23.7.16

Otro atentado a favor de perder el sentido común

Me iba a la cama con otro atentado de tarde, esta vez en Munich, que asustada se comportaba como una ciudad en guerra, pidiendo a sus ciudadanos que no salieran a la calle mientras se suspendía el servicio de autobuses, metro y taxi. Vamos dando pistas en cada aprendizaje de los malos. No aprendemos o lo hacemos de forma muy lenta.

Luego y ya de noche nos dimos cuenta que no eran tres terroristas y volvió la normalidad —de momento— al ser un lobo solitario, un crío de 18 años de ascendencia iraní que tras matar a 10 personas se suicidó. Vuelve la religión a no entenderse entre humanos, a nublar mentes, a llevarse la violencia a su terreno. Seguimos enseñando muy mal la religión en los colegios. Seguimos estando todos muy nerviosos.

Europa tiene muchos problemas y lo sabe. Y pocas soluciones y también lo sabe. Un enorme reto de seguridad y de concepto europeo. ¿Qué queremos que sea Europa? Ya hay voces que escriben sobre la solución máxima, la de la expulsión como en tiempos de los Reyes Católicos y similares, y nos recuerdan siglos pasados que nunca fueron mejores pero que los traemos al saco de las idioteces para disimular nuestra incapacidad. Siempre tenemos soluciones máximas antes de soluciones con sentido común, cuando todavía es posible emplear en sentido común. Las emociones se nos comen la inteligencia.

22.7.16

Las comunidades de vecinos son un ejemplo. De lo que sucede en España

En mi comunidad de vecinos somos 70 y a la última reunión acudimos nueve. Somos propietarios de unos pisos de 15 años, agradables, con garaje y zona común, y con un valor suficiente como para que las personas se ocupen sólo media tarde al año en escuchar los posibles problemas y sus soluciones, opinar y plantear dudas y soluciones. Pero sólo estábamos nueve. ¿Cómo podemos pretender que la sociedad quiera implicarse en los asuntos públicos, si en los suyos, en los privados con pasta, en los que todavía debe al banco una buena pasta en hipotecas, no acude a simplemente enterarse durante menos de dos horas, qué asuntos hay que tratar?


La desafección social es un asunto de educación, de formación, de bobada social. Somos incapaces de vigilar lo nuestro, de cuidar su mantenimiento o su coste pues estamos hablando también de unos 60/70 euros al mes de gastos de comunidad. Nada les parece importar. Y estamos hablando de un edificio de barrio, de trabajadores, de gente casi joven en su mayoría. Ese segmento que parece más implicada con lo que le rodea. Pero a lo suyo lo abandona y lo deja en manos de nueve y de un gestor. Si restamos a esos nueve, dos de tres de los presidentes y vocales que lo dejan, y otros dos de los que entran, pues en ambos casos falló una persona, nos encontramos con que si no hubiera que cambiar de cargos igual hubiéramos estado media docena.

No pidamos nada a los demás, tampoco los critiquemos, si no somos capaces cada uno de nosotros, de estar donde por lógica egoísta tenemos que estar. Como para estar en los lugares donde se está gratis, dando la cara para algo que no es nuestro, sino de todos.