Entre chinos, bichos y murciélagos, llevo un lío…


Hoy me entero que el puto bicho entra por la nariz hasta el cerebro y nos pone tontos, como si eso no lo supiéramos de antemano. No nos pone tontos, se aloja en donde ya estamos tontos. Que me digo yo… ¿Para qué coño quiere el virus entrar e intentar ponernos tontos si ya lo estamos? Para mí que este bicho también es tonto. Sobre todo si lo hemos creado nosotros para jodernos un poco más.

Ahora también los chinos — con ganicas de joder o de enredar al menos— dicen que ellos no han sido, que no salió de Wuhan el bicho, sino que ya circulaba —como todos decimos y sabemos— mucho antes de la fecha que se dijo, y que vete a saber tú desde donde salió. Lo cual es importante saber.

No es que alguien se comiera un murciélago a la plancha, sino vete a saber. Igual son las cebolletas, la carne de pavo o el surimi. Que nunca se sabe. De momento en Navidad todos quietos, no vayamos a comernos el turrón con bicho. Jodo. Estamos heridos pero no sabemos de dónde ha venido la flecha.