No sé si las alturas tiene algo que ver, pero me embriagan los amarillos en el cielo, los verdes flotando sobre las nubes, los rojos amenazando el vuelo de las gaviotas. Debe ser que los colores raros me asustan o tal vez que no esté muy acostumbrados a los imposibles. Sin ánimo de ofender, pero pedir que de vez en cuando me cambien los colores del cielo podría ser un imposible, así que me los imagino.
30.9.10
¿Y si no hacer nada fuera más eficaz que hacer todo?
Hay muchos motivos para tener motivos. Lo complicado es saber para qué tenemos los motivos que nos llevan a tener motivos, o lo que es peor todavía, saber para qué nos tenemos que mover desde nuestra posición hacia otra peor. Muchas veces el silencio es el mejor de los sonidos posibles y la inanición la mejor actividad, pero lo complejo es darse cuenta de esto, pues lo normal es obviar que no hacer nada es mejor que hacer todo. Yo hoy no voy a realizar lo que tenía que decidir y así esconder mi pensamiento. Estoy seguro que mis enemigos no me entenderán, es decir, les sucederá lo mismo que si hiciera lo contrario.
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