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Un rublo de Rusia de 1961. Ya no vale nada de nada


Hoy pequeños mundos casi paralelos que se nos escapan de la observación más directa. Los billetes del banco, esos que todos deseamos, son en realidad papeles, papelicos, en los que creemos todos como para que nos sirven para intercambiar cualquier cosa. Les damos credibilidad simplemente por reconocerlos. En realidad no se basan en nada tangible para cada uno de nosotros, si acaso para organismos incluso supranacionales.

Con el billete de la imagen nadie puede hoy comprar nada, ni en España se podía comprar nada en el año 1961 que es cuando se puso en circulación en Rusia este Rublo. Pero en aquellas lejanas tierras sí. Entendemos como totalmente normal que sea así. Pero… ¿no es resulta curioso? ¿Qué valor tiene un papel impreso con muchos sistemas de seguridad para hacernos creer que no lo van a falsificar? Depende de los que hay impresos, pero… ¿quien manda imprimir muchos o pocos? ¿quien controla eso? Ya, ya, los Bancos Centrales, ya, así estoy mucho más tranquilo.

En realidad al cambio valdría 0,012 euros. Y es un billete, no una moneda.