Mi padre era afilador, creo que herramentista lo llamaban


Mi padre era afilador y su especialidad eran las brocas. Aquello me costó entenderlo. Herramentista creo que llamaban aquella labor de mantenimiento de herramientas en un taller grande. Como tenía que servir a todos los compañeros de la empresa se llevaba bien con todos, o con casi todos que seguro que algún toca huevos habría. Y además llevaba la nevera y la venta de las CocaColas y las Fantas en la fábrica que era otra forma de hacer mantenimiento interno. Yo estuve de niño una vez en su puesto de trabajo. Aquello me pareció tremendo, inmenso, negro, gris oscuro a lo sumo, lleno de "cosas" que no comprendía y de personas que se movían sin parar todas disfrazadas de azul.

Yo tendría unos 10 años y debía ser en los primeros años 60 del siglo pasado. No conocía un taller, nunca, y me pareció feo, frío, todo del mismo color, como una película en blanco y negro pero en gris y azul oscuro. Y muy sucio. Aquello no se podía limpiar, era imposible. A lo sumo creo que se barría más para recoger la chatarra que para dejar limpio nada. 

A las pocas semanas de aquella visita quisieron hacer huelga los trabajadores. En aquellos años intentar hacer huelga era algo tremendo. Producía miedo pues siempre terminaban igual. Siempre moría alguien y a veces se decía y otras no. Para evitar las hostias a mansalva no se les ocurrió otra feliz idea que llevar a las mujeres con sus hijos a la fábrica para que la policía no entrada a sacarlos a golpes pero no nos dejaron entrar. En las entradas de las calles habían montado furgones que estaban rodeados de policías a caballo y entonces descubrí que aquellos amigos de los niños en las procesiones se habían convertido en enemigos de mi padre y de mi madre. Nos dimos la vuelta y los hombres dejaron de intentarlo.

Luego supe que la empresa la querían cerrar pues la habían vendido a no sé quien, de muy lejos pero a otros. Y que aquellos se querían llevar el trabajo y dejar aquí a los trabajadores. Y así lo hicieron. Mi padre fue al paro, tuvo que hacer cursos del entonces llamado PPO (Programas de Promoción Obrera) para reciclarse de fontanero, pues si no estudiabas lo que te decían no cobrabas el paro. Lo recuerdo muy jodido, triste, nervioso, cabreado, llamando (no teníamos teléfono, claro) pidiendo ayuda y al final como sucedía en aquellos años encontrando curro en otro taller más pequeño pero por enchufe de unos familiares.