Hay que escapar de los días negros, melancólicos, con la ayuda de la música.





Hay días que no me apetece escribir. Mejor dicho, que no sé de qué escribir. No hay que esconderse, todas y todos tenemos días vacíos, tontos, que nos pueden y nos apagan. Con esos días lo mejor es dejarlos correr, ponerte música máquina, a tope, y bailar, romperte el pensamiento con estímulos exteriores; hacer locuras, atreverte a llamar a alguien a quien le debes unas palabras y sabes que te puede entregar ánimo y alegría. Prohibido sentarte a lamer las heridas, lo mejor es escapar de la locura con otra locura. Volar y conquistar el día a golpe de atrevimientos.

Hoy no me apetece escribir pero en cambio si que me estoy escapando de la melancolía a costa de la música que mueve las entrañas. Puede que los vecinos de abajo piensen que estoy loco, pero no hay que decirles nunca que tienen razón. Ahora mismo me voy a mi cafetería preferida a desayunar, a mirar gente que pasa de gris por las vidas, a fijarme en sus caras y a tomar notas.

Ahora me voy a escapar de mi rutina para que me entren ganas de escribir. Tal vez no logre escribir nada interesante, pero seguro que al menos intentaré salirme de la decadencia de un día tonto.