Los divorcios a partir de los 50, un problema muy serio


Una de las constataciones más simples y a su vez mas ciertas es que vivir en pareja sirve para conllevar mejor los golpes económicos de las personas. Y en estos tiempos de pandemia, de COVID que en 2020 y durante los años posteriores volverá a castigar a las economías familiares mas débiles, vivir en pareja sirve para defenderse mejor.

Lo sé, esta afirmación suena a carca, a ir en contra del divorcio, a ser incluso —si lo miras sin detenerte a seguir leyendo— a machista. ¿Por qué seguimos pensando en algunos espacios ideológicos que el derecho al divorcio es un derecho de las mujeres y no de las personas? 

Ya hace muchos años que los abogados de familia —algunos al menos— advertían de que era mejor para la salud intentar convivir sin ser pareja pero dentro de una misma unidad familiar separada, que acabar divorciados y totalmente separados. Para la salud del cuerpo, de la cabeza y del bolsillo sobre todo.

Formar dos familias tras un divorcio es carísimo, con hijos supone una dura prueba que es muy complicado conllevar si no hay acuerdos lógicos y básicos. Pero una vez que se toma la decisión ya no hay marcha atrás. 

Si eres joven, si formas parte de un divorcio entre gente joven y más si no tienen hijos, la decisión es muy sencilla y no produce problema a nadie en casi ningún caso. Excepto que una de las partes opte por utilizar la defensa dura de la nueva situación, que todo es posible. Cada vez menos pues los abogados y los jueces han cambiado en los últimos tiempos.

Pero a partir de los 50 años las cosas cambian y mucho. Y a partir de los 60 ya ni te cuento. Se multiplican los gastos, se dividen las compañías, se disuelven los apoyos, se pierden compañías y no se recuperan con otras nuevas. El nivel de vida anterior se pierde, para si acaso ganar una libertad que no se sabe usar. Y esto sucede tanto en hombres como en mujeres.

La salud de va rompiendo a mayor velocidad, tanto por la soledad como por esa pregunta dura que todos nos podríamos hacer: ¿De vedad fue una buena decisión?¿Qué podría haber cambiado yo, para haber evitado la ruptura? ¿Era inevitable?

A partir de los 50 años seguimos creyendo que somos capaces de todo, y me da igual sean mujeres u hombres, pero la realidad es que somos lo que los demás ven de nosotros. Y eso es muy complicado de controlar. 

No es que se dividan los recursos de la familia, es que además surgen gastos nuevos, a veces muchos gastos nuevos que se hacen insoportables, y que las peleas crecen según van pasando los meses. 

No es un periodo de paz personal, y con 50 años nos pilla en un momento complicado de nuestras vidas. Sobre todo porque nuestra vida laboral ya va hacia el estancamiento en el mejor de los casos y es muy complicado lograr ascensos, mejoras salariales, nuevos emprendimientos. Sigo insistiendo en que da igual el sexo.

Empezar una nueva vida a partir de los 50 es tremendamente cansadísimo y muy complicado. Se dividen los ingresos, las economías, los hijos y los amigos. ¿Y para qué? 

Un divorcio debería ser para intentar vivir mejor, pero en realidad muy pocos veces se logra. La familia siempre es sinónimo de protección, y si se pierde se deja de tener un pilar fundamental para que todo sea algo más fácil.

SOLUCIONES: Una básica sería que existieran más sistemas de Mediación Familiar con sentido común y nunca con ideología detrás fuera social o religiosa. Y otra muy sencilla es que entendiéramos que entre el matrimonio que folla en pelotas y el divorcio que se odia a matar, tienen que existir caminos intermedios de convivencia entre personas, con respeto, pero como nuevas maneras de entender las familias. 

Los motivos de un divorcio pueden ser múltiples, pero muchos de ellos es posible analizarlos con sentido común, con inteligencia emocional, con perspectiva de futuro, incluso con egoísmo personal no en el corto plazo, sino al menos en el medio plazo. 

¿Cuernos? ¡Y qué…! Pactemos el futuro, hablemos con testigos, seamos adultos. ¿Te aburres? ¿No te sientes realizado/a? ¿Quieres un cambio de vida? Todo se debe hablar, e insisto, no siempre romper es la única solución: se puede repartir el espacio vital, el tiempo, la convivencia, las relaciones, sin que aquello se convierta en una Guerra con Líneas fronterizas.

Y sin NINGUNA DUDA, si hay violencia de cualquier tipo, lo mejor es el divorcio. Venga de quien venga, del tipo que sea, pues en cuanto falta el respeto, falla todo lo demás.