El Séptimo Cielo es el de entregarse, el de compartir y el de tener esperanza


Yo utilizo mucho el Octavo Cielo, el que nos pone contra las cuerdas de saber emplear la Fé, la Esperanza y la Caridad de lo que hemos reflexionado en los anteriores Cielos, pero adaptadas al siglo XXI. Pero hoy quiero hablaros del Séptimo Cielo que en realidad es en el que paso más horas…, pero ese es otro tema.

Saturno está dominando este Séptimo Cielo que se utiliza sobre todo para la meditación y la reflexión. Antes era una meditación contemplativa y no servía para casi nada, ahora debería ser siempre activa y sacada hacia el exterior para que alumbrada la calle con la sabiduría por acumulación, por adicción.

¿Alguien se imagina si 47 millones de españoles nos pusiéramos a meditar y reflexionar y luego lo fuéramos pregonando sin violencia ni acritud entre el resto de compatriotas?

Efectivamente, habéis acertado, es imposible. No lo de hacerlo 47 millones de personas a la vez, sino lo de hacerlo sin acritud ni mala baba.

Pero yo sigo asentado todos los días en ese Séptimo Cielo de la contemplación y la reflexión, nunca sé bien para qué, pero al menos me calma mucho. Y os recuerdo que los cielos impares sin los cielos pares no son nada.

El Séptimo Cielo (nuestras ideas reflexionadas) necesita al Octavo Cielo (alcanzar lo imposible) para llegar a lo complejo, a lo inalcanzable o a lo muy difícil.

El Séptimo Cielo nos marca la última Meta a la que podemos llegar, pero el Octavo Cielo nos indica el camino imposible que hay que explorar.

Así que os voy a decir de qué se trata, que es muy sencillo.

 Trabajar desde la alegría debería ser el deseo de todos
 El dinero y el poder no sirve más que para obtener bienestar y para ayudar a los demás
 Todos los días debo apreciar lo que tengo y no depender de lo que otros tienen
 Estar alegre y ser alegre sirve para regalar alegría 
 Cuando algo no es bueno para mi, la alegría me enseñará a rechazarlo
 Todos los días voy a dedicar 5 minutos a reflexionar. Y si son 50 serán 1.000 veces más

Y como todo esto es complicado de lograr en todo momento, cuando las cosas se tuercen lo mejor es subir un momento al Octavo cielo y contemplar las estrellas. Que además, por si no lo sabe, también a plena luz del día están encima de nosotros. Que no seamos capaces de verlas es nuestro problema.