¿Se pueden organizar mejor los partidos políticos en su trabajo? 04

La teoría de la escalera funciona perfectamente en los partidos políticos. Incluso en los más horizontales y esto es curioso. Los peldaños son claros, aunque nadie lo quiera reconocer. Y hay que subir lentamente y estar preparado para bajar de golpe.

Abajo del todo y como primer escalón están los votantes

Simpatizantes

Militantes Pasivos

Militantes Activos.

Dirigentes Pasivos

Dirigentes Activos


Son pues seis escalones que se van subiendo de uno en uno y se van bajando de varios en varios. 


Hay muchos votantes con los que curiosamente se habla muy poco y se intenta hablar más pero además muy mal en los periodos electorales. 

Hay pocos simpatizantes pues es una figura que no parece interesar a nadie, aunque sea la antesala a la militancia. En realidad un simpatizante si lleva más de seis meses sin dar el paso de ascender o es que no quiere por algún motivo no siempre explicable o es que no le ha gustado la experiencia.

La militancia pasiva generalmente es el contenedor que recoge de bajada a la militancia activa de otros tiempos. Quien se hace militante quiere ser activo y normalmente lo logra para luego pasar a otra fase donde se sube o se baja.

Los dirigentes se dividen en dos grupos y esta división es la que más dudas me ha ofrecido. Como dice Felipe González, los dirigentes pasivos son como jarrones chinos, ocupan mucho espacio y son muy frágiles. Pero ni se quieren ir al trastero ni dan el paso de bajar más escalones pues en realidad quien ha sido dirigente sigue siendo dirigente aunque sin nada que gestionar.

¿Se puede optimizar este sistema?

Aquí sí hay gustos e ideas de variado color. Desde la izquierda se dice que no hay dirigentes o que todos somos dirigentes. Es mentira pero queda muy bonito decirlo. 

También algunos insistirán en que no hay dirigentes pasivos pero la verdad es que las cloacas están llenos de ellos. Son el espíritu de la retaguardia. Sí, los hay e incluso es bueno que los haya si están en un rincón a espera de que se les lama si fuera necesario.

A los simpatizantes y votantes hay que abrirlos, hay que darles juego y participación, sobre todo en trabajos menores de comunicación en ambas direcciones. Podrían ser los conductores de ideas, de trabajos, en los círculos de la sociedad que están fuera del partido.

Cada elemento de la escalera debe mirar más hacia abajo que hacia arriba. Un simpatizante debe intentar convencer a la sociedad del tipo de organización que es a la que él pertenece desde el segundo escalón. Y pensar en dar el siguiente paso cuanto antes mejor.

Un militante de izquierdas tiene claro que debe participar “en la calle” pero a veces este concepto se equivoca. Llamamos “calle” a estar entre el resto de asociaciones sociales que trabajan como cada uno de nosotros con la sociedad. Y eso siendo importante para varios motivos tácticos incluso, no sirve para lograr votantes, si acaso simpatizantes.

Es como intentar pillar clientes en reuniones con la competencia. Es casi imposible. Pero en cambio sí se pueden lograr nuevos proveedores de nuevos productos. Espero explicarme.

Los peldaños de los Dirigentes deben ser pequeños para acoger de forma cómoda a pocas personas y deben tener una gran movilidad en su pequeño espacio para poder subir y bajar de forma constante y ser correa de transmisión perpetua entre los escalones superiores.

Un dirigente que aspire a ser “Líder” debe saber que tiene que liderar (y qué tiene que liderar) y eso supone por obvio que sus relaciones tienen que ser constantes, claras, amplias, multidisciplinares, válidas, de futuro, y que su trabajo tiene fecha de caducidad. 

Por lo que a la vez que trabaja todo esto debe estar siempre pensando en “enseñar” o facultar a alguien que conozca los procesos.

El éxito de toda organización política sería lograr que los dirigentes pasivos se conviertan en militantes activos. Eso aunque suene bonito, práctico y fácil, es todo lo contrario. Es casi imposible aunque se insista en todo lo contrario. La militancia activa no es en un antiguo dirigente algo fácil de lograr pues su activismo es muy delimitado e incluso elitista. 


Julio Puente Mateo