22.10.26

Mundo Futuro desde el año 2026 - 04. Un G3


Ahora mismo está sobre las mesas de alto nivel político en el mundo, la posibilidad de que en breve periodo de tiempo se cree un G3, con los tres países que se consideran más importantes en el mundo de 2026. Los EEUU, China y Rusia.

La cuestión ya no es puramente teórica ni de los medios de comunicación. El 19 de octubre de 2026 Donald Trump se mostró dispuesto a una posible reunión trilateral con Xi Jinping y Vladímir Putin durante la cumbre de APEC de noviembre en China. Moscú también ha dejado abierta esa posibilidad mientras Pekín, hasta ahora, no ha confirmado públicamente una reunión a tres.

El tema principal planteado en un principio, sería el control nuclear claro, pero no se nos escapa que podrían entrar en esas negociaciones el comercio globalizado, la guerra de Ucrania y otras cuestiones estratégicas o de división del mundo.

Es verdad que se debe hacer una distinción fundamental. Una cosa es una reunión entre los tres dirigentes y otra muy diferente la formación y asentamiento de un verdadero G3 que actuara como directorio de las grandes potencias para repartirse el mundo. Deberíamos incluso pensar si realmente le interesa a los tres por igual, esa idea tan radical.

Una cosa es reunirse los tres a la vez, otra es llegar a ciertos acuerdos sobre crisis, y otra diferentes es repartirse el mundo a base de dividirse áreas de influencia. 
Yo América, tú Asia, y tú lo que quieras comerte de Europa. 

La primera opción parece lógica en estos tiempos, la segunda es posible y si fuera sincera podría ser lógica, y la tercera sería una patada en las partes bajas del resto del mundo, pues supondría una transformación profunda del sistema internacional.

Parece seguro que los tres países podrían obtener ventajas de un G3, pero ninguno confía en estos momentos y completamente de los otros dos países, para construirlo.

EEUU tema que exista de hecho un G2 entre China y Rusia. Y de ya existir ese G2 al menos de forma informal, a estos dos países no les interesa nada llegar a acuerdos con los EEUU. Hay una vieja lógica de política internacional: evitar que China y Rusia formen un bloque demasiado cohesionado. Y en eso entran los EEUU.

La principal fuente de poder estadounidense no es solamente su economía o su ejército. Es también su extraordinaria red de alianzas con Europa, Japón, Corea del Sur, Australia, Canadá y muchos otros socios. Y a ninguna de estas zonas les gustaría que existiera un G3.

China tendría una ventaja inmediata en un G3, la de ser reconocida definitivamente como una de las potencias que determina el funcionamiento del sistema internacional. China tendría mucho que ganar evitando una nueva guerra fría tecnológica completa. 

Un G3 también reduciría el riesgo de que Estados Unidos y Rusia llegasen por separado a una aproximación que dejara a China estratégicamente aislada. Desde Pekín resulta preferible estar dentro de cualquier grupo de presión, aunque en estos grupos llamados "G" ha permanecido muchos años fuera.

Pero Wang Yi recordó en 2026 que existen más de 195 países y rechazó la idea de que "el mundo pueda ser gobernado por grandes países". La posición oficial china es defender una estructura "multipolar" en la que también tengan peso países medianos y el Sur Global. Son palabras.

Pero China se ha mostrado muchas veces como la defensora de una mayor voz para África, América Latina, Asia y los países emergentes.

Para Rusia un G3 tendría una ventaja especialmente importante. Un claro reconocimiento de su estatus mundial, y aunque no es comparable a Estados Unidos ni China, dispone de otros elementos de poder como su enorme territorio, recursos energéticos y minerales, capacidad militar, asiento y veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y uno de los dos mayores arsenales nucleares del mundo. 

Para Moscú sería estratégicamente útil poder jugar con ambas relaciones con los EEUU y con China. Así de dependería tanto de ninguna de ellas. Aunque Rusia sabe que está llamado a ser “La Tercera Silla”.

Desde una perspectiva puramente económica, algunos estudios consideran mucho más lógico crear un G3 formado por Estados Unidos, China y Unión Europea, o incluso un G4 añadiendo a los tres anteriores a Japón, creando esa configuración como un hipotético comité económico director del mundo. ¿E India qué opina?

La gran ventaja para el mundo de ese hipotético G3 sería el de reducir el riesgo de una gran guerra entre grandes potencias, tanto estratégica como nuclear.

Un diálogo estable Estados Unidos-Rusia-China podría crear límites sobre misiles estratégicos, armas espaciales, sistemas hipersónicos, inteligencia artificial aplicada a armamento nuclear, sistemas antimisiles, guerra del espacio, guerra híbridas muy crueles, y mecanismos para evitar lanzamientos accidentales.

La versión más peligrosa del G3 sería la de un mundo perfectamente troceado por áreas cerradas de influencia. Estados Unidos predominante en toda América y buena parte del Atlántico. Rusia reconocida como potencia dominante en determinados territorios del antiguo espacio soviético que hoy son europeos. China con una primacía mucho mayor que la actual en Asia oriental.

¿Qué sucede con Ucrania? ¿Qué ocurre con Taiwán, Japón, Corea, Europa, Asia Central, India, Filipinas, África, Australia?

El mundo actual está demasiado interconectado para dividirlo limpiamente en tres. Hay demasiados espacios con intereses propias y contrarios a los de las grandes potencias. Europa sería probablemente la región más incómoda de gestionar. Dentro y fuera de esa Europa.

Francia y Reino Unido son potencias nucleares y miembros permanentes del Consejo de Seguridad. La Unión Europea posee una economía comparable en escala a las mayores del planeta.

El temor sería que Washington y Moscú alcanzasen acuerdos sobre seguridad europea, sobre la guerra de Ucrania, las sanciones, despliegues militares o fronteras estratégicas, sin que los europeos tuvieran capacidad equivalente de negociación.

Europa continúa dependiendo de Estados Unidos en capacidades esenciales como en inteligencia militar y civil, transporte estratégico, defensa antimisiles, guerra del espacio y mando militar conjunto. Un G3 podría terminar produciendo el efecto contrario al deseado al acelerar la transformación de Europa en una cuarta gran potencia más autónoma.

India sería el gran ausente. India supera a China en población, es potencia nuclear, tiene una economía en rápido crecimiento, enormes fuerzas armadas y una posición estratégica decisiva en el Índico. Nueva Delhi lleva décadas defendiendo precisamente un orden multipolar en el que ellos no tengan que elegir entre Washington, Pekín y Moscú.

Países de África, América Latina, Oriente Próximo y sudeste asiático han aumentado precisamente su capacidad negociadora porque pueden relacionarse simultáneamente con Washington, Pekín, Bruselas, Moscú, Nueva Delhi, Ankara, Riad, Abu Dabi, etc. Un mundo realmente multipolar les permite jugar con varias alternativas.

Pero existe además un peligro nuclear inesperado pero lógico. Supongamos que Japón, Corea del Sur, Alemania, Polonia o incluso otros Estados empiezan a pensar que su protector puede negociar su seguridad con otra gran potencia.

Una posible reacción de esos países sería buscar mayor autonomía militar y reabrir debates sobre armas nucleares propias o sobre nuevas formas de disuasión compartida. Esto se llama de forma táctica: “Miedo al Abandono”. 

Julio Puente