No se aprende a mentir; se practica


No supe decirte la verdad, 
no me atreví a mentirte del todo, 
permanecí escondido en mis palabras, 
esperando que no me descubrieras nunca.

Cuando me dijiste que lo sabías, 
descansé de mis engaños y supe
que ya te merecía  y entonces
aprendí a decirte la verdad.