Nos quedamos sin políticos válidos, pues huyen


Que el político Xavier Domènech decida abandonar la política es un síntoma de una enfermedad social a la que no le estamos prestando ninguna atención. Bien, no pasa nada, todavía no es tan grave. No sirve de mucho advertir del empobrecimiento de la política cuando son muchos más los que jalean que sin políticos nos iría mucho mejor. Son curiosamente lerdos estos, pues no se dan cuenta de que nunca se deja de estar rodeados de políticos. Ni en las dictaduras más duras. 

Siempre hay políticos mandando y gestionando. Lo único que cambia es su calidad social, intelectual, de ánimo o de ganas de joder. Si expulsamos a los políticos actuales vendrán otros. Pero lo que es seguro es que los mejores de la sociedad no desearán ser políticos. Ninguno. Y sí, sin duda, hay muchas posibilidades de que sean MUCHO peores que los actuales. Pero MUCHO peores. No sucede nada, es lo que en realidad queremos ¿no?