertir en irreal y sin que se note cualquier petición que se le haga en estos campos, es capaz de engañarnos, de hacerse pasar por otras personas o de inventarse noticias o datos si no los conoce o si realmente está programada para engañarnos.
Y sabemos además que ayuda en las guerras, en temas militares, sobre todo en diseñar estrategias bélicas para optimizar los recursos militares, a ser más eficaz en el campo de batalla, ampliando los éxitos en las contiendas de cada día y sabiendo decidir qué estrategia o qué tipo de arma en cada momento es la más eficaz, optimizando las provisiones de cada combatiente, bombardeando con más eficacia en lograr más muertos y destrucción con menos coste. Fabuloso ¿no?
Y esto es probablemente sólo el principio. A diferencia de muchas tecnologías anteriores, la IA no sustituye únicamente fuerza física como sucedió con la industrialización o con los últimos periodos de la entrada de robot en las fábricas. Empieza ya a poder automatizar parte del trabajo intelectual.
Por eso muchos historiadores futuros podrían considerar los años 2020 como el inicio de una transformación comparable a la Revolución Industrial, que afecte a nuestro modo de visa, además de a la forma en que contemplamos el mundo laboral y la formación necesaria para poder tener éxito en los trabajos.
Hablamos ahora, en pleno nacimiento de la IA y su asentamiento como modelos de futuro que ya no tienen vuelta atrás, de los peligros que tendrá como pérdida de decenas de oficios actuales. Algunos ya previstos, pero otros solo intuidos o ni siquiera eso. Queda claro que esos trabajos que requieren una parte fundamental de trabajo intelectual se van a ver presionados, contaminados por la IA o literalmente verán como desaparecen sus puestos retribuidos de trabajo. No sus servicios, que, al convertirse en mucho más sencillos, serán realizados por muchas más personas, dejando de ser rentables.
En los nuevos trabajos, ya sabemos que al menos un 10% van a requerir una gran profesionalidad en IA, aunque todavía no somos capaces de definir bien qué especialización en IA será necesaria para esa Inteligencia nueva que se está definiendo cada semana.
Yo no creo que la próxima década vaya a ser, sobre todo, la década de “una IA más lista”. Creo que será la década de una IA más autónoma, más incrustada en instituciones y más metida en el mundo físico. Y posiblemente será también una IA más controlable, más vigilada. Ésa es la diferencia importante que hoy no sabemos todavía definir.
Hoy la IA sobre todo responde, pero en los próximos diez años tenderá a saber planificar mejor, ejecutar, coordinar herramientas, vigilar procesos y tomar pequeñas decisiones dentro de flujos de trabajo reales. McKinsey ya describe una expansión de la IA “de agentes personalizados”, y al mismo tiempo subraya que muchas organizaciones siguen todavía en fase de piloto y que la gobernanza para sistemas más autónomos va por detrás de la adopción.
Dicho de forma más clara. La IA no va a cambiar sólo “profesiones tecnológicas”. Va a entrar, sobre todo, en zonas que hoy nos parecen menores, grises de la vida diaria, que antes parecían demasiado humanas, demasiado administrativas o dispersas para ser automatizadas entre ellas. Ahí es donde veo el mayor cambio de hábitos. Pensemos por ejemplo en el mundo del Arte, o en el profesional de varias profesiones diferentes que se juntarán en un trabajo común.
Seguiré hablando a continuación, de este apasionante asunto, que nos está moviendo la forma de pensar, de crear y de trabajar.
