25.6.26

Apuntes de un Testigo. El smartphone

La humanidad ha pasado de estar conectada ocasionalmente con sus vecinos y de forma oral solamente, a vivir conectada permanentemente y sin necesidad de tener que verse de forma física. Y creo que ésa es la gran transformación de nuestro tiempo que va desde finales del siglo XX hasta la época actual en 2026. No sé si para bien o para mal, eso lo dejo para reflexiones más adelante, pero sí constatar que es una realidad.

Hemos cambiado a los vecinos cercanos, por las máquinas que no sabemos quién las controla, pasando de tener pocos interlocutores y de calidad humana, a poder tener cientos de ellos, pero a sentirnos más solos que nunca. Si analizamos el aspecto de la Soledad no Deseada o el número de trastornos o enfermedades mentales, vemos que estos cambios tan rápidos, han acelerado estos nuevos problemas, y los han multiplicado.

En el año 2000, una fecha que voy a utilizar como referente para muchos conceptos de cambio, las personas ya empezábamos a tener distancias en la comunicación, y a finales del siglo XX ya utilizábamos la comunicarnos con teléfonos móviles que solo en menos de una década había pasado de ser un instrumento que producía admiración extraña, a ser un objeto de consumo adulto, sobre todo entre muchas personas que se movían con actividades en las que necesitaban estar conectados. No era una situación globalizada, dependía de países, de personas, para era ya un objeto que no producía extrañeza.

En esas fechas, entre 1995 y el año 2000, es donde yo situaría el nacimiento del móvil para el ciudadano corriente. Entre 1995 y 2000 el crecimiento fue espectacular en número de terminales y en aumento de su calidad.

La combinación de varios factores fue decisiva. Se empezaron a vender terminales más pequeños, hubo una clara bajada de precios en las terminales y en la conexión telefónica y de datos, y asistimos a una gran expansión de las redes GSM digitales, y la aparición de las tarjetas prepago para quien los utilizaba poco, con la popularización de los SMS como mensajes de texto entre terminales. Se acabaron los modelos de comunicación que no fueran los teléfonos, desaparecieron los "Busca".

En muchos países europeos, incluida España, el teléfono móvil pasó de ser un lujo para convertirse en un objeto cada vez más de uso común. Entre los años 1998 y 2002 es el momento en que ocurre algo históricamente importante. Tener teléfono móvil deja de ser algo excepcional y empieza a ser normal en las familias de clase media, entre las personas que necesitaban estar algo comunicadas. Aparecen modelos de Nokia, Ericsson, Motorola o Alcatel que ya podían permitirse comprar estudiantes, trabajadores y familias corrientes. Y se los compran, nos los compramos. Es la democratización de la comunicación personal y total.

Curiosamente, hoy tendemos a pensar que el gran cambio fue el teléfono móvil. Pero no. El gran cambio fue posterior, era la llegada del smartphone. Ese teléfono móvil que dejó de ser ya un simple teléfono para convertirse en mucho más y que se popularizó aproximadamente entre 1995 y 2005. En solo una década todo el mundo cambió su teléfono móvil por un teléfono inteligente.

El smartphone transformó el mundo entre 2007 y 2015, tras la aparición del iPhone por un lado y del sistema Android como competencia. 

Cuando empezó el siglo XXI, el móvil aún era una novedad relativamente reciente. Apenas habían pasado unos pocos años desde que millones de personas lo llevaran por primera vez en el bolsillo. Hoy nos parece algo tan natural como la electricidad.

Y ya no es en el año 2026 un simple teléfono, lo llamamos smartphone o teléfono inteligente, pues además de teléfono es ya una cámara fotográfica, cámara de vídeo, agenda y mapas, aparato para conectarte con internet o con la IA, un controlador de las constantes de la salud, un reproductor de música, una máquina de juegos, la tarjeta bancaria para pagar o un reproductor de televisión, entre otros usos.

En 1970 para hablar con mi familia en un pueblo de Soria, en donde solo había un teléfono que llevaba una familia del pueblo de acuerdo con Telefónica, tenía que llamar a esta familia y decirles que mi abuela estuviera allí a una hora determinada, pues la iba a volver a llamar. 

La familia cobraba de la empresa una parte de las llamadas que se hacían a ese teléfono. menos de 50 años después yo ya podía hablar con aquel pueblo y verlos en vídeo en directo, a cualquier hora y sin intervención de nadie. Y lo curioso es que con tarifa plana de coste. Mi abuela no lo pudo ver, pero yo sí. ¿Qué veréis vosotros, si todo sigue cambiando a esta velocidad?