Son tiempos para estar en contra de todo, nos vamos acostumbrando y caemos en la trampa. No queremos estar a favor de nada, aunque nos beneficie, es más cómodo estar en contra de todo lo demás.
Jugar a destruir en vez de trabajar por construir.
Es cómodo y entretenido, está de moda, y aunque a veces nos desorientemos, nos dejamos llevar por las modas.
Sabemos incluso que esto tendrá un precio, alto incluso, pero como somos torpes de la leche, nos da igual. El caso es joder a todo lo establecido.
Y hacer proselitismo de toda esta decisión muy completa y de largo recorrido. Lo dicho, unos torpes de libro de preescolar.
