Nada es finito. Todo es finito. Depende

Muchas veces pensamos que algo es eterno, fuerte, poderoso, muy asentado, pero pensamos esto para darnos tranquilidad, para admitir en silencio que aunque mal, la situación que vivimos puede ser peor, a poco que forcemos el cambio. Y por eso nos quedamos quietos, tenemos miedo al cambio, aunque estemos en una situación mala.

Pero la realidad es bien otra. Todo es finito. Tú eres finito, como yo. Nada es más importante para cada uno de nosotros, que precisamente nosotros mismos. Y un día, no sabemos cuándo ni dónde, por qué ni con quien, dejaremos de estar, cambiaremos nuestro estatus totalmente.

Así que sin saber la fecha, un día España dejará de ser una monarquía, el cristianismo dejará de existir, Madrid ya no será la capital de su país, se dejará de fabricar los teléfonos de Apple, tendremos una III Guerra Mundial con armas de invadir o entenderán que internet era un sistema muy anticuado que no servía para casi nada. Todo es cuestión de tiempo.

Sí, todo esto sucederá, sin duda, pero no sabemos cuando. No sabemos ni el año, ni el siglo, ni si estaremos viéndolo en alguna de estas posibilidades. No sabemos qué pensará la sociedad en esos momentos, ni qué habrá sucedido para que se desencadenen los acontecimientos. Pero sucederán. Sin duda.

Los romanos en el siglo I no podían pensar que un día desaparecerían. Tampoco los nazis lo pensaban en 1937. Ni la Inquisición cuando mataba con el gota a gota, como tampoco pensaron los judíos que serían expulsados del Coso Bajo de Zaragoza. Ni yo mismo pensé nunca que aquel teatro tan hermoso y enorme al que llamaban Fleta se convertiría durante décadas en un solar lleno de hierbas en el centro de mi Zaragoza. ¿Por qué motivo lo iban a tirar si estaba bien?

En la misma semana en la que encontré mi primer trabajo con 14 años, en el año 1970, yo tenía tres opciones en tres buenos oficios diferentes. Las dos empresas que NO elegí en aquella semana, siguen existiendo y funcionando. Mis hijos tardan décadas en tener tres opciones de tres trabajos diferentes que sean buenos. Si me hubieran dicho que iban a cerrar bancos en España no me lo hubiera creído. Si me llegan a contar que las viviendas iban a valer la mitad en menos de 5 años, tampoco. Pensar que Gadafi o Sadam Hussein iban a caer me parecía imposible, como antes pensé eso mismo del Sha de Persia.

Todo es finito, y la sociología se dedica a estudiar los cambios sociales, para adivinar en qué momento algo definitivo se hunde…, como nos hundiremos cada uno de nosotros. En qué momento, por qué y empujado desde qué otra situación.


Algo empuja hacia el cambio o hacia la revolución, y algo o alguien ocupa el puesto de lo desaparecido. Nada queda vacío.