Yo tengo dos amigos distintos. Un payaso y un enterrador


Yo tengo relación con un payaso y con un enterrador, ambos profesionales de lo suyo y de más cosas. No se diferencian mucho, la verdad. A veces el enterrador es más somarda que el payaso y el payaso más duro que el enterrador, son cosas de los interiores de cada uno. 

Al payaso le gusta ponerse la nariz roja de trapo para romper el hielo y para situarse detrás de su timidez. Es el payaso tonto más listo que he visto en mi vida. 

Al enterrador se le está olvidando el oficio y eso no sé si es bueno o es malo. Depende de los vivos más que de los muertos. 

Cuando madrugaba tenía que ir a abrir tumbas y meter en bolsas los restos, algo que recuerdo me decía que antes siempre acudía un familiar pero que en los últimos años cada vez está menos la familia para observar el trabajo de sacar los restos. Debe ser que madrugar jode o que los muertos… muertos están. 

Al payaso le gusta hacer reír a los adultos, a los niños también, pero a los adultos es más complicado y sorprendente y ese reto le pone.

Tienen muchas cosas en común, entre ellas la amistad, las conversaciones y las ganas de vivir, sintiendo que esto lo que más vale de todo lo que tenemos. 

Un payaso serio y un enterrador cachondo. Cosas de la vida. Alrededor de reír y llorar cuando trabajan de lo suyo.